Capítulo 1: Ese Rojo es Como un Desastre Natural

Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4, Entre Líneas 1

1

Dios creó el mundo en seis días, y él asignó el siguiente día como un día de descanso.

Una gran logro fue llevado en cada uno de esos días de trabajo, y los humanos fueron creados en el sexto día final.

La temporada seca había llegado.

La singularidad de las cuatro estaciones ya no estaba. Tanto como el ojo podía ver, el mundo estaba lleno con un sol tan abrazador que incluso las gotas de sudor en la suave y fina piel de la chica se evaporaron.

—…

Ella usaba su cabello en coletas al directamente atar nudos en el largo cabello negro en lugar de usar cualquier clase de lazo para el cabello. Un vestido de fiesta cubría su piel tan blanca que parecía reflejar la luz. Una pequeña llave hardware en forma de un estoque colgaba de su cuello.

La chica estaba tomando un pequeño descanso mientras se apoyaba en un muro de metal a prueba de sonido de una autopista ubicada en un nivel por encima del mundo. Aunque originalmente había sido una autopista, ni un solo carro estaba conduciendo por el asfalto cuarteado y cubierto de espejismo. Unos cuantos carros podían verse abandonados donde habían chocado en el divisor central, así que era dolorosamente obvio que este lugar no era necesariamente seguro.

Para reiterar, el cielo azul por encima era tan claro como podía ser.

Brillante directa luz de sol e inútiles aguaceros repentinos. La temporada seca y la temporada húmeda. El clima se había unido en esos dos extremos, y ni uno era amable para la vida humana.

—Fiu…

La chica bebió de una pequeña botella de agua que tomó de una pequeña bolsa colgando de su hombro, y ella limpió el sudor de su frente. Ella sabía que reusar botellas de plástico invitaba el riesgo del daño a la botella gracias al maltratado libro de supervivencia que había encontrado en una librería medio destruida antes. Los libros electrónicos eran convenientes, pero ese género tenía que estar en forma impresa. Ella se quitó del muro de acero inoxidable, y comenzó a caminar de nuevo. Después de caminar un poco más, el muro plateado a prueba de sonido terminó. A partir de aquí, no había mas que un muro de concreto a la altura de la cintura. La chica de vestido se agachó, y cuidadosamente permaneció por debajo del muro que era tan caliente como una sartén.

La chica de coletas se detuvo a la mitad, y sacó un Smartphone de su pecho.

No estaba encendido. De hecho, no tenía la suficiente batería para encender.

Ella usó la suave pantalla de vidrio como un espejo para mirar encima del muro mientras se concentraba en la ubicación de las sombras. Ella podía ver el escenario más allá de la autopista.

Ella vio un quebrado y seco mar de lodo.

El mismo color que paredes de tierra que las casas japonesas viejas llenaban ese escenario a una altura de 3 metros desde el suelo. El camino y banquetas eran indistinguibles, y sólo los techos de los carros podían verse resaltando. Además de los carros normales, ella también vio vehículos especiales que era probablemente de la JSDF, y tenían torretas o lanzacohetes instalados. Grandes masas de lodo se habían pegado en las escaleras conduciendo a las estaciones del subterráneo, y el intenso sol lo había endurecido. No había señales de vida. No había perros, gatos, cuervos, palomas y personas.

Sólo los colores del lodo se cuarteaban como una galleta.

Tan pronto ella vio todo de nuevo, un crudo y opresivo olor llegó a la nariz de la chica.

Había muchos edificios altos hechos de vidrio y concreto, pero pocos de ellos seguían completamente derechos. Ni siquiera los edificios solidos pudieron sobrevivir. Justo como las olas del barco, haciendo resistencia, mientras más grande fuera el edificio, más grande la fuerza del lodo en ellos. Y la fuerza de lodo pegajoso era aún más ligero que el agua de mar. Con la base en sí suavizándose, era un hecho que los edificios grandes se derrumbarían.

La chica de vestido rojo inclinó su Smartphone para mirar más en la distancia.

Incluso la gigante torre de transmisión hecha de incontables vigas de acero, se había inclinado y quebrado a la mitad.

Esto era Tokio, la capital de Japón.

No, cualquier lugar del mundo estaría así ahora.

—…

Pero esto no era suficiente para cambiar la expresión de la chica de vestido rojo a este punto.

De hecho, ella estaba siendo perseguida por una mayor presión amenazando su vida.

Era un golpe directo.

Había sólo una cosa en ese escenario que traía muerte a todo. Debajo de la autopista, una gran forma caminaba por el lodo que casi se había secado por la llegada de la temporada seca. El gigante de 4 o 5 metros con siniestros colmillos en su rostro porcino vestía sólo un taparrabo encima de su característica carne roja brillante.

Era un Orco Ibérico.

El mundo alterno de Ground’s Nir era una pequeña isla que podía ser caminada en tres días. Las innumerables Puertas que conectaban a la Tierra entera se concentraban en esa pequeña zona. Una vez que se abrieron paso a la Tierra después de volverse locos, su amenaza se había esparcido por todo el planeta sin preocuparse de la existencia de los limites nacionales o líneas de defensa. Habían salido precipitados del centro de los puntos importantes de cada país y región: las catedrales, bases militares, sociedades secretas y el Palacio Mágico Independiente.

No había nada que la humanidad pudiera haber hecho.

Con el liderazgo repentinamente removido, no había tomado mucho para que las fuerzas militares modernas esparcidas fueran individualmente aniquiladas. Había tomado más de 24 horas. El mundo de lodo creado por los dos extremos de la temporada seca y la temporada de lluvias fueron un resultado de los Orcos Ibéricos de devorar indiscriminadamente plantas y animales para satisfacer sus grandes requerimientos de energía. Incluso las raíces de los arboles que mantenían fértil la tierra habían sido arrancadas.

Estaban en el proceso de consumir el planeta entero.

Esto mostraba qué tanto se habían contenido para coexistir con los otros No-humanos en esa isla que podía ser caminada en alrededor de sólo tres días.

(…Un Orco Ibérico…)

Esa chica siempre había caminado al lado de Buu Buu, pero la mirada en sus ojos se afiló. Cuando se concentró en ello, ella dio un largo pero tranquilo respiro, y tenía que trabajar para mantener tranquilo y calmado su corazón, el cual estaba latiendo en contra de sus deseos.

El sudor se vertía de su cuerpo por razones más que las del sol abrazador.

Rojo.

El color de la piel era diferente a la de Buu Buu. Estos errores continuaron evolucionado para pelear con un poderoso enemigo, pero habían fracasado en restringir su apetito por la destrucción. Las palabras ya no llegaban a estos Orcos Ibéricos Rojos.

Ella escuchó el intermitente sonido del olfateo. La autopista estaba a unos cuantos metros de la tierra, pero eso no era suficiente para detener esa masa de músculos. La chica de coletas sólo había elegido esta ruta porque ella quería evitar dejar sus huellas u olor en la tierra. Los sentidos de los Orcos Ibéricos Rojos eran incluso más extraordinarios que Buu Buu. Si uno comenzaba a rastrearla, fácilmente podía deletrearse como perdición para ella y para el refugio al que ella regresaría.

El Rojo sostenía un gran pedazo de metal en su mano derecha. Originalmente pudo haber sido el parachoques de un camión de basura. Si sacudía eso con su gran fuerza, podría arrancar un gran pedazo de la chica al sólo rosarla.

Tratar de alejarlo en una pelea directa sería la cima de la estupidez.

La ventaja de la humanidad era que los Orcos Ibéricos Rojos habían venido de Ground’s Nir, así que no estaban acostumbrados a la composición atmosférica, y rotación y revolución planetaria de la Tierra. Justo como la chica sólo podía pasar unos cuantos días en ese otro mundo, ellos sólo podían permanecer activos por cierto tiempo en la Tierra.

Por lo que el único método efectivo era esperar, y dejar que el tiempo hiciera el trabajo.

Nadie podía usar Magia en la Tierra, por lo que la diferencia en fuerza era absoluta. Simplemente notar al gigante de casi 4 metros acercándose era toda la suerte que ella podía esperar. Ella tenía que tirar su tonto orgullo, y concentrarse sólo en escapar, esconderse y sobrevivir.

La chica esperó.

La chica esperó.

La chica esperó.

Un sonido pequeño hizo eco a través del silencioso espacio.

Hubo una explosión.

El lodo seco debajo de la autopista estalló audiblemente. El Orco Ibérico Rojo saltó más de 15 metros en el aire, lo cual lo llevó más alto que el edificio de una escuela. La chica de vestido rojo permaneció acurrucada en el muro con las manos sobre su boca para suprimir su grito.

Él aterrizó en un edifico abandonado cercano.

Una grieta debió recorrer a través de una señal de plástico debido a las extremas diferencias de temperatura. La chica ya había visto muchos panales solares quebrados ante sus ojos a pesar de qué tan cruciales eran como una fuente de energía que no requeriría combustible.

El Orco Ibérico Rojo arrancó la señal del muro, inclinó su gruesa cabeza, y entonces dio un paso adentro, a través de una ventana rota. Sólo después de ver eso, la chica de coletas dio un muy largo respiro.

(Veo muchos de ellos aquí. Probablemente porque Japón es una Puerta de superpotencia justo como América y China.)

Los Rojos habían llegado de Ground’s Nir, pero su distribución no era igual. Diferencias en niveles de tecnológica y estatus económicos significaban que partes diferentes del planeta tenían diferentes números de Puertas. Como era de esperarse, Japón tenía muchas Puertas para un país tan pequeño, por lo que habría sido expuesto a la mayor amenaza en el planeta condenado.

—…

La chica de vestido rojo sostuvo el aliento, y escuchó por cualquier sonido en el silencio.

El Rojo se había ido, y no había señales de que él repentinamente regresara.

Sólo porque él reaccionaría a sonidos y olores, no quería decir que ella era lo bastante tonta como para arrojar una piedra o disparara una flecha en la dirección opuesta. Los Orcos Ibéricos Rojos eran conocidos por sus listas mentes al igual que su gran fuerza física. Ellos aprenderían un movimiento que hubieran visto una vez, y rápidamente verían a través de ello. Reaccionar por reflejo sólo reduciría las pocas cartas que tenían disponibles.

(Ya que se movió, la autopista en realidad será más peligrosa.)

Si el Orco Ibérico Rojo observaba desde una ventana elevada por un capricho, y viera a la chica en vestido rojo, ella no podría escapar. Sin ninguna oportunidad de huir o incluso suplicar por su vida, ese largo parachoques del camión de basura rápidamente la transformaría en un pedazo de carne. Pero esta era una autopista, y ella no encontraría convenientemente una escalera de emergencia o rampa de salida. La chica en vestido rojo jaló un puñado de soga de construcción amarilla y roja de la bolsa pequeña colgando de su hombro. Ella imaginó una atadura de marinero en su cabeza, y ató la soga alrededor del poste de metal de un faro.

Ella tiró la soga por encima del borde.

Escalar una soga era difícil, pero ninguna técnica especial se necesitaba para descender una.

—Aquí vamos…auh.

Ella quería hacer un descenso lento de una caída de 10m, pero ella aun así sintió una sensación ardiente en sus delgados dedos. Quizá ella debió usar guantes apropiados en lugar de esos de encaje. Ella no podía visitar un doctor, por lo que incluso una ligera herida era un riesgo. Ella estaba preocupada por el olor, pero ella sacó una pequeña botella de la bolsa, y roció alcohol desinfectante en sus manos.

El Orco Ibérico Rojo se había movido a una posición más alta que la autopista.

Eso quería decir que la autopista la ocultaría de la vista si ella se movía por debajo. Ella no podía subestimar los sentidos auditivos y olfato de él, pero ella al menos podía evitar suicidio completo.

Y había algo que ella quería investigar en la superficie durante la temporada seca.

Si la temporada de lluvias regresaba por alguna razón, el “lodo” endurecido comenzaría a moverse de nuevo. Eso no era algo que piernas humanas pudieran atravesar, y, incluso si ella lograba forzar su camino, ella dejaría un descarado rastro detrás. Sería como pedirle a los Orcos Ibéricos Rojos que la siguieran.

—Ahora bien…

Una sola huella o cabello podría ser fatal justo ahora.

Ella era tan cuidadosa como podía serlo mientras miraba alrededor. Ella necesitaba un largo palo, ya fuera eso una rama de árbol o algo más. Ella no podía cargar algo tan pesado con ella en su pequeña bolsa. Entonces ella vio el techo de una van de trabajo casi completamente enterrada en el lodo seco. Ella removió la escalera de tijera de acero inoxidable que seguía unido a su soporte, y ella lo levanto con ambas manos como una lanza.

Por supuesto, esta no era para pelear con el Orco Ibérico Rojo.

Había un olor que incluso una humana como ella podía sentir. La zona en la sombra de la autopista seguía húmeda en algunos lugares, así que ella prestó mucha atención a donde pisaba, y lentamente cambió el peso de su cuerpo un paso a la vez.

Ella se abrió camino a una pila casi tan alta como lo era ella.

Claramente era una substancia diferente del lodo seco.

Eso era natural porque era el estiércol del Orco Ibérico Rojo.

Ella no tenía las agallas de investigar esto durante la temporada húmeda de lluvias.

—…El olor ha cambiado de nuevo.

Era bien sabido entre investigadores de animales que el olor era muy diferente entre herbívoros y carnívoros. La chica de vestido rojo metió la escalera de tijera de plata, y tocó la pila de estiércol para partirla. El olor se hizo más fuerte, pero ella tenía que soportarlo. Ella lamentaba no usar una calceta o alguna gaza para crear una mascara improvisada. Había algunos materiales no digeridos todavía adentro: alguna clase de pelaje de animal, huesos mascados y algo como un cuerno. La chica frunció el ceño a lo que vio. Ella era afortunada de que ella sabía cómo diferenciar los huesos y los cuernos.

(Así que comenzaron a comer ciervos. A este ritmo, es sólo cuestión de tiempo antes de que lleguen a los humanos…)

Fue entonces que escuchó una explosión de ruido seco por encima.

—Kh.

La chica se agachó sin pensar.

Después de saltar en ese edificio abandonado, el Orco Ibérico Rojo aparentemente saltó de nuevo a otra ventana. Él aterrizó encima de la autopista. Si ella se hubiera quedado ahí, habría sido su fin. Para emergencias, la pequeña bolsa colgando de su hombro tenía una cinta métrica de metal, la cual podía ser usada como un látigo, y algunos cilindros de gas comprimido para quemadores portátiles, pero ella quería evitar pelear con ellos a toda costa. La chica de coletas se concentró en su corazón latiendo mientras contenía su aliento. Ella escuchó otro saltó ruidoso, por lo que él aparentemente había ido a otro edificio abandonado.

Ella pensó en el “material” ante sus ojos una vez más.

…Esos Orcos Ibéricos Rojos podían procrear con cualquier planta o animal para crear descendientes que incorporaban los puntos fuertes de esas plantas y animales.

Así que después de venir a la Tierra, ellos habían comenzado un proceso de selección.

A través de su comportamiento de depredadores, seleccionaron las formas de vida para incorporar en sus genes. Comenzaron al consumir las plantas estacionarias, se movieron a simples y primitivos insectos artrópodos, eventualmente llegaron a las lagartijas y anfibios…y finalmente llegaron con los mamíferos con cerebros mucho más complejamente desarrollados.

Estaban midiendo qué tanta resistencia ponían esas formas de vida.

Los débiles eran devorados y convertidos en energía, mientras que con los poderosos se apareaban sin piedad para tener sus características incorporadas en la línea de Orcos Ibéricos.

Era un consumo selectivo.

Todavía no había reportes de Orcos Ibéricos Rojos apareándose exitosamente con una vida de forma en la Tierra. Pero si tenían éxito, la siguiente generación sería liberada de las ataduras de la atmósfera y movimiento planetario, así que serían capaces de permanecer activos en la Tierra indefinidamente. La actual generación estaba restringida a unos cuantos días; una semana a lo mucho. Si los humanos perdían esa ventaja de tiempo de su lado, no habría forma de detener a los Orcos Ibéricos Rojos. El planeta entero sería invadido por la siguiente generación.

Ellos ya habían llegado a los ciervos.

¿Cuántos pasos faltaban antes de que eligieran a los humanos como su siguiente objetivo?

Hipopótamos, rinocerontes, osos, tigres, leones…la chica en vestido recordó el programa de TV que había visto, debatían de cual animal era el más fuerte. Los humanos estaban clasificados como la cima de los primates, pero eso era sólo en estándares humanos. Era posible que el rastro llegara a los humanos antes que alguna de esas bestias feroces.

¿Qué pasaría si permanecieran en silencio hasta que ese momento llegara? Si ellos eran valorados dignos, los Orcos Ibéricos Rojos forzarían su apareamiento en los humanos. Si no eran valorados dignos, los Orcos Ibéricos Rojos los devorarían.

No había necesidad de decirlo, ninguna de las opciones era aceptable.

Con ese claro límite en mente, tenían que planear un contraataque para asegurar la supervivencia de la raza humana.

2

En una transformación total antes de que la lluvia azotara. La otra parte de lo extremo; los aguaceros de la temporada de lluvias, había llegado. El lodo inmóvil recuperó su pegajosidad, y todo en la superficie lentamente se estaba barriendo. Las únicas personas que podían caminar en eso sin ser arrastradas eran los Orcos Ibéricos Rojos con su inmensa fuerza y peso.

—Nnhheee…

Haruka, la más joven de las tres hermanas sirvientes, hizo un ruido extraño en frente de un espejo agrietado.

Ella no podía usar la pasta de olor dulce, pero tener un cepillo seguía significando mucho.

La chica en vestido rojo le habló mientras se acercaba a ella.

—Haruka, ¿estás bien? No te has rendido, ¿verdad?

—¡Oh, miladi! ¡¡B-bienvenida!! —La sirvienta parecida a un pequeño animal, miró hacia atrás, y su rostro se iluminó. —Comenzó a llover sin advertencia de nuevo, ¿pero está bien?

—Sí, a penas lo logré, pero casi pude saberlo al leer las nubes.

Las sirvientas esperando aquí habrían tratado de predecir los aguaceros repentinos usando un higrómetro improvisado hecho de alrededor de 10 pelos largos tensos estirados. El helipuerto tendría un equipo meteorológico apropiado, pero eso no tenía uso sin una fuente de energía estable.

Ellas estaban en el edificio más grande del Tokio Middletown, un famoso complejo en Roppongi, el mismo distrito que el Palacio Mágico Independiente. El lodo había hecho mucho daño aquí también, pero el rompeolas prevenía que este edifico colapsara.

Estaba lejos de ser seguro contra un Orco Ibérico Rojo atacando, pero ellas se quedaron en el último piso. Los elevadores controlados con programa no eran necesarios para moverse entre la superficie, y el último piso. Con una pequeña góndola, un peso, una polea y algo de alambre, podían usar tecnología analógica para imitar el elevador.

Alrededor de 50 hombres y mujeres de todas las edades estaban sentados letárgicamente alrededor de la zona.

Incluyendo personas desplazándose de otras prefecturas, se decía que Tokio solía tener 1.3 millones de personas viniendo y yendo todos los días. No tenían forma de juzgar cuántos refugios había en ese escenario de lodo y edificios abandonados, pero la chica de vestido rojo esperaba que hubiera tantos como fuera posible.

Sorprendentemente, aunque había cansancio y tristeza en el refugio, había poco resentimiento o furia. Sus vidas normales se les había arrebatado por un claro enemigo: los Orcos Ibéricos, pero ser inhumano debió haber dado frutos. Esto estaba siendo tratado más como un desastre natural que una guerra. Podría haber sido como un enjambre de langostas.

Entonces más voces hablaron desde el costado.

—Oh, Beatrice. ¿Regresaste?

—H-hwehh… La Torre Todoroki de Bills era un completo desastre…

Las voces le pertenecían a una mujer atlética en lentes y una falda de traje ajustada, y una doncella del santuario con enormes pechos, con lentes en remolino, y suave y esponjoso cabello rubio. Eran las dos chicas con la que la chica de vestido rojo había trabajado en Ground’s Nir. La vaca de lentes estaba a punto de colapsar por la enorme mochila en su espalda, y por las muchas bolsas de tambor colgando de sus hombros. Con todas las correas envueltas a su alrededor, sus enormes pechos estaban incluso más a la vista que lo usual. Comparándola a ella con la mujer plaaaana al lado hacia claro que los lentes de las chicas venían en muchas formas diferentes.

La chica de vestido rojo y las demás se estaban quedando en el Tokio Midtown, un gigante complejo que contenía un triple digito en tiendas, pero demasiada comida ponía en riesgo de invitar a los Orcos Ibéricos Rojos. Por lo tanto, por lo que arrojaron todo afuera, y lo usaron como cebo.

Podría haber sido similar a la idea de nunca mantener comida en tu tienda cuando acampas en la jungla donde animales feroces merodeaban.

—Como sea, Filinion, veo que eres tan poco atlética como siempre.

—*Jadeo*, *jadeo*. ¿E-entonces puedes dejarme usar eso…?

—No seas estúpida. Los paneles solares se siguen quebrando, y los generadores son demasiado ruidosos para usar, por lo que nuestra fuente de energía es limitada. Más importante aún, Beatrice, ¿cómo te fue en tu exploración?

La chica de vestido rojo colocó sus manos en sus caderas, y habló con un humor diferente que con la sirvienta llamada Haruka.

—Explicaré más a detalle después de que reunamos a todos, pero las cosas sólo se están poniendo peor. Por cierto, ¿cómo estuvo la cacería de comida?

—Roppongi Bills fue un gran suministro ya que sólo está a 300m de aquí, pero el lugar apesta ahora. Pasando del cuarto día marcado debió haber sido malo porque todo lo dejado afuera se está pudriendo. Incluso agua del grifo esterilizada con cloro sólo dura unos cuantos días, si lo dejas afuera, y cualquier comida llena de varios nutrientes se pudrirán incluso más rápido. Los refrigerados realmente fueron una increíble invención. Y sin energía, y el ir y venir entre seco y lluvias significan altas temperaturas y mucha humedad. No vamos a encontrar suministros no enlatados a partir de ahora.

—Los Rojos siguen tan activos como siempre, así que necesitamos planear para otros 3 o 4 días…Para un total de una semana. Oh, cierto. ¿Qué hay de la comida empaquetada?

—¿Han escuchado como las más grandes orugas de polillas de cera pueden comer bolsas de plástico? Fue como mirar el infierno.

¿Las pobres condiciones causaron un brote de ellas o escaparon de un fabricante de insecticidas o de un laboratorio de investigación de salud? Dado los ricos residentes de los Bills, la chica de vestido rojo supuso que podrían haber sido comida para reptiles mascotas o las posesiones de un amante de los insectos. Tokio estaba lleno con una sorprendente variedad de animales.

De paso, el agua en el tanque del techo de los Bills se había podrido también. El agua de grifo permanecía limpia por el constante movimiento de las personas abriendo el grifo para usarlo. Si se quedaba en un lugar por mucho tiempo, el oxido y bacterias entrarían. Ahora que habían pasado el cuarto día marcado, incluso beber agua normal necesitaría un purificador con filtro hecho con escombros y arena, hirviéndola o con cloro.

La chica en vestido rojo no comía normalmente esas cosas, por lo que ella lucía un poco perdida mientras preguntaba lo siguiente.

—¿Incluso las cosas como taza de fideos y sopas congeladas?

—Puedo ver que no las viste. Esas comidas preservadas ya eran un problema por el olor que se les había impregnado, ¿recuerdas? Y además de las orugas, los contenedores de plástico no son perfectamente herméticos. …Realmente no quiero explicar más, pero el moho y bacterias de la fruta se han abierto paso a otras secciones. Ver ese desastre oscurecido mataría el apetito de cualquiera.

Esa vaca era la encarnación de la flojera, por lo que incluso si estaba así de abatida, aparentemente ellas realmente estaban en un aprieto. Estaban confiando en el inventario de las tiendas durante un apagón, por lo que habían predicho que esto pasaría eventualmente. Pero si era honesta, la chica de rojo sintió que esto fue demasiado pronto.

Haruka, la Sirvienta, se puso pálida mientras escuchaba.

—A-am. Ustedes tres pueden usar las Puertas para escapar al otro mundo, ¿cierto? ¿Entonces no podrían ir allá a conseguir comida, y no preocuparse por nosotros…?

Ellas de hecho podían hacer eso.

Ellas sólo podían quedarse en Ground’s Nir por unos cuantos días, pero ellas no serían expuestas a la amenaza de los Orcos Ibéricos Rojos durante ese tiempo, y asegurarían comida y refugio. De manera simple, sólo tenían que revertir la manera normal de las cosas. Generalmente no podían traer nada entre los dos mundos, pero si el humano que comía la comida podía atravesarlos, entonces las personas que podían hacer eso podrían comer sin problemas. Podrían relajarse en el otro mundo, regresar a este peligroso planeta cuando sus relojes internos necesitaran reajustarse, y entonces inmediatamente regresar al otro mundo. Desde el punto de vista de reducción de riesgo, esa era la mejor opción.

Pero las personas normales como las tres hermanas sirvientas no podían usar ese método. Ellas permanecerían expuestas al peligro de los Orcos Ibéricos Rojos las 24/7.

La chica con coletas negras colocó su mano sobre la pequeña cabeza de Haruka.

—¡Hyah! ¿M-miladi?

—No te preocupes. No te abandonaremos.

—Am, pero…

La sirvienta que parecía un pequeño animal se puso nerviosa, y el dúo de lentes suspiraron.

—Está bien, está bien. No te preocupes. Y quedarnos aquí es la opción lógica. Después de todo, si los Rojos toman el planeta entero, siempre permanecerán justo enfrente de las Puertas. Eso quiere decir que no podríamos usarlas. Sólo podemos estar en el otro mundo por unos cuantos días, así que estaremos perdidas tan pronto no podamos regresar. Necesitamos unir fuerzas, y resolver este problema antes de que eso pase. Esa es la mejor opción.

—Si dibujamos una línea entre lo que se tiene y lo que no se tiene, podría causar peleas internas en el lado de los humanos. Ese estrés estratificado es el mayor obstáculo para superar un gran problema. …De acuerdo, niños, la Santa fuera de Temporada está a punto de entregar algunos dulces.

Con eso, la doncella del santuario con lentes con remolino, y con suave y esponjoso cabello rubio caminó hacia unos cuantos niños pequeños con una bolsa llena de algo. Los egoístas niños se reunieron alrededor de la vaca con quejas como “los dulces son para Halloween”, “dónde están los juguetes” y “vamos a jugarle a ella un truco con algunos de estos juguetes”. La chica en vestido de rojo gentilmente entrecerró sus ojos mientras observaba el escenario desde una corta distancia.

—…Armelina, podría ser hora.

—¿En serio? Realmente preferiría deshacerme de esta inquietud.

—Todo en Roppongi Bills se ha podrido, y sabes qué tan aterradores son sus sentidos. A sólo 300 metros, el viento podría llevar el olor de aquí. Este lugar será destruido si atrae la atención de los Rojos.

Recordando los grandes saltos cerca de la autopista, era claro que los Orcos Ibéricos Rojos podrían llegar a cualquier lado si lo querían. La chica y las demás se estaban quedando en el último piso de la Torre Middletown porque querían que los olores y sonidos de una vida diaria se alejara tanto como fuera posible del suelo. Ese esfuerzo se desperdiciaría si ese olor podrido era soplado a Tokio Middletown. El olor podría darles ganas de vomitar a los humanos, pero sólo inspiraría hambre en esos Orcos Ibéricos Rojos, y sus muchos más fuertes sistemas digestivos.

La hermosa oficial de policía lucía molesta.

—¿Podríamos quizá purificar la Torre Todoroki de Bills?

—¿Exactamente cómo? Usar fuego llamaría mucho la atención. No sé cuánto inventario derramado tengan, pero deshacernos de ellos inconspicuamente no es realista, ¿o sí?

La belleza de lentes en traje apretado chasqueó su lengua, y miró hacia los niños de nuevo. Ella observó su deleite cuando les daban bolsas de galletas y bizcochos relativamente inodoros.

—…Ganar control de este edificio fue un milagro en sí. Tuvimos que arrojar toda la comida en la Torre Middletown al distrito de Rojos… Hacer todo eso de nuevo mientras hacemos una migración en masa sin ningún señuelo simplemente no es realista.

—Ya sé eso.

La chica en vestido rojo dejó de hablar ahí.

A la insistencia de los niños, ella usó un borde de una tapa de una lata redonda para abrir una bolsa difícil de abrir. Una vez que los niños se alejaron lo suficiente, la belleza de lentes en una falda de traje apretada abrió su boca de nuevo.

—Además, todavía no encontramos a otro candidato, ¿cierto? Incluso sin los Rojos, no tenemos futuro si comenzamos a movernos durante la temporada seca, y simplemente vagamos al azar. Sólo seríamos atrapados en un repentino aguacero y tragados por el lodo.

—Es por eso que no estoy discutiendo por esto. No abandonaré a Haruka y a las demás.

La chica en vestido rojo lentamente exhaló.

Y ella habló con convicción.

—Dije que mi exploración mostró que las cosas sólo están empeorando, ¿cierto? Los Rojos han comenzado a comer ciervos. Con su consumo selectivo, ya sea que te coman o se apareen contigo. No pasara mucho hasta que ese juicio llegue a nosotros los humanos. Como fuera, llegamos al límite.

—Espera, no estás sugiriendo lo que creo que estás sugiriendo, ¿cierto?

—Así que tenemos que dejar de escondernos. …A partir de ahora, necesitamos un plan de contraataque. ¿Estás dispuesta a escucharme?

3

El hecho de que todas eran mujeres jóvenes era de ayuda.

Sólo tenían que decir que tomarían un baño para ganar algo de privacidad sin que nadie lo cuestionara. Querían evitar una explosiva expansión de confusión en este espacio cerrado. Por supuesto, la situación de emergencia significaba que sólo tenían una partición improvisada echa de una lona azul y un poste de ropa para esconderlas.

Misoka, la segunda de las tres hermanas sirvientas, revisó la olla de agua caliente. Una lámpara de alcohol podía ser hecha al llenar una pequeña botella de tsukudani, frotando alcohol y metiendo un trapo adentro en lugar de una mecha. Colocando la tapa encima sostendría el trapo en su lugar con el borde. Podía ser encendido con un simple encendedor eléctrico de papel de aluminio y una batería improvisada hecha de electrodos, y jugo de fruta de una botella. La fricción del movimiento de perforación era el ejemplo perfecto de comenzar fuego sin combustible, pero a diferencia de un manga, no muchas personas podían encender fuego con sólo un palo. Usar una lupa o taza de agua cerca de la ventana también era una opción, pero eso podía reflejar la luz del sol, y atraer atención no deseada.

Por supuesto, ellas no usaron el agua tal cual. La diluyeron en una cubeta de agua no calentada para completar sus preparativos.

—De acuerdo, eso debería estar bien para el agua. Lady, puede ajustar la temperatura a su gusto. El calor puede terminar disparando el alcohol, así que póngalo en la cubeta.

—Gracias.

Llamaban a esto un baño, pero no podían llenar una tina con pura agua de grifo. Ellas sólo podían sacar algo de agua con una media, disolver un poco de enjuague bucal sin olor y frotar alcohol en el, y limpiar sus cuerpos con una tela húmeda. Tokio Middletown, era donde se estaban quedando, y Roppongi Bills, donde habían conseguido comida, estaban abastecidos con jabón y champú, pero todos esos productos comerciales tenían un fuerte aroma floral artificial que los Orcos Ibéricos Rojos nunca pasarían por alto.

(Desearía que tuviéramos los champús y jabones que los cuidadores de zoológico usan, pero con los carros y trenes sin funcionar, sería difícil cruzar los baldíos hasta Tama o Ueno.)

La chica de vestido rojo tomó una pequeña tela de Misoka.

—Nada podría ser más obvio, pero déjame replantear la premisa básica aquí: No hay forma en absoluto que podamos enfrentarnos a los Rojos. No con ningún método aquí en la Tierra. ¿Todas estamos de acuerdo en ese punto?

—Renuentemente.

Quizá porque ella se había enorgullecido en proteger a su nación que la oficial de policía de lentes con una falda de traje apretada infantilmente hizo un mohín con sus labios. Sonidos parecidos a chasquidos de caucho grueso provinieron de ella, pero probablemente era ella removiendo el equipo debajo de su traje apretado.

A pesar del caos sin procedentes de los líderes de cada nación, y cadena de comandos siendo atacada a la vez, la conclusión de la chica en vestido rojo era lo bastante obvia al ver los aviones de combate estrellándose en edificios altos, y vehículos blindados siendo arrastrados por el flujo de lodo de la temporada de lluvia. La milicia moderna podría no poder derrotarlos. Y eso no era simplemente un problema de fuerza física. Sus cerebros rivalizaban supercomputadoras, por lo que sus cálculos mentales habían trabajado toda clase de códigos, desde las cerraduras en refugios hasta los códigos de lanzamiento para misiles balísticos. Hubo armas y bases con gran poder destructivo y fuerte poder defensivo, pero todas las cartas de triunfo terminaron sin usarse cuando los Rojos resetearon las cerraduras, y muchos de los refugios fueron inutilizados cuando las gruesas puertas de metal fueron abiertas.

Las Puertas conectando la Tierra al otro mundo supuestamente requerían el apoyo de un Arma Brillante para usarse, pero los Orcos Ibéricos Rojos habían ignorado completamente eso, mientras pasaban como inundación las Puertas por todo el mundo. Podían llevar el procesamiento de datos de un arma de precisión por su cuenta.

Eso dejaba sólo una esperanza para la chica en vestido rojo y las demás.

—…Traeremos la Magia a la Tierra.

El truco para efectivamente usar una sola tela era al comenzar al limpiar tu frente y después moverse a las zonas relativamente limpias. Si comenzabas con el fondo de tus pies o tus partes privadas inmediatamente, el resto sería una tragedia.

—Si no podemos confiar en el poder de la milicia moderna, necesitamos confiar en otro poder. Esa es la única manera de resolver esto.

—Lo haces sonar tan simple, pero, ¿exactamente cómo propones que hagamos eso? Al menos, eso no es un truco que sepamos cómo se hace.

La doncella del santuario con suave y esponjoso cabello rubio desató su collar, y usó una tela humeada para limpiarse detrás de sus orejas y alrededor de su cuello mientras preguntaba eso.

En Ground’s Nir, eran las de Máximo Nivel quienes habían llegado al Nivel 99 y dominado la Magia, pero eso no era algo que pudieran usar aquí en la Tierra.

—Hay una excepción.

La chica en vestido rojo se movió de sus hombros a sus manos, y entonces desde sus muslos desnudos a sus tobillos mientras ella dejaba que la segunda de las tres hermanas sirvientes frotara su espalda. Incluso con tal arreglo improvisado, la calidez del agua era suficiente para que su piel se ruborizara un poco.

—La Reina Demonio Tselika usó su contrató con Gruagach para usar Magia aquí, ¿recuerdan? Tenemos que mirar a eso por esperanza. Podríamos haber sido capaces de confiar en la Arma Definitiva Abyss si no hubiera sido destruida, pero dudo que podamos esperar mucho de ella.

Técnicamente, Tselika no había cruzado los mundos, y sólo se había presionado contra la barrera entre ellos como un imán para mover los clips metálicos al otro lado (es decir, la Tierra), pero el resultado final fue un poco diferente.

La suave y esponjosa rubia envió su mano por debajo de sus enormes pechos hasta su ombligo mientras respondía.

—Am. Gruagach está ayudando en proporcionar comida en el otro mundo ahora mismo, así que, ¿necesitamos traerla aquí?

Había innumerables Puertas solo en Tokio.

Pero una persona sólo podía usar una en la cual hubieran registrado su Arma Brillante.

Por ejemplo, la chica en vestido rojo usaba el que estaba en el jardín del Palacio Mágico Independiente en Roppongi, la suave y esponjosa rubia doncella del santuario usaba la de la Cámara del Palacio Dragón del Santuario Ushigashira en Akasaka, y la mujer de lentes con traje apretado usaba un camión de trabajo móvil. Desafortunadamente, la mayoría de esos habían sido enterrados debajo de lodo seco. La puerta de Gruagach presumiblemente estaba en una escuela de chicas de alta clase en Shinjuku. El lodo no sería un problema siempre y cuando estuviera en el segundo piso, pero…

—Con los Rojos por todas partes, no podemos caminar hasta Shinjuku. Incluso unos cuantos kilómetros sería una distancia infernal ahora mismo, e incluso tienen más ventaja en las noches gracias a sus agudos sentidos.

—Pero los Rojos están interfiriendo con las Puertas usando sus cerebros supercomputadoras, ¿cierto?

—…Hice que Iroka preparara una herramienta de hackeo. Sólo tenemos que reescribir las configuraciones internas, y asegurarnos que la Puerta más cercana invoque a Gruagach.

A primera vista, parecían estar usando un atajo que ignoraba varios obstáculos.

Pero eso no quería decir que la barrera se hubiera quitado.

La mujer en traje apretado frunció el ceño mientras trazaba su dedo por el costado de sus lentes.

—Oigan, la Puerta más cercana es en la Torre Todoroki de Roppongi Bills. Está en el piso de observación requerida para reserva del piso 52. Lo cual no es bueno. El derramamiento de comida no era parte de nuestro plan inicial. ¿No el olor a podrido va a llamar a los Rojos dentro de poco?

—Es cierto.

La chica en vestido rojo silenciosamente asintió.

Y ella continuó.

—Es por eso que debemos atravesarlo.

—…

—…

Incluso las de Máximo Nivel tenían que caer en silencio aquí.

Esto significaba una batalla de frente con esas encarnaciones de violencia.

En lugar de esconderse y esperar, ellas opondrían fuerza contra la fuerza, y los harían retroceder. Ellas habían sugerido la idea muchas veces antes, pero siempre habían negado con la cabeza. Las probabilidades de supervivencia eran casi cero.

—La Torre Todoroki es el edificio más alto de Roppongi Bills. Planeemos cómo llegar a su piso de observación, reescribimos las configuraciones de la Puerta e invocamos a Gruagach. Probablemente tenemos que esperar frente a la Puerta por 2 o 3 minutos. …Y nadie está dirigiendo la Puerta de la escuela de la chica original, por lo que los Rojos podrían estar caminando frente a ella. Sin importar qué, necesitamos evitar tener a nuestra única esperanza asesinada instantáneamente en un encuentro con los Rojos después de regresar a la Tierra. Por lo que necesitamos comenzar este contraataque al retomar la Puerta Bills. Hay tanques casi completamente enterrados en el lodo, y hay aviones de combate estrellados en los edificios. Deberíamos ser capaces de usar sus torretas y bombas como armas. Podemos poner resistencia en la pelea.

—…Eso es algo infernal de decir. Comenzamos con la presunción de que no podemos derrotar a los Rojos con Magia, ¿pero ahora nos dices que vayamos sin Magia? No sabemos cuantos Rojos hay ahí, pero tenemos que asumir que más y más van a llegar si causamos mucho ruido con las explosiones mientras peleamos.

—Es por eso que no podemos pensar en ganar. Si nos concentramos solamente en usar eso como potencia de fuego para temporalmente alejar a los Rojos de la Puerta, las cosas podrían cambiar.

—Después de todo esto, ¿lo terminas con un podrían? Agh…

La doncella del suntuario con lentes con remolino suspiró como si se resignara a sí misma de lo que estaba por venir.

No podían usar Magia. No eran más que humanas en la Tierra. Pero seguían siendo de los Máximos Niveles. Si elegían un escuadrón suicida para su plan, no tenían opción mas que levantar sus propias manos. No podían escapar de esa responsabilidad.

Tomaron la decisión tan rápidamente que Misoka, la Sirvienta, se puso nerviosa.

—¡E-espere, lady! No luzca tan triste. Si usted va, iré con usted. ¡¡De hecho, ustedes tres son la base de nuestra estrategia aquí, y no necesitamos enviar a nuestras generales a la línea del frente!!

—Gracias, Misoka, pero este es nuestro trabajo.

La chica sonrió con las correas de los hombros de su vestido abajo para revelar su espalda.

Esta era una misión peligrosa que usaba elementos de la Tierra y el otro mundo. Todo funcionaría mejor si usaban personas familiarizadas con la situación en la Tierra y en Ground’s Nir. Además, mantener a las otras personas lejos de esta conversación era más que sólo prevenir el esparcir miedo. También querían evitar una precipitación de voluntarios conmovidos por emoción momentánea.

El problema actual de Rojo era un efecto prolongado del incidente del Inframundo.

Pero al mismo tiempo, ese proceso de resurrección había salvado las vidas de las chicas también. Ya que se beneficiaron de eso, no podían pasarlo por alto ahora.

La mujer en falta apretada habló mientras masajeaba sus piernas para deshacerse de cualquier hinchazón más que para limpiarse el sudor.

—En términos prácticos, ¿qué tan fuerte es Tselika? Quiero decir, la recuerdo esparcir terror por Tokio antes, ¿pero ella sola puede derrotar a todos esos Rojos? De hecho, no estoy segura que podamos derrotarlos a todos incluso si amasamos todas las fuerzas de la humanidad en Ground’s Nir donde podemos usar Magia…

Ellas sólo tenían que pensar en Buu Buu.

Estas más grandes y más fuertes formas de vida tenían incluso más fuerza e inteligencia que él, y ellos estaban atrapados por un deseo de destrucción. Además, este era un gran grupo de ellos. Cualquier con algo de sentido querría evitar una pelea directa, incluso con el uso de Magia.

Sin embargo…

—Gruagach podría ser de utilidad aquí también. Su Trabajo es Invocadora Cazadora, ¿cierto?

—¿No eso le permite hacer un contrato con No-humanos de Ground’s Nir, y después alojar su poder en una flecha? …¿Eh?

—Los Rojos son Orcos Ibéricos del otro mundo, por lo que están categorizados como No-humanos. Si un contrato puede ser hecho, y son traídos a nuestro lado, el más fuerte enemigo podría convertirse en el más fuerte aliado.

—Ni siquiera puedes hablar con los Rojos, así que, ¿eso realmente funcionaría?

Acabando con su espalda, la chica de coletas tomó el trapo de Misoka, limpió sus axilas, dobló sus piernas y se estiró detrás de sus rodillas.

—No hay forma de saberlo, así que sería una apuesta, pero la Habilidad de Tselika es Encanto, ¿cierto? Eso le permitió a Gruagach ignorar efectivamente la voluntad de los No-humanos, y hacer casi a la fuerza un contrato con ellos. Si Tselika y la Invocadora Cazadora trabajan juntas, podrían ser capaces de forzar más y más Rojos en contratos. Si eso funciona, sería una victoria en bola de nieve para nosotros.

—Así que, ¿ganarían el suficiente poder para derrotar a los Rojos? Aunque permitir que una persona gane el suficiente poder para aplastar al grupo entero es aterrador. Rechaza la idea entera de la guerra moderna…

—Además, ese método no requiere matar a los Rojos. Asumiendo que pueden estar atados al contrato, y Gruagach puede controlar su poder.

Una vez que las cosas se hayan calmado, podían tomarse su tiempo, y pensar en una forma de curar la enfermedad Roja. Las chicas no querían ser asesinadas por los Orcos Ibéricos, pero tampoco querían matarlos. Buu Buu había hecho más que suficiente para enseñarles qué tan amables realmente eran los Orcos Ibéricos.

El miedo estaba bien y la furia funcionaría.

Pero no podían dejar que el odio las motivara.

—Los Rojos claramente están en un estado anormal, por lo que el más grande obstáculo es si el Encanto de Tselika funcionará en ellos o no. Ya que no tenemos ni una forma de probarlo, sólo tendremos que hacerlo.

—¿Cuándo está programado el regreso de Gruagach?

—A las 10, esta noche. Todo está montado para eso.

Para ponerlo de otra manera, no podían esperar más.

Los Rojos serían atraídos por el hedor a podrido antes de que la puesta del sol llegara.

4

Ellas no podían usar generadores ruidosos, y no podían usar paneles solares que se habían quebrado por los cambios de temperatura. Sin una fuente de energía estable, el simplemente saber la hora era un reto. Especialmente en la noche cuando los primitivos relojes de sol no funcionaban. Los relojes de muros se habían quedado sin baterías, pero todas esas habían sido removidas para otros usos. La simple batería hecha de jugo de fruta embotellada tenia diferentes voltajes y amperajes, así que no podían ser usados para las cosas electrónicas.

Para reiterar, podían encender una fogata con una batería de jugo de frutas y papel aluminio, y podían hacer simples lámparas de botellas de licor, pero extinguirían todas las llamas después de la puesta del sol. Nadie había puesto esa regla; naturalmente todos los hicieron en miedo a los agudos sentidos de los Orcos Ibéricos Rojos.

Así que…

(En una era de Smartphones, pensé que sólo los hombres querrían usar un reloj de pulsera automático.)

Usando la débil luz de luna entrando a través de la ventana rota, la mujer en traje apretado revisó las manecillas del reloj, y sonrió amargamente. Usar uno con números y manecillas que brillan en la oscuridad, por supuesto que significarían una muerte rápida.

Bolsas de dormir estaban alineadas cerca con una uniformidad desconcertante. Parecían bolsas de cuerpos, pero los muertos sin quejas no se esforzarían para evitar que se escapara la humedad. Tableros de madera fueron colocados debajo para evitar que las bolsas de dormir se acercaran al húmedo concreto, por lo que claramente contenían vidas humanas.

Los labios de la mujer de lentes formaron una sonrisa mientras miraba a las indefensas personas durmiendo, pero entonces ella susurró en la oscuridad como si cambiara de modos.

—(Es hora, Beatrice, Filinion. Es la temporada seca ahora, así que podemos caminar afuera. Usemos esta oportunidad para llegar a los Bills ahora mismo ahí. Necesitamos prepararnos para la llegada de Gruagach.)

Los crujidos de unas cuantas personas alzándose podían ser escuchadas desde la oscuridad.

No podían usar una sola linterna para añadirla a la luz de luna, por lo que tenían que tener cuidado de no pisar ninguna de las simples camas hechas de bolsas de dormir y tableros.

Una vez que las tres se reunieron, intercambiaron una mirada asintiendo.

Era hora de comenzar el contraataque. La batalla contra los Orcos Ibéricos Rojos había comenzado.

Sin embargo, ellas no hicieron una ultima declaración sin esperanzas con sus máximas fuerzas. Ellas no podían traer a ningún voluntario valiente a su casi segura perdición, y los Rojos eran Orcos Ibéricos justo igual que Buu Buu. Ellos habían hecho un lio de este planeta, pero estas tres no querían contraatacar como si les arrojaran odio a ellos.

—(Tanques, vehículos blindados, helicópteros de ataque y aviones de combate… Memorizaste las ubicaciones de los varados y estrellados con armas o bombas utilizables, ¿cierto? Esas son nuestros salvavidas.)

—(Sí, pero quién sabe qué tanto cambió su posición durante la previa temporada de lluvia. Bueno, sólo tenemos que ir a por ello hasta que Gruagach haya regresado a salvo.)

—(Ahhh, este realmente es más un trabajo para ustedes del tipo de combate…)

La mujer en lentes con traje apretado tomó dos bolsas de fibra sintética del suelo, y le dio una a la chica de vestido rojo, y una a la rubia doncella de santuario suave y esponjosa.

—(Cambiarse en la oscuridad podría ser difícil, pero es hora para este equipo. Todos sacrificaron la conveniencia para darnos baterías para estos, así que no los desperdicien.)

—(Entiendo eso, pero ¿cómo te pones esto?)

La chica frunció el ceño, por lo que la mujer de lentes tomó de su propia falda de traje apretada. Ella desabotonó la blusa, y abrió el cierre de la falda en la luz de luna para revelar…algo más que ropa interior.

Algo como cinta gruesa estaba envuelta a su alrededor, siguiendo los contornos de sus músculos. Era un traje de movimiento asistido que usaba motores y músculos artificiales para amplificar la fuerza física del usuario.

Ella levantó sus manos horizontalmente, y lentamente giró.

—(Miren esto y descúbranlo. No soy una instructora.)

—(Uehhm, ¿cómo se supone que lo descubra con sólo verlo…?)

La doncella del santuario con lentes en espiral se ruborizó un poco mientras tomaba el cuello de su traje de doncella del santuario. Incluso si era oscuro y los demás estaban durmiendo, ella aún tenía que desnudarse hasta su ropa interior con tantas personas alrededor.

La chica en vestido rojo siguió el ejemplo mientras envolvía la cinta de fibra especial alrededor de su suave piel, entonces ella adjuntó las extremidades las cuales lucían como clips electrodos con baterías añadidas. Con cada chasquido sólido, ella sentía una presión constrictiva, como si ella estuviera usando una camisa de fuerza o un traje de goma. …El porqué ella sabía cómo se sentía eso era un misterio.

—(Nn. ¿Esto realmente es un producto militar destinado a ser usado por periodos extendidos de tiempo?)

—(Es técnicamente un prototipo. Asumiendo que el diseñador no es un pervertido, asumo que será mejorado después.)

Armelina se especializaba en ataques físicos en Ground’s Nir también. Tomar ese conocimiento táctico; claro esta, refiriéndonos a cómo sacudir armas contundentes, en el mundo real y reproducirlo con tecnología moderna había sido bastante simple. Este traje había ayudado.

—(Fui abrumada usando esto contra Tselika. Altamente dudo que sea suficiente para forzar nuestro camino a través de los Rojos, pero es mejor que nada.)

—(¡H-hyehh! ¡E-e-espera! ¡Esta unión realmente está en el lugar correcto?)

—(Sí, pero tu cuerpo de vaca hace que todo luzca como un traje de baño indecente.)

—(Sí, pero tu cuerpo de vaca hace que todo luzca como un traje de baño indecente.)

Las otras dos ayudaron a arreglar la posición de la cinta, y lograron terminar sus preparativos. Una vez que los trajes de movimiento asistido fueron equipados, ellas podían vestir lo que fuera encima, por lo que se pusieron su vestido de fiestas y traje de doncella del santuario de nuevo.

—(Sincronícenlo con mi información de uso, y podrán heredar mi método de control. Tomaría demasiado establecerlo desde cero.)

La mujer de lentes con falda de traje apretada había vestido su traje de movimiento asistido en una base diaria como algo para establecer las manecillas de un reloj.

Ahora que sus preparativos estaban completos, era finalmente momento de salir.

Antes de tomar sus cosas, ellas se aseguraron de revisar el higrómetro que las tres hermanas sirvientas habían hecho con cabello. La chica de vestido rojo tenía una pequeña bolsa en sus hombros, la doncella del santuario rubia suave y esponjosa llevaba una mochila codiciosamente grande y la mujer de lentes con falda de vestir apretado llevaba una mochila de montañismo practica. Esas contenían sus respectivas armas y bienes de supervivencia. Esas cosas normalmente se sentirían igual que algo de la base secreta de un niño, pero el equipo era verdaderamente su salvavidas justo ahora.

Mientras se aseguraban de no pisar nada en la oscuridad, ellas tranquilamente caminaron entre las camas simples hechas de bolsas de dormir y tableros. Ellas no querían despertar a las personas durmiendo. Porque les importaban estas personas, no querían que se involucraran. Esa siempre era una opción en batallas arriesgadas.

Cuando llegaron al elevador análogo primitivo que usaba poleas y pesas en lugar de electricidad, encontraron a Iroka, la mayor de las hermanas sirvientas, quien usaba lentes y tenía un lunar debajo de su ojo.

—Señorita, y ustedes dos también. Estas tabletas contienen la herramienta de hackeo que pidieron. Hay una para cada una de ustedes. Están configuradas para que sólo necesiten adjuntarlas al dispositivo de la Puerta, y el programa correrá por su cuenta. Incluso si la Puerta no tiene energía, la batería de gran capacidad proporcionará energía temporal a través del cable.

—Gracias, Iroka.

La sirvienta lucía como si quisiera decir algo, pero ella eligió contener su lengua.

No sólo era ella una especialista en procesamiento de información, pero su personalidad la hacía perfecta para compartir este “secreto”. Haruka o Misoka habrían tratado de detenerlas, y causar una conmoción. De hecho, era posible que las dos se rehusaran al trabajo con el fin de evitar que se fueran.

Iroka no haría eso. Incluso si pensaba que su trabajo pondría a su preciada ama en peligro, ella aun así llevaría acabo la tarea que se le dio.

La mayor de las tres hermanas sirvientas lentamente inclinó su cabeza.

Tomó toda su fuerza para evitar que un temblor llegara a sus labios mientras hablaba con una voz impecable.

—Hasta su regreso.

—Sí.

Una vez que la obediente sirvienta las despidió, las tres abordaron el elevador hecho de un andamio para limpiar ventanas modificado, y descendieron hacia la infernal superficie.

Durante ese corto tiempo de espera, la chica con lentes en remolino ligeramente tocó con el codo a la mujer en falda apretada en su costado.

—(Si se llega a esto, necesitamos asegurarnos que al menos Beatrice escape, ¿no?)

—(¿Tienes que preguntarlo? Ella es la más joven.)

—Puedo escucharlas. Y no tienen que preocuparse por mí.

La altura de la tierra cambiaba dependiendo en cuanto lodo hubiera fluido, pero el andamio llegó al piso de abajo. Normalmente, los tres primeros pisos eran un atrio, pero esto era el “suelo” ahora. La chica de vestido rojo trotó a través de la oscuridad, y salió a través de una ventana rota.

Bienvenidos al mundo de la muerte.

Ellas estaban a menos de 300 metros del punto fijado Roppongi Bills, pero ellas no tenían idea de cuando un cuerpo rojo gigante aparecería. Si eran vistas en la superficie, escapar sería un desafío. Las tres chicas sentían el primitivo miedo de la noche oscura quemando sus nervios mientras cuidadosamente caminaban por lodo seco por la temporada seca, pasando por la Estación Roppongi, miraron hacia arriba, a la Estación de Policía Azabu vacía y continuaron al Bills.

No encontraron otros humanos en el camino, lo cual era completamente esperado a este punto.

—Nadie está en la estación del subterráneo, y nadie en la estación de policía. ¿A dónde evacuaron todos? —murmuró la mujer en falda apretada, quien probablemente había tomado varios equipamientos de esa estación de policía.

Las personas siempre pudieran haber sido tragadas por el lodo o atacadas por los Rojos, pero ella debía haber querido pensar lo contrario.

—*Jadeo*, *jadeo*. N-no podré soportar mucho más de caminar en este lodo seco sin pavimentar.

—Aun así, ¿no es acaso muy pronto para quedarte sin aliento, Filinion? Y ten cuidado de la salida del subterráneo. Arrojamos mucha comida ahí para atraer a los Rojos.

La impresionante altura de la Torre Todoroki había sido visible desde el comienzo, pero tomó mucho tiempo para que llegaran ahí.

No tomó mucho para que las chicas llegaran al agotamiento de alguien persiguiendo un espejismo de un oasis retrocediendo siempre en el desierto abrasador.

—Ya casi llegamos…

—Sí.

Ellas cruzaron una línea.

La chica en vestido rojo finalmente dio un paso dentro de los grandes terrenos de Roppongi Bills.

La mujer de vestido de traje apretada apuntó aquí y allá.

—Revisado. Hay un tanque enterrado ahí, y un camión blindado un poco más adelante. Ambos están en posición para tener de objetivo directo la Torre Todoroki.

—No hay tanto olor a podrido en el viento como esperaba. Quizá el aguacero limpió el aire.

Si era así, la actual temporada seca era peligrosa. Era posible que un gran grupo de Orcos Ibéricos Rojos fueran atraídos por el hedor a podrido en el aire. ¿Quién podía decir cuando eso los conduciría a Tokio Middletown donde las tres hermanas sirvientas estaban?

—Oye, Beatrice. ¿No pudimos esparcir algo que huela incluso peor que los Bills? Hay muchas opciones: esos quesos que la gente rica ama, papel de baño con aroma floral y así.

—No es sólo por la intensidad del olor. Ellos especialmente están eligiendo los olores podridos y olores de vida. No puedes engañar a un perro que olfatea drogas en los aeropuertos al envolver paquetes de plástico en un nicho de queso, ¿cierto? Bueno, esto es peor que eso.

—¿Hm…?

La chica con lentes en remolino miró directamente hacía arriba, y gimió como una niña.

A pesar de que el sol no estaba, ella aun así sostuvo una mano sobre sus ojos mientras veía la Torre Todoroki, el edificio más grande de Roppongi Bills. El nombre en sí podría haber sido conocido desde Hokkaido en el norte de Okinakawa en el sur, si no es que al otro lado del globo.

La Puerta, por la cual estaban detrás, estaba en el piso de observación, en el piso 52.

En la luz de la luna, podían ver algunas formas gigantes moviéndose cerca de una ventana rota.

—Am, ¿qué hacemos ahora? Ya que el hedor no se esparció, parece que los Orcos Ibéricos están reunidos dentro de la Torre Todoroki.

No podían entrar si el edificio estaba infestado. Ya era bastante peligroso encontrar a los Orcos Ibéricos Rojos afuera, así que era tan claro como el día qué pasaría si trataban de infiltrarse pasando de esos monstruos que podían derrotar a un dragón de 1000m mientras están dentro de un edificio con muchas cubiertas y puntos ciegos.

Eso sólo dejaba una opción.

—Atraigámoslos afuera, fríamente declaró la chica en vestido rojo.

Este no era momento de preocuparse por el hecho de que estos eran Orcos Ibéricos como Buu Buu. Si el contraataque usando a la Invocadora Cazadora Gruagach tenía éxito, ellos podrían ser restringidos no letalmente. Las tres chicas tenían que concentrar todos sus esfuerzos en eso.

—Me encargaré del primer ataque. Filinion, Armelina, ustedes dos mantengan una posición que les permita colocar un fuego cruzado desde las “torretas estacionarias”. Cuando los Rojos vengan corriendo en respuesta al ruido, comiencen a atacarlos.

—Espera, chica más joven. ¡Si alguien tomará el papel de señuelo, seré yo! Estos trajes de movimiento asistido fueron prestados desde mi estación, así que sé usarlos mejor.

—¿Por qué usaríamos nuestra más fuerte carta del triunfo como un señuelo? Vamos, comencemos.

Para el momento que ella dijo eso, la chica de vestido rojo ya se estaba moviendo. Gracias al traje que vestía debajo de su vestido, ella fácilmente saltó encima de un tanque con sólo su torreta saliendo del lodo seco, abrió la escotilla y saltó adentro.

—Oh, por Dios.

—Supongo que tenemos que hacerlo. Filinion, toma el norte. Tomaré el camión blindado en el oeste. Una vez que la batalla comience, dudo que tengamos tiempo de usar toda nuestra munición, así que sólo esparce los proyectiles alrededor para crear un campo minado IED.

—Lo siento, pero eso incluye algo de sucia jerga con camuflaje que hace que sea difícil para una chica de universidad el entenderlo. Como sea, quien sea que tenga una oportunidad entrara a la Torre Todoroki con la tableta de la sirvienta, ¿no?

Mientras discutían sus planes, ellas corrieron por el lodo seco para llegar a las chatarras a unos cuantos metros. Mientras tanto, la chica de vestido de rojo eligió las cargas de la munición restante del tanque, las levantó y las arrojó alrededor del tanque. Por supuesto que había un arte en hacer trampas. Si ella realmente quería usar esos IEDs, sería más eficiente cavar un pozo en el lodo y apuntar las puntas hacia arriba, pero ella no podía pasar tanto tiempo en ello. Después de esparcirlas un poco, ella se metió de vuelta en la escotilla.

Ella se puso unos auriculares que seguían adentro.

La mayoría de los tanques estaban destinados a ser operados por un grupo de 3 a 5, pero ella se sentó en el asiento del artillero. La batería todavía parecer estar funcionando, por lo que el sistema vino a la vida cuando ella tocó el panel LCD con la punta de su dedo. En lugar de ser una gran grúa operada con muchas palancas, era más como un video juego de disparos.

(Filinion y Armelina están en posición también.)

La mujer con vestido de traje apretado dijo que no tenían que preocuparse por ruidos de motor fuertes si sólo podían usar lo que podía ser operado con energía de las baterías. La chica en vestido rojo con duda tomó el cursor triangular en el borde de la pantalla para voltear la torreta entera, y asegurarse de que los vehículos blindados a unos cuantos metros en diferentes direcciones tuvieran sus armas apuntadas hacia donde ella estaba. Entonces ella movió la torreta de nuevo, y alteró el ángulo vertical para apuntar a su objetivo. Ella eligió el tipo de misil en la esquina del fondo derecho de la pantalla, y se cargó automáticamente.

Ella apuntó a la ventana en el piso 52 de la Torre Todoroki de Roppongi Bills.

Ella cambió el modo de la cámara a visión nocturna e IR, para revisar la ubicación de los Orcos Ibéricos Rojos. Uno era más grande que el resto, así que ese podría haber sido el que el Sabio había llamado el mayor.

Ella lentamente exhaló para mentalmente prepararse.

Se sintió como un juego hasta el final.

Ella alineó el cursor en cruz en el medio y colocó su dedo en la silueta gigante.

Incluso con unos auriculares especializados, el gran rugido se sintió si como partiera su cabeza a la mitad, y su visión vaciló. Gracias a eso, ella se perdió el momento del impacto en la pantalla. Después de contener una mano sobre su cabeza mareada, y revisar de nuevo, ella vio que la zona alrededor de la ventana del piso 52 se había obscurecido por polvo gris. Ella no podía saber si había funcionado o no. La chica decidió cambiar la cámara a modo IR.

Pero justo antes de que ella lo hiciera, el sonido de aire soplando partió a través de la cortina de polvo. Era audible incluso a su distancia. La masa de músculos rojo había contraatacado sin un momento de duda. El piso 52 estaba aproximadamente a 250 metros hacia arriba, pero él ignoró esa altura mientras descendía como un meteoro.

(¿Él notó el movimiento de la torreta a pesar de que se está usando con batería?)

Ella no tenía tiempo para cargar otro proyectil, y apuntarlo a él. La chica en vestido rojo uso la pantalla para cambiar a modo de disparo automático para esparcir fuego de ametralladora al soldado acercándose a pie, y entonces ella rodó fuera del asiento del artillero.

Ella escuchó el sonido de metal doblándose.

El tanque fue comprimido como un techo suspendido. No, toda la torreta fue aplastada como una lata vacía.

La chica apenas evitó ser aplastada por el metal grueso, y ella eligió una de las escotillas sobrevivientes para dejar el tanque.

Ella escuchó el profundo sonido del respirar y oler de una bestia olorosa.

Un cuerpo de casi 5m había perforado la torreta aplastada con una gruesa viga de acero. La masa de músculos de rojo oscuro lentamente se volteó hacia ella.

Ella ya estaba en rango letal.

La chica en vestido rojo colapsó hacia atrás en el lodo seco.

Un momento después, luz destelló en la oscuridad.

El fuego cruzado llegó de dos direcciones.

Justo como el trueno, el sonido llegó después de un breve retraso. Los proyectiles que la rubia doncella del santuario suave y esponjosa y la mujer de traje apretado dispararon de los vehículos blindados no eran diferentes de los disparados por el tanque. Tuvieron de objetivo al gigante cuerpo del mayor Orco Ibérico con una velocidad estimada de más de Mach 5.

Con un rugido explosivo, la chica en vestido fue enviada al aire por el fuego de cobertura destinado a protegerla.

—…————-!?

Sin el traje de asistencia de movimiento de la oficial de policía, ella podría haber estropeado el aterrizaje y haberse roto algunas extremidades. La chica se esforzó en recuperarse al girar en el aire por lo que la falda del vestido tomó una forma de luna creciente detrás de ella, y aterrizando ligeramente sobre sus dedos, pero eso no era suficiente para relajarse.

Ellas nunca pensaron que pudieran derrotar a los Orcos Ibéricos Rojos con sólo fuerza militar moderna.

Una masa de músculos de color cobre saltó desde varios pisos arriba. Además, el mayor apareció del polvo a pesar de ser el objetivo de dos cañones de ánima lisa disparando desde diferentes direcciones. Había algunas quemaduras en su cuerpo rojo, pero ni siquiera había sangrado notable. La viga de acero en su mano, sin embargo, se había derretido a la mitad. Él había dejado que los proyectiles golpearan la viga con el fin de alterar su trayectoria, y evitar un golpe directo.

Este monstruo podía reaccionar en el mundo de Mach 5, por lo que asistencia mecánica o no, no se podían escapar de él con piernas humanas.

Pero la chica de vestido rojo tenía una razón diferente para poner algo de distancia entre ellos.

Justo mientras varios Orcos Ibéricos saltaban hacia la superficie, ella sacó una cinta métrica de metal de la pequeña bolsa colgando de su hombro. Cada una de las chicas había seleccionado sus propias armas y cosas de supervivencia. La suave y esponjosa rubia doncella del santuario con lentes en espiral tendría una colección de botellas químicas como ácido clorhídrico e hidróxido de sodio, mientras que la mujer de lentes en traje apretado elegiría una pistola o algo así.

La chica de vestido rojo en su mayoría tenía objetos para comenzar incendios y desencadenar explosiones, tales como una cinta métrica metálica para hacer chispas, y un cilindro de gas comprimido para un horno portable.

Ella sacudió la cinta métrica de metal como un látigo, y con precisión golpeó la punta de uno de los proyectiles que ella había esparcido alrededor del tanque; especialmente, la parte la parte del fusil.

Estos IEDs eran simples explosivos hechos de proyectiles existentes o bombas aéreas.

Ella continuó el proceso.

Explosiones y ondas de choque se esparcieron.

—Kh…

Para reiterar, tenían casi cero oportunidades de derrotar a los Rojos sólo con poder militar moderno.

Una vez que ella creó toda clase de ruido, y atrajo la atención de los Orcos Ibéricos dentro de la Torre Todoroki de los Bills, era hora de realmente trabajar.

El fuego cruzado de las dos direcciones seguía continuando. Era un pesado fuego de ametralladora. La chica con lentes en espiral y la mujer con lentes geniales aparentemente estaban todavía en los vehículos blindados, por lo que la chica en vestido rojo era la más cercana a las ventanas rotas de la Torre Todoroki.

Después de una gran sacudida de sus manos como señal, ella corrió por el suelo elevado de lodo seco. Unos cuantos Orcos Ibéricos Rojos reaccionaron, pero brevemente fueron obstruidos por una ventisca de disparos incluso más intensa.

Ella medio rodó dentro del edificio.

Ella inmediatamente fue envuelta por un hedor dulce y agrio.

Ella hizo una mueca.

(¿Es este el hedor del que Filinion y Armelina estaban hablando? Es bastante fuerte…)

Le recordaba a cuando la segunda de las tres hermanas sirvientes había hecho trampas para escarabajos rinoceronte en el verano. La oscuridad era incluso más profunda aquí, pero ella no tenía las agallas de encender las luces. Justo como la mayoría de los hoteles resort y torres de transmisión, la Torre Todoroki de Roppongi Bills tenía sus niveles inferiores convertidos en un centro comercial para atraer a los visitantes en general. La chica de coletas negras se halló en una zona que realmente parecía un crisol de comida podrida.

Ellas tenían que solucionar esto antes de que el viento llevara este olor a Tokio Middletown donde se estaban refugiando; antes de que las tres hermanas sirvientes y los otros sobrevivientes fueran asesinados por los Rojos.

La chica usó el poder de los trajes de movimiento asistido para correr hacía una escalera mecánica inmóvil. Justo como habían planeado por adelantado, ella se quedó cerca de las ventanas tanto como fuera posible.

Pero no sólo por la luz de la luna.

Un muro cercano cayéndose y una forma gigante nueva apareció. Justo como ella había temido, no todos los Orcos Ibéricos habían sido atraídos. Algunos de los Rojos permanecían dentro de su guarida. Este tenía trozos de metal doblado en cada puño. La chica no sabía el porqué al principio, pero ella eventualmente se dio cuenta que había carros de una sola persona pequeños. En manos de un Orco Ibérico, pesadas masas como esa podrían ser usadas como nudillos de bronce.

(…Haruka probablemente se desmayaría si supiera que me es familiar términos violentos como “nudillos de bronce”.)

El Rojo golpeó sus puños sólidamente, enviando chispas naranjas por todos lados.

La chica no tenía razón para pelear a menos que fuera necesario.

Su máxima prioridad era reescribir las configuraciones de la Puerta en la plataforma de observación del piso 52, y convocar a la Invocadora Cazadora Gruagach desde ahí. Quedarse ahí para lidiar cada uno de los enemigos sería el colmo de la estupidez.

El Orco Ibérico giró su cabeza hacia la chica de vestido mientras se preparaba para ignorar la diferencia de altura de la escalera mecánica al saltar directamente al siguiente piso.

Fue ahí cuando una lluvia de disparos entró a través de una ventana.

Golpeó antes de saltar, el Rojo con carros destrozados en sus manos rodaron al piso inferior mientras su peso destruía las escaleras mecánicas.

Una vez que las chicas habían entrado a la Torre Todoroki de Roppongi Bills, tenían que quedarse cerca de las ventanas tanto como fuera posible. De esa manera podrían recibir fuego de cobertura desde de los tanques y vehículos blindados enterrados en el lodo.

(Habiendo dicho eso, sólo es si podemos. Filinion y Armelina tienen que desesperadamente alternar entre moverse y atacar desde las torretas con el fin de sobrevivir, por lo que no pueden garantizarme apoyo.)

Ella no podía usar los elevadores sin la energía. Sólo había un elevador directo al piso 52 para la plataforma de observación, pero ella nunca había planeado usar eso. Si los Orcos Ibéricos entraban precipitados mientras ella estaba en pozo estrecho sin esperanzas de fuego de cobertura desde el exterior, la muerte era la única opción.

Pero con el traje de asistencia de movimiento, ella podía subir con la misma velocidad que un elevador. Ella todavía tendría que pasar por el proceso nervioso de mantener un ojo por los enemigos, y moverse mientras los Orcos Ibéricos podrían hacer un ataque sorpresa en cualquier momento, pero ella sí tenía algunas oportunidades de escapar.

—Kh.

La chica en vestido rojo se detuvo en unas escaleras de aterrizaje.

El camino hacia arriba estaba bloqueado por unas cuantas máquinas expendedoras dobladas. Ella dudaba que los beligerantes Rojos habrían creado una barricada protectora, por lo que simplemente escavaron las bebidas y bocadillos antes de descartar las máquinas.

Ella podría quitarlas del camino si tuviera que hacerlo, pero ella quería evitar cualquier ruido innecesario. Más que eso, quedarse en un lugar era peligroso.

Ella lentamente se abrió paso hacia debajo de las escaleras.

Tal edificio tan grande tendría más que una escalera de emergencia. Si ella cortaba por el piso, ella estaba destinada a encontrar otras hacia arriba.

La chica de vestido rojo golpeó su talón sobre el piso del pasillo, y escuchó el sonido.

—Bien, es lo suficientemente delgada.

Tan pronto como un nuevo Orco Ibérico se puso enfrente de ella, su gigante forma fue arrastrada al piso debajo como si hubiera sido atrapado por una trampa. Con su peso y velocidad, un solo paso creaba una gran carga. Era completamente posible que ellos atravesaran el piso.

La chica en vestido rojo usaba el apoyo del traje especial para apenas saltar por encima del agujero de unos cuantos metros en frente de ella, y entonces ella continuó. Ella tuvo suerte de que el gran edificio tenía varias escaleras de emergencia. Un solo camino hacia arriba habría incrementado el riesgo de encontrarlos.

La chica removió la tapa de la botella de plástico de 500mL que ella cargaba en su pequeña bolsa, y ella la arrojó hacia debajo de las escañeras que ya no necesitaba. Contenía un surtido de carnes grasosas que habían comenzado a derramarse. Estaba destinado a ser un señuelo para atraer la atención de perros callejeros inmanejables y mascotas peligrosas, pero también podía ser usado para engañar a los Orcos Ibéricos quienes tenían excelentes narices, y quienes convertían los olores podridos en hambre.

(La comida de aquí está derramada, por lo que podríamos adquirir algunos contagios para usar en contra de los Rojos: cólera, disentería, norovirus, O157… No, con las condiciones como están, no seríamos capaces de manejarlo con seguridad. Es inútil si nos infectamos con nuestro propio demonio.)

La chica de vestido rojo recibió cobertura de fuego desde las ventanas varias veces más por el camino, y ella finalmente llegó a los niveles superiores de la Torre Todoroki que una vez había sido un símbolo de estatus para trabajadores de corporativos.

Las cosas estaban yendo bien.

La situación era como una taza de agua con la superficie en tensión al límite, pero no se derramaba. Incluso si pelear con todos los Rojos a la vez fuera un esfuerzo desesperado, ella podía de alguna manera lograrlo si ella usaba velocidad para perderlos, y abrirse pasó más adelante. Ella casi sentía la victoria en sus manos.

El muro etiquetado “Piso 50” estaba cuarteado y derrumbado.

¿Los Orcos Ibéricos hicieron algunas reformas audaces o sus aliadas haciendo la cobertura de fuego hicieron esto? El muro exterior y el techo habían colapsado en una zona. La chica de vestido rojo había pensando en abrir un agujero o dos con su propio poder, pero ahora ella no necesitaba desperdiciar nada del gas en los cilindros. Ella subió la pendiente de escombros caídos.

(El traje de movimiento asistido de Armelina es realmente impresionante. Hacer esto sin el habría sido más cansado que visitar un templo 100 veces seguidas.)

—*Whooops*

Ella sintió un jalón mientras su larga falda roja soltaba un rugido. Aparentemente se había quedado atrapado en una barra reforzada sobresaliendo. Ella tenía que evitar eso porque haría sentir triste a Haruka.

El gran piso del observador era su meta, pero también era un callejón sin salida; posiblemente literalmente. Ella sería forzada a detenerse por unos cuantos minutos mientras esperaba en frente de la Puerta. Ese era un tiempo corto, pero significaba que ya no podía usar sus tácticas previas.

Ella encontró un piso grande en forma de dona usado para disfrutar la vista nocturna de Tokio en sus 360 grados.

Ahora, era una vista escalofriante ya que la vista era tan oscura como un gran bosque. Ella ni siquiera podía ver el Palacio Mágico Independiente. Ella se deslizó por la partición que ahora era un gran marco, y buscó su objetivo. El otro mundo era más un producto preciado que la vista de Tokio, por lo que la Puerta estaba colocada en el medio del piso.

(En serio, puedes llegar a Ground’s Nir de igual manera sin importar donde te Registres. ¿Por qué los japoneses aman tanto los símbolos de estatus geográficos?)

Ella sacó la tableta que le dio Iroka, de las tres hermanas sirvientas.

Ella también sacó un cable genérico que podía transferir la energía y la información, y ella lo conectó al panel adjunto a una esquina del pedestal cuadrado, como el control de temperatura de una carpeta eléctrica. Iroka debió pensar detalladamente en cómo ella lo configuraría porque la pantalla de la tableta no se iluminó en la oscuridad. Pero la pequeña luz verde en el panel de control de la Puerta destellaba irregularmente.

(De acuerdo, parece que el programa automático está trabajando. Eso sólo deja…)

El sonido de vidrios quebrados siendo aplastados con los pies llegaron a ella desde varias direcciones.

Ella sólo tenía que esperar hasta el momento apropiado.

Pero esa simple tarea se estaba transformando en una experiencia infernal.

—…

La chica en vestido rojo tomó un pedazo de vidrio roto mientras se aseguraba de no cortarse los dedos, y ella lo sacudió cerca de la ventana. Ella usó el reflejo de la luz de la luna para enviar una señal abajo, a sus compañeras en la superficie. Eso les diría que había llegado al piso 52, y la operación había pasado a la siguiente fase.

Entonces ella tomó su arma apreciada.

La chica en vestido rojo sacó una cinta métrica metálica, y varios cilindros de gas comprimido para hornos portables. Ella no tenía que pensar en ganar. Ella tenía que comprar tiempo. Ellas mantendrían a los Orcos Ibéricos retrocediendo con sus explosivos y los disparos desde las ventanas. Todo cambiaría una vez que la Invocadora Cazadora Gruagach llegara. Ella podría usar la Habilidad Encanto de la Reina Demonio Tselika para atar a la fuerza un contrato con los Orcos Ibéricos Rojos, suprimir su ataque y permitir que a los humanos tomar prestada su fuerza.

Sin embargo.

Una desagradable sensación radió todo el cuerpo de Beatrice. Especialmente su largo cabello. Cuando ella se dio cuenta que estaba causando la ligera sensación tirando de su cabello, la peor premonición paso como un escalofrió por su espalda.

Ahora, una pregunta.

¿Qué habían estado tratando de predecir las tres hermanas sirvientas usando un higrómetro improvisado con este mismo cabello?

El cambio de la situación fue verdaderamente repentino.

Los muchos sonidos se fusionaron en una gran masa de ruido.

Era el golpear de una gran cantidad de gotas de lluvia.

(Oh, no…)

Lo que esto significaba se sentó gradualmente en la chica de vestido rojo.

Sudor desagradable se vertió por su cuerpo.

(¿Un aguacero ahora? ¿¡La temporada seca cambió a la temporada de lluvias!?)

La superficie cambió graduablemente entre las dos temporadas. Lo que se había secado y solidificado del suelo absorbería agua, y se volvería un torrente de lodo que arrastraría arboles y casas. Las dos compañeras proporcionando la cobertura de fuego desde los vehículos blindados y tanques no escaparían de esto ilesas. Sólo los Orcos Ibéricos Rojos con sus abrumadores pesos y músculos podrían moverse a través de ese torrente.

—¿¡Filinion, Armelina…!?

Ella no tenía las agallas de mirar abajo.

No, ella no podía permitirse alejar la mirada.

Ella escuchó ronquidos bajos y estruendosos. Y ellos enteramente rodearon a la chica en vestido. La grande plataforma de observación era una zona abierta amplia, pero tenía algo de cubierta: el elevador, el mostrador de guía, los baños y las tiendas. Ella podía sentir su pecho apretándose. Ella chasqueó su lengua, y arrojó un cilindro de gas, pero ella sabía muy bien que ella no era pelea para ellos por su cuenta.

El panel de control de la Puerta seguía parpadeando luz verde donde la tableta estaba conectada por el cable genérico. El trabajo no estaba completado aún. No había oportunidad de que Gruagach llegara aún.

Era hora para seleccionar.

Los Orcos Ibéricos Rojos atacaban a la fuerza todas las formas de vida para probar su fuerza. Si las formas de vida probaban ser muy débiles, las comerían y las convertirían en energía. Si probaban ser lo suficientemente fuertes, se aparearían con éstas para adquirir sus puntos fuertes. Como sea, el destino del objetivo sería unilateral e irrazonable.

El turno de la humanidad finalmente había llegado.

No había escapatoria. Ningún salvador conveniente llegaría.

Una poderosa presión se enfocó entre sus cejas, como la cuerda de un arco siendo lentamente jalada.

Una quemadura impaciente crepitó en su nuca.

Justo entonces, un relámpago brillante de luz se clavó en el pararrayos encima de la Torre Todoroki de Roppongi Bills.

—!?

(¡¡Oh, no…!!)

La chica de vestido rojo comenzó a moverse, como si fuera empujada por la cegadora luz y explosión ensordecedora, pero entonces se dio cuenta que ella se adelantó. Ella había tenido tanto miedo de su destino que ella se movió en el momento equivocado. Eso era descaradamente obvio para ella.

Su cinta métrica de metal se dobló como un látigo, y golpeó sólidamente el cilindro de gas para horno portable que había arrojado al piso. Se partió el costado del cilindro, chispas naranjas se esparcieron, y entonces una gran explosión estalló.

Pero ella ya sabía cómo terminaría.

Los muchos Rojos ignoraron la cortina de llamas y fragmentos explosivos mientras se cargaban directamente hacia ella.

Ella debió haber hecho su ataque explosivo ahora, no cuando el relámpago cayó.

Sólo el final del ataque arrancó en los gigantes porcinos. La chica de vestido rojo se tensó, y trató de dar un paso atrás, pero entonces algo horrible pasó. Algo destelló en la oscuridad. Para el momento que ella se dio cuenta que era una mano de un Orco Ibérico, una poderosa corriente de alto voltaje perforó su cuerpo enteró.

—¿¡Kah!?

Incapaz de manejar el ataque inesperado, ella rodó hacia atrás. Ella no podía pararse del piso cubierto de vidrio. Ella se dobló hacia atrás como un camarón, y sus extremidades tensadas no escuchaban sus ordenes.

Ella se preguntaba si la corriente de alto voltaje había dañado el traje de movimiento asistido, pero no era eso.

Su lengua y labios también estaban convulsionando irregularmente, por lo que ella ni siquiera podía gritar apropiadamente. Era su cuerpo el que se rehusaba a moverse. El traje de movimiento asistido amplificaría incluso la más ligera fuerza, pero no haría nada si ella no podía darle ni una orden.

(¿Elec…tricidad? Espera, no…¿¡eso fue Magia!? Oh, entiendo. Podemos ganar Puntos de Experiencia y aprender Magia en el otro mundo, pero la Tierra es otro mundo para los Rojos…)

Los Orcos Ibéricos ya eran bastante fuertes, pero ahora habían aprendido Magia también.

Ella sabía que sus mentes poseían potencia de procesamiento anormalmente alta. Ellos se habían metido con las Puertas sin usar Armas Brillantes con el fin de llegar a la Tierra desde Ground’s Nir.

Pero incluso entonces, ¿realmente ellos podían llevarlo así de lejos?

¿Tenían que robar la única ventaja que los humanos de la Tierra tenían?

—¡¡Ah, ah, ah gwaaaaahhh…!!

Ella desesperadamente trató de pararse y tomar la cinta métrica de metal, pero su mano crispándose irregularmente no podía moverse apropiadamente.

La chica no podía resistirlo en absoluto mientras yacía en el piso.

Los Orcos Ibéricos Rojos ignoraron las ligeras quemaduras y laceraciones mientras sus grandes manos se acercaban a ella. Ella no vio más que manos, manos, manos y más manos que no le pertenecían a Buu Buu. Ella tenía la cinta métrica de metal y los explosivos, pero eran inútiles cuando ella no podía moverse. Las probabilidades de éxito habían sido casi desesperanzadoras una vez que perdió el fuego de cobertura, pero ahora realmente ya no existían.

Sí, ya no había. La desesperación era como tener un set de puertas dobles lentamente cerrándose justo frente a ella.

La luz se desvaneció en frente de sus ojos, y sólo oscuridad gobernaba su visión.

(¿¡Buu…Buu…!?)

Las abrumadoras masas se aproximaron al mismo tiempo.

La prueba y el trágico destino a seguir, había comenzado.

Entre Líneas 1

La simulación VR estratégica usando el núcleo de procesamiento de Ground’s Nir=Abyss ha terminado.

 

Información sensorial de los participantes de la simulación, dolor primordialmente, fueron apagados a la fuerza y depurados. Los estándares de salud mental fueron manualmente alterados por las configuraciones recomendadas, por lo que los recuerdos de cualquier resultado no recomendado ha sido depurado, y será retenido. Por favor úselos para referencia.

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El resultado fue una derrota. Durante las 108 horas, 23 minutos y 49 segundos del tiempo de simulación, el cual fue cortado del tiempo real, todos los participantes fueron incapacitados e incapaces de completar su objetivo. Numerosos patrones alternos pueden ser considerados, pero en todos ellos, el proceso de selección de los Orcos Ibéricos Rojos alcanzará a la raza humana dentro de 120 horas, y sus descendientes ganaran la habilidad de permanecer en la Tierra indefinidamente.

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En base a la información de arriba, ninguna de las opciones disponibles permitirá un regreso si contramedidas son llevadas acabo sólo una vez que los Orcos Ibéricos Rojos se vuelvan activos.

Actualmente están en un estado durmiente.

No sólo los Orcos Ibéricos colocan sus propios cuerpos en un estado durmiente por el miedo de volverse locos, sino que varios del Máximo Nivel ayudaron usando Magia para congelarlos y tranquilizarlos. Sin embargo, esto no es más que una táctica de estancamiento temporal, y este estado durmiente no durará para siempre.

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Si una contramedida drástica no es encontrada durante este periodo de espera, no habrá forma de resolver el problema. La Rojez infectando a los Orcos Ibéricos debe ser analizada, y un método de removerla debe ser hallada.

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Todos los participantes serán desconectados ahora.

Adiós por ahora a todos.

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