Archivo 10: El destino toma la forma de una flecha

Debido a unos aliens que llegaron de otra galaxia usando el método de “moverse mientras viajas en el tiempo”, que los terrícolas ni siquiera han podido comprender, la existencia del destino fue probada. Naturalmente fue convertido en varios tipos de productos y hasta podías encontrar los números del destino alineados en una esquina de los sitios de noticias al lado del pronóstico del clima.

Gracias a eso, mi amor no correspondido se había caído a pedazos.

La fuente principal de todo esto eran los implantes que habíamos comprado que usaban toda esta información para crear flechas en el camino de varios colores.

El rosa significaba comedia romántica, el negro horror, el rojo acción y el azul suspenso. Cada vez que te acercabas a alguna intersección, estas flechas aparecían. Cuando escoges una, tu vida naturalmente se bifurcaba en una historia de ese género. Este era un beneficio del destino puesto a prueba.

Parece conveniente, ¿No lo creen?

Pero no.

Por ejemplo, la senpai con un lindo cuerpo, por quien sentía algo, se detuvo cerca de mí.

—Oye, Kudou-kun. Lo siento, ¿Pero podrías ayudarme a cargar esto? Si lo haces, te invitaré algo de la cafetería de la escuela.

—¡No puedo, senpai! ¡¡La flecha que apunta en esa dirección es de un negro muy pero muy profundo!! ¡¡Es el brillo negro del horror extremo!!

Mi senpai ladeó su cabeza confundida y apretó lo que cargaba tanto que parecía querer reventar las dos grandes cosas detrás.

—Qué extraño. Mi flecha que apunta hacia ti es la rosa fluorescente de una comedia romántica.

—¡Eso significa que hay algo esperando que te beneficia sólo a ti! ¡¡Nooo!!

—Pero, Kudou-kun, la escuela está por allá. De cualquier manera, tienes que venir conmigo.

—¿¡Hay algo en la escuela!?

Sí.

Cuando había un lugar en específico al cual querías ir o alguna persona a quien conocer, estas flechas podían ser peligrosas. No sólo te decían cosas buenas. ¡Eran realmente buenas para decirte las tragedias inevitables!

En esa nota…

—Senpai, ¿Por qué todos los caminos que llevan hacia ti están cubiertos de líneas de color negro? Y no es sólo hoy. Siempre ha sido así.

—Mis caminos hacia ti son en su mayoría rosa comedia romántica.

—¿Cambia de colores?

—Un día era de un color vergonzosamente fuerte de comedia romántica… Pero por alguna razón, huiste tan rápido como pudiste gritando sobre un bizarro horror ese día. Nunca me las arreglé para llegar a la historia real.

—…¿Te refieres al día en que chocamos de frente en la enfermería de la escuela?

-Sí, la vez que la enfermera no estaba por alguna razón y todas las camas estaban libres. Además, ese día, mi salud se había deteriorado después de tener un calambre en mi pierna mientras nadaba, por eso estaba usando mi traje de baño escolar.-

—¡¡Nnnnnnn!!

—¡¡Espera, Kudou-kun!! Si repentinamente comienzas a golpear tu cabeza contra esa barandilla, ¡¡Esto realmente se convertirá en algo de horror!!

Realmente quería una maldición del destino. ¿¡Acaso eso significaba que hubiera sido capaz de hacer lo-que-tú-ya-sabes con una de las chicas más hermosas del planeta, pero huí a máxima velocidad por mi propia voluntad!?

—Pero sabes algo, Kudou-kun.

—¿Qué cosa, senpai?

—Honestamente pienso que estaríamos mejor sin esta habilidad que los aliens nos dieron, ¿No piensas igual?

Asentí con fuerza.

¡Después de todo, yo quería hacer lo-que-tú-ya-sabes! ¡Aunque no quería nada de horror!

—…Así que estaba pensando en cómo comprobarlo.

—¿Cómo es eso?

—Resistirse a las flechas del destino. – dijo mi senpai con una sonrisa.

Era una idea atractiva. Y así era el tema de una buena parte de la ficción moderna terrestre.

Pero…

—Esa idea es lo bastante atractiva como para aterrizar en terreno sólido en el mundo del entretenimiento, pero eso es debido a lo excesivamente difícil que es, senpai. Los humanos disfrutan de las historias que les permiten hacer en forma indirecta lo que no pueden hacer por sí mismos.

—En mi opinión, ya estás bajo el control de las flechas cuando estás convencido de eso. – Mi senpai agitó ligeramente su dedo índice mientras aún cargaba eso en sus brazos. – Por supuesto, el destino no posee una voluntad que desee controlarnos. Sólo es un fenómeno. Cuando descendemos por el camino del horror, cambiamos nuestras mentes a un estado mental para enfrentar el horror. Toma por ejemplo el ver una película. Si entras al cine convencido de que la película será horrible y aún así decides antes de tiempo empezar a buscar todos los errores de la película, con lo cual no puedes empezar a ver la película apropiadamente, ¿No es verdad? Es lo mismo en este caso. Bien podrían haber situaciones de comedias románticas al bajar por el camino de la flecha negra. Sin embargo, nuestras mentes se rehúsan a verlo. Por eso es que terminamos pensado que sólo el horror puede encontrarse al descender por el camino de la flecha negra. ¿Y tú qué opinas?

—Ahora que lo mencionas…

Si la flecha indicaba horror, comedia romántica, acción o suspenso, seguramente la persona que veía lo que mostraba el camino podría interpretarlo como él quisiera.

Como encontrar una pequeña escena armoniosa y reconfortante en una película de horror.

Como encontrar una corta pero memorable escena de acción en una película de suspenso.

Cuando pensaba en ello, ¿Qué pasaba con esas flechas negra y rosadas de todas formas? ¿A base de quién era dibujada la distinción entre géneros?

Normalmente, me sucedía con esa senpai, sentía algo por ella, de camino a la escuela el simple hecho de caminar a su lado era más que suficiente para mí para que contara como una comedia romántica. No, no podía siquiera hablar de eso en ese tipo de contexto. Cuando estaba con esa senpai, algo que no encajaba con ninguna otra sensación aparecía en mi corazón. Era mi color personal. Un sólo color que ninguna palabra podría expresar adecuadamente estaba allí.

Y aún así…

¿Por qué tengo que llamarlo horror de color negro?

¿Qué razón tenía para juzgar qué este sería un día terrible?

—¿Estás listo para superar esto? – preguntó mi senpai.

Puso su mochila en el suelo y lentamente me alcanzó con su brazo libre.

—Quiero saltar más allá de estas flechas y caminar por mi propio camino. ¿Qué hay de ti?

—…

No se necesitaron palabras.

Simplemente asentí, agarré la mano de mi senpai y comencé a caminar hacia esa flecha negra oscura.

Una sonrisa apareció en el rostro de mi senpai, del tipo de sonrisa que nunca antes le había visto.

Nuestro camino estaba fijado.

Ahora superaríamos al destino.

Y así como la flecha de color negro había predicho, un tipo de horror terriblemente bizarro que apestaba a hierro oxidado, había comenzado.

Pero fue divertido.

Cuando estaba con esa senpai, sentía como si nunca fuera a morir, ¡¡Sin importar lo que pasara!!

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