Capítulo 1: En el lugar al que llegaron en su regreso

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1

El aspecto del clima nublado del cielo hacía pensar a Subaru que era casi como si estuviera reflejando su estado mental.

—Me sentiré algo sola, ¿sabes?

Dijo aquello una mujer quien traía un vestido puesto denotando añoranza, justo al lado de Subaru que estaba parado frente a la mansión.

Su largo cabello verde recorría su espalda, su par de ojos rasgados color ámbar le daban una impresión de ser toda una mujer femenina. Incluso ahora, Subaru tenía una sensación de malestar al ver aquella silueta efímera al ligeramente bajar la mirada.

Aun trataba de asimilar que aquella figura que denotaba actuar como toda una mujer femenina era nada más y nada menos que Crusch Karsten.

—Agradezco que me hayas dicho eso, Crusch-san, pero…

Mientras se rascaba la cabeza, Subaru desvió su mirada de Crusch y miró al frente.

Se encontraban alineadas unas cuantas carretas dragón al frente de la mansión Crusch, en medio de ellas se encontraban montados las personas de la aldea Alam que fueron evacuados a la Capital Imperial debido al ataque causado por el Culto de la Bruja liderado por Betelguese. Ya habían garantizado la seguridad de la aldea y la mansión al haber repelido al Arzobispo del pecado “Pereza”. Por lo que aquel grupo se uniría con Subaru y los demás, para así dirigirse hacia la aldea por la carretera. Era el momento previsto para el regreso hacia los dominios del Sr. Roswaal.

En realidad, a pesar de haber eliminado al culto de la bruja, aún había demasiados problemas por resolver. El gran cambio de Crusch era uno de ellos.

—Es algo cobarde de mi parte, pero si me quedo aquí no habrá progreso alguno. Además, no quiero aprovecharme de tu hospitalidad.

—Realmente no me importaría cuánto tiempo se quedaran en mi hogar tratándose de ustedes Emilia-sama y Natsuki Subaru-sama, pero… No se le puede hacer nada, ¿verdad?

—Agradezco tu amabilidad. Pero, ambos tenemos varios problemas que resolver, ¿no? En especial la hazaña relacionada con “Pereza” y la “Ballena Blanca”, puesto que podría ser arrebatada por el grupo de grupo de comerciantes avariciosos con los que metí la pata.

Hizo una señal de negación ante la oferta de Crusch, y Subaru hizo un llamado de advertencia en cuanto a la facción de Anastasia.

Se debería decir que la operación en la que cooperaron tres facciones de las candidatas a las elecciones reales era lo más importante concerniente a la actual subyugación de “Pereza” y la Ballena Blanca. Sin embargo, la realidad era que se podía concluir que como resultado de ello la facción de Anastasia fue la única beneficiada.

La facción de Crusch realizó una hazaña que no fue llevada a cabo durante 400 años.

Pero, recibieron enormes daños tanto Crusch, la líder, como la facción de Emilia, Subaru y los demás que lideraron el sometimiento de “Pereza”.

Aunque se podía decir que probablemente los daños de Crusch y los demás no fueron fatales, al menos para Subaru aquellos daños se habían vuelto una gran herida, y un gran dolor que incluso ahora seguía acomplejándolo.

Por otro lado, la facción de Anastasia, tanto su candidata como sus caballeros, estaban en buenas condiciones, en ambos sometimientos efectuaron una excepcional función, manteniendo al mínimo los daños en su facción.

Por consiguiente, de ahora en adelante será necesario mantener un ojo sobre los movimientos de la facción de Anastasia. Aunque sea en cierto sentido, anhelaba estrechar la relación de la alianza entre la facción de Emilia y la de Crusch.

—Aunque sea una sola vez permíteme llevarme todo de regreso, inclusive por el bien del diálogo para llegar a un acuerdo. Tengo que consultarlo con Roswaal, el principal colaborador, quiero llevar de vuelta a sus hogares a las personas de la aldea que parecen estar preocupados.

—Creo que es doloroso que la familia esté separada. Así que hazlo, llévalos de regreso, por favor.

Hizo una leve sonrisa, Crusch dirigió su mirada hacia los aldeanos que se encontraban montados encima de las carretas dragón.

Los aldeanos que fueron evacuados hacia la Capital Imperial eran una mitad de ellos, la otra mitad fue evacuada hacia una tierra diferente por medio de una distinta ruta.

Justo como has dicho, Crusch, aquí se encuentran personas distanciadas de sus familias. Quiero hacer que se reúnan cuanto antes.

—Una vez termine eso, regresaré a la Capital Imperial. Por ahora esta será algo como nuestra despedida por un breve momento.

—Claro, estaré esperando. Y para cuando llegue ese momento, alegremente recompensaré esa gran deuda de gratitud, sin ninguna falta.

—No es necesario nada de eso. La ayuda fue mutua, así que tratándose de una recompensa, he de decir que ya fue recibida.

Hizo una sonrisa fingida ante la respetuosa y dócil Crusch.

Subaru señaló la cabeza de la carreta dragón sentada en línea. Ahí se encontraba una carreta con una apariencia de clase alta mayor que las otras carretas dragón, esa carrera estaba conectada una dragona de tierra de un hermoso color negro azabache. Aquella dragona negra era la que Subaru había recibido como recompensa tras haber cooperado con el sometimiento de la Ballena Blanca.

—He de reconocer que no tienes ambición alguna. Mira que querer tomar tan sólo a una dragona de tierra como recompensa por haber sometido a una de las tres grandes Mabestias…

—Es una dragona a la cual le debo un gran favor por haberme salvado la vida. Aunque hayamos estado juntos por poco tiempo, en varias ocasiones cruzamos juntos la línea entre la vida y la muerte… Aunque puede que sea una molestia para Patrasche.

—No hay necesidad de que te preocupes por eso, ¿sabes?

Fue Wilhelm, el viejo espadachín, quien exclamó aquella ligera negación al acercarse a la plática en la que Subaru y los demás observaban a la dragona de tierra Patrasche.

El espadachín demoníaco que estaba revisando la condición de las carretas dragón, interrumpió la conversación de ellos dos mientras los saludaba.

—La raza “Diana” es la más caprichosa entre los dragones de tierra, es casi imposible ver que se encariñen con alguien en tan corto tiempo. Parece que esta dragona de tierra y Subaru-dono son realmente compatibles.

—Sí, ¿verdad? Y eso que la elegí al azar antes del sometimiento de la Ballena Blanca.

Es un hecho que somos compatibles, ¿verdad? Es casi como si hubiera sido obra del destino el que haya elegido a Patrasche.

Le era imposible pensar que habría podido hacer frente a “Pereza” y la Ballena Blanca si hubiera hecho pareja con otro dragón de tierra a excepción de Patrasche. Tanto así, pues Subaru fue salvado en varias ocasiones por esa inteligente dragona.

—¡En otras palabras, no podría estar satisfecho con otro dragón de tierra que no fueras tú…!

Se acercó a la dragona de tierra, y Subaru nuevamente le agradeció para después acariciar su nuca. Al hacerlo, Patrasche colocó su rostro de perfil jactancioso para que lo frotara, provocando así raspar la mano de Subaru con sus duras escamas.

—¡Guuah! ¡Tus escamas duelen más de lo que imaginaba! ¡Ahora entiendo lo que sienten los rábanos japoneses al ser rallados!

—Hmpf, esta es la encantadora manera en la que juegan los dragones de tierra. Esa es una acción en la que hace ver la mutua relación de confianza.

—¡¿En serio?! ¡No se está convirtiendo en algo como la composición de una relación de autoridad parecida a la manera en la que un gato juega con un ratón, ¿verdad?!

Quizás aquella acción en la que casi le rebanaba el brazo era como un juego de niños para Wilhelm. Aquella agradable mirada del espadachín demoníaco, hizo que las mejillas de Subaru se sonrojaran de la vergüenza.

—Bueno, más tarde pensaré en cuanto al tema de la manera de tratar a Patrasche… Es una pena despedirme por un tiempo de ti, Wilhelm-san. ¡Cuida de tus heridas, por favor!

—No hace falta que te preocupes. De alguna manera, parece que su distancia está lejana, así que por ahora no hay sangrado. Aunque eso me complica las cosas, puesto que no sé si debería estar feliz.

En el hombro izquierdo de Wilhelm. Se encuentran unas heridas hechas por su esposa, quien era el anterior espadachín sagrado.

El hecho de que esas viejas heridas se hayan abierto, hacían entrever unas complicadas emociones en la mirada del espadachín demoníaco. ¿Cuál era el significado del retorno de esas heridas? No había de otra más que preguntárselo al arzobispo del pecado que atacó a Crusch.

El arzobispo del pecado “Gula”. Tratándose de la causa que no involucraba más que a la Ballena Blanca en cuanto a la muerte de la esposa del espadachín demoniaco, él era el personaje más plausible a serlo. Además, hablando del culto de la Bruja, sin duda alguna ellos chocarán contra Subaru y los demás algún día. Para ser más precisos, ellos son los enemigos de esta alianza.

Vencerlos a ellos, para así poder recuperar los recuerdos de Crusch, pero más importante aún;

—Subaru-kyun. Ya he fijado a Rem-chan, ¿te gustaría ir a comprobarlo?

Le hablaron a mitad de sus pensamientos, Subaru volteó a ver a la persona que bajó de la carreta dragón. Era uno de los Caballeros de Crusch con su peculiar característica de sus orejas de color de lino, Ferris.

Obedeciendo a la invitación de él, Subaru puso un pie en la carreta dragón para echarle un vistazo. Al hacerlo, se percató de que se había removido el asiento trasero del interior de la vasta carreta, y en su lugar se había colocado una cama plegable.

Encima de la cama se encontraba recostada una joven chica, aquella silueta soñolienta que hacía que el pecho de Subaru se resquebrajara.

Era una joven chica de cabello azul que traía puesta un pijama de color azul claro y no su habitual vestimenta de sirvienta.

Una joven chica cuya existencia había sido completamente olvidada por todas las personas a su alrededor, y continuaba en su sueño del que no podía despertar de ninguna manera.

—Ahora ya no me preocuparé de que Rem caiga a mitad del camino, ¿verdad?

—Sabía que eso era lo que más te preocupaba. Es natural que incluso yo, Ferri-chan siendo un experto en sanación-nya, sea cuidadoso con sus pacientes. …Aunque se me hace extraño llamarla de esa manera en el caso de Rem-chan.

Ferris encogió sus hombros ante Subaru quien observaba la condición de aquel rostro soñoliento que dejaba entrever estar en una gran tranquilidad.

Su tono de voz fue imprudente, pero en su rostro de perfil se podía observar tanto un cansancio imposible de ocultar como una desesperación para consigo mismo.

No solamente Subaru era quien se lamentaba por su sensación de no poder hacer nada. Él también estaba lamentándose por su falta de habilidades.

Su propia impotencia de Ferris, por la cual no pudo salvar en el momento más indispensable a su ama, quien para él era más importante que ninguna otra cosa.

—¿En verdad regresarán a la mansión?

—Sí. No es como si Rem fuera a sanarse sola si me quedo descansando aquí… Ah, lo que acabo de decir no fue sarcasmo ni nada.

—Lo sé. Después de todo, no eres tan malo como para hacer eso, ¿verdad, Subaru-kyun?

Ferris sonrió extrañamente ante Subaru quien se había percatado de su mala manera de hablar. Justo después de eso, él entrecerró sus ojos, y remarcó un señalamiento a Subaru “Más importante aún…”;

—No sólo Rem-Chan es quien requiere de un descanso, ¿sabes? También debes descansar, Subaru-kyun.

—¿También yo?

—A-Al fin y al cabo, ¿acaso olvidaste por qué razón te quedaste en la Capital Imperial en un principio? En esta ocasión, volviste a forzar tus “puertas” en tu enfrentamiento contra “Pereza”…. Tu cuerpo debe estar cansado, ¿no?

—No, no veo ninguna anomalía en especial…

Subaru respondió que no había problema alguna mientras giraba sus hombros y cuello ante la pregunta de Ferris. La cura de sus heridas externas ya había finalizado, y no quedaba ningún signo de malestar en su cuerpo. Aunque, en cuanto a la “puerta” que preocupaba a Ferris;

—Para empezar, no llevaba una vida en la que dependiera de ese tipo de magia. ¡Si no hay nada de nada, entonces no tengo que preocuparme!

—Ese es el concepto que tienen las personas que no son usuarios de magia, ¿eh? Si hubiera sido yo, Ferri-chan, estaría en un estado de emergencia por no poder usar magia. …Bueno, aunque realmente no me importa si la persona en cuestión no se preocupa por sí misma…

Ferris con una cara de resignación hizo un suspiro de lamento ante Subaru quien tenía cero sentido del peligro y se portaba indiferente ante ello.

—Pero, a fin de cuentas es lo mismo porque te estás sobre esforzando. En una ocasión limpié las toxinas del interior de tu puerta, pero no es como si la hubiera sanado-nya…Veamos, tendrás que hacer que tu puerta descanse por dos meses.

—Dos meses, ¿eh? ¡Ja! ¡Para un humano que no había tenido conexión con la magia por 17 años, eso es un obstáculo muy pequeño!

Luego de bromear, recordó que no habían pasado casi más que 2 meses desde que fue invocado en este mundo. Para su sensación corporal, parecía que el tiempo que había pasado era cerca de 4 meses, pero el tiempo real era de aproximadamente 2 meses. Y recordando el pasado para rememorar los incidentes que ocurrieron durante ese tiempo, no sabía decir si era un obstáculo grande o pequeño aquello llamado “descanso”.

—Bueno, quizás esos incidentes sigan ocurriendo… ¡¿La bandera actual se ha vuelto problemática?!

—Lo siento, para mí, Ferri-chan, sanar tu cabeza no es una de mis especialidades-nya.

Ferris remarcó un señalamiento a Subaru quien se encontraba temblando. Ante aquella fría reacción, Subaru pensó en sí debería o no dar fin a la plática que se había tornado intrascendental, después extendió su mano hacia Ferris.

—¿Qué-nya?

—Sentí que no había expresado mi agradecimiento debidamente por todas las veces que me has ayudado. Incluido lo de mis heridas y la puerta, porque estuviste ahí para regañarme tanto contra “Pereza” como con la Ballena Blanca… Inclusive lo de Rem, te lo agradezco en verdad.

—…Aunque no parezca que lo haces en modo de sarcasmo o desagrado, no parece otra cosa más que eso, ¿verdad-nya?

—Incluso yo, luego de decirlo, pensé completamente lo mismo.

Sin embargo, en realidad fue un agradecimiento sincero. Aunque ciertamente, había una parte desagradable relacionada al problema de la manera de ser recíproca de ambos, y también relacionada a la oposición en cuanto a la discrepancia entre puntos de vista con Ferris. Pero, en conjunto con ello, para Subaru el agradecimiento se encontraba por encima de su odio hacia él.

Ante la mano extendida de Subaru, Ferris se quedó callado por un momento, se quedó observándola hacia abajo.

—…¡Tus dedos son muy delgados! ¡Tu mano muy pequeña! ¡¿Tan sólo tus dedos no se desarrollaron masculinamente?!

—Tratándose de mí, el lindísimo Ferris, no podría decepcionar con algo como eso, ¿no crees?…

Al finalizar el indeciso apretón de manos, Ferris sonrió extrañamente ante Subaru quien se había sorprendido por la textura de sus manos. Su sonrisa era encantadora, sus manos y pies eran delgados, y su piel era demasiado clara, sin duda alguna calificaba como una hermosa mujer.

—Pero, eres un hombre, ¿no? No importa cómo lo veas, no pareces serlo para nada.

—Es porque sigo los deseos de Crusch-sama quien me dijo que esta apariencia realmente quedaba conmigo, Ferri-chan-nya. Una manera de ser que hace que el alma en sí misma resplandezca al máximo… Además, así soy capaz de corresponderle en cuerpo y alma.

—Pero, eso…

Se detuvo antes de continuar con sus palabras; “Eso es algo que la Crusch actual no sabe”.

Ferris comprendía bien aquello, aunque Subaru no se lo hubiera dicho. El problema tampoco era lo que sucedería si lo dijera en palabras. Inclusive para él, el que le hablaran de más como si supieran lo que sentía, era una razón de disculpa.

—No importa qué pase en las elecciones reales, sin duda protegeré a Crusch-sama.

—…¿Eh?

Repentinamente, fríamente resonó aquello en los tímpanos de Subaru quien permanecía callado.

Era un frío susurro sentimental, que había dicho tranquilamente. Era totalmente diferente al intercambio de palabras de hace unos momentos, tanto así que tardó demasiado en comprenderlo. ¿De quién era aquel tono de voz?

El par de ojos de Ferris mirando hacia abajo no podían observarse pues estaban ocultos por su cabello al frente. Pero, la palma de su mano que Subaru se encontraba estrechando estaba demasiado caliente.

—¿Ferris…?

—Así que por eso, tienes que mantener tu promesa a toda costa, Subaru-kyun, ¿entiendes?

Sin embargo, duró una cuestión de segundos aquella intranquila sensación en el ambiente. La actitud de Ferris quien levantó su cabeza como siendo halada, se había mantenido usual ante Subaru quien se había retacado en sus palabras. En su par de ojos resplandecía algo parecido a malicia.

—Si no lo haces, dejaré que el mana en el interior de tu cuerpo salga de control, y dejaré que mueras por la locura, ¿entiendes?

—¡¿Podrías no decirme algo tan terrorífico hasta el punto en que moriré con una voz y rostro adorables?!

Soltó su mano, Ferris quien bajó de la carreta dragón riendo, hizo una reverencia. Mientras se mostraba harto por aquella acción, la actitud que Ferris dejó entrever por unos instantes se retuvo en el pecho de Subaru.

Esa era la determinación, la resolución, y también debía ser la verdadera forma de Ferris de sentirse triste.

Y para Subaru, ese no era un problema que tan sólo lo aquejara a él. Eso pensó.

—Ah, Subaru. ¿Ya está preparada debidamente la cama de Rem?

Emilia apareció al frente a la entrada, justo después de que Ferris bajara de la carreta dragón. Emilia quien tenía su cabello plateado trenzado, se acercó a la carreta dragón en la que ya habían finalizado los preparativos.

—¿No hay problema alguno? ¿Podemos partir hasta la mansión?

Noo Problemo. Hasta puedo manejar haciendo unas acrobacias con Patrasche. ¡Haremos un Wheelie[1] !

—No entendí nada, pero tengo un maaal presentimiento acerca de esa tal cosa Wuirie, así que eso está prohibido, ¿entendido?

—Qué mal. Tenía planeado usar el “efecto del puente colgante” para hacer que te emocionaras con mi peligrosa manera de manejar, Emilia-tan.

Mientras contestaba con un tono de voz habitual, Subaru tomó una posición denotando que no había problemas y le daba palmadas a la carreta dragón. Ante esa respuesta los ojos azul púrpura de Emilia temblaron ligeramente, pero no era necesario expresar en palabras aquellos sentimientos que le produjo.

—Bien. Bueno, es una pena pero ya casi es hora de que partan, ¿verdad?

Quien le puso punto final a tal extraño silencio dando un aplauso fue Ferris. Luego de que atrajera la atención de los demás así mismo, dirigió aquella atención a Crusch quien estaba justo a su lado.

—Bien, Crusch-sama. Al final, si hay algo que quieras decirles a Emilia y los demás ahora es el momento.

—Sí, tengo algo que decir.

Después de que Ferris le cediera el lugar, Crusch dio un paso al frente. Emilia y Subaru corrigieron sus posturas y dirigieron sus miradas a ella quien a su espalda tenía a Wilhelm y Ferris.

—Ante todo, sé que lo he repetido innumerables veces, pero expreso mi profunda gratitud hacia ustedes. Continúo viviendo a pesar de haber perdido mis recuerdos, pero estoy fuertemente unida a mis propias convicciones anteriores a perderlos, porque sé de buena fuente que algún día volveré a contar con su apoyo. Muchas gracias.

—N-No… No hay nada por lo que yo deba recibir un agradecimiento de usted, Crusch-sama. Yo me mantuve siempre al margen del asunto en estos pocos días…

—Es verdad que te mantuviste al margen del asunto a pesar de que estabas justo en el centro del mismo. Pero, no te preocupes, yo hice una gran participación activa en cuanto a ello. ¡Eres parte de mis grandes hazañas también, Emilia-tan!

—Y también puedes decir que Emilia-sama también es parte de tus enormes fallos, ¿verdad, Subaru-kyun?

—¡No abras más la herida!

Subaru trató de seguirle la corriente a Emilia quien se mostraba apenada, pero inmediatamente Ferris aprovechó la situación para bromear y burlarse de lo concerniente al incidente en el Palacio Real. Tan pronto como Subaru quiso gritar, el sonido de las risas invadió aquel lugar frente a la puerta.

Hace unos días atrás, jamás habría imaginado que podría llegar a reírse de aquel incidente.

Por supuesto, no sería viable olvidar las reprimendas y repercusiones de aquel entonces.

—No hay problema. Después de todo, incluso yo, tengo demasiadas cosas que quiero platicar debidamente con Subaru.

—…

Emilia dijo eso con una mirada sincera, fue la única que no se puso a reír.

Sean cuales sean los resultados de las acciones de Subaru, tenía que tomarlas de frente. Ella estaba en lo correcto, y la prueba estaba en que Subaru lo había reconocido. Del hecho de que Subaru podía estar al lado de ella, tanto en nombre como en realidad.

—Sin falta alguna, volvamos a reunirnos cuando podamos, me gustaría continuar nuestra íntima amistad para siempre con ustedes, Emilia-sama y Natsuki Subaru-sama.

Luego de expresar lo anterior, sonrió levemente y dirigió hacia ambos una mirada que no denotaba que estuviera mintiendo.

Aquella nobleza que la caracterizaba a ella no había cambiado a pesar de haber perdido sus recuerdos. Aquella forma de ser de Crusch hacía brillar más que ninguna otra persona lo que era la palabra “honestidad”, no tenía rastro alguno de conexión con la mentira u auto-ostentosidad.

Tanto era así, que quizás era capaz de transmitir dolor a los demás, quién sabe. Pero, aquel gesto hizo que Emilia entrecerrara sus ojos y sus labios se estremecieran.

—Yo soy una candidata opuesta a usted, Crusch-sama. Aunque hayamos hecho una alianza, algún día volveremos a ser enemigos.

—Así es. Que quede claro, a partir de ahora yo también me esforzaré al máximo para así no perder contra ti, Emilia-sama.

—Pero, soy una medio elfo. Mi cabello es plateado. … ¿No me tienes miedo…?

—Emilia, eso…

Sin saber qué era lo que estaba a punto de decir, Subaru quien estaba viendo el rostro de perfil de ella detuvo sus palabras y cerró la boca.

Emilia había hecho una pregunta con una mirada que denotaba por completo una gran seriedad. A pesar de saber una parte de lo que ella sentía, no podía hablar a la ligera en ese momento.

Además, Subaru conoce a Crusch. Incluso ahora, el alma de ella no está nublada.

—El estado del alma, es la que decide el valor de esa existencia. Tanto para uno mismo, como para las demás personas, una persona debe llevar un estilo de vida a su máximo esplendor, un estilo de vida que no avergüence al alma.

—…

—Habiendo dicho eso, parece que esa es una expresión que mi yo anterior solía decir. ¿Cómo decirlo…? Luego de escucharlo en la manera objetiva en que lo usé, realmente parecen unas palabras muy notables, ¿verdad?

Sin resistirse, Crusch sonrió ante las palabras de sí misma del pasado. Al escuchar eso Emilia juntó sus labios, y permaneció callada tratando de asimilar las verdaderas intenciones de ella.

—¿Crees que tu propio estilo de vida es vergonzoso, Emilia-sama?

—…No lo… creo. He estado viviendo pensando en que debo ser yo misma, sin que yo misma me discrimine a mí, sin importar lo que las personas alrededor piensen de mí.

—Siendo así, entonces no tienes nada de qué preocuparte o temer. Pule tus deficiencias, mantente progresando en ello por un largo tiempo, sigue recto por ese camino sin rendirte en tu propio estilo de vida. Porque tienes una hermosa alma.

Después de decir eso, sin titubeo alguno Crusch extendió su mano hacia Emilia.

—Es una gran alegría el haberte conocido. Pero, no tengo temor alguno hacia ti.

—Nhh.

Las mejillas de Emilia se endurecieron como experimentando un dolor en su pecho, y miró hacia abajo la mano de Crusch.

Sin apresurar a Emilia, Crusch esperó tranquilamente a su reacción.

Poco después, tímidamente la mano de Emilia tocó la palma de la mano de Crusch, intercambiando un apretón de manos.

—Por favor, cuídate. Espero ansiosamente poder volvernos a ver dentro de poco tiempo.

—Yo estoy… No, mejor dicho, yo también lo espero. Sin duda alguna, me prepararé para que en esa ocasión pueda ponerme frente a ti rígidamente, Crusch-sama. Hasta ese entonces, que estés bien, por favor.

En este lugar fue intercambiada la promesa del reencuentro, ambas candidatas a las elecciones reales juraron su mutua rivalidad.

Mientras miraba aquel juramento a su lado, el corazón de Subaru se regocijaba con la sensación de éxito de uno de sus objetivos. Algo que finalmente había conseguido y por lo que Subaru sufrió, pataleó, y fue herido.

Aunque no fue capaz de lograrlo a la perfección.

—…

Volteó a echarle un vistazo a la carreta dragón, Subaru dibujó en su mente la silueta de aquella joven chica durmiente en el interior de la carreta.

En un momento como este en el que debería sentirme bendecido, no podría perdonarme usar a Rem como excusa para mirar hacia abajo. Incluso eso es algo que ella no desearía.

—Me pregunto si será egoísta de mi parte pensar eso.

—Tú también, Natsuki Subaru-sama, que estés bien. Oraré desde mi corazón, por el éxito de tu futuro… Y por la pronta recuperación de la salud de ella…

—Aunque siendo sincero no me gustaría que oraras por una situación en la que tenga grandes éxitos, ¿sabes? Soy un hombre que no es útil más que para las situaciones extremas en las que me necesitan. …Sobre Rem, para ti Crusch-san, es algo que te concierne. Haré lo que sea posible, sin falta alguna.

Crusch sonrió, y buscó darle un apretón de manos a Subaru. Se le hizo vergonzoso poner su mano encima de la que ella le había extendido, y Subaru en lugar de tomar la mano de ella, junto ambas de sus palmas.

Y así fue como terminó el contacto entre Subaru y Crusch, escuchándose aquel leve sonido de palmada.

Viendo como separaba las palmas de sus manos, Crusch cerró sus párpados por un momento.

—Volvamos a vernos, sin falta alguna.

Luego de que dijera eso, Ama y sirvientes hicieron una profunda reverencia para despedir a Subaru y los demás

2

Las carretas dragón que habían alcanzado al camino de regreso hacia la mansión, estaban envueltas con un ambiente extrañamente opresivo.
—…
La carreta dragón del tipo largo, era el vehículo que recibió como recompensa de Crusch junto con Patrasche. El interior era tan vasto que aunque se subieran 10 personas, no sería suficiente para llenar por completo su capacidad.

Ahora, sólo tres personas se encontraban en el interior; Subaru, Emilia y Rem quien dormía en la cama plegable. Subaru estaba sentado al lado de “la princesa durmiente”, un poco alejada de ellos se encontraba Emilia sentada en silencio preocupándose quizás o no por Rem quien estaba inconsciente, como consecuencia solamente se estaba esparciéndose un ambiente completamente incómodo.

—… Parece que este ambiente se debe a que los niños se subieron a otra carreta dragón, ¿no crees?

Los niños de la aldea con los que compartieron la carreta dragón en la ida, ahora se encontraban en una diferente carreta dragón en el regreso. Fue una gran consideración por parte de los aldeanos quienes pensaron que tenían una conversación que no querían que ellos escucharan de cara a las elecciones reales, pero tuvo un efecto adverso.

Ciertamente había muchas cosas que tenían que hablar entre ellos. Pero, ocurrió algo que lo cambió.

—Oigan, ¿acaso están en problemas por no tener un tema de conversación? De alguna manera, ya no puedo soportar este ambiente en el que se siente este opresivo silencio, ¿saben?

—¿Qué dices? ¿Porque entraste a hurtadillas? Mejor dicho, ¿estabas aquí?

—¡Sí estaba! ¡¿No era obvio que yo estuviera aquí?! ¡¿Por qué razón te apoyé Natsuki-san?! ¡¿O por qué razón fui usado por el Culto de la Bruja?!

—¿Porque era tu pasatiempo?

—¡¿Dices que puse mi vida en peligro sólo por pasatiempo?!

Quien refunfuñó tan estrepitosamente fue un joven que había colocado su cabeza para ver a hurtadillas desde el orificio del comunicador con el conductor de la carreta. Quien también era uno de los colaboradores en la batalla contra el Culto de la Bruja, el comerciante Otto Suwen.

Subaru hizo una risa de malicia ante Otto quien los acompañaba y se había ofrecido a ser el conductor en el camino de regreso.

—Estaba bromeando. Tus objetivos son lograr una charla con Roswaal y la compra de tus mercancías. No lo he olvidado, ¿sabes?

—En verdad cuento contigo, por favor. Porque realmente mi vida depende de ello.

Otto denotaba estar demasiado entusiasmado por un enorme asunto de vida o muerte, pero Subaru no podía ver más que un futuro en el que él sería como un juguete en las palmas de Roswaal. Me gustaría ayudarlo puesto que él me había apoyado, pero…

—No pude decírtelo cara a cara, pero la probabilidad de que tengas éxito es baja, ¿sabes…?

—¡¿Sabías eso?! ¡Pero aun así me lo ocultaste, ¿eh?!

Tras oír aquel monólogo, Subaru bajó sus hombros ante Otto quien había abierto sus ojos enormemente más que lo usual. Emilia observaba la conversación de ambos muy asombrada.

—Ustedes dos se llevan demasiado bien, ¿eh? Realmente me sorprendieron.

—Nada de que nos llevamos bien. Para él tan sólo soy a quien le debe la vida.

—¡Me cuesta aceptarlo, pero no puedo negar lo que dice!

Subaru jugó un papel muy importante en el rescate de Otto quien fue atrapado por el Culto de la Bruja y estaba a punto de ser sacrificado. Estrictamente hablando a quienes les debía la vida era al grupo de soldados del grupo de “Colmillo de Acero”, pero eso era en un sentido demasiado específico.

Sea como sea, gracias a Otto el incómodo ambiente del interior de la carreta se había desvanecido.

—Estoy agradecido por ello contigo, pero ya es hora de que nos despidamos por un tiempo.

—¡Ah, espera! ¡Qué me digas eso tan de repente es como si estuvieras tratándome al igual que un estorbo!

Subaru cerró la puerta del orificio del comunicador, interrumpiendo a la mitad el grito replicante de Otto. Sin cambio alguno, Subaru con un rostro que denotaba haber terminado una simple tarea volteó hacia atrás y se encontró con la mirada de Emilia quien tenía una cara de sorpresa. Después…

—Puh.

—Hahaha.

Repentinamente, ambos terminaron riendo sin contenerse. Por un tiempo el interior de la carreta dragón se llenó de sus risas. Hasta que finalmente sus risas terminaron.

—Quedarme callado aun comprendiendo el incómodo ambiente que había, es algo que definitivamente no va conmigo, ¿verdad?

—Tienes razón, no es propio de ti, Subaru. ¡El Subaru que yo conozco es más alegre y siempre hace demasiadas locuras, un niño escandaloso hasta el punto en que parece no importarle para nada mis sentimientos!

—¡Eso puede interpretarse como un tipo que es incapaz comprender el ambiente y siempre parece estar alegre, ¿verdad?!

En realidad, no era errónea aquella evaluación pues era innegable. Mientras reía fingidamente y rascaba su mejilla, Subaru de nueva cuenta se sentó lentamente al lado de Emilia. Emilia entrecerró sus ojos ante la acción de Subaru.

—… Al igual que siempre te sentaste a mi lado, ¿eh, Subaru?

—? ¿Eh? ¿Acaso hice algo extraño?

—No. Al principio parecías estar intranquilo, pero como ahora no me diste la impresión de ello, sentí que era algo extraño, ¿sabes?

Volteando hacia un lado, Emilia le expresó aquello a Subaru quien estaba a su lado.

Para Emilia la hora de la comida en la mansión, era un encuentro rutinario con aquellos espíritus menores. En otros diversos momentos del día a día, Subaru se paraba al lado de su querida Emilia, y también se sentaba junto a ella, pero…

—Esos patéticos esfuerzos finalmente han dado sus frutos, ¿eh? ¡Qué emoción…!

—Nuevamente bromeando. … Me gustaría que no te hicieras el fuerte de una manera extraña…

Emilia hinchó sus mejillas denotando disgusto ante el murmullo de Subaru quien cerraba sus puños. Después, ella deslizó un poco la posición de su cintura, y observó la cama plegable que estaba al fondo.

—Siempre estás preocupándote por Rem. No hay necesidad de que trates de ocultarlo.

—Tahaha…

Sin poder escapar de la mirada angustiante de Emilia, Subaru rio muy levemente y lo reconoció.

—Me preocupa. Me preocupa demasiado. Siempre estoy pensando en que debo hacer algo al respecto, y siempre continúo pensándolo. Aunque creo que me gustaría pensar en ti primero, Emilia-tan… Pero no puedo cambiar el orden de ello. Lo siento.

—No me molestaré por eso. Incluso lo dijiste en la mansión de Crusch-sama ¿no?

Aquello que Emilia le había dicho, le hizo recordar a Subaru que había expresado que quería compartir la ansiedad y las preocupaciones que cargaba por sí solo. Aquello era tan agradable que era capaz de hacerle llorar.

Sin embargo;

—Ella era muy preciada para ti, ¿verdad?

—Era muy preciada, demasiado importante. Tanto como te aprecio a ti, Emilia-tan.

—… Estás diciendo cosas muuuy egoístas. ¿Realmente estás consciente de ello?

—Claro que lo estoy. A decir verdad, me siento tan terrible que pareciera que fuera a morir. Pero, estoy hablando cien por ciento en serio.

Un sentimiento sin falsedad alguna, pudo expresárselo claramente a Emilia.

Aunque hablaran mal de él como si fuera de lo peor, la existencia de Rem se iba engrandeciendo enormemente en el interior de Subaru. Y sin exagerar, de igual manera se engrandecían los sentimientos que tenía hacia Emilia.

Por eso, continuaría orando por la restauración de Rem y que Emilia no se enfadara.

Natsuki Subaru aceptaría cualquier prueba si era para poder tener en sus manos aquel método.

—Seguramente, lo encontraremos. El método para traerla de vuelta.

—¿Emilia-tan?

Emilia asintió mientras hacía una leve sonrisa ante aquella excusa tan egoísta de Subaru.

Ella peinó su cabello plateado con sus dedos, y miró directamente a Subaru quien tenía su rostro hacia arriba.

—Sin duda alguna, creo que tú y yo somos compañeros y personas muy parecidas, aunque eso signifique que estemos moviéndonos por una razón meramente egoísta. …Porque incluso yo estoy consciente de que estoy participando en las elecciones reales por una razón egoísta.

—¿Dices que anhelar un mundo pacífico y libre de discriminación es una razón egoísta…?

Subaru reflexionó los anhelos que Emilia mencionó en aquel lugar durante la declaración de convicciones en las elecciones reales.

Emilia quien es una media-elfo, expresó su deseo de erradicar la discriminación sin sentido.

Ella busca la paz absoluta en el mundo, esos eran sus anhelos, ¿no es verdad?

Sin embargo, Emilia volteó hacia a un lado denotando tristeza ante el entendimiento de Subaru.

—Te equivocas. Mi yo de un principio, entró por un motivo aúúún más personal…

—…

—…Lo siento. No puedo expresarlo claramente con palabras. No es que quiera ocultártelo, Subaru. Pero, es que no sé qué debo decir.

Había algo de frustración en Emilia quien fue incapaz de expresar sus sentimientos claramente y se retacó en sus palabras. Al ver que no podía expresar su respuesta, Subaru no dejó entrever intención alguna de hacerla hablar a la fuerza.

Si aquel sentimiento del comienzo que se encontraba oculto en su pecho era el contenido involucrado que se relacionaba directamente con las elecciones reales, entonces;

—Todo eso lo hablaremos luego de que nos reunamos con Roswaal.

—Entonces, ¿me perdonarás?

—No hay nada por lo que deba perdonarte, después de todo, no es como si hubieras hecho algo malo. En ese caso, mis palabras deberían ser el problema… Además, puede que incluso Roswaal sepa algo sobre el asunto de Rem.

Hasta donde sabía Subaru, el único personaje que podría conocer demasiado, tanto el frente como el reverso de este mundo, no era ningún otro que Roswaal Mathers.

Aquel personaje con apariencia cómica quien también estaba involucrado en las circunstancias por las que recomendó a Emilia en las elecciones reales, además puede que sea necesario esclarecer prontamente sus verdaderas intenciones.

Y también la razón por la que no pudo participar para nada en el ataque improvisto del Culto de la Bruja de esta ocasión.

—Pero, si eso es algo que hablaremos hasta que lleguemos a la mansión…

—¿Eh?

—Me gustaría que me dijeras tú mismo sobre Rem, Subaru. Claro, si es que quieres hacerlo.

Por un momento, se produjo un dolor en el pecho de Subaru ante aquella propuesta. Pero, no era debido a que quería rechazar la propuesta de Emilia, se debía a una ansiedad pura y a un titubeo.

Del hecho de que se le permitiría hablar todo lo que quisiera con palabras torpes de ella, de Rem quien había salvado a Subaru.

—Ah, entonces, será una larga plática pero te pediré que me escuches. Después de todo, para mí lo concerniente a Rem, es igual de importante a cuando te conocí en este tiempo de dos meses, Emilia-tan.

Ocultando un sentimentalismo detrás de sus palabras, Subaru comenzó a platicar del día a día de estos dos meses.

Su encuentro con Emilia en la Capital Imperial, cuando al despertar en la mansión fue recibido por ambas Ram y Rem.

—…

Una vez comenzó a hablar no se detuvo. Emilia continuó escuchando en silencio la plática de Subaru.

Y así continuó sin parar hasta llegar a los dominios Mathers.

3

—¡Oigan ustedes dos, pronto arribaremos a nuestro destino!

Cuando el conductor de la carreta anunció lo anterior, era la tarde del medio día desde que partieron de la Capital Imperial.

Subaru detuvo su plática y miró al exterior de la ventana tras escuchar aquel anuncio salir por el orificio del comunicador.

—¿Eh? ¿De verdad? Fue más rápido de lo que pensé, ¿no?

—La plática era tan profunda e interesante que no sólo el tiempo pasó volando sino que también pasamos volando el camino en buen estado, ¿eh? Gracias a que salimos muy temprano por la mañana llegamos antes de que oscureciera, las personas de la aldea también deben sentirse aliviadas, ¿no crees?

—Qué bueno. En verdad me siento aliviada por llegar hasta la aldea sin que ocurriera nada. Buen trabajo, Otto-kun.

En línea con Subaru quien había sacado su cuerpo, Emilia también se asomó por la ventana al exterior para agradecerle a Otto. Ante esas palabras él se mostró avergonzado y puso una mano sobre su cabeza diciendo “Para nada”.

—Que Emilia-sama me diga eso, es un honor. … Aunque me hubiera gustado que Natsuki-san hubiera agradecido mi esfuerzo sinceramente…

—No digas eso. Tengo una personalidad que me impide decir claramente mis verdaderos sentimientos. ¡Ten algo de empatía conmigo!

—¡Hasta ahora has estado viniendo diciendo cuánto quieres, ¿cómo es que has podido haberlo dicho entonces?!

Otto gritó ante tal forma grosera de tratarlo. Después, Emilia regañó a Subaru al ver la actitud que tuvo hacia Otto; “Oye…”;

—Lo siento de verdad, Otto-kun. Pero, Subaru tiene el mal hábito de burlarse de las personas amigables…

—¡Espera, espera, te equivocas! Pero, no te he hecho eso a ti, ¿me equivoco, Emilia-tan?

—Pero, se lo has hecho a Beatrice, ¿no es así?

—¡Eso se debe al pensar en la “lolisidad” de las personas, mejor que “malentendido”, he de decir que es una “expresión inapropiada”!

Valía la pena burlarse de ellos, en cierto sentido ese era el punto en común que tenían Otto y Beatrice.

Pero, no había consistencia en la manera de demostrar amabilidad de Subaru. Simplemente era un problema relacionado a la manera de llevarse.

—Natsuki-san, Emilia-sama.

—¿Qué ocurre? Ahora estoy ocupado tratando de resolver armoniosamente el malentendido de Emilia-tan…

—Hemos llegado a la aldea. … Pero, se encuentra en un extraño estado.

—…

Aquel repentino llamado hizo que Emilia y Subaru se vieran el uno al otro. En el camino al frente lo que alcanzaba a vislumbrar Otto quien estaba nervioso, era su objetivo la aldea Alam aproximándose.

Era la habitual vista de la aldea. La condición de la aldea desolada coincidía con la que había visto la última vez. Aquella vista de la aldea desolada luego de que los aldeanos fueran evacuados a causa del Culto de la Bruja.

En otras palabras;

—¿Eso significa que aún no han regresado a la aldea Ram y los demás que se fueron al “Santuario”?

Esa fue la conclusión a la que llegaron Subaru y los demás que al arribar a la aldea Alam se dividieron en grupos y patrullaron el área.

Incluso los demás aldeanos que regresaron junto con ellos, se mostraban preocupados pues no vieron seña alguna de las demás personas que se supone habían escapado hacia el “Santuario”. Aquellos otros aldeanos que durante la evacuación tomaron una ruta diferente.

—Según me contó Ram, el “Santuario” está a una distancia de 7 u 8 horas de este lugar. Nosotros nos quedamos tres días en la Capital Imperial, el hecho de que ellos hayan tardado en regresar más que nosotros significa que…

—No hagas conclusiones tan rápido. Puede que se hayan mantenido cautelosos hasta comprobar la seguridad de la aldea.

—¿Aún después de conocer la situación, Roswaal se quedó de brazos cruzados? Cuando ocurrió el anterior alboroto de las Mabestias, él vino a resolverlo en persona con sus habilidades. Se me hace raro que en esta ocasión no lo haya hecho.

Roswaal que inclusive es capaz de volar con magia. Tratándose de él, podría fácilmente hacer un reconocimiento de sus propios dominios y pensar en medidas preventivas. Y aunque no lo hiciera él, tenía a su lado a Ram quien posee la “clarividencia”.

Se suponía que ya se había transmitido claramente la derrota del Culto de Bruja. Y a pesar de eso, no han regresado a la mansión;

—La razón por la que no han podido regresar… ¿Habrá ocurrido algo en el “Santuario”?

Coincidía la idea entre Subaru y Emilia, ambos voltearon a verse.

Permanecía sin cambio alguno un miedo entre ambos, y también entre las personas de la aldea de Alam que quedaban. Si regresaban a la aldea serían capaces de volver a ver a sus familias, esa era la esperanza que tenían ellos. Al pensar en los sentimientos de ellos, se dio cuenta de que tenía que comprobar prontamente si es que algo había ocurrido o no. Tenía que comprobarlo, pero——;

—Por cierto, Emilia-tan. …¿Sabes en donde se encuentra ese tal lugar que llaman “Santuario”?」

—¡¿Eh?! ¿No lo sabes, Subaru?

Emilia se sorprendió ante la pregunta de Subaru, un problema fundamental había salido a la luz. Aquello como no conocer la localización del “Santuario” indispensable, era un problema simple.

—Hasta ahora es que me lo pregunto, ¿qué tipo de lugar es ese “Santuario”?

—Yo tampoco sé mucho… Parece que Roswaal mantiene en secreto su localización. Además…

—¿Además…?

—…No, nada más. Lo siento. Debí haber preguntado con mayor detalle.

Subaru volteó hacia un lado y comenzó a reflexionar ante las disculpas de Emilia quien habló entre dientes.

Aunque evacuaron a los aldeanos con mucha prisa, Subaru fue muy descuidado.

El peor de los casos está relacionado al lugar conocido como “Santuario”, puede que haya una pista si investigamos en el interior de la mansión, ¿no?

—Por ahora para cerciorarnos iremos a la mansión. Aunque quería dejar a Rem en un lugar tranquilo… Tampoco tienes la intención de quedarte en este lugar, ¿verdad, Otto? Ven con nosotros.

—¡¿Eeeh?! ¡¿A la mansión de un Marqués?! ¡Preferiría descansar plácidamente quedándome a dormir en la carreta dragón!

—¡Cállate, involúcrate en esto sin chistar! ¡Lo siento, pero los demás tendrán que esperar aquí un momento!

Subaru calló el quejido de Otto y les habló a los aldeanos. Aquel llamado no fue capaz de eliminar todas sus preocupaciones, pero ellos despidieron a Subaru y los demás con una fuerte convicción.

Pasaron diez minutos desde que nuevamente pusieron a andar la carreta dragón y fueron despedidos por los aldeanos. Lo que empezaban a observar en el camino al frente era la impresionante y entrañable mansión Roswaal.

—De cerca es aún más enorme que de vista lejana, ¿no? …Hasta casi casi me dio la impresión de que nos habíamos equivocado de lugar.

—Ahora que hemos llegado hasta aquí no quiero que te pongas asustadizo. Ya no hay vuelta atrás para los asustadizos, ¿sabes?

Se lo dijo a Otto quien estaba encorvado ante la majestuosidad de la mansión, abrieron la puerta principal y entraron al interior de las instalaciones. Dejando detenida la carreta dragón al frente de la puerta del recibidor, les esperaba una mansión entrañable en un sentido verdadero.

—Aunque en realidad se supone que Emilia-tan y yo no hemos estado aquí por tres días…

Miró hacia arriba la mansión, y Subaru murmuró denotando un profundo sentimiento complicado que experimentaba en su pecho.

De hecho, la última vez que Subaru había regresado a la mansión fue hace cuatro días cuando hizo una farsa para que Emilia escapara del lugar. Sin embargo, no quería pensar en ello y volver a esos tiempos poniéndose sentimentalista.

Se habían dirigido a la Capital Imperial debido a las elecciones reales, en ese lugar ocurrieron varias cosas, y ahora se encontraban aquí.

Basado en esa experiencia, se podía decir que este era el mismísimo momento en el que había vuelto a la mansión, en un sentido verdadero.

—Eso y varias cosas más eran lo que pensaba en el fondo de mi corazón.

—Dejando de lado lo que piensas, Natsuki-san. ¿No crees que es mejor dejar la carreta dragón en el establo? ¿Qué harás con Rem quien está durmiendo en la cama…?

—Yo cargaré a Rem. ¡No me importa si no haces nada!

Subaru se quedó anonadado ante lo que inconscientemente él mismo había gritado. Inclusive Otto quien al parecer había propuesto una de las mejores ideas, hizo una expresión de disgusto ante aquella dura respuesta.

Terminó haciendo una reacción completamente excesiva ante aquello relacionado a Rem.

Aun comprendiendo que durante todo el camino hasta aquí, ninguna otra persona como Otto y Emilia se preocupaban demasiado por Rem.

—…Lo siento. Te encargo la carreta dragón y a Patrasche por detrás de la mansión. Yo me encargaré de los preparativos del interior.

—Entendido. No te preocupes, Natsuki-san.

Aceptando las disculpas, Otto se dirigió al establo sin que su apariencia denotara preocupación alguna. Mientras tanto, Emilia y Subaru quien había bajado a Rem de la carreta dragón para luego ponerla sobre su espalda, se dirigieron al recibidor de la mansión.

—Ahora que lo pienso, no recuerdo que haya cerrado con llave cuando salí. ¿Habrá entrado un ladrón?

—Creo que no hay de qué preocuparse, pues Beatrice está aquí… Aunque no es alguien que se queda sola cuidando la mansión. Me pregunto si vendría o no a recibirnos si intentáramos tocar.

Emilia quien no se involucró en el diálogo con Otto soltó una broma atípica a ella.

Le era difícil imaginar la figura de Beatrice recibiendo a Subaru y los demás con un rostro lleno de júbilo. Especialmente al recordar la última vez que se despidieron. Aun así, no perdían nada con intentarlo.

—Quizás puede que salga volando para venir a ver a Puck, ¿no?

—Aunque se me haría extraño que realmente pasara algo como eso.

Riendo disimuladamente, Emilia a modo de broma hizo sonar la aldaba que se encontraba en la puerta. Aquel ruido fuertemente sordo hizo eco en el interior de la mansión, pero ya que ni el amo ni sus sirvientes se encontraban en la mansión, era de esperarse que no hubiera respuesta.

—Enseguida voy, espere un momento.

—¿Eh?

Subaru y Emilia quedaron estupefactos al mismo tiempo ante aquella respuesta que se supone no debería de haber. Luego, antes de que la rigidez de ambos se desvaneciera, el recibidor de la mansión se abría lentamente.

—Sea bienvenida, Emilia-sama. He estado esperando su pronto regreso.

Una mujer se encontraba parada en dirección a la gran puerta de dos hojas, recibiendo a ambos con una perfecta reverencia sujetando su falda.

Tenía un largo cabello rubio reluciente, y unos ojos verdes transparentes como una joya. Tenía puesto un clásico traje de sirvienta, era la personificación de una mujer femenina perfectamente bien vestida y limpia.

Su edad parecía ser cerca de los 20 años o más, no importaba de donde se le viera, era una sirvienta impecable. El único problema era que tan sólo dos sirvientas pertenecían a la mansión Roswaal, y ella no entraba en ese grupo.

Subaru se puso rígido ante aquella sirvienta que no lograba reconocer. Pero, aquella tensión rápidamente se desvaneció.

Emilia quien estaba firme al lado de Subaru, frunció el entrecejo.

—… ¿Frederica?

Y después, pronunció el nombre de aquella persona.

Ante ese llamado, aquella mujer respondió; “Sí”. Luego de hacerlo, ella, Frederica soltó el dobladillo de su falda que estaba sosteniendo.

—Yo, Frederica Baumann he regresado del descanso que mi amo me había otorgado.

Lentamente levantó la cabeza, y Frederica dirigió una sonrisa llena de apreciación hacia ambos.

Ante aquella hermosa sonrisa de ella a su frente, Subaru abrió enormemente su boca.

—Es de esperarse que estén cansados tras su largo viaje, ¿no? Primero, permítanme llevarlos a sus habitaciones…

—¡¡Ese rostro da miedo!!

El grito de Natsuki Subaru fue resonando a lo alto del techo de la mansión Roswaal.

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La sonrisa de Frederica era una completa ruina pues su boca estaba llena de colmillos dando una bizarra impresión.

4

Aquella mujer llamada Frederica era una sirvienta perfecta al buen ojo de Subaru.

Tenía un traje de sirvienta nada llamativo, una conducta y una forma de expresarse refinada.

En ninguno de sus movimientos se podía observar torpeza alguna, dejaba entrever una gran naturalidad en su postura rectamente erguida y los miembros de su cuerpo tensados.

Sin duda alguna, tenía una puntuación perfecta como una sirvienta funcional. Inclusive en su aspecto externo, con la única excepción de su boca.

—¡Eres un idiota, Subaru! ¿Cómo se te ocurre decirle eso a una chica? ¡Discúlpate apropiadamente!

—D-Deténgase por favor, Emilia-sama. No hay problema. Estoy habituada a que se sorprendan conmigo en el primer encuentro frente a frente. Así que, no me preocupa para nada.

—¡No está bien eso! Tiene que disculparse por haber hecho algo malo. Y con más razón, cuando se hiere al prójimo. ¿Me equivoco?

Frederica, la persona en cuestión, hizo una expresión de preocupación ante Emilia quien estaba enfadada y tenía su rostro rojo. Pero, la opinión de Emilia era muy plausible, incluso Subaru quien estaba sentado de rodillas en el piso del recibidor, lo había reconocido enormemente.

De esa misma forma, Subaru bajó su cabeza ante Frederica para demostrar su profundo arrepentimiento.

—No, lo que dijo Emilia-tan es correcto. Lo de ahora fue completamente culpa mía.

—Este…

—Lamento haber dicho algo tan horrible de repente en nuestro primer encuentro. Hiérveme o quémame, haz lo que quieras conmigo, por favor. … Pero, si vas a hacerlo, en verdad te agradecería que fuera de la menor forma dolorosa posible.

Subaru se disculpó varonilmente mientras permanecía una pizca de actitud femenina en ello.

Había hablado descortésmente hacia aquella mujer en su primer encuentro. No le importaba qué tipo de venganza tomara Frederica contra él.

—¿Sabes, Frederica? Hay algo que quiero decirte. Subaru no es una mala persona. Es sólo que en ocasiones tiene el mal hábito en el que termina diciendo cosas que no piensa…

Emilia añadió unas palabras ante las disculpas de Subaru. Extrañamente no daba la impresión de que estuviera defendiéndolo, pero el hecho de que pareciera que así lo hacía lo alegraba.

Frederica permaneció callada por un momento ante la actitud de ambos, pero…

—Fufuh. Tanto Emilia-sama como Subaru-sama son personas muy extrañas, ¿verdad?

—¿Frederica?

—Yo, a pesar de que le había dicho que no estaba enfadada, usted Emilia-sama defendió a Subaru-sama a quien había obligado a disculparse…. ¿No es de esperar que encuentre eso muy extraño?

Mientras se ocultaba la boca con sus mangas, Frederica rio alegremente y perdonó a Subaru. Después de que ella hiciera que Subaru se sentara de piernas cruzadas, continuó hablando: “Además…”;

—Es complicado para mí, estar aquí sin saber nada acerca de las circunstancias durante todo este tiempo. La razón detallada por la que me llamaron para regresar, fue la ausencia de mi amo. … Y, acerca de aquella joven que es idéntica a Ram.

—…

Frederica dirigió su vista hacia el sofá en donde se encontraba recostada Rem.

Esa expresión: “aquella joven idéntica a Ram”, era la prueba de que había estado con las hermanas Ram y Rem por un tiempo.

—Ya que lo pienso bien, ahora lo recuerdo. Me habían dicho que hubo una sirvienta que renunció en esta mansión.

—No es del todo correcto aquello de que “renuncié”. Tan sólo se me otorgó un descanso debido a unas circunstancias personales. … Es sólo que se dio la ocasión de que volviera más rápido de lo que tenía pensado.

—Ya que te fuiste antes de que Subaru llegara a la mansión… ¿Fue hace tres meses? Aunque, me alegra volver a verte.

Frederica sonrió ante la alegría de Emilia por el reencuentro. Quizás ella tenía un complejo relacionado a las palabras inapropiadas de Subaru, pues ella continuaba en ese momento ocultándose la boca con sus mangas.

Subaru se sentía avergonzado cada vez más y más por sus palabras, pero sin aludir a ese tema Frederica señaló la mansión con su mano.

—Me llamaron pidiéndome que volviera si pudiera, pero la mansión estaba completamente vacía… E inclusive terminé sin saber qué hacer. Afortunadamente, fui capaz de estar al tanto de la situación actual gracias a una carta que se encontraba en la oficina de mi amo.

—¿Carta?

—Así es, una carta que Ram había dejado preparada de antemano. A pesar de que me llamó para que volviera, terminó usando esta apropiada manera para comunicarse… Algo típico de su forma de ser, me pregunto si es algo indulgente.

Frederica sonrió irónicamente. En esa sonrisa, Subaru pudo sentir la relación de confianza mutua que había entre ella y Ram, aquella familiaridad que se formó durante el periodo de aprendizaje de ellas. Quizás, ella haya logrado una misma relación durante ese periodo con Rem.

—¿Cuál fue la razón por la que Ram te llamó para que volvieras, Frederica?

Sacudió aquel sentimentalismo que se había formado en su pecho, y Subaru le preguntó aquello a Frederica. Aunque, la respuesta a esa pregunta era obvia. Hasta hace apenas unos días, la mansión se encontraba en un estado de emergencia de ser atacada por el Culto de la Bruja.

En otras palabras, Ram llamó a Frederica para que volviera como un refuerzo de potencial de pelea para el momento de emergencia.

—Cuando volví, los árboles del jardín y la cocina de la mansión se encontraban en una condición deplorable.

—¡¿Esa fue la razón tan urgente, Emilia-tan?!

—Espera, Subaru. No es que Ram tuviera malas intenciones. Es solo que, con el paso del tiempo la mansión terminó en una extraña apariencia por alguna razón…. Aunque, me hubiera gustado ayudar a mí también.

—Ah, aah. Con urgente no me refería a lo que mencionaste, Emilia-tan…

—No. Ram escribió: “Ram te lo encarga. Haz algo al respecto, por favor”.

—¡En verdad que ella es puro cuento y nada de acción, ¿eh?! …¡No, eso de “haz algo al respecto, por favor”, ¿significa que desde un principio tenía la intención de dejarle todo el trabajo a Frederica?! ¡Aunque lo correcto para ella sería llamarlo “dejarte la toma de auto-evaluaciones”, pero vamos a esforzarnos!

Subaru pudo observar a Ram en su mente mostrándose enfadada y diciendo “Hah”, ante aquella decisión que era muy propia de ella. Emilia hizo una sonrisa irónica, al ver aquella reacción de Subaru.

—Pero, es extraño, ¿no? Ram por sí sola, hizo un gran trabajo cuidando de la mansión mientras no estaba Frederica, ¿por qué en tan sólo unos días quedó hecha un desastre? Ah…

Emilia quien se detuvo hasta ahí, había llegado a la respuesta de su pregunta por sí sola.

¿Cómo recibió mantenimiento la mansión durante la ausencia de Frederica?

Se dio cuenta del hecho de que originalmente antes “alguien” cooperó con Ram protegiendo la mansión.

—Dejando eso de lado, eso significa que Ram no podía encargarse de la mansión por sí sola y por eso confió en ti Frederica… ¿Eh?

Ante la conclusión obvia, Subaru también se percató de un hecho fatídicamente triste. Pues el que haya llamado a Frederica, era la prueba de que Ram no recordaba a Rem.

No, no era necesario que lo comprobara personalmente, pues se supone que había más que suficientes pruebas para haberlo concluido.

—Luego de que lleve a Rem a su habitación, yo mismo me encargaré de explicarle a Frederica. ¿Podrías hacerme el favor de ir a por Otto quien está esperando afuera, Emilia-tan?

—Claro, entendido. … ¿Estás bien?

—Tan sólo con mostrar aquella sonrisa tuya, mandarías a volar a cualquier arzobispo del pecado, Emilia-tan.

Emilia quien tenía una expresión deprimida sonrió levemente ante las palabras a modo de broma de Subaru. Después de eso, siguiendo la indicación que le hizo, salió de la habitación para ir a por Otto quien podría estar esperando en la entrada de la puerta de la mansión.

Viendo aquella silueta alejarse, Subaru dijo: “Bien”, y volteó a ver nuevamente al sofá;

—Ella es Rem la hermana menor de Ram. …Aunque quizás no la recuerdes.

—Así es, desafortunadamente no la recuerdo. Pero, no dudo en lo que dice.

Frederica enderezó su cuello ante la pregunta de Subaru quien nuevamente colocó en su espalda a Rem quien estaba recostada. Subaru soltó un suspiro ante su respuesta, señaló al corredor tirando su barbilla al frente.

—Platiquemos durante el camino. Quiero llevar a Rem… A recostarla en su propia habitación.

—Entendido. Por aquí.

Sin decir más, Frederica abrió la puerta como guiando a Subaru. Junto con ella, Subaru se dirigió al ala oeste de la mansión. Comenzaron a caminar hacia la habitación de Rem.

—A mi vista, Rem y Ram eran hermana menor y mayor que se llevaban muy bien, ¿sabes…?

Durante el camino a la habitación, Subaru hizo que Frederica escuchara la plática de la verdad perdida. Acerca de la existencia de aquella joven llamada Rem, y cuánto es que hasta ahora aquella chica debería de ser amada. Al igual que le contó a Emilia en el interior de la carreta dragón, en el regreso hacia la mansión.

—…

Mientras le contaba a Frederica, se repetían sus propias preguntas y respuestas que se amontonaron quién sabe cuántas veces en la cabeza de Subaru.

Quizás, debió haber existido una forma para haberlo hecho mejor.

Estaba pensando en aquella batalla en la que había dado lo mejor de sí. Pues, seguramente aquel resultado impecable y un poco más perfecto debería estar en algún lugar. A pesar de eso, Subaru falló al hacerlo.

Si Subaru hubiera sido más inteligente, podría haberse dado cuenta.

Por ejemplo, la carta escrita a mano la cual hizo que un mensajero de Crusch le llevara a Emilia. Estaba en blanco, aquella carta se volvió un motivo de malentendido, y el hecho de que Subaru asumiera que era una trampa del Culto de la Bruja, fue un grave error.

En aquel punto del tiempo, el Culto de la Bruja no podría haber estado al tanto de las intenciones de Subaru y compañía, además ni siquiera tuvieron la oportunidad de cambiar aquella carta escrita a mano. Sin mencionar que, Subaru sabía mejor que nadie que el Culto de la Bruja preferiría hacer su aparición con un acto frontal mayormente violento, en lugar de hacer tal truco barato como el cambio de una simple carta escrita a mano.

En ese caso, no había más que una sola realidad del por qué la carta escrita a mano estuviera en blanco.

—Rem escribió el contenido de esa carta. Yo fui quien pidió que fuera entregada, Crusch fue quien le encargó eso a sus mensajeros… El hecho de que fue entregada es innegable, pero su contenido desapareció.

Los recuerdos de Rem desaparecieron del mundo, eso fue el resultado de haber asumido negligentemente otro resultado.

Debí haberme dado cuenta. Debí haberme tomado con mayor seriedad el hecho de que la carta escrita a mano estuviera en blanco. Si lo hubiera considerado mayormente, hubiera podido abrirme paso hacia la verdad, podría haberme dado cuenta de la tragedia que le sucedió a Rem.

Aunque eso sea por ejemplo, una tragedia que ocurrió en un momento en el que no había vuelta atrás.

—Repentinamente se tornó en una historia difícil de creer.

Frederica dijo aquello tranquilamente al terminar de escucharlo, justamente cuando expresó la respuesta concerniente a su monólogo de preguntas y respuestas. No había eco de negación detrás de aquellas palabras en aquel tono de voz. Ella volteó a ver a su alrededor.

—Esta era la habitación de ella… Rem, ¿verdad? Aunque está muy bien ordenada.

La habitación a la que entraron ambos. La habitación privada de Rem, era similar al de un cuarto de huéspedes en el que se encontraban ordenados algunos objetos. Aquella escena igual a la que había visto antes. Aquel bucle anterior en el que regresó apáticamente y sin fuerzas, luego de que Rem le fuera arrebatada por la Ballena Blanca. En aquel momento la existencia de Rem también fue olvidada. Y también su habitación privada, estaba ordenada al igual que ahora.

—Eso significa que tendré que lidiar con esa manera típica de ser de Ram, y el extraño espacio en blanco que dejó Rem al desaparecer, ¿eh?

Recostó lenta y cuidadosamente el cuerpo de Rem en la cama preparada.

Una ligera señal de respiración, y el calor remanente en su cuerpo, eran lo que garantizaba la vida de ella. No necesitaba comer, transpirar o excretar, el continuar en un estado durmiente eterno eran los síntomas de aquello conocido como enfermedad de la “princesa durmiente”.

—Subaru-sama, si es en cuanto a los cuidados necesarios, yo…

—¡Yo quiero hacerlo! Deja que yo lo haga. Desde un principio, el traer de vuelta a Rem a la mansión, era algo que yo debía hacer… Mejor dicho, yo quería hacerlo. Perdona por ser tan egoísta.

Diligente y devotamente Subaru colocó a Rem en la cama de la mejor manera posible. Frederica hizo para atrás su mano que le había extendido, y entrecerró sus ojos ante las palabras de Subaru.

—Para nada, al contrario más que egoísmo, me sorprendió un poco. Usted es una persona gentil a pesar de tener una mirada parecida a la de un asesino.

—¡También tengo un corazón que puedes herir con esa manera irrespetuosa de decirlo!

Frederica rio maliciosamente ante Subaru quien había gritado tras oír aquello mencionado sobre su mirada. Rápidamente se dio cuenta de que esa era la venganza de aquellas palabras inapropiadas que le había dicho a ella anteriormente. Y, también se percató de las condiciones de reconciliación que Frederica había puesto en cierto sentido en la plática.

—Por ahora, no es necesario ningún cuidado hacia Rem. No hay problema con la comida o el baño. … Pero, me gustaría que le echaras un ojo cuando puedas. Eso es lo único que yo te pediré.

—Entendido. Si es la hermana menor de Ram, entonces yo también la trataré como mi hermana menor. Me pregunto qué reacción tendrán Ram y mi amo una vez regresen.

—No sé lo que hará Roswaal. …Pero, definitivamente no quiero imaginar la reacción de Ram.

Eran una hermana mayor y menor que se llevaban muy bien. La hermana mayor estaba encariñada con la menor, la menor tenía respeto y afecto hacia la mayor, era una relación llena de sentimientos afectivos.

No quiero ver aquella escena agrietada. Aunque, alguna día se vuelva una realidad inevitable.

—Entiendo aquello respecto a Ram y a mi amo. También la razón por la que estuvo ausente en la mansión, dado que el Culto de la Bruja hizo su movimiento debido a que Emilia-sama anunció su candidatura en las elecciones reales… Es una decisión de esperarse.

—¿Sabías acerca de las elecciones reales incluso antes de que renunciaras?

—Emilia-sama estaba en la mansión hace medio año atrás. Era el tiempo cuando yo aún seguía en la mansión. Podría decir que eso tiene relación con lo de haber recibido un descanso.

Mientras Subaru arreglaba las cosas alrededor del cuerpo de Rem, Frederica avanzaba con las otras preparaciones a excepción de las cercanas a la cama. Subaru frunció el ceño luego de experimentar un malestar debido a la plática que tenía con ella.

—A ver… Entonces no renunciaste, pero ¿dices que tu retiro temporal tiene relación con las elecciones reales…?

—En relación a las elecciones reales, mi amo pondría orden en algunos asuntos. Por ese lado, se encuentra mi función.

—¿Poner en orden algunos asuntos?

—Era evidente que causaría disputas el hecho de que recomendara como candidata a Emilia-sama quien es una medio-elfo. Es por eso que mi amo mantuvo alejadas a las personas a su alrededor antes de que ocurriera algo. Y tan sólo dejo que se quedaran las personas que pudieran defenderse por sí solas en la mansión, como a Ram… Y tal vez a Rem.

Esa era la respuesta de un malestar que inclusive sentía Subaru la primera vez que fue traído a la mansión.

Le era imposible razonar que para la enorme mansión Roswaal, tan sólo estuvieran dos personas Ram y Rem las hermanas mayor y menor como sirvientas de la misma. En realidad, gracias a la eficiencia de Rem la mansión pudo ser mantenida.

—Debido a instrucciones de mi amo, la mayoría de los demás sirvientes fueron enviados a diferentes lugares de trabajo. Me permitió ayudar ya que yo era de las que tenía bastante tiempo aquí. Al final, también tuve que salir de la mansión… Aunque a fin de cuentas terminé regresando.

—…

El hecho de que Frederica regresara a la mansión fue a causa de la pérdida de Rem. Al mismo tiempo que aquella realidad había salido de su respuesta, en el pecho de Subaru quien estaba escuchado la historia, brotaba una sospecha.

Esa era la abertura entre las preparaciones preliminares para las elecciones reales, y la extraña conducta actual y posterior de Roswaal.

Eso era, las preparaciones preliminares de las elecciones reales

—Oye, Frederica. ¿Cuánto es que sabes acerca de esa verdad?

—¿Subaru-sama?

—Lo que pude comprender hasta ahora por lo que escuché en la plática, es que Roswaal hizo varios preparativos preliminares para las selecciones reales. Parece que todos saben la relación entre el Culto de la Bruja y los medio-elfo, significa que estaban conscientes de que era peligroso, ¿verdad? Pero…

Paró de hablar, y continuó viendo a Frederica.

—¿Tenían en mente las contramedidas indispensables contra el Culto de la Bruja? Es imposible que no las tuvieran, tanto Rem como Crusch lo dijeron. Pero, yo no puedo creer que no las tuvieran. Porque, de no haber sido así…

Lo que rememoraba Subaru en su mente eran los momentos cuando fue pisoteado por el Culto de la Bruja, cuando todas las personas de la aldea Alam fueron asesinados, cuando Ram y Rem se volvieron sacrificios al pelear contra ellos. Que los dominios Mathers se volvieron una escena trágica.

Tenía que haber una contramedida para evitar esas posibles escenas. Pero, Roswaal ni siquiera estuvo en ese lugar.

—¡Si sabes que había algo para evitarlo, entonces…!

—Lamentablemente, yo no tengo la habilidad para saber todo lo que piensa mi amo. Eso se debe a que en este mundo, solamente hay dos personas que son dignas de su confianza para él.

—¿Dos personas…? ¿Quiénes son esas dos personas en las que confía Roswaal?

—Ram y el gran espíritu que protege la biblioteca prohibida.

Esas eran las dos personas que tenían las posibilidades de conocer las intenciones de Roswaal y que Frederica mencionó. No podía negar que una de ellas podría serlo. Tratándose de Ram quien le había ofrecido lealtad absoluta de todo su ser a Roswaal, podría decir que es digna de su confianza, ¿no?

Sin embargo, jamás se habría esperado aquella posibilidad de la otra persona.

—¿El gran espíritu de la biblioteca prohibida…?

—En el interior de esta mansión, hay un lugar separado con magia. Esa es la biblioteca prohibida… El gran espíritu con su propio poder mágico se mantiene alejado del mundo físico en secreto.

Subaru quien tenía sus ojos bien abiertos se retacó en sus palabras ante la explicación de una respetuosa Frederica. Parecía que ya tenía una idea en mente de quién era. Pero, no podía expresarlo claramente en una respuesta.

—¿Cuál es su nombre?

Subaru quien buscaba una convicción definitiva preguntó a Frederica. Quizás fue debido a una reacción diferente a la que esperaba, pero Frederica respondió a esa pregunta denotando algo de decepción.

—Beatrice-sama. Ella es la bibliotecaria de la biblioteca prohibida de esta mansión, el gran espíritu.

5

En el momento en que giró la perilla que tocaba con su mano, de alguna manera tenía confianza en sí mismo.

Luego de caminar por un tiempo por el interior de la mansión, repentinamente se percató de la presencia de la puerta. Se acercó a esa puerta, en cuanto tocó la perilla, el malestar que tenía se transformó en confianza.

Aceptó que aquello “tan sólo estaba ahí”, al entrar a hurtadillas al interior de la puerta…

—¿Qué tal? Ha pasado mucho tiempo, ¿no?

A la vista de Subaru quien había levantado su mano ligeramente, se extendía la biblioteca prohibida que permanecía igual a como era antes.

Aquella enorme habitación repleta de estanterías, estaba impregnada del peculiar olor de los libros viejos. Nada había cambiado, ni la pacífica atmósfera en ella, ni la oscuridad de la habitación sin ventanas. Pero, no sólo la apariencia de la habitación permanecía igual, también la joven chica a cargo del cuidado de la biblioteca estaba igual.

Aquella joven, Beatrice, se encontraba sentada en unas escaleras en lugar de una silla, mirando profundamente al libro encima de su regazo.

—En cuanto me percaté del gran alboroto en la mansión, inmediatamente pensé que habías regresado.

Levantó su mirada para ver de reojo y murmuró denotando aburrimiento, en los ojos azules de Beatrice se reflejaba Subaru. Inmediatamente después de eso, como denotando nulo interés, volvió su mirada al libro.

—El que hayas vuelto significará que vendrá contigo un gran alboroto a este lugar por un tiempo.

—Aah, muchas gracias. …Mejor dicho, no sé cómo tratar contigo. ¡Debido a que me dijiste que no huirías de aquí, en verdad tuve mucha preocupación durante el plan, ¿sabes?!

—¿Acaso no te lo había dejado claro? Para empezar, no había razón para que te preocuparas por mí.

—Se supone que te dije la razón por la que yo me preocupaba por ti. Incluso ahora no creo que estuviera equivocado.

Subaru respondió manteniéndose firme ante las palabras de Beatrice quien se mostraba tímida.

En aquel momento, Beatrice rechazó la propuesta que había sugerido Subaru de evacuar debido al ataque improvisto del Culto de la Bruja. Aunque consecuentemente la mansión no recibió daños, esa no era más que una opinión basada en su retrospectiva.

—Estaba preocupado por ti mientras eso ocurría. En especial Emilia y Ram, ¿no crees? ¡No hay problema si lo haces después, pero discúlpate apropiadamente!

—¿Disculparme? ¿Yo, Betty? ¿A pesar de que se me hace difícil comprender la necesidad de que yo haga eso con otras personas?

—Qué va, eres muy orgullosa… Si eres tan orgullosa, entonces yo te haré el favor de representarte en tus disculpas con todas las personas involucradas. Les diré que pediste disculpas llorando y llena de mocos.

—¡No inventes falsos hechos! ¡Después de todo, algo como llorar, no me ha sucedido en un largo tiempo!

Beatrice alzó la voz al igual que lo hace habitualmente ante tales palabras a la ligera a modo de provocación. Al recibir aquella reacción, Subaru entrecerró los ojos ante aquella sensación extraña que se producía en su pecho.

Nuevamente fue capaz de intercambiar palabras con Beatrice de esta manera. Había transcurrido un tiempo desde su despedida con un profundo significado, e inclusive ahora tenía muchas cosas que quería preguntarle a ella, pero era igual de escandaloso que anteriormente.

Aliviándose enormemente por ello, Subaru soltó un débil suspiro.

—¡Se nota algo de dramatización en tus ojos cerrados! No está mal sollozar y gritar fuertemente de vez en cuando, ¿sabes?

—Ah, mira quién viene a decírmelo. Seguramente hay un profundo significado detrás de esas palabras viniendo de un hombre que se puso a llorar como bebé encima del regazo de una amable chica, ¿no?

—¡¿Podías hacerme el favor de dejar de recordarme eso de una buena vez?!

Aquel pasado oscuro de Subaru que ni siquiera quería tratar de recordar, quizás esté preocupando también a Emilia quien también era una persona en cuestión.

Tras acumularse fallo tras fallo haciendo lo imposible, se encontraba atrapado entre el choque de unas grandes olas de emociones.

Su rostro se calentaba casi como si estuviera hirviendo, al recordar aquel entonces. Aunque al igual que ese calor, había unos preciados recuerdos que destellaban en lo profundo de su pecho.

Como tratando de engañar aquellos complicados sentimientos, Subaru hizo un enorme sonido de carraspeo y cambió el flujo del tema.

—..Sea como sea, lo que más importa es que ambos estamos bien. Por ahora consintamos eso ambos, ¿qué te parece?

—No tengo nada qué consentir, ¿acaso no eres tú quien egoístamente sacó ese tema? Tan egoísta como siempre.

—Tienes razón, siempre soy un egoísta. Parece que siempre es lo mismo cada que hablo contigo. ¿Lo recuerdas? Como cuando jugamos al tú las traes en la mansión, cuando ocurrió el festival de invierno también…

Beatrice entrecerró sus ojos ante Subaru quien había comenzado una plática en la que parecía no parar de hablar cuanto quería. Mientras parecía que ella le disparaba con sus ojos azules, Subaru habló de sus recuerdos combinando gestos comunes al hacerlo.

Buscaba y buscaba en sus recuerdos cuidadosamente mientras era prudente al elegir sus palabras para poder llegar a alcanzar la verdad.

—Y también está lo del escándalo de las mabestias. En ese momento pude contar con tu ayuda por lo de la maldición que tenía.

—Detente de una buena vez.

—Al final, como ya te había mencionado de la maldición que me pusieron y me quitaste, en verdad estuve acorralado en una situación realmente complicada, ¿sabes? Luego de eso, para recuperarme por completo tuve que entrar al bosque para ir por el Wolgarm…

Se escuchó un fuerte sonido que hizo que Subaru dejara de hablar rápidamente.

Observando bien, aquel sonido provenía del regazo de Beatrice. Había cerrado violentamente el libro que tenía abierto. Dándose cuenta de la irritación de Beatrice, Subaru junto sus labios con una sensación de malestar.

Luego, Beatrice volteó a ver con una mirada penetrante a Subaru quien permanecía callado.

—¿Podrías dejarte de rodeos e ir directo al grano? Insecto.

—…Claro.

No hizo réplica alguna ante aquellas palabras de reprimenda. Eso era la prueba de que la opinión de ella era correcta.

Aquello impactó en el corazón de un Subaru débil, quien trataba de continuar con la plática de una manera llevadera y sencilla, retrasando las conclusiones de una manera u otra.

En el interior de su pecho ya tenía las palabras con las que debía preguntar. Tan sólo le faltaba el valor para ponerlas en la punta de su lengua.

Cerró los ojos, inhaló, escuchó atentamente los latidos de su corazón. Después de eso, finalmente preguntó.

—Tú y Roswaal… ¿Cuánto es que saben al respecto de lo ocurrido en esta ocasión?

La respuesta a aquella pregunta, fue quedarse callada al igual que antes.

—…

Entendió la pregunta que había hecho Subaru, Beatrice cerró sus ojos que estaban bordeados por sus largas pestañas.

El silencio que se había producido se acumulaba, sintiéndose como si hubiera durado mucho tiempo, Subaru soltó un suspiro casi como si se le dificultara.

—…Beatrice.

No hubo respuesta. Mientras ansiaba conocer aquella realidad, Subaru al mismo tiempo se dio cuenta de su propia contradicción.

¿Qué es lo que quiero que Beatrice me diga? Ni en su propio interior hubo respuesta.

¿Quiero que me diga que ellos eran quienes estaban al tanto de todo? ¿O quizás quiero que ella me diga que era una chica que no sabía nada de nada? ¿Quiero que me diga que no era ninguna de esas dos opciones? No lo sé.

Finalmente;

—¿Cuál es la respuesta que quieres que yo, Betty, te diga como suposición…?

—¡N-No estamos hablando de suposiciones! Además, no tiene relación alguna con lo que yo quiero que me digas. Lo que yo quiero es que respondas la pregunta. ¡Nada de sí o no, quiero una respuesta más específica!

Subaru levantó la voz inconscientemente ante aquella reacción inesperada. Pero, incluso ante aquella actitud de Subaru, Beatrice no cambiaba su fría postura.

—Lo lamento mucho por ti que estás muy entusiasmado por saberlo, pero yo, Betty, no sé ni siquiera de qué estás hablando. Yo, Betty, no soy tu maestra. Incluso creo que cometería un gran error aunque tratara de explicártelo cortésmente.

—Guh… ¡No trates de engañarme! ¡Alguien me dijo que podría preguntarte sobre las verdaderas intenciones de Roswaal! ¡Lo siento, pero yo también me siento igual que tú al ver la actitud que pones!

—¿Quién te ha dicho eso…? Aah, ya viste a esa chica mitad bestia que volvió, ¿verdad?

“Mitad bestia”, pronunció un vocabulario imposible de ignorar, Beatrice hizo un chasquido con la lengua con un rostro encantador. De esa misma forma mientras tenía un ojo cerrado, ella le recalcó una observación a Subaru.

—Ciertamente, lo que dijo aquella chica es en parte correcto. Pero, la conexión entre yo, Beatrice y Roswaal no tuvo relación en nada de lo que ocurrió en esta ocasión. Yo, Betty, no sé nada al respecto.

—Pero, te quedaste sola en la mansión. ¿Sin ninguna contramedida establecida te quedaste en esta mansión?

—Yo, Beatrice, me quedé en este lugar porque yo misma puedo protegerme a mí misma. Eso no tiene relación alguna con Roswaal. …Además, yo, Betty, tampoco creo que no haya pensado en algo respecto a eso.

Subaru volvió a reflexionar en sus recuerdos ante la respuesta de Beatrice. Pero, ni siquiera en los recuerdos de la pelea que había rememorado pudo encontrar ninguna contramedida de Roswaal.

Ni Rem, ni Crusch, ni Frederica, ni Beatrice, no pudo encontrarla en ninguna de las respuestas de todas ellas.

—¿Acaso es sólo que tú, todos alrededor de nosotros y yo sobreestimamos a Roswaal? ¿Dices que no era posible que no hubiera contramedidas contra un enemigo como el Culto de la Bruja? ¿Contra alguien como ellos…? ¡Ah, claro, claro!

En un instante, como si hubiera sido obra de una revelación divina recordó algo.

Siguiendo aquella revelación, Subaru tocó su bolsillo enormemente alterado, e hizo una pregunta más a Beatrice mostrándole aquello. Eso era—

—Beatrice. Mira esto.

Aquello era un libro de color negro, con el interior y la cubierta manchados de sangre.

Un libro de una horrible historia oscura de su anterior propietario. Era incapaz de leer el contenido debido al efecto de una extraña técnica, se tendría pensado que sería un objeto inútil si no fuera por las capacidades de su anterior propietario.

—Pero, parece que debe tener una gran relación con las intenciones de esas personas del Culto de la Bruja. Si no sabes nada de las intenciones ocultas de Roswaal, entonces al menos haz algo con este libro…

—¿El e-evangelio?

Subaru hablaba muy rápido y se retacó en sus palabras, pues estaba llenándose de impaciencia al no obtener respuesta alguna. Beatrice reaccionó dramáticamente mostrando sorpresa en sus ojos, la razón de ello fue al ver el evangelio que estaba en las manos de Subaru.

Con una expresión que denotaba no poder creer lo que estaba viendo, sus labios se estremecieron levemente.

—¿Cómo es que tú de todas las personas posibles, tiene ese libro…?

—…Un botín de guerra que robé del líder del Culto de la Bruja que rodeó la mansión.

—¿Y su propietario?

—Murió. Aplastado por las ruedas de la carreta. Yo lo maté.

Afirmó Subaru sin desviar la mirada de tal hecho ante la pregunta de una delicada Beatrice.

En un sentido estricto, Petelgeuse Romanée-Conti no era un humano. Se infiltraba en el cuerpo de otras personas como un parásito, un espíritu malvado que los controlaba a voluntad propia. Desde ese punto de vista, puede que sea un error tratar aquel asesinato como si lo hubiera matado.

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Pero, Subaru le dio un final a Petelgeuse, y le arrebató su vida.

Comprendiendo que era un oponente imposible de derrotar con el alma, lo asesinó con la “voluntad” de asesinar.

Petelgeuse Romanée-Conti fue la primera existencia que Natsuki Subaru asesinó por su propia cuenta.

Aunque no podía decir que tenía remordimientos o tuviera vacilación luego de que se manchara las manos al hacerlo. A pesar de eso, ya que no pretendió hacerse el fuerte ante nadie, al menos en su propio corazón no había rastro de mentira.

Pero, era innegable que aquello se quedaría grabado en él y no podría olvidar que fue asesinado y que asesinó a Petelgeuse.

—…

No obstante, al contrario de Subaru quien estaba lleno de emociones, no hubo reacción alguna de Beatrice.

Ella se quedó sin palabras, tan sólo permaneció observando el evangelio que estaba entre las manos de Subaru, y como si hubiera susurrado;

—¿Así que tú también me has abandonado a mí , Betty… ¿Eh, Juice[2]…?

—? ¿Quién dijiste?

—…No es nada. Dejando eso de lado, si has asesinado a un arzobispo del pecado… “Pereza”, me pregunto qué habrá pasado con sus “genes de la bruja”.

—¿Genes de la bruja…?

Ahora era el turno de que Subaru mostrara incomprensión ante las palabras de Beatrice.

“Genes de bruja”, eso era un vocabulario que no recordaba haber escuchado hasta ahora. Sin embargo, jamás había puesto a pensar en el significado de aquel vocabulario que Petelgeuse usó en el último momento de su muerte.

Beatrice bajó su mirada en la que denotaba albergar una enorme confusión ante el desconcierto de Subaru.

—Oye, no le hables en términos técnicos a una persona que no sabe nada acerca de esa información. ¿Qué es eso llamado genes de la bruja? A decir verdad, no me da más que un presentimiento de ser una mala broma.

—¿No lo sabes? ¿No me digas que en verdad no lo sabes? En ese caso, ¿por qué razón asesinaste a “Pereza”? Además, ¿qué hizo Roswaal…?

—¡Lo hice sólo para protegerme de cualquier posible peligro! ¡Además, el maldito de Roswaal está en el “Santuario”! ¡Yo era quien quería saber que era en lo que estaba pensando!

Subaru gritó mostrándose enfadado al no soportar y hartarse de la plática en la que no podían coincidir en nada. Tan pronto como lo hizo Beatrice perdió su compostura al recibir aquella violenta emoción, el silencio que se produjo desconcertó a Subaru.

Tenía una expresión que denotaba quizás una confusión, tristeza y una fuerte rabia. Al ver aquella figura Subaru contuvo la respiración con dificultad, mientras que Beatrice soltó larga y profundamente un suspiro;

—Quizás todas las respuestas que tanto ansias saber estén en ese “Santuario”.

—¿Qué dices?

—Las respuestas a los genes de la bruja, el significado de evangelio, las intenciones de Roswaal, todo lo que buscas se encuentra en ese lugar. Puedes ir allá si lo deseas. Quizás la chica mitad bestia pueda guiarte al lugar.

—¡Espera! ¿Qué dices tan de repente? Hasta hace un momento pretendías que no te importaba, ¿y ahora me sales con esto? Además, tú también tienes que ir al “Santuario”.

—Yo, Betty, no hablaré. ¡Yo, Betty, tengo el derecho a no hablar!

Era una postura de rechazo que le hacía recordar a las anteriores, pues quedó desconcertado ante aquella obstinada respuesta.

Un rechazo completamente igual al que cuando trato de sacarla de la mansión para la evacuación, pero evitó entrometerse en el asunto y se lavó las manos.

Entonces, eso significa que ocurrirá el mismo resultado.

—?! ¡¿Tienes la intención de expulsarme de este lugar otra vez?! ¡¿Al igual que anteriormente?!

A su espalda, lo que pudo sentir desde el lado de la puerta de la biblioteca era una presión de aire distorsionada por una fuerza sobrenatural en el espacio-tiempo. La distorsión se volvió un viento y envolvió a Subaru, tratando de expulsar al exterior de la puerta su cuerpo.

Eso era el poder mágico llamado “cruce de la puerta” excesivamente forzado.

—Te he indicado el camino para llegar a tu respuesta. Te pido que dejes de tratarme como una niña a mí, Betty. ¡En verdad me irrita tu manera arrogante y egoísta de ser!

—Beako… ¡¡Beatrice!!

Gritó y extendió su brazo. Pero, con su postura y mirada de rechazo, Beatrice hizo que aquello curveara hacia arriba.

La joven chica que se encontraba sobre las escaleras cerró sus ojos, y volteó levemente su cabeza hacia un lado.

—Yo, Betty, no soy una herramienta que puedas usar a tu conveniencia.

—…

—¡Yo no soy una existencia para tu conveniencia…! ¡A la que puedas persuadir para que quiera responderte, con las palabras que quieras escuchar, en el momento en que quieras preguntar las cosas que quieras saber…!

Subaru no tuvo respuesta alguna ante la voz de Beatrice que parecía un grito de réplica.
No era como si hubiera impactado justo en el lugar correcto, era debido a una sorpresa parecida a como si le hubieran dado en el lugar en que no tenía intención alguna de hacerlo.

Aquel vacío que se produjo usurpó la resistencia que tenía Subaru para mantenerse en su lugar. En esa misma forma fue absorbido por la puerta a su espalda, fue lanzado, y terminó siendo expulsado.

Tanto de la puerta de la biblioteca prohibida. Como del corazón de aquella chica llamada Beatrice.

—¡¿Por qué otra vez haces esa expresión como si fueras a llorar?!

No hubo respuesta alguna de Beatrice quien tenía su mirada hacia abajo ante la última pregunta de Subaru.

—¡Daah! ¡Gyah—!

Fue lanzado de la puerta abierta, Subaru cayó hacia atrás completamente al revés. Se encontraba en el corredor de la mansión, ese fue el resultado de haber sido transferido por el “cruce de la puerta” sin ser capaz de hacer réplica alguna.

Pero, esta vez el único involucrado por el “cruce de la puerta” no fue solo Subaru.

—¿C-Cómo es que apareciste de la nada tan pronto como salí del baño, Natsuki-san…

—…

—¡Mejor dicho, ¿cuándo tiempo más es que pretendes aplastarme con tu trasero?! ¡¿Podrías hacerte a un lado?!

Exigió Otto con un rostro deplorable, quien se encontraba tirado en el suelo y tenía el trasero de Subaru encima de él. Sin embargo, la mente de Subaru no reflejaba más que a Beatrice en el último instante en que la vio.

¿Por qué estaba haciendo esa expresión que denotaba tristeza? Probablemente, esa respuesta también…

—¡Quizás lo sepa si voy al “Santuario”!

—¡No entiendo nada de lo que estás diciendo, pero, ¿podrías quitarte de una buena vez?!

Se escuchó alzar la patética voz de Otto quien seguía siendo ignorado, debajo de Subaru quien había murmurado denotando estar pensativo.

6

—Hablando en serio, ¿cómo es que saliste rodando del baño? No hagas, eso por favor, no vayas a decirme algo tan horrible como que hay alguna clase de pasaje secreto o una puerta escondida en el baño.

—No hay nada de eso, idiota. ¡Tan sólo fue un milagro de los fragmentos que causaron mis sentimientos puesto que quería ir a hacer del baño contigo!

—¡Eso no responde a mi pregunta, y esa respuesta que no responde a mi pregunta me da miedo!

Mientras le hacia una compañía apropiada a Otto con quien se reunió por el “cruce de la puerta” durante el camino hacia el recibidor, Subaru se mordía fuertemente los dientes por la sensación de un esfuerzo infructífero que terminó siendo en vano en la plática con Beatrice.

No, no puedo decir que fue totalmente en vano. Tal y como dijo Beatrice, me mostró el camino para llegar a la respuesta.

Cerraba sus ojos al percatarse de que el malestar y las dudas aumentaban en este proceso. Pero;

—Haa… Mi futuro estará lleno de dificultades, ¿eh?

—Mira que soltar tal suspiro, ¿ocurre algo? Dicen que al suspirar, la buena fortuna se alejará, ¿no es así?

—¡Tu futuro es demasiado inseguro, déjame suspirar en tu lugar!

—¡Pero, si lo haces mi buena fortuna se alejará, ¿no?! ¡¿Podrías no hacer cosas tan egoístas, por favor?!

Otto se enfadó ante Subaru quien bromeó descuidadamente sin dejar entrever la complejidad que cargaba en el interior de su pecho.

Fuera como fuera, finalmente ambos llegaron al recibidor mientras seguían con su absurda plática.

—Vaya, así que también Subaru-sama viene con usted, ¿eh? Ahora mismo le serviré el té.

Frederica pensaba que tan sólo Otto había regresado, pero comenzó a servir otra taza de té nueva cuando se percató de que Subaru venía con él. El olor de la hoja de té cálida estimuló su nariz, Subaru se sentó al lado de Emilia quien estaba en el sofá al fondo. Ambos cruzaron miradas justamente cuando él la vio con su vista de lado.

—¿Estabas con Otto-kun, Subaru? Se llevan muy bien, ¿verdad?

—Ya te he dicho miles de veces que estás equivocada. Nuestra relación terminará en cuanto se cumpla la promesa de la compra de su aceite. No hay nada más que eso, ¿entienden?

—¿Qué hay con esa interpretación tan inútil parecida a una actitud grosera nada sincera que hiciste al final?

Otto se mostró harto exhaustivamente ante la tsunderización de Subaru quien había volteado hacia atrás su cabeza. Emilia rio un poco al ver a Subaru quien había dejado salir un suspiro mientras pegaba a su boca el té que le habían ofrecido.

—A pesar de que lograste reconciliarte con Julius luego de todas las cosas que pasaron, sí que eres muuuy obstinado al hacerlo, ¿no, Subaru?

—Es porque es un tipo a su propia manera que es dueño de unos sentimientos antiguos o algo así. Además, todavía no he hecho las paces con Julius. Yo, lo odiaré, por siempre.

—Claro, claro.

Subaru hizo una expresión de disgusto al imaginar en su mente a aquel galante hombre, pero Emilia pretendió no hacerle caso. Era una manera de comprenderlo muy reluctante, pero no importaba cuánto se esforzara por ponerlo en palabras pues tan sólo era un patrón que agravaba el malentendido más y más.

—Qué manera tan peculi-extraña[3] de pensar tienes, ¿nos llevamos bien tanto como para pelearnos?

—Peculi-extraña, esa palabra no se escucha hoy en día, ¿sabes…? Además, a mi parecer que dos compañeros se peleen entre sí significa que no se llevan bien, ¿no habrá excepciones?

—Entonces, tú y yo siempre estamos peleando, Subaru, ¿eso significa que nos llevamos mal?

—…… Te has vuelto muy buena hablando, ¿verdad, Emilia-tan?

Subaru hizo un rostro que denotaba sentirse mal por haber perdido, pues Emilia le ganó por completo en la plática de hace un momento. Emilia entrecerró sus ojos al ver esa reacción de Subaru, y luego de eso continuó como susurrando.

—Entonces, ¿fuiste capaz de hablar debidamente con Beatrice?

Emilia no preguntó: ¿La viste? Emilia preguntó: ¿Pudiste hablar con ella?

Le preguntó eso mismo, puesto que Subaru estaba completamente seguro de poder llegar a la biblioteca prohibida. La pregunta era si podría llamar confianza o no a eso, pero podía decir que no estaba seguro de si podría o no corresponder a aquella confianza que le tenían.

—Sí la vi. Me encontré con Beatrice. Aunque quizás… Podría decir que hablé debidamente extraño con ella…

—…Ya veo. Pero, justo como pensé, ella quería verte, Subaru. Cuando Ram y yo estuvimos en la mansión, no pudimos ser capaces de ver a Beatrice ni una sola vez. Me siento un poco mal por ello.

Dijo Emilia mohínamente y sacó la lengua encantadoramente. Pero, al percatarse de la impotencia que había en la voz de Subaru, en sus ojos azul purpura se podía observar vacilación en las palabras con las que debería continuar hablando.

Pero, hubo una persona que reaccionó, luego de que se escuchara el leve sonido del vaso de Emilia siendo servido nuevamente.

—En verdad fue capaz de entrar a la biblioteca prohibida de Beatrice-sama, ¿eh…?

—¿Acaso dudaste de mí?

Asentía Frederica quien había murmurado denotando una profunda emoción, ante Subaru quien encogió sus hombros tan pronto se sorprendió.

—Es de esperar que dude al pensar en las pocas ocasiones en las que he visto a Beatrice-sama en estos más de diez años que he estado trabajando para mi amo. Tan pronto como escuchaste lo que te dije, me dijiste “Tengo algunos asuntos con Beako. ¡Regresaré en un rato más!”, pensé que no serías capaz de hacerlo.

—Ah, bueno, me pregunto si ya no puedo afirmar eso.

—A decir verdad, no te importaba cuanto tiempo se tardara, no se rendiría hasta que fuera capaz de encontrarse con Beatrice-sama…

Subaru reflexionó un poco aquellos recuerdos de las vicisitudes por las que fue lanzado debido a la ineficiente explicación.

Siguiendo observando a Emilia, continuó Frederica hablándole a Subaru: “Pero…”

—Dejando eso de lado, le pregunté a Emilia-sama cuánto es que confiaba en Subaru-sama, debido a que ella tenía mucho que contarnos al respecto. Nosotros estuvimos esperando aquí con mitad de expectativas y la otra de miedos.

—¿Eh?

—¡¿Qué dices, Frederica?!

Ante las inesperadas palabras de Frederica, el desconcierto de Subaru y la confusión de Emilia iban en aumento. Las mejillas de Emilia quien se había levantado alteradamente estaban rojísimas, como estando en un apuro movía sus manos frente a Subaru.

—Este, te equivocas. Ciertamente hablé de Subaru contigo, Frederica, pero no fue la gran cosa…

—No, yo también estaba escuchando, y ella dijo que no debías subestimarte, Natsuki-san.

—¡¿Tú también, Otto-kun?!

No solo Frederica, también Otto echó más leña al fuego, tanto que hizo que las orejas de Emilia se tornaran rojas. Después de eso, ella colocó las manos en sus mejillas ruborizadas, y vio de reojo hacia donde estaba Subaru.

Subaru apretó fuertemente sus puños ante la reacción raramente vista de Emilia.

—¡¿Por qué no estuve en ese lugar para escuchar la plática…?!

—¡No les permito decirlo frente a Subaru! Es vergonzoso… ¡Ya, Frederica! ¡Continua con la otra plática!

—Vaya, en comparación cuando antes le hacía bromas, ahora se ha vuelto más encantadora, ¿eh?

Frederica rio ocultando su boca, y dirigió su mirada de Emilia quien había hecho una rabieta hacia el lado donde estaba Subaru.

—Entonces, has escuchado la mayoría de la plática de Emilia-sama… Mejor dicho, más que lo suficiente.

—¡FRE-DE-RI-CA!

—Claro, claro, entendido. Entonces, aunque Subaru-sama haya sido capaz de encontrar la biblioteca prohibida, o no haya podido encontrarla, en ese lugar tuvo una plática a la que llegó a un camino sin salida.

—¿Una plática que terminó como en un callejón sin salida?

Siendo incapaz de obtener el punto principal del enigma que había mencionado, Subaru frunció el ceño al no comprenderlo.

Emilia quien había asentido y suavemente tocado el hombro de Subaru, continuó.

—No dudo que hayas podido ver a Beatrice, Subaru, pero es un tema aparte el que no hayas podido obtener una respuesta a tu pregunta de ella, ¿no? Vamos, después de todo, tanto Subaru como Beatrice son muuuy obstinados.

—A simple vista da la impresión de ser muy encantadora, pero ciertamente tienen razón. ¿Y bueno…?

—Se los prometí a las personas de la aldea, y también tengo muchas cosas que quiero hablar con Roswaal. Es por eso que le pedí un favor a Frederica. Que nos enseñara la localización del “Santuario”.

—…

Se había cumplido uno de sus objetivos originales, el hecho de que Emilia hiciera algo como eso para lograrlo, había hecho un nudo en la garganta de Subaru.

Eso mismo era, el camino para llegar a la respuesta que le había indicado Beatrice, el “Santuario” que Emilia anhelaba.

Todas tus respuestas se encuentran en el “Santuario”, aquello que le dijo con una voz y una expresión que denotaba tristeza aquella chica.

Aquella chica “mitad bestia” los guiaría a ese lugar. Eso era—

—¿Eso significa que Frederica nos mostrará la localización del “Santuario”?

—Terminé cediendo ante la petición de Emilia-sama. Había tratado de evitar decirles algunos secretos en lo más posible, pero… Sería extraño ocultarles cosas a ustedes dos.

—Oigan, la verdad, es que yo también quisiera ir…

“Sería extraño ocultarles cosas a ustedes dos”

—¡¿Era necesario que lo enfatizaras repitiéndolo?!

El hecho de que Subaru no siguiera la plática como estando ausente, e ignorando la cómica platica entre Frederica y Otto, la sorprendió a ella. Y, Emilia quien no movió su mano que tenía en el hombro de Subaru, bajó sus cejas.

—¿No hay problema, Subaru? ¿No estás enojado porque lo decidí por cuenta propia?

—N-No, claro que no estoy enojado. Al contrario, fue una gran ayuda que hayas hecho algo que yo no pude.

—¿De verdad? Qué bueno. Entonces, en ese caso, hay algo que quiero pedirte…

Emilia quien tenía una expresión de alivio, continuó bajando la mirada ante Subaru a quien aún le quedaba algo de desconcierto. Subaru experimentó un presentimiento de malestar repentinamente ante aquello que Emilia iba a “pedirle”.

Al igual que anteriormente, esta era la manera como ella comenzaba antes de “pedirle” algo.

—¡Espera! Eso que vas a pedirme, acaso es… ¿Que yo espere en la mansión?

—¿Eh?

—¡Siendo así, pido tiempo! ¡Hablemos de eso! ¡Ciertamente, no puedo decir que mi condición física está al 100%, y Ferris también me pidió que dejara de hacer algunas cosas, pero la vida no sólo trata de batallas! ¡Al contrario, mi verdadero valor está en el conocimiento de la batalla, o mejor dicho es una expresión inapropiada!

Emilia abría sus ojos ante Subaru quien replicaba con vehemencia desesperadamente. Pero, esta era un momento en el que una vigorosidad era requerida. Ciertamente esta situación era parecida a la de aquel momento en la que se dirigieron a la Capital Imperial para las elecciones reales. Sin embargo, Subaru ahora estaba preparado mentalmente, y esa era la rotunda diferencia.

Su intención no era seguir a Emilia sin ninguna contramedida en mente e imprudentemente. En esta ocasión, incluso eso era diferente.

—Será inútil que me detengas. Yo iré junto contigo. No puedes dejarme atrás…

—No planeo dejarte atrás. Ven conmigo.

—En verdad, odio, odio, odio que siempre quieras dejarme atrás… ¿Qué acabas de decir?

Subaru a quien se le estaban acabando las palabras por las fuertes emociones que sentía, escuchó aquello y puso una cara que denotaba como si aquellas palabras lo hubieran golpeado. Comprendiendo eso, Emilia colocó su mano con la que estaba tocando el hombro de Subaru, en su propio pecho.

—Por eso, ven conmigo. Porque, si voy sola, no podré soportar la ansiedad.

—…

—Confío en ti, Subaru. Necesito de tu ayuda, Subaru.

Subaru no podía hablar debido al impacto que recibió su corazón ante la amable exigencia de Emilia.

La expresión de Emilia se nubló en ansiedad ante Subaru quien no tenía nada que decir y tenía su boca abierta. Ella hizo temblar sus ojos azul púrpura mientras tocaba su largo cabello plateado.

—Este… Yo, ¿acaso volví a decir algo extraño?

—…Es como si tú tuvieras mi switch de la fuerza de voluntad, Emilia-tan. Se pone automático por completo con tus palabras, se enciende y apaga. En verdad, no puedo soportarlo.

Se cubrió el rostro con sus palmas, Subaru dio un suspiro ante la exigencia de Emilia. Subaru sacó la lengua y dijo: “Me la debías”, ante Emilia quien estaba confundida y le habían tomado el pelo con aquellas palabras con un profundo significado: “¿Eh? ¿Eh?”.

Subaru saboreaba aquella actitud de Emilia a quien le había tomado el pelo excesivamente.

—Ya han terminado de platicar, ¿verdad?

—Sí. Lamento haber hecho esas cosas inapropiadas. Es sólo que ya no podía aguantarme no hacerlas.

—¿Inapropiadas…?

Subaru nuevamente volteó al frente ante Frederica quien trató de reabrir el tema. A un lado de él se encontraba Emilia con un signo de interrogación encima de ella, pero inmediatamente ella también corrigió su postura y miró a Frederica.

Asintió ante sus miradas, Frederica miró fijamente a ambos con sus ojos verdes, y;

—Como les había dicho, no tengo objeción alguna acerca de la plática de enseñarles el camino hacia el “Santuario”. Pero, tomará algo de tiempo hacer unos preparativos… ¿Quizás, dos días?

—¿Preparativos…? Ya veo. Reunirnos, y ocuparnos de la mansión. Algo como eso, ¿no…?

—No, ya que yo me quedaré en la mansión, no podré acompañarlos. El deber de ustedes, Emilia-sama y Subaru-sama es dirigirse al “Santuario”. Mi deber es quedarme y hacerme cargo de la mansión.

—¡¿Eso quiere decir que no vendrás con nosotros?! Entonces, ¿cómo iremos al “Santuario”?

Subaru terminó estupefacto ante la posible negación de acompañarlos.

La cooperación de Frederica no sería guiarlos hacia el “Santuario”, quizás tan sólo les enseñe la localización. Subaru al mismo tiempo se dio cuenta de que aceptó amablemente en la conversación de hace un momento para no provocar la ansiedad de Emilia.

Se podía observar la figura de Otto Suwen quien tenía una apariencia jactanciosa y tenía sus brazos cruzados, denotando estar lleno de auto-confianza.

—Oye, tú. ¿Por qué te pones todo jactancioso y luces como si hubieras triunfado? Estamos en medio de una plática muy importante.

—Fufufu. Eres malo para captar las cosas, Natsuki-san. Para empezar, no deberías comenzar por preguntarte, ¿por qué estoy yo presente en este lugar justamente cuando están en medio de una plática tan importante?

—Tienes razón. No es una plática que pueda escuchar un foráneo al asunto. ¿Hay mazmorras en esta mansión?

—¡Ese no era el tipo de conceptualización de ideas que estaba pidiéndote!

—En ese caso, hay una habitación de confinamiento. En ese lugar está garantizada una confortable forma de vida.

—¡¿Podrías no responder eso tan tranquilamente, por favor, Frederica-san?

¿Acaso estaba bromeando? La existencia de dicha habitación de confinamiento dejaría al descubierto la oscuridad de la mansión Roswaal.

Sea como sea, Otto se mostró sin energía y decepcionado ante la mala broma de ambos.

—Ya basta, ustedes dos. ¡No está bien marginar a Otto-kun de esa manera!

En lugar de Otto, Emilia fue quien se levantó indignadamente. Emilia quien estaba enfadada y colocó su mano en la cintura, y observó alternadamente a Frederica y Subaru quienes cooperaron en la broma.

—¿No creen que es algo cruel luego de que él mismo les dijera que quería apoyarnos? ¿No creen que será muuuy problemático si Otto no nos apoya para llegar al “Santuario”?

—¡Ooh…! ¿Escuchaste, Natsuki-san? ¡Esa es la respuesta que originalmente debería de haber hacia mí!

—Sí, tienes razón, hace mucho tiempo que no grito EMT… ¡EMT[4]!

—¿II… EMU… TII?

El desconcierto de Otto registró el valor más alto de este día cuando Subaru gritó escandalosamente aquella frase que no decía desde hace mucho tiempo.

Dejando de lado el desconcierto de él, gracias a las palabras de Emilia fue capaz de estar al tanto de la situación.

—En otras palabras, Otto nos hará el favor de conducirnos hasta el “Santuario”. Siendo franco, será una gran ayuda porque no tenía pensado más que dejarle todo el trabajo de la conducción de la carreta dragón a Patrasche, pero…

—¿Pero…? ¿Qué cosa? Vas a agregar algo, ¿no? ¿Acaso no te importa mi benevolencia?

—Lo siento, pero no espero benevolencia gratuita a excepción que la del comerciante de la frutería con rostro aterrador. Pues aunque los seres humanos vean que esa es la mejor opción, algunos comerciantes usan la benevolencia como excusa para anteponer sus intereses y asegurarse a sí mismos.

Kadomon, Anastasia, Russell, uno a uno todos esos comerciantes con los que tuvo contacto en la Capital Imperial llegaron a su mente. En cuanto a personalidad Otto se acercaba a Kadomon, pero en cuanto a tendencias de comerciante se acercaba detrás de los otros dos.

—En cierta forma, puedo leer tus verdaderos motivos. De la mejor manera, aunque sea un poco te acercas a Emilia mostrándole que quieras ayudarla, para darle una buena impresión a Roswaal quien está detrás de ella como colaborador, ¿no es así? Para ti, más importante que la compra de tu aceite y que la principal razón por la que vinimos nosotros, quieres hacer contacto con Roswaal, ¿no?

—No, este… Has expuesto mis intenciones ocultas hasta ese punto, ¿eh…?

—¿Eso es verdad… Otto-kun?

—¡En verdad me duele, duele, duele, duele esa mirada sincera suya, Emilia-sama. ¡Lo siento! ¡Es verdad! ¡¡Pero, no supuse provocar algo malo para nada, creo que sería bueno que me creyera y perdonara!!

Cedió ante la sinceridad, Otto quien no pudo ponerse serio aunque tratara de hacerlo confesó la verdad. Subaru sacudió su cabeza denotando decepción ante esa actitud, y en esta ocasión él le dio unas palmadas a Emilia en su hombro.

—Bueno, no hay que culpar de todo a Otto. Tratándose de apoyar a otras personas con benevolencia desde el corazón, Emilia-tan puede hacerlo fácilmente, aunque sería algo completamente complicado.

—Pero, no creo que yo sea tan magnífica… ¿Eso piensas de mí, Subaru?

—Todo lo que yo hablo de ti proviene 100% del fondo de mi corazón, Emilia-tan. ¿Podría decir que es puro si es 100% impuro?

Cualquier persona querría que pensaran bien de ella. Al desmenuzar el comportamiento en cuanto a las relaciones personales, ahí se encontraría aquel punto de origen. Aunque, para afirmarlo todo hasta ese punto, la filosofía de la vida se quedaría corta. Era un problema de extensión.

El ser humano es tan complicado que no puede describirse con una palabra. Hasta aquí esa historia.

—Es importante exponer las intenciones en el fondo del corazón, porque muestran el grado de amabilidad. ¡Te ayuda a relajarte!

—No puedo negar lo que me has dicho, Natsuki-san…

Respondió con una sonrisa maliciosa a Otto quien se veía deprimido, y Subaru nuevamente volteó a ver a Frederica.

—Está confirmada la cooperación de Otto. Cuéntanos la historia de ese “Santuario” a nosotros tres.

—Entendido. Por cierto, ¿mi amo alguna vez les contó algo sobre el Santuario?

Frederica lanzó una pregunta a Subaru y los demás quienes se habían acomodado para escuchar la historia, sentados alineadamente en el sofá. Al escucharla, Subaru y Emilia intercambiaron miradas.

—Para ser sincero, casi no he oído nada. Lo que sé por la poca información que he escuchado es que está a unas horas de distancia de aquí, en un lugar secreto… Y que también fue propuesto como lugar de evacuación…

—Roswaal… En algún momento… Me dijo que sería un lugar muy necesario para mí…

—¿Que algún día sería un lugar muy necesario…?

Subaru dirigió una mirada de sorpresa hacia Emilia ante tales palabras inesperadas. Emilia bajo su vista como lamentándose ante aquella mirada. Pero, antes de que Subaru le preguntara sobre eso;

—Suena a algo típico que diría mi amo, ¿no?

Frederica dijo aquello con un tono de voz entre risas, y cerró los ojos. Después de eso, en su lugar tomó los extremos de su falda e hizo una reverencia profunda. Luego;

—A partir de ahora, les contaré más sobre la localización secreta del “Santuario de Crumardi” y la manera de entrar. Y, un nombre que no podrán olvidar una vez que vayan hacia el Santuario.

—…

—Cuídense del tal personaje conocido como Garfield, por favor. En lo concerniente al “Santuario”, ese personaje es con el que deben cuidarse y evitar a toda costa hacer contacto Emilia-sama y los demás.

Cuando Frederica mencionó aquel nombre, albergaba un complicado sentimiento en sus ojos abiertos de color verde.

 

[1]Wheelie: Manejar una moto solo con la llanta trasera, la llanta al frente sin tocar el suelo. Hacer caballito. No tengo idea de cómo hará eso.
[2]Conocido como Juice Romanée-Conti hace 100 años, y ahora como Petelgeuse Romanée-Conti.
[3]Sí, me inventé esa palabra, no se me ocurrió ninguna palabra extraña en español para “henteko”.
[4]エミリアたん・マジ・天使 Emilia-tan maji tenshi = Emilia-tan en verdad es un ángel
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