Capítulo 1: Hada Roja y Break News

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1

Un día de verano, el retumbar de un tambor llegó desde la posada del pueblo en la base de la montaña.

Buu Buu todavía era joven en ese entonces mientras él observaba desde una pequeña colina a una corta distancia.

Los rostros de las personas no podían ser vistas desde ahí, pero las luces de la fogata y puestos del festival lucían como un joyero y le dejaba saber que un gran número de personas estaban disfrutando desde el fondo de sus corazones.

El Buu Buu gris tenía dando la espalda de su redondo cuerpo de animal de peluche hacía Beatrice quien estaba sentada cerca, por lo que ella le preguntó algo.

—¿No vas a unirte también, Buu Buu? No sé para qué es este festival ya que acabo de regresar del Laberinto, pero puedo mostrártelo alrededor de la posada del pueblo.

Él negó con su cabeza sin mirar atrás hacía ella.

—Estoy bien por mi cuenta.

—?

—Todos me tienen miedo. Si fuera al festival, arruinaría su diversión. Así que estoy bien por mi cuenta.

Su redonda espalda lucía pequeña y eso era probablemente más que sólo por su pequeña estatura.

Beatrice suspiró y se sentó justo a su lado.

—Eso no es verdad.

Ella sonrió y frotó su cabeza con su mano enguantada.

—Si aclaras cualquier malentendido y dejas que todo el mundo sepa qué clase de persona eres, ya no tendrás que pensar así.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque hay al menos una persona aquí quien te aceptó.

El retumbar de los tambores del festival continuaron y Buu Buu no dijo nada por un rato.

Él miró a las distantes luces parpadeantes antes de finalmente hablar de nuevo.

—Quiero amigos.

—Por supuesto.

—Quiero ir a un festival algún día.

—Sí puedes. Puedes ir ahora si quieres.

Él negó con su cabeza.

—Tengo miedo.

—¿De los humanos?

—Tengo miedo de que todos me tengan miedo.

Nada de lo que alguien dijera iba a ayudar contra eso. Buu Buu tenía que superarlo por su cuenta y continuar hacia adelante. Entrometerse y arrastrarlo enfrente de todos o empujándolo hacía adelante cuando él no estaba listo sería inútil.

Así que Beatrice dijo algo más.

—Entonces comencemos los dos y partamos desde ahí. Somos amigos ya, ¿cierto?

2

En el oscuro bosque, un Arma Brillante como la de una viga de acero venció a un Rey Oso de la Gran Montaña Rocosa. Los comerciantes y Mensajeros que viajaban por Grandnir llamaban a esos osos unos “inconsistentes tiro de dados”. El oso era lo bastante grande para derribar a un carruaje de cuatro caballos en movimiento, pero Buu Buu lo estampó de espaldas hacía unas rocas y saltó antes de que siquiera pudiera gemir del dolor. Su rodilla se estampó en la nariz del oso monstruoso y tomó su vida antes de que pudiera poner alguna clase de resistencia.

Él era tres si no es que cuatro metros de alto.

Con extremadamente poderosos músculos cubiertos con mucha grasa, su completo cuerpo humanoide con rostro de cerdo era un arma letal. Él juntó su Arma Brillante de metal al crudo cinturón alrededor de su cintura y limpió el sudor de su frente.

—Ese fue un buen trabajo. Puedo comer por tres días con esto. ¿Hm? ¿Qué sucede, Beatrice? ¿Te duele el estómago?

—Ah… Ajajaja… El flujo del tiempo es realmente cruel. Estoy comenzando a preguntarme si mi amor está siendo probado…

—¿Hm? No soy bueno con cosas complicadas como el amor.

—¡Lo que dices es exactamente igual, pero parece tan diferente ahora que tu cuerpo cambió! ¡¡Wahhhhh!!

Beatrice cubrió su rostro con sus manos enguantadas.

El animal de peluche que chillaría cuando ella lo abrazara se había desvanecido en el mundo del pasado. Ahora ella podía sentir un muro invisible de presión incluso a una corta distancia. Sin mencionar su hedor bestial. Ella incluso había escuchado rumores de que algunos pioneros cubrirían sus cabellos y ropas con el olor de Buu Buu para protegerse de las bestias.

Mientras tanto, él sólo entendía que algo le estaba preocupado a ella.

—Cuando estás preocupado, un estómago lleno se encargará de ello. Beatrice, traje un almuerzo conmigo.

—¿Oh? Buen trabajo, Buu Buu. Eres tan civilizado.

—Siento que te estás burlando de mí.

—Te lo estás imaginando. No tengo tanta hambre ahora, pero tengo curiosidad de que está en tu almuerzo.

Algunos se preguntarían por qué él necesitaría un almuerzo cuando tenía al Rey Oso de la Gran Montaña Rocosa en frente de él, pero era natural asegurarse de que él tuviera comida en caso de que no pudiera encontrar alguna presa. Además, los órganos y sangre de la bestia capturada tenían que ser removidos, por lo que no podía ser comida inmediatamente.

En cuanto al almuerzo preparado, Buu Buu abrió una canasta verde hecha de una hoja enorme con propiedades desinfectantes que lucía como algo encontrado en una selva.

—Fruta cruda.

—De acuerdo.

—Hongos crudos.

—…¿De acuerdo?

—Pescado crudo y carne cruda.

—¡B-Buu Buu! E-espera. ¿¡Por qué no tratas de cocinar las cosas de vez en cuando por un tiempo!?

Beatrice rápidamente lo detuvo, pero él inclinó su cabeza.

—Algunas veces pides cosas difíciles.

—Aah… ¿Eso cuenta como “difícil”?

—Sé qué la comida sabe bien cuando se cocina en fuego, pero es difícil de dejarla perfecta. Cuando está toda quemada, me hace sentir triste.

—H-hmm. Bueno, dejando a un lado ya sea que esté cocinado o no, ¿qué clase de carne es esta? Estoy segura que está retorciéndose.

—No sé cómo contestar preguntas engañosas como esa.

—¡Al menos tenemos que saber que ponemos en nuestras bocas, Buu Buu!

Su suplica desesperada sólo hizo al Orco de cuatro metros inclinar su cabeza en curiosidad.

—Hmm. Tener un estómago demasiado fuerte podría ser un problema. Escuché que la necesidad es la madre de la invención, ¿pero esto quiere decir que la civilización de Orcos nunca se desarrolló porque no tenían una necesidad?

—No, Beatrice.

—?

—No sólo soy un Orco. ¡Soy un Orco Ibérico!

—Ibe-…¿qué?

Buu Buu sacó su tronco o viga de metal de Arma Brillante y le mostró un lugar cerca de la base.

—Ibérico es la clase más asombrosa. ¡Incluso lo dice aquí, así que tiene que ser verdad!

La palabra “¡Ibérico!” estaba tallada ahí por alguna clase de navaja.

Era una salvaje clase de escritura.

(B-bueno, esa es la mejor clase…o más bien, suena delicioso. Pero tengo la sensación de que se están burlando de él. ¿Qué pasó, Buu Buu?)

Había un gran problema aquí, pero atascarse en el asunto no ayudaría.

Él regresó al tema de inicio.

—Recomiendo la carne. Tienes que remover los huesos para el pescado, así que sólo es para expertos.

—C-claro. Pero este es tu almuerzo, así que paso.

Ella educadamente se retiró y él cerró la caja de almuerzo.

—¿Por qué estás aquí, Beatrice? ¿Para jugar conmigo?

—Aunque me encantaría, mi meta principal por el momento es “esperar”. Estoy esperando por información.

—?

—Nos encontramos con un problema en el Laberinto y no podemos continuar. Lo están discutiendo en la posada del pueblo y no quiero precipitarme al entrar antes de que encuentren una respuesta. No voy a convertirme en un fatal caso de prueba.

—No entiendo por qué los humanos van a ese lugar aterrador. Escuché que los cuartos y pasajes cambian. Me perdería ahí.

—Jeje. Tal vez. …De hecho, hay veces cuando tengo que comer la pizza o hierba caída en el suelo para sobrevivir. Pero, Buu Buu, el tesoro en el Laberinto realmente les pertenece a todos ustedes. ¿No se molestan cuando lo tomamos?

—Nunca he ido al Laberinto, así que nada de ahí es mío. No sé qué hay ahí, por lo que no me importa quién lo tome.

Eso podría haber sido cómo todo era.

Grandnir era una isla pequeña que un humano podría caminar alrededor de tres días. Estaba llena con naturaleza diversa, pero su mayor característica era la entrada gigante conduciendo al subterráneo.

A pesar de ser una pequeña isla en medio del océano, había un Laberinto vasto e inmenso que se expandía debajo de la tierra como una telaraña. Se rumoraba que era al menos del tamaño de un país si no es que el de un continente entero.

Los humanos veían eso como el valor completo de Grandnir, pero Buu Buu y los otros no humanos que vivían en la isla raramente se acercaban al Laberinto.

El Laberinto era aterrador y su estructura cambiaba al azar, por lo que ni siquiera dibujar un mapa ayudaría mucho y era fácil de quedar varado. Pero además de estas razones directas, la isla en sí tenía todo lo que necesitaban para vivir.

—En ese caso, supongo que ni siquiera tú sabrías cómo pasar por la Cueva 25.

—¿Hm? No estoy seguro a qué te refieres con Cueva 25.

—Lo siento, lo siento. Ese es el nombre que los humanos le dimos. Am, cada superficie parece como si fuera hecha de cristal, hay acantilados hasta donde el ojo puede ver y hay un sólo puente de piedra a través.

—¿Cuál es el problema?

—Cuando un humano trata de cruzarlo, el puente gira. En otras palabras, los arroja al abismo. Es una simple pero peligrosa Trampa. Además, prohíbe el vuelo con Magia como un golpe doble. …Realmente tendríamos que esperar hasta la siguiente transformación. Podríamos tener que rezar a que la Cueva 25 en sí desaparezca la próxima vez que la estructura del Laberinto cambie al azar.

El Laberinto era protegido por dos cosas diferentes.

Uno eran los Trucos, artilugios extremadamente elaborados que imitaban plantas y animales existentes. El otro eran las Trampas incrustadas en los pisos y muros para detener a los intrusos.

—Escuché algo hace mucho tiempo, —dijo Buu Buu.

—¿Sí?

—Las grandes trampas en el Laberinto subterráneo están vinculados a los extraordinarios monstruos vagando en la superficie.

—Oh, ¿te refieres a los conocidos como Break News? También escuché que los Dragones gigantes y Krakens tiene alguna clase de vínculo oculta que les da poder a las Trampas gigantes.

Beatrice suspiró, accidentalmente aspiró una bocanada del hedor bestial de Buu Buu, y usó toda su fuerza para evitar que se mostrara en su rostro.

—Pero los Break News tienen tanto poder que se dice que cada uno tiene un alma. Nacieron en un cierto entorno, pero crecen al punto que pueden producir ese entorno. Ambos lados de la ecuación existen en igualdad. Es como el problema del huevo o la gallina. Pero sería tonto pensar en derrotar a uno de esos para detener la Trampa. Por un lado, no sabemos cuál está vinculado a la cueva 25, así qu-…

—Zzz…

—¡¡Oye!! No te duermas mientras te estoy hablando. ¡Eso es grosero, Buu Buu!

La voz alzada de Beatrice reventó la grande burbuja proviniendo de la nariz de Buu Buu mientras se quedaba dormido debajo de sus pies. Él frotó sus ojos de cerdo con sus enormes manos.

—*Bostezo*… Sí, pero reunir los siete cristales es demasiado difícil para mí…

—¿En qué tanto te quedaste dormido, Buu Buu? No me molestaré, sé honesto.

Repentinamente, un profundo sonido estruendoso llegó a ellos desde la distancia.

Los dos miraron hacía esa dirección e hicieron una mueca al mismo tiempo cuando vieron la sombra comenzando a cubrir el cielo.

—Parece que va a llover.

—Llevaré esto a casa.

Buu Buu recogió el gigante cuerpo del Rey Oso de la Gran Montaña Rocosa como si fuera una ligera manta.

—¿Qué tal tú, Beatrice? ¿Te refugiarás de la lluvia en mi casa?

—¿Hm? ¿Tu casa? Eso suena divertido. Acepto tu invitación.

Con eso, los dos caminaron rápidamente por el bosque como si huyeran de la oscura sombra acercándose a ellos.

Esa sombra conllevaba lluvia destructiva.

Sin embargo, no era una densa capa de nubes de truenos.

Era uno de los Break News que se movía libremente a través de las afueras de Grandnir.

Era el Thousand Dragon.

Como su nombre lo sugería, era el rey de los dragones voladores y tenía un cuerpo anormal que medía mil metros.

3

En lo que podría haber sido un hábito tomado del explorar el Laberinto, Beatrice invocó un mapa en medio del aire en frente de ella usando Magia Ilusión. O tal vez simplemente no podía relajarse sin revisar esa clase de servicio conveniente, justo como un teléfono celular.

—Ya veo… —dijo ella.

La casa de Buu Buu estaba cerca del rio de una montaña sin embargo no estaba expuesta a inundaciones y deslizamientos. Era una ubicación decente. No era seguro completamente ya que fácilmente podía invitar a otros osos, lobos u otros animales salvajes, pero tal vez ninguna de las creaturas del bosque o la montaña querían irrumpir en el territorio de Buu Buu.

La casa estaba hecha de grandes hojas vistas en selvas tropicales colocadas en una silueta triangular, así que realmente era más una tienda que una casa.

—Hyah, realmente está cayendo fuerte. Por aquí, Beatrice.

Buu Buu cargó al gigante Rey Oso de la Gran Montaña Rocosa mientras entraba dentro de la casa incluso más grande. Como era de esperar, la casa hecha de hojas no tenía cerrojo.

Beatrice tardíamente miró desde abajo la casa.

—Hm. Esto es mejor de lo que esperé, Buu Buu. Hiciste un trabajo muy civilizado aquí.

—Siento como si me estuvieras insultando.

—Te lo estás imaginando. Oh, y parece que realmente limpias el lugar.

—Cada tres días, destruyó mi casa dando vueltas mientras duermo, así que siempre está todo nuevo.

No sólo era como una tienda; era una tienda.

No había muebles dentro y era relativamente acogedora si uno ignoraba su hedor bestial.

—Haré algo al respecto de esto cuando la lluvia pare.

Buu Buu colocó al Rey Oso de la Gran Montaña Rocosa en una esquina de la casa de hojas.

Mientras Beatrice miraba alrededor, ella notó algo.

—¿Oh? Buu Buu, ¿hay una Hada en tu casa?

—¿Hm?

—Hay un Anillo Hada aquí. Eso quiere decir que hay una cerca.

Su guante de acero apuntó a un círculo de diez centímetros cortando directamente el piso de hojas de la casa de hojas.

—Aunque normalmente ves de estos en los arbustos.

—No creo haber visto alguna Hada. Siempre huyen cuando las persigo, así que no conozco ninguna.

—H-hmm. Son muy raras para empezar y no les gusta ser vistas, así que tienen la tendencia de huir sin importar qué… Y tienes una presencia intimidante incluso para mí, así que no puedo imaginar cómo luces para una Hada del tamaño de una palma.

Si Buu Buu nada sabe de la Hada, entonces podría estar viviendo secretamente en la casa para prevenir que otros depredadores la ataquen.

—Pero si una Hada está viviendo aquí, ¿eso quiere decir que algunas Flores de Cielo Carmesí están creciendo cerca?

—Escuché de esas. Flores de Cielo Carmesí son bonitas y huelen dulce, pero no puedes comerlas.

Sólo una cosa más captó la atención de Beatrice.

—Buu Buu, ¿qué es esto?

La casa no tenía un vestidor o un armario, o incluso una olla o un sartén, pero había un objeto tallado de madera. Era de treinta centímetros de alto.

—Es una estatua humana.

—¿Humana…?

—Humanos repentinamente aparecieron aquí un día y algunas personas dicen que son mensajeros del cielo. Todos estamos muy asustados para ir al Laberinto, pero se dice que los humanos entran en el Laberinto para suprimir la catástrofe que arroja ese agujero en la tierra.

—H-hmm. No somos tan nobles.

Beatrice puso sus manos sobre sus caderas y le sugirió algo a Buu Buu.

—Ahora bien. Buu Buu, esta es tu casa y sé que un visitante no planeado como yo no debería decir esto.

—¿Qué pasa? Si necesitas algo, sólo dime.

—Bueno.

La espadachina empapada asintió y continuó.

—Buu Buu, ¿podrías salirte?

—¡¡Eeeeh!! ¡S-sé que podrías estar celosa, pero robar las casas de las personas está mal! ¡¡Trabajé duro para hacer esta casa!!

—No, no. No es eso. —Beatrice ondeó una delgada mano protegida por un guante. —Cómo puedes ver, estoy empapada. Puedo encargarme de la humedad de la superficie con mi Magia de fuego, pero aun así quiero secarme apropiadamente.

En realidad, la combinación de la armadura y humedad era desastrosa e ignorar el problema le dejaría a su cuerpo entero cubierto de pie de atleta, pero por el bien de su orgullo femenino y sus dulces sueños, decidió no decirle eso a Buu Buu. De alguna manera, sería incluso más vergonzoso que ser vista desnuda.

Era poco claro si Buu Buu entendía o no, pero…

—¡De acuerdo! ¡Entonces puedes secarte con esto! ¡¡Siempre lo uso para mantener mi Arma Brillante especialmente brillante!!

—Oh…gracias. Sé que no debería ser exigente como una invitada, pero mantengamos al menos una toalla en mano a partir de ahora, Buu Buu.

Esta era su única opción, así que ella aceptó el “Nombre de Objeto: Trapo”.

Sin embargo, Buu Buu no mostraba señales de marcharse. Él simplemente la observó directamente desde arriba.

—…Buu Buu.

—¿Sí? ¿Qué pasa, Beatrice?

—Tienes que saber qué son las ropas ya que tienes ese trapo alrededor de tu cintura. ¡¡Esto podría ser egoísta ya que esta es tu casa, pero por favor vete por un momento!! ¡Y no regreses hasta que diga que puedes hacerlo! ¡¡No puedes ver humanos cuando están desnudos!!

—De acuerdo. Sabía que la piel humana no tiene pelaje y no es muy dura, pero no sabía que no podías exponerlo a la ligera tampoco.

Buu Buu rápidamente se dio la vuelta y caminó hacía la salida.

Beatrice lo fulminó con la mirada mientras se iba, pero él no mostró señales de voltear.

Ni en lo más mínimo.

Había sido demasiado fácil.

—¡¡*Chillido*!! ¿¡P-por qué fue eso, Beatrice!? ¿Por qué agarraste la grasa de mi espalda así? ¡¡Duele, duele!!

— Buu Buu, no estoy diciendo que apruebo la acción cobarde conocida como el espiar. Pero…

—¿Qué es espiar?

—¡¡Oh, no!! ¡¡Este no es un concepto que debería estar enseñándote!!

—Dijiste que no podía mirar, así que mantuve mi promesa.

—Sí, pero… ¡hay más en ello que eso! ¡¡No puedes tratar a una chica como si fueron viejos huesos de pescado yaciendo en el suelo!! ¡¡Necesitas lucir más decepcionado!!

Ella sabía que estaba siendo irrazonable, pero ella aun así se sonrojó y ligeramente golpeó la cintura de Buu Buu unas cuantas veces.

Una vez que Buu Buu se marchó, el resto fue fácil.

La ropa que vestía era realmente Magia tipo Porcentaje, así que sólo era un efecto usado para ajustar sus habilidades físicas. Mientras que una armadura real requería que una ayudante la removiera, ella sólo tenía que frotar su dedo a lo largo de su Arma Brillante estilo estoque para remover cada pieza de Magia hasta que ella estuviera en su traje de nacimiento.

(Tu apariencia en Grandnir se supone que es dependiente del equipo, pero mientras estás aquí, no cambia incluso cuando te desvistes.)

Ella uso el trapo (destinado al mantenimiento de Arma Brillante) que Buu Buu le había dado para limpiar toda la humedad de su suave y delgado cuerpo. Entonces ella se puso la Magia, el equipo con efectos una vez más.

—Puedes entrar, Buu Buu.

Cuando él entró de nuevo, a él no le importó qué tan mojado estaba. Parecía que un Orco Ibérico solido no podía coger un resfriado y nunca sentía frío. Beatrice no tuvo más opción que usar el trapo para encargarse de él tanto como ella pudiera. Él parecía como un pequeño niño mientras él la dejaba hacer lo que ella le pareciera.

—Nn.

—Vamos, Buu Buu. No te quejes.

—Pero no hay nada que hacer hasta que la lluvia se detenga. Estoy aburrido.

—Bueno, esta lluvia tiene que ver con un Break News, así que debería parar una vez que se alejé. Preservemos tu captura antes de que se pudra.

—No hay nada que hacer en casa. Todo lo que puedo hacer aquí es dormir.

—Eso está bien. No voy a salir a la lluvia tamp-…

Beatrice se detuvo y se congeló.

¿Dormir con Buu Buu?

¿Una invitación a su casa?

¿Cuándo ellos habían hecho una vez la promesa de casarse?

Pero ella todavía tenía un cuerpo de soltera. Ella quería hacerlo pensar que incluso sostenerla rudamente en los brazos de él la quebraría. ¿Había sido ella demasiado descuidada en aceptar esta invitación de un caballero?

—¡N-no podemos hacer eso, Buu Buu! ¡Probablemente necesite crear alguna clase de Magia especializada antes de que podamos convertirnos en uno! ¡De hecho, si te recuestas encima de mí, fácilmente podrías aplastarme hasta la muerte!

—¿Hm? ¿Por qué estás gritando con ese cabello sobresaliendo de tu cabeza en llamas?

—¡¡E-ejem!!

Mientras Buu Buu se recostaba sobre el suelo para dormir (sí, a su casa le faltaba incluso una manta), Beatrice se sonrojó y aclaró su garganta para disimular su desbocada imaginación.

Ella ocultó la Magia Iluminación iluminando su ahoge y se recostó al lado de él.

Sólo el sonido de las gotas de lluvia golpeando el techo de hojas continuó.

Mientras tanto, Buu Buu le preguntó algo.

—¿Por qué vas al Laberinto?

—¿Hm?

—No quiero que te lastimes y no tienes que ir a ese lugar peligroso. Sólo humanos se salen de su camino para ir ahí.

—Bueno, Buu Buu. —Ella rodó para mirar a Buu Buu quien estaba recostado a su lado. —Nosotros los humanos vamos al Laberinto porque está lleno de cosas que nunca podemos hacer nosotros. Sí, es para adquirir Puntos de Experiencia.

—?

—No-humanos como tú usan habilidades innatas pero no pueden crecer más allá de eso, así que no tiene mucho que ver contigo. Pero los humanos no nacen con nada de eso, así que necesitamos aprender Magia de alguna manera u otra.

—No me gusta estudiar.

—Podemos ganar Puntos de Experiencia por casi todo. Incluso por comer, bailar o sólo hablar contigo así. Pero esos sólo proveen minúsculas cantidades. Si realmente queremos aprender Magia, es mejor adquirir un gran puñado de ella a la vez. Es por eso que intentamos conquistar el Laberinto.

—…

—Hay mucho que hacer ahí: pelear contra Artilugios, desarmar Trampas y encontrar Tesoros en cofres de tesoros. …Hay incluso algunos que se especializan en dibujar mapas o llenar una enciclopedia. Nada de esa información va a ser útil por siempre ya que la estructura del Laberinto cambia al azar, pero eso en realidad es preferible cuando la meta es ganar Puntos de Experiencia.

Las personas se hacían más fuertes mientras más experiencia ganaran, pero no podían recibir apropiadamente la experiencia ganada en un mundo diferente como Grandnir.

Es por eso que usaban Armas Brillantes.

Sólo una vez que la experiencia fuera ordenada y convertida era tomada en sus cuerpos.

Eso podría sonar indirecto e inconveniente, pero proveía un innovador efecto secundario. De manera simple, la experiencia obtenida en este mundo podía ser convertida en números y artificialmente distribuida. Eso permitía a uno el libremente extender sus Parámetros que estaban mostrados en la clase de gráficos hexagonales u octagonales vistos en juegos de video de béisbol.

Esto incluso permitía una libre conversión del esfuerzo donde estudiar en una mesa mejoraba la habilidad de uno en el béisbol o cocinar hacía a uno mejor en el karaoke.

Y eso les permitía a las personas alcanzar la Magia que no podían usar en la vida real.

—Es por eso que no hay fin a nuestra aventura. Continuamos avanzando por el Laberinto expandiéndose indefinidamente y siempre cambiante para obtener la Magia que queremos y ganar tantos Puntos de Experiencia como queramos. Habiendo dicho eso, la experiencia es una forma de estímulo. Si comes curry todos los días, te cansas de eso. Las zonas que proveen muchos Puntos de Experiencia cambian basados en tendencias diarias, así que hay más en ello que simplemente continuar tan profundamente como puedas. Incluso la Cueva 25 en la que estamos estancados actual-…

—Zzz…

Beatrice se detuvo cuando escuchó el respirar regulado de Buu Buu. Lo había regañado por ser grosero hace poco, pero modales no eran algo que uno pudiera aprender en un día.

(En serio, en momentos como este, él no es tan diferente de en ese entonces.)

Beatrice gentilmente estrechó sus ojos y tocó la Arma Brillante que había removido de su cadera y colocó a su lado. Lucía como un estoque occidental con la punta removida. Ella lo activó, convocó la Magia que quería y abrió un velo naranja de luz alrededor de ella. La pequeña barrera estaba destinada a obtener un poco de descanso dentro del Laberinto, pero las personas que pasaban todo su tiempo bajo tierra no podían relajarse sin ella. Era conocida como una bolsa de dormir mágica en la posada del pueblo y había algunas variaciones dependiendo del Elemento.

Ellos vivían una vida de supervivencia desde el momento que entraban al Laberinto hasta el momento que regresaban a casa.

No importaba qué tan profundo exploraran y no importaba qué tesoro legendario descubrieran, no ganaban nada si no los traían de vuelta con ellos.

Al explorar, era más importante dominar estos medios para preservar la fuerza que el cómo ondear una espada o bastón.

La temperatura y humedad fueron optimizadas y el hedor bestial de Buu Buu fue alejado. La espalda de ella se hundió suavemente y su mente en sí parecía derretirse.

(Por qué voy al Laberinto, ¿hm?)

Ella reflexionó la pregunta que Buu Buu le preguntó y sus dedos frotaron el Arma Brillante que representaba su Magia.

(Esa es una buena pregunta. ¿Por qué sigo haciendo esto?)

Y mientras comenzaba a quedarse dormida, el final repentinamente llegó a su mundo.

—¡¡Bghohh!! ¡¡Bghohhh!! Bshrrrr…¿¿¡¡¡fshhhh!!!??

—Aah… ¿¡Q-qué!? ¿¡Qué sucede!?

La bolsa de dormir mágica estaba destinada a proveer el sueño a corto plazo necesario para seguramente, y sin embargo, rápidamente recuperar la Fuerza de Voluntad en el núcleo de la Magia de uno mientras estaba dentro del peligroso Laberinto. Pero incluso dentro de eso, los ronquidos de Buu Buu perforaron sin piedad los tímpanos de Beatrice.

—¡¡Bffhhh!! …*balbuceo*, *balbuceo*…¿A qué te refieres a sólo comenzará verdaderamente una vez que obtengas el barco…? ¡¡Bghohhhhh!!

—¿¡Q-qué es esto!? ¿¡Está mi a-amor siendo probado!?

Y no terminó ahí.

El segundo juicio llegó.

El cuerpo de casi cuatro metros de Buu Buu repentinamente rodó hacía ella.

El velo naranja de luz podría igual no haber estado ahí en absoluto.

La bolsa de dormir mágica se quebró con el sonido de vidrio rompiéndose. Ella nunca lo había visto romperse, así que ella casi estaba impresionada mientras el cuerpo gigante de él rodaba hacía ella.

—¡Espera, idiota! ¡¡Detente, detenteeeeeeeeeeeeeeee!! ¡B-Buu Buu! ¡Seré aplastada! ¡¡Mi cuerpo será aplastado!!

4

Una vez que los residentes de la casa de hojas se durmieron (aunque parece que sólo Buu Buu estaba dormido y el alma de la Espadachina Santa escarlata estaba escapando de su boca mientras el orco gigante la aplastaba), una pequeña forma apareció entre las brechas de las grandes hojas.

Era una chica de sólo quince centímetros.

Ella tenía cuatro alas de libélula en su espalda, vestía un vestido blanco y rosa, y tenía cabello corto rosa.

El anillo rojo envuelto alrededor de su tobillo derecho tintineó mientras la Hada observaba la casa de hojas desde cerca del techo.

En general, ella estaba revisando la condición de la casa.

—Oh, cielos. Buu Buu accidentalmente dañó su casa de nuevo.

El listón en la cabeza de la pequeña Hada revoloteó mientras volaba afuera, recogió un poco de barro que podía ser usado para arreglar la casa, y lo comprimió en las brechas en las hojas formando el piso y muros. Ella arrancó las hojas que les crecía el moho y añadió nuevas en su lugar.

Esta hada protegía la casa de Buu Buu sin que él supiera, pero la casa entera ocasionalmente colapsaría cuando él hiciera una vuelta muy fuerte mientras dormía. Eso no era debido a que la casa fuera frágil. Él simplemente era demasiado dinámico mientras dormía.

Sin embargo, a la Hada no parecía importarle.

De hecho, ella incluso parecía encantada en tener más trabajo que hacer.

Frecuentemente las hadas eran descritas como bromistas, pero su raza al menos colocaba un fuerte énfasis en pagar buenas y malas acciones en igualdad. Esta Hada había sido salvada una vez por Buu Buu. Él la había rescatado mientras ella estaba atrapada en la telaraña de una araña gigante conocida como Araña de Tierra. …Aunque, parecía más que Buu Buu tenía su cabeza atrapada en la telaraña de la araña mientras caminaba por el bosque. De igual forma el no parecía como el príncipe del cuento de hadas, pero el hecho de que le había salvado la vida permanecía.

—Eso debería bastar.

Era por eso que ella estaba viviendo en las destrucciones y reconstrucciones constantes de la casa de Buu Buu cerca de un mes. Ella pagaría su deuda al ayudar secretamente en una variedad de formas una vez que él se durmiera, pero…

—¿Hm? ¿Quién es esa señorita?

Después de terminar su trabajo, la Hada voló alrededor de la casa y encontró a la Espadachina Santa en armadura roja y minifalda quien parecía estar luchando con Buu Buu (o más bien, estaba siendo aplastada por él).

—Oh, cielos. ¿Buu Buu trajo una mujer a casa con él? ¡Oh cielos, oh cielos! Esto es una sorpresa. ¡Esta podría ser una noche para recordar!

La Hada inicialmente colocó sus manos sobre sus mejillas y se regocijó, pero…

—¿Esta señorita delicada y Buu Buu quien es más grande que un Rey Oso de la Gran Montaña Rocosa?

Cuando ella lo pensó más calmadamente, esa pareja no parecía posible.

Además, uno de los monstruosos osos que ella mencionó estaba yaciendo muerto en una esquina de la casa de hojas.

—¡N-no me digas que se supone que es un bocadillo para Buu Buu! ¡¡No, creo en ti, Buu Buu!!

—¿¡Bghohh!?

El respirar rítmico de Buu Buu se detuvo.

El resopló de su porcina nariz y frotó sus ojos.

—¿Qué esta cosa brillante?

—Ee-…

Los ojos de ese vasto y excesivamente brutal rostro de cerdo miraron a la Hada volante.

—¿¡Eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeek!?

La Hada inmediatamente gritó e hizo una evacuación de emergencia de la casa de hojas.

Justo como Beatrice (quien estaba actualmente siendo aplastada debajo de Buu Buu) había dicho, a las Hadas no les gustaba ser vistas.

5

El gigante dragón Break News se marchó.

La lluvia torrencial cesó y un gran arcoíris apareció en el cielo azul.

Beatrice y Buu Buu jalaron al Rey Oso de la Gran Montaña Rocosa y removieron sus órganos y sangre para ayudar a preservarlo. Una vez que acabaron, Beatrice salió de la casa de Buu Buu.

Ella usó Magia para convocar un mapa mientras caminaba.

Grandnir era una pequeña isla que uno podía caminar por completo en sólo tres días, por lo que el único asentamiento humano era la posada en el pueblo cerca del centro.

Contenía edificios de ladrillos y caminos muy bien pavimentados de roca. Beatrice realmente creía que la necesidad era la madre de la invención. Incluso si explorar el Laberinto no era una necesidad directa, las personas estaban dispuestas a poner cualquier cantidad de esfuerzo en hacer sus vidas más cómodas.

Cuando ella regresó ahí, el pueblo parecía más ruidoso de lo usual.

Ella visitó una de las posadas que era más usada para reunir un grupo más que pasar la noche y una Bruja Blanca familiar pronto la notó. Su nombre era Filinion. La mujer tenía cabello rubio largo y suave y usaba lentes de marco ligero. Para encajar con su Trabajo, ella vestía una capa blanca. Ella también vestía un vestido demasiado corto y shorts de baja altura. Finalmente, ella vestía un sombrero de bruja blanca con pequeños anillos y copas decorativas adjuntadas al ala como pendientes. Sin embargo, había una abertura antinatural abierta en el pecho y el frente era demasiado apretado para cerrar apropiadamente. ¡Sí, dejando el escote de su amplio pecho a plena vista!

(N-no, no me importa. ¡Yo también soy promedio! ¡¡Y la Magia que estoy usando hace que las tenga incluso más grandes!!)

La Bruja Blanca se especializaba en Magia de recuperación, pero su Arma Centellante no era una espada o una lanza. Era el kit de primeros auxilios blanco en la mesa en frente de ella. La caja no contenía una variedad de medicinas. Era un dispositivo de Mezcla que combinaba múltiples ingredientes para producir la medicina necesaria.

Ella jugó con la llave que colgaba de su cuello por una cadena ligera.

—Beatrice, parece que las cosas se están moviendo.

—¿Qué pasó, Filinion? Si es sobre la Cueva 25, ¿no nuestras discusiones se habían paralizado? Pensé que teníamos que esperar a que el Laberinto se transformara y alterara al azar el diseño.

—Ese es el caso.

—¿Encontraron una forma de entrar?

Beatrice tomó asiento y colocó una pila de engranajes en el borde de la mesa en lugar de dinero. Provenían de los monstruos mecánicos conocidos como Artilugios y eran convenientes como moneda porque podían ser destruidos y convertidos en Puntos de Experiencia (como experiencia en descubrir cómo estaban estructurados en el interior) o podían ser Mezclados para crear objetos raros para incluso más Puntos de Experiencia (y mientras más complejo fuera el objeto más experiencia valdría).

La camarera trajo las bebidas habituales. La Bruja Blanca llamada Filinion se estiró por la taza con su guante que sólo dejaba expuesto el dedo anular.

—Primero, un Grupo parece haber descubierto la fuente de poder del puente de piedra Trampa en la Cueva 25.

—¿Te refieres al Break News?

Beatrice sonaba molesta y activó algo de Magia de fuego que creaba una ilusión. Era esencialmente un bloc de notas genérico que auto dibujaba el mapa del Laberinto y ayudaba con las discusiones llevadas a cabo antes de pelear con el Artilugio gigante guardián que aparecía y atacaba con una fuerza de fuego increíble para castigar a cualquiera que se quedara en la zona por demasiado tiempo.

Una imagen como un holograma apareció encima de la mesa el cual mostraba un diagrama de la Cueva 25, una forma negra etiquetada “Break News” y un hilo rojo conectada a él.

—Dudo seriamente que lo estén, pero no están planeando una búsqueda de sometimiento de fuerza a gran escala para el Break News, ¿o sí? ¡Seguramente no! Eso no sería posible. Se piensa que esas cosas paradójicamente tienen un alma. Ni siquiera aquellos de nosotros al máximo nivel pueden esperar enfrentarlos, así que nadie aceptaría esa solicitud peligrosa.

Ella creó una representación de la posada del pueblo a una corta distancia y la conectó y al Break News con una línea roja. Ella, por supuesto, añadió una gigante marca X encima de esa línea.

Filinion sacó algo como una gruesa enciclopedia que estaba colgando a un costado de su cinturón de cuero. En vez de comprar la información un gran puñado de engranajes, ella había llenado el libro por su cuenta. Ella ganó Puntos de Experiencia al curar a otros y crear enciclopedias coleccionables más que peleando.

La Bruja Blanca lo abrió en una página marcada y se lo mostró a Beatrice.

—Comenzaré con los detalles del Break News. El que está conectado a la Cueva 25 es conocido como el Thousand Dragon.

—El Thousand Dragon… ¿Te refieres a ese?

Beatrice recordó la lluvia torrencial y la casa de hojas de Buu Buu. Ella también cambió la etiqueta de “Break News” a “Thousand Dragon”.

La tarea parecía incluso más desesperanzadora ahora.

—Es un Dragón gigante de más de mil metros de largo. El simplemente partir el aire con su gigante forma es suficiente para crear algo parecido a una estela de vapor que forma nubes espesas. Ese señor dragón de agua crea lluvias torrenciales irregulares como esa. …¿Pero qué se supone que hagan los humanos con algo como eso? No somos los misteriosos Comedores de Dragones de alguna leyenda dudosa. Investigamos e investigamos más para descubrir cómo evadir esas cosas. Hacer contacto por cuenta propia es suicidio.

—Sí. —Filinion gentilmente pasó sus dedos por sus lentes. —Pero se está mencionando algo, que podríamos ser capaces de neutralizarlo sin derrotarlo. Mira aquí.

—Una vez, cada noventa días, el Thousand Dragon entra en un estado inexplicado de intoxicación. Vuela en caminos impredecibles, así que sean cuidadosos. Probabilidad de que ocurra: 78.8%. Quieres decir que…

—Las personas decidieron investigar exactamente qué es lo que causa ese estado de intoxicación. Y después de discutir las condiciones climáticas, el ecosistema y movimientos de personas, piensan que han encontrado la respuesta.

Beatrice trazó un hilo rojo del Thousand Dragon, pero no conducía a ningún lado. Ella creó una caja conteniendo sólo un signo de interrogación. ¿Ese monstruo realmente tenía una debilidad?

—¿Exactamente qué es?

—Esto. —Filinion abrió una página diferente de su enciclopedia. —Pero déjame advertirte: no te va a gustar.

6

La hada secretamente voló de regresó a la casa de hojas de Buu Buu.

Su brutal cara de cerdo era ciertamente aterradora. La mente de ella se pondría en blanco si él la miraba mucho. Pero él había salvado la vida de la pequeña Hada sin importar qué.

No importaba si eso había sido una coincidencia o no.

Lo que importaba era si ella podía pagarle con sus propias manos o no.

—El techo todavía luce bien. La cuerda soportando la columna no se ha aflojado. De acuerdo, no debería haber problema.

Ella revisó todo otra vez, pero algo estaba diferente de antes.

Ella parecía algo renuente.

Parecía que ella ya no podía continuar su rutina normal como lo hacía usualmente.

—Meridiana.

Alguien le habló.

No sólo era otra Hada, era la líder de su grupo.

La mujer tenía grandes alas como de cigarra, ella vestía ropas de color naranja y tenía cabello color verde lima atado por atrás.

—¿Estás lista?

—Sí, Señorita Morgan. Reforcé la casa un poco, así que ni siquiera Buu Buu debería poder destruirlo por siete…no, cinco días.

Esa casa de hojas era constantemente destruida y reconstruida, así que este método de pago podría haber sido completamente inútil. Cuando Buu Buu destruía la casa mientras dormía, él la reconstruiría sin pensarlo dos veces, así que él había vivido ignorando por completo las acciones de Meridiana.

Pero eso no importaba.

Sólo importaba que ella pudiera convencerse a sí misma que ella había hecho algo por la persona que le salvó su vida.

—Me siento mal al tenerte haciendo esto.

—Por favor, levante su rostro, Señorita Morgan. Esto es lo que quería y ya se ha decidido. En realidad no me ordenaste a hacer esto, ¿cierto?

—Pero…

—Los humanos dicen que ese feo dragón se emborracha con la toxina en la sangre de Hada. Ese Dragón constantemente se da un banquete con nuestra especie, pero ese pigmento gradualmente se incrementa en su cuerpo gigante. Estoy de acuerdo que estamos sólo a un paso de derrotar a ese feo dragón.

—…

Las Hadas disfrutaban comer los pétalos rojos de la Flor de Cielo Carmesí. La flor en sí no era muy tóxica, pero un cambió terrible ocurrió cuando era estropeado con sangre de Hada.

Las Hadas en sí no estaban al tanto, pero era suficiente para intoxicar incluso a un Dragón que era de cien, mil o incluso más veces su tamaño.

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—Así que terminaré esto en mi generación. Todo acabará una vez que sea comida. Me aseguraré de acabar con ese feo dragón para que así nadie tenga que seguir este camino de nuevo y nadie más tenga que ser comido. ¿Por qué debería dudar cuando me enfrento a tal noble causa?

—…Lo siento.

Morgan se disculpó incluso después de que se le dijera que era innecesario.

Meridiana río y preguntó algunas cosas.

—¿Todo está listo?

—Lo está. Lo único que falta es tu resolución.

—Entonces podemos comenzar inmediatamente.

Las dos Hadas salieron volando de la casa de hojas.

Sólo una vez más, Meridiana se volteó hacía la casa de su salvador con una sonrisa triste sobre sus labios.

—Adiós, Buu Buu.

7

La caja “?” había sido llenada.

Las líneas rojas y varias cajas creaban un diagrama completo para derrotar a la Cueva 25.

Sin embargo, Beatrice no podía ocultar su irritación mientras hablaba.

—¿Quién está liderando esto?

—Oh, vamos, Beatrice.

—Pregunté quién.

Ella volvió a repetirlo de una manera amenazante y la atmosfera entera parecía solidificarse. Ella no estaba dirigiendo su furia a ellos, pero incluso los otros huéspedes fueron abrumados y guardaron silencio. Parecían incapaces de incluso moverse, por miedo de verse involucrados.

—Ese sería yo.

La respuesta despreocupada provino de una mesa diferente.

La temperatura parecía diferente en esa esquina. Cinco o seis meses con miradas burlonas en sus rostros estaban reunidos ahí.

El del centro era un caballero plateado.

Él tenía una constitución mediana y cabello negro. Sus ojos de alguna manera penetrantes eran una negativa en la opinión de Beatrice. Él vestía armadura plateada que le proveía una imagen de pureza pero estaba en realidad tan pulido que reflejaba y por lo tanto reflejaba todo. Él tenía un escudo enorme, así que probablemente era un Caballero Puro. Ese era un Trabajo raro que uno nacía con él, justo como la Espadachina Santa de Beatrice.

—Mira eso. ¿Alguien en la Lista Negra regresa bailando después de que el ambiente se ha extinguido y ahora se está quejando como si supiera lo que está sucediendo? ¿En qué estás pensando, Señorita “Experta”?

El rojo y el plateado se fulminaron con la mirada entre sí desde las diferentes mesas.

—Nosotros somos los que pasaron su importante tiempo buscando por alguna forma de atravesar la Cueva 25 que pudiéramos encontrar, pero aun así pasarás por la Trampa. En serio, deberías pagarnos un peaje.

—Las únicas cosas en Grandnir que se nos permite dañar son los Artilugios mecánicos a las cuales les falta un alma. Habitualmente tenemos a los No-humanos ocupándose de la casa o reuniendo plantas y animales, o al menos los acompañamos cuando lo hacemos. ¿Realmente piensas que podemos asesinar y ofrecer una Hada que puede pensar y hablar justo como un humano?

—No la mataremos. Sería cometer suicidio, así que no estamos quebrando ninguna regla aquí.

—¿Las llevaste a pensar en esa dirección desde el comienzo?

Un crujido provino de la boca de Beatrice.

Sus muelas estaban gritando en protesta mientras las apretaba.

—Podría ser verdad que el extraordinario Thousand Dragon se emborracha con sangre de Hada, ¿pero quién decidió que la toxina se acumulaba adentro y sólo estaba un paso de la muerte? Esa fue una mentira sucia tuya para engañar a la Hada en ofrecer su vida, ¿no es así? ¡¡La Hada piensa que esto evitara cualquier sacrificio en futuras generaciones y has pisoteado esos sentimientos!!

—Ohh, tengo mucho miedo.

El Caballero Puro permaneció sentado, con las piernas cruzadas y aplaudiendo.

—Vamos, ¿realmente piensas que alguien le importa tanto los No-humanos? Sólo son monstruos de otro mundo. ¿Qué clase de tonto se identifica con algo sólo porque actúa como si te entendiera? Oh, quizá la clase de tonta que duerme con un monstruo con cara de cerdo. Pero no esperen que entienda cómo piensa una mujer pervertida.

Los hombres alrededor de él rieron y Beatrice estrechó sus ojos.

—Así que nada de lo que diga cambiará nada, ¿o sí?

—¿Qué? ¿Piensas que nos detendrás de usar estas estúpidas Hadas? ¡Jaja! ¿Por qué habríamos de hacerlo? No es como si esto se haya acabado una vez que estemos al otro lado de la Cueva 25. Seguro sabes de qué estamos detrás: ¡Puntos de Experiencia! ¡Entraremos ahí una y otra vez para estar derrotando Artilugios y saqueando Tesoros para la Magia que queremos! Así que haremos esto tantas veces tome. ¡¡Engañaremos tantas Hadas en ser comidas por el Thousand Dragon como necesitemos para seguir yendo haya abajo y regresar!! Sólo tenemos que decirles que esta vez – ¡¡sí, esta vez es de seguro!! – ¡¡finalmente matarán a esa cosa!!

—…………….

—Oh, ¿sabes de qué estábamos hablando? Lo que realmente necesitamos es emborrachar esa cosa y detener la Trampa, o sea la sangre de Hada, ¿cierto? ¿¡Así que qué tal si secamos sus cuerpos y usamos el resto de ellas como ingredientes de Mezcla!? Esas cosas les gusta huir y son muy raras, así que harán un buen objeto de conversión de Puntos de Experiencia. ¡¡Gyajajajajaja!!

Beatrice lentamente inhaló y exhaló.

Ella creó un nuevo marco sobre la imagen encima de la mesa y decidió etiquetarlo “el cabecilla”.

Y entonces ella dijo un anuncio.

—¿Eso es todo lo que quieres decir?

—¿Y qué si lo es?

Un gran estruendo le respondió.

La Espadachina Santa roja había estampado su puño contra la mesa, esparciendo el falso diagrama por todos lados.

—Llevemos esto afuera.

Nadie fue capaz de percibir lo que pasó después. No el Caballero Puro, no sus seguidores, no los otros huéspedes nerviosamente observando y ni siquiera la Bruja Blanca Filinion en la misma mesa que Beatrice.

Ellos escucharon un sonido explosivo después de un corto retraso y repentinamente se dieron cuenta que uno de los muros de ladrillo de la posada se había derrumbado y el Caballero Puro había sido arrojado al camino pavimentado de rocas como un proyectil de artillería.

Le tomó todo un segundo antes de que él se diera cuenta que había sido pateado.

—Gh…bah…

Mientras rodaba, él se ralentizó a sí mismo al clavar sus botas plateadas en las piedras.

—¿¿¿¡¡¡Qué piensas…qué estás haciendo, perraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!???

Él rugió y activó su Arma Brillante.

Incontables picos afilados salieron del escudo que había sido pulido hasta parecer la superficie de un espejo.

Había una categoría de escudo de Armas Brillantes, pero no eran usadas para bloquear ataques o golpear cosas con su enorme peso. Al colocar magia en ellas, esa arma definitiva podría detener un carruaje o atravesar una armadura. Mientras el Caballero Puro rugía de furia, una luz plateada destellante recorrió su superficie. El escudo era lo bastante grande para esconderlo completamente si él se agachaba un poco y bandas de luz se expandieron detrás de él para formar una variedad de Iconos.

La mente de él estaba hirviendo mientras veía a la Espadachina Santa roja casualmente caminando hacia afuera a través del muro destruido.

—Eres carne muerta.

Él tenía cuarenta Comandos para Magia pre-registrada. Él tenía más de cincuenta para el tipo de Porcentaje que incrementaba sus Parámetros. Uno incrementaba su STR al 200%, uno su AGI al 500%, uno su LUC al 150% y muchos más. Sus músculos, esqueleto y órganos permanecían humanos, pero su puño cerrado podía matar un tigre y él podía derrotar con solo sus manos una Quimera de medio tamaño si usaba su Arma Brillante.

—Has jalado el gatillo de tu propio suicidio… Nuestra Magia está destinada para explorar el Laberinto, pero fuiste tú la que le dio la espalda a tu compañero humano primero, perra. No te puedes quejar ahora si te masacro con la misma Magia. ¡¡Has tirado tu vida justo como esos No-humanos que amas tanto!!

—Lo siento, pero esos No-humanos tienen más corazones humanos que los tipos como tú.

—Las personas parecen llamarte “Aquella Con el Largo Cabello Plateado” o “La Bailarina Letal”, pero sé la verdad.

—No me gustan esos sobrenombres porque todos son referencias a mi sexo o mi cuerpo. Las personas son libres de llamarme como quieran, pero creo que el único correcto en ese puñado es “Las Siete Llamas”.

—¡¡Sé que eres una obsesiva monomaniaca que sólo usa Magia de llamas!! ¿¡No sabes nada sobre Elementos y Afinidad!? ¡¡Puedo usar mi magia de agua y tierra con impunidad y convertirte en arena cuando quiera!!

Los picos afilados cubriendo el Arma Brillante del Caballero Puro rugieron.

Cada Icono brillando en el lado contrario del escudo era una de sus armas de él. Era una colección de la Magia definitiva usada para deshacerse de muchos artilugios encontrados en el Laberinto. Uno podría golpear la base de rocas con un golpe de rayo, uno podría atacar con una lanza de hielo, uno podría corroer todo con una niebla negra y uno podría gradualmente petrificar el cuerpo entero de su objetivo.

—¡No me jodas! ¡Estoy al nivel 99! ¡¡Todas mis estadísticas están llenas con nueves!! ¡Nuestra cantidad de Magia es igual a nuestro Nivel, por lo que tengo 99 piezas de equipo y encantamientos guardados! ¡¡Así que muestra algo de respeto!! ¡¡Inclínate ante mí!! ¿¡Quién piensas que ha estado protegiéndote aquí!?

—…

—Llora y ruega por perdón, perra pervertida. ¡¡Lentamente petrificaré tus brazos y piernas y después las aplastaré delante de tus ojos!! ¡¡¡¡Después aplastaré tu mirada de desesperación loca con mi pie y después te ***** tu ******!!!!

—Lo mismo te digo.

Beatrice sacó su Arma Brillante de la vaina en su cintura.

Era un arma extraña que lucía como un estoque delgado con la punta removida.

En el instante que ella lo activó, el mundo fue teñido en naranja.

—…¿Ah?

El hombre no sabía qué significaba eso.

Él no podía siquiera reaccionar.

El pavimento de piedras de la posada del pueblo y los edificios de ladrillos habían sido reemplazados por algo completamente diferente. Todo estaba envuelto en naranja. Casi parecía como si un coliseo extraño hubiera aparecido alrededor de Beatrice y el Caballero Puro en todos los 360 grados.

Pero esto no era un coliseo.

Eran diagramadas de siete árboles. Cada uno de ellos era una colección de Iconos que indicaban toda clase de Magia y en las armas de Beatrice. ¿Cuántos tipos de Magia los rodeaban en total? ¿Mil? ¿O sobrepasaba incluso los diez mil? El Caballero Puro no podía siquiera contarlos todos.

—T-tienes…qué estar bromeando…

—¿Por qué?

—¿¡T-tú…pero tú…!? ¡Se supone que sólo eres capaz de usar Magia de fuego! ¿¡Fue eso mentira!?

—No.

Los diagramas de siete árboles envolvían todo el paisaje como un globo ocular oblongo.

Beatrice eligió algo como si le diera vueltas a un marcador y alineó el cursor.

—Es sólo que he coleccionado alrededor de catorce mil opciones de Magia de fuego únicamente. Aunque incluso eso está lejos de estar completo.

—……………………………………………………………………………………………………………………………………………………

Él estaba completamente sin palabras ahora.

Ese Caballero Puro tenía un stock de 99, pero cuando los tipos de Porcentajes tales como su armadura y casco eran omitidos, eso sólo dejaba cuarenta o cincuenta de la Magia del tipo Comando. Él pensó que eso era suficiente para dominar la Magia de cada Elemento, por lo que él era completamente abrumador.

Entonces él secretamente activo algo de Magia de escaneo para obtener algo de información de Beatrice. La Magia de tipo Porcentaje de uno provenían de las ropas que vestían, así que él estaba usando la apariencia de ella para estimar su fuerza al máximo poder.

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El resultado que obtuvo era aterrador de hecho:

—h3nganphin1hfufvpikih6tsu6nrudfkgur8j

—¿¡Qué!? ¿¡Está completamente descompuesto!?

—Probablemente luce de esa manera porque sigues atorado en el reino de dos dígitos decimales. “Nosotros” podemos leerlo normalmente.

Ella sonaba completamente exasperada.

Ella dio el mismo suspiro que el de un maestro del ajedrez enfrentando a un novato quien ni siquiera sabía cómo mover las piezas.

—Sólo para que lo sepas, esta industria sólo comienza en serio después de que llegas al nivel 99.

Ella demostró simplemente qué tan lejos de su liga estaba él, pero aun así, ella no mostró piedad.

Como una gran serpiente tragando una rana, la Espadachina Santa no dudo en activar su Magia.

—No subestimes a aquellos en el máximo nivel, novato.

El resultado no podría haber sido más obvio, pero la batalla empezó sin piedad de cualquier manera.

8

Cuando Meridiana llegó a donde sus amigas Hadas estaban reunidas, esas creaturas del tamaño de una palma ya estaban arreglando las cosas. Todas estaban ahí, incluso Juliet, Gretel y su pequeña hermana Alice.

El hedor era suficiente para picarle sus ojos así como su nariz.

Provenía de un pequeño contenedor que al tamaño humano se parecería a una olla de café con leche.

Un líquido pegajoso llenó la pequeña olla.

Hadas sobresalían al Mezclar, pero esto era claramente diferente.

—Sólo tengo que beber todo esto, ¿cierto?

—Sí. Pero…

—Entiendo. El pigmento rojo en mi sangre podría no ser suficiente para matar a ese feo dragón, así que los humanos previeron este “seguro”.

Ella iba a llenar su estómago con veneno y entonces se ofrecería para destruir al horrible señor dragón desde adentro.

—…

La Mayor Morgan notó la rigidez de la sonrisa de Meridiana mientras hablaba tan tranquilamente.

Ella lo notó, pero era demasiado tarde para retractarse ahora.

Si Meridiana era detenida, ¿entonces quién llenaría ese papel en su lugar? Y si nadie lo hacía, ¿el horrible dragón continuaría consumiendo a las Hadas por siempre? ¿Qué estaba bien y qué estaba mal? ¿Qué reduciría el número de sacrificios y qué lo incrementaría? Morgan ya no sabía.

Así que las cosas continuaron.

Meridiana recogió la olla que una pequeña Hada tenía que sostener en ambos brazos y sorbió los contenidos, pero ella comenzó a sofocarse violentamente después de sólo el primer trago.

—¡¡*Toser*!! ¿¡*Toser* *toser!? ¡¡*Ghah*!!

Ella se dobló y cubrió su boca con una mano, pero no era saliva, flema o vómito lo que tosió. El líquido ya era rojo oscuro.

Las Hadas contenían un pigmento que podía intoxicar incluso a un Dragón gigante, pero eso no significaba que ellas eran inmunes a toda toxina. Justo igual que un pez globo moriría si se le da acónito, ellas sufrirían y se retorcerían de dolor normalmente.

Las extremidades de Meridiana se sacudieron y lágrimas llenaron sus ojos, pero ella aun así trabajo para consumir el letal veneno.

Para el momento que el contenedor estaba a la mitad, ella ya no tenía la fuerza para permanecer de pie. Ella cayó a un costado y fue medio aplastada por sus propias alas mientras su entero cuerpo se convulsionaba.

¿Qué habría hecho Morgan si Meridiana decía que no podía continuar?

Pero la pequeña Hada continuó incluso mientras estaba colapsada en el suelo.

Sus ojos estaban completamente desenfocados mientras desesperadamente trataba de ver las compañeras tan cerca.

—*Toser, toser*… P-por favor ayúdenme…Lo siento…pero no puedo hacerlo por mi cuenta…

—…

—No se detengan…incluso si grito o lloro… Metan hasta la última gota dentro de mí. Esa es la única manera que puedo protegerlas a todas…

Eso aumentó la resolución de ellas.

Todas se convirtieron en cómplices.

Usaron cucharas pequeñas y cucharones para recoger el líquido pegajoso. Algunas sostuvieron los brazos y piernas de Meridiana, una sostuvo su nariz, y varias cucharas y cucharones vertieron sus contenidos en su boca. El cuerpo de la Hada se retorció con una fuerza increíble y lanzó a sus compañeras una y otra vez. Incluso así, más manos la sostuvieron hasta que la olla estaba completamente vacía.

Lágrimas se derramaban de cada ojo, pero ninguna de ellas sugirió detenerlas.

—…Ah…kah…

Meridiana yacía sin fuerzas en el suelo con sus ojos completamente desenfocados.

La Mayor Morgan miró a la chica desde arriba, mordió su labio y les habló a las demás.

—Necesitamos hacer las preparaciones finales. Una vez que la llevemos al terreno de alimentos de ese horrible dragón, todo esto habrá acabado.

9

Nadie en la posada del pueblo sería de ayuda.

Incluso si sabían que el Caballero Puro y sus calañas eran monstruos, ellos no tenían forma de pasar a través de la Trampa de la Cueva 25 además de engañar a las Hadas, así que estaban colocando al Caballero Puro como el villano y continuaban sin ensuciarse sus propias manos. Así era como veían esto probablemente.

Beatrice ni siquiera trató de lidiar con ellos.

Se decía que los Break News paradójicamente tenían un alma y los humanos no eran pelea para ellos incluso en grupo, ¿así que qué podían esperar hacer contra ese Thousand Dragon de mil metros? Ella no sabía, pero simplemente no podía detenerse. Ella no tenía un destino fijo, pero ella invocó un mapa usando Magia y caminó al azar.

¿Qué tanto tomaría para convencer a las Hadas?

¿Podría ella salvarlas antes de que fueran comidas?

¿Podría escapar del Thousand Dragon persiguiendo a las Hadas?

Ella tenía muchas tareas, cada una más irrealista que la última. Ella no tenía idea de qué hacer incluso respecto al primer paso: encontrar la aldea de las Hadas que odiaban que las vieran.

(Pero no puedo simplemente ignorar esto.)

Nada estaba en juego para ella y realmente no conocía a las Hadas, ¿pero estaba tan mal que las apoyara? ¿No era esto simplemente demasiado? Sólo los humanos ganaban algo al atravesar la Cueva 25. No tenía nada que ver con los No-humanos que vivían felizmente en Grandnir. Sin embargo esa era la meta al engañar a las Hadas al usar su deseo de salvar a sus compañeras Hadas y convencerlas de dejarse ser comidas por el Thousand Dragon. ¿Era tan extraño de encontrar eso inaceptable?

———¿Por qué vas al Laberinto?

La simplemente pregunta de Buu Buu creció en el fondo de su mente.

Al menos, no era para sonreír mientras permitía una tragedia como esta.

Los No-humanos hacían estatuas reverentes de humanos. Ellos pensaban que los humanos iban al Laberinto para prevenir que el desastre se filtrara de ese agujero en la tierra. Los veían como mensajeros del cielo quienes repentinamente aparecieron un día en Grandnir.

Eso estaba completamente equivocado. Los humanos eran horribles. Eran tan horribles que engañarían y devorarían a otros por su propio beneficio.

Pero seguramente podría haber un humano que pudiera hacer ese tonto sueño realidad.

(¡¡Simplemente no puedo ignorar esto, maldición!!)

—¿Hm?

Alguien le habló a ella desde el bosque.

—¿Qué pasa, Beatrice? Te acabas de ir hace poco. ¿Olvidaste algo?

—Buu Buu.

Entonces Beatrice recordó algo.

Así que ella no olvidaría ese destello de información en el fondo de su mente, ella rápidamente usó su Magia de fuego de ilusión y grabó la información usando líneas rojas y marcos cuadrados.

(Había un Anillo de Hada en la casa de Buu Buu. Eso quiere decir que una Hada vive ahí. ¡¡Podría ser capaz de obtener información de la aldea de Hadas de ella!!)

Ella conectó la casa de hojas de Buu Buu con la Hada sin forma y dibujó otra línea roja a partir de ahí. Ella escribió un signo de interrogación ahí para representar su aldea. Si ella podía completar esa conexión y convencerlas, podría obtener información de la Hada tratando de sacrificarse para el Thousand Dragon. ¡¡Ella podría salvarlas!!

—¡Escucha, Buu Buu! ¡¡Necesito tu ayuda!!

—De acuerdo. Haré lo que sea si te ayudará.

Ella estaba aliviada de escucharlo.

Ella le dijo todo lo que sabía, aunque por supuesto omitió la enfermiza parte sobre el Caballero Puro.

No es que ninguna parte de esto no fuera enfermiza.

Mientras escuchaba, el rostro porcino de Buu Buu se hizo visiblemente más distorsionado.

—Eso tiene que ser una mentira. Ni siquiera los humanos harían eso. Quiero decir, los humanos son los mensajeros del cielo que van al Laberinto por el bien de todos y previenen que desastres estallen de ese agujero en la tierra.

—…

—Además, el Thousand Dragon es gigantesco. Pequeñas Hadas no van a llenarlo, así que no trataría de comerlas.

—Esto no se trata de comida, Buu Buu. Es como hierba seca y rocas de caramelo. No es que fueras a entender a que me refiero con eso. Como sea, es más como una indulgencia, así que incluso un poco puede ser suficiente.

Beatrice sacudió su cabeza con una mirada de dolor y el rostro de Buu Buu se puso incluso más oscuro.

—¿Mata más de lo que necesita para vivir? Eso es imperdonable.

—Así es, Buu Buu. Y nosotros los humanos estamos tratando de usar ese hecho para poner ebrio al Thousand Dragon. Estamos tratando de ponerlo lo bastante feliz para que podamos entrar a la Cueva 25. Los humanos están usando al Thousand Dragon y el Thousand Dragon nos dejará pasar. De esa manera ambos nos beneficiamos. Es coexistencia de la peor manera posible.

—Pero las Hadas no son estúpidas. Son mucho más listas que yo. Nunca creerían eso.

—Las Hadas están cansadas de ser comidas por este depredador, así que están dispuestas a aceptar incluso esta idea sospechosa. Incluso si no funciona, seguirán haciéndolo para asegurarse que la próxima vez funcione. Creen que el pigmento en la sangre de Hada eventualmente acabará con el Thousand Dragon. Creerán que sus compañeras caídas no murieron en vano…no, no querrán aceptarlo, así que evitarán mirar a la realidad.

—…

—Lo siento, Buu Buu. Este no es un tema sencillo. Realmente lo siento.

—No necesitas disculparse. —Él negó con la cabeza. —Pero no sé si puedes encontrar a las Hadas. Nunca he visto una.

—¿Al menos puedes llevarme a tu casa? Podemos empezar ahí.

Pero la casa había cambiado una vez que llegaron.

Lucía igual, pero le faltaba una cierta calidez, justo como la diferencia en el aire entre una casa ocupada y una abandonada.

Después de revisar, Beatrice finalmente entendió.

—El Anillo de Hada se ha ido…

Había habido un círculo de diez centímetros en el suelo de hojas que designaba el territorio de una Hada, pero se había ido por completo. La superficie había sido arrancada y una nueva hoja había sido colada en su lugar.

Era claramente artificial.

—Si el Anillo de Hada se ha borrado, ¿se ha ido la Hada?

Un mal presentimiento rápidamente pasó por Beatrice.

Ella no tenía prueba real. Muchas Hadas diferentes vivían en Grandnir, y no había prueba de que la Hada que vivió aquí fuera la indicada.

Pero fue la primera posibilidad la que vino a la mente.

Eso cambiaba el diagrama de líneas rojas y cajas. Lo simplificaba.

—No, espera… ¿¡Eso significa que la que vivió aquí era la indicada!?

—…

Buu Buu permaneció en silencio por un tiempo.

Él miró alrededor de su casa de hojas de nuevo. Él colocó una mano sobre los muros y columnas. Los muros de hojas y las cuerdas anudadas habían sido reparados con pequeñas pizcas de lodo. Cada arreglo era pequeño pero completo y era claro que quien fuera que lo haya hecho le tenía mucho cariño a la casa de Buu Buu.

Finalmente, Buu Buu levantó su cabeza.

—No sé dónde está la aldea de Hadas.

—?

—Pero sé dónde es el terreno de alimento del Thousand Dragon. Aterriza en el mar occidental y come lo que sea que esté en el acantilado. No funcionó, pero creo que algunas personas incluso crearon un altar para apaciguarlo y tenerlo contento.

—Espera, Buu Buu… —Beatrice murmuró. —No me digas que planeas atacarlo directamente. ¡Eso es completamente imprudente! ¡¡Estoy de acuerdo en que necesitamos detener a la Hada engañada, pero eso no significa enfrentar directamente a esa paradoja!!

Buu Buu no escuchó.

—No puedo decir nada sobre eso.

Él no estaba hablando sobre la sociedad humana, la relación entre Puntos de Experiencia y aprender Magia, los beneficios de explorar el Laberinto, el truco para la Cueva 25, la fuerza del Thousand Dragon, su indiferencia siempre y cuando se le dieran Hadas, o las Hadas que continuarían incluso si eran engañadas.

Buu Buu forzó una baja pero clara voz y declaró algo.

—Simplemente no puedo entender por qué alguien le gustaría hacer algo como esto.

10

Su consciencia había estado yéndose y viniendo por un rato ya, ella no podía diferenciar entre arriba y abajo, y no tenía idea de dónde estaba.

Meridiana podía al menos suponer que estaba cerca del océano gracias al aroma de la brisa del océano.

Este era el terreno de alimento del Thousand Dragon.

Eran los restos de un altar que una persona imprudente había hecho con el intento de contactar al gran Dragón.

—*Jadeo*…*jadeo*…

Abandonada ahí, Meridiana apenas si podía respirar. El interior de su garganta estaba tan inflamada como para pasar aire y sus órganos no estaban funcionando apropiadamente. Eso era casi sorprendente dada la cantidad de veneno que había sido forzada dentro de ella.

Pero terminaría aquí.

Nadie más necesitaría ser comido, nadie más necesitaría tener miedo y nadie más necesitaría ser elegida.

El rugido de agua partiéndose sonaba tan lejano en su estado actual. Ella ni siquiera podía mirar en esa dirección. Sus extremidades convulsionaban irregularmente y no se moverían cuando ella se los dijera. Ella apenas si podía pensar, pero al menos le evitaba el miedo por apretar su mano demasiado.

Entonces un intenso hedor bestial llegó a ella.

Se estaba acercando.

La cabeza del dragón gigante se acercó al altar como si fuera a inspeccionar su premio.

Tragaría a la pequeña Hada por completo y aplastaría el atar de roca con sus mandíbulas.

(Oh…)

Ella deseó haber podido agradecerle más a la Mayor Morgan.

Ella deseó haber podido llevar a su pequeña hermana Alice en más vuelos de práctica.

Ella deseó haber podido enseñarle a Buu Buu cómo reparar su casa.

Esos eran los únicos pensamientos en su mente desvanecida. No había un solo sentimiento de rechazo tales como miedo a la muerte o desear ser salvada.

Esto era lo mejor.

Con eso en mente, Meridiana comenzó a cerrar sus ojos.

Pero justo antes de que pudiera hacerlo, otra forma grande le dio un poderoso golpe al costado de la cabeza del exasperante Thousand Dragon. El Break News de mil metros fue derribado a un costado.

—¿Eh…?

Meridiana pensó que había estado soñando o alucinando.

Después de todo, esto no era posible.

Nadie vendría a salvarla. Nadie podía derrotar al Thousand Dragon. Era por eso que era lógico dar su vida por su cuenta. Simplemente no había otra opción.

Pero todas esas presunciones fueron revocadas en un instante.

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La figura era incluso más grande que un Rey Oso de la Gran Montaña Rocosa. Mucha grasa cubría sus poderosos músculos, sostenía un Arma Brillante especialmente larga que parecía una viga de acero o un tronco, y estaba de pie frente al altar como si protegiera a la Hada de ser sacrificada ahí.

Esa montaña dio un rugido.

Un instinto asesino violento fue dirigido directamente hacía él por ese terrible dragón.

Pero su espalda no cedió. En su lugar, el Arma Brillante giró y su punta plana se apuntó justo hacía el dragón quien sabía que esto era una farsa pero aceptó la invitación de los humanos para disfrutar en placer.

—¿Estás enojado?

Él habló en una profunda y furiosa voz que quemaría los nervios de cualquier que lo escuchara.

—Pero desafortunadamente, yo estoy incluso más enojado.

La Hada sabía que esto tenía que ser una encantadora alucinación traída por su mente podrida en veneno.

Y dentro de ese sueño, la Hada recordó algo.

Este Orco Ibérico tenía un tamaño y fuerza anormal, pero él también tenía unos sobrenombres: el Creador de Caminos, el Señor de la Cima Traicionera y el Gran Glotón. La mayoría de ellos eran nombres sin fundamento dadas a él debido a su apariencia, pero había uno de más origines desconocidos.

Alguien alguna vez lo llamó el Dragon Eater.

11

Una y otra vez, colisiones ensordecedoras de acero y musculo estallaron. Cada vez, una explosión de chispas volaban, una onda de choque se esparcía y Beatrice tenía que sostener su largo cabello plateado mientras observaba desde un costado.

—Guau…

Incluso si él tenía un Arma Brillante, Buu Buu no podía usar Magia. No se trataba de un asunto de aprenderlo. Los No-humanos tenían Habilidades innatas, pero no podían aprender Magia. Aprender Magia al ganar Puntos de Experiencia era solamente posible para aquellos que venían de otro mundo, así que el Arma Brillante era solamente un increíblemente e indestructible garrote para Buu Buu.

Y sin embargo, mientras corría libremente, él usó sólo esa arma para enfrentar al Dragón de mil metros. No era como un duelo uno a uno y parecía más como un gigante empujando una montaña. Pero en lugar de ser las payasadas de un bufón, él lo estaba logrando. Él golpeó de nuevo la gran cabeza que trataba de morder todo, él hizo para atrás el cuerpo que trataba de aplastar todo desde arriba, y él atravesó o eludió un gran viento del aleteó de las alas y la torrente de agua ultra presurizada saliendo de su boca.

Dada la diferencia en sus tamaños, los ataques de Buu Buu deberían haber sido como golpear un humano con un palillo, pero su gran fuerza y velocidad hicieron retroceder a ese monstruo anormal como si estuviera siendo golpeado por una lluvia de disparos.

Además, Buu Buu no estaba peleando desde la tierra al lado del océano.

Él estaba usando el campo de su oponente.

Él está usando el océano como su apoyo.

—No puedo creer esto… Él no está confiando en Magia o Habilidades… ¿¡Es esto simple física como una roca saltando en el agua!?

Sonaba como una broma el preguntar qué tanto podía escalar los saltos de la roca.

Pero si un carro deportivo era conducido horizontalmente sobre un río a 200 kph, podría saltarla una o dos veces.

Buu Buu estaba haciendo lo mismo.

Su velocidad y fuerza en las piernas era tan grande que él podía usar el agua como su apoyo. Él saltaba sobre el agua vacía, aterrizaba en los picos o piedras saliendo del agua, ocasionalmente aterrizando sobre el Thousand Dragon en sí, y entonces usaba su masiva fuerza en las piernas para crear energía cinética necesaria para saltar en el agua una vez más.

No era magia.

Él no estaba usando una habilidad.

Él simplemente entrenó su cuerpo al punto que él tenía la fuerza para este milagroso resultado. Su fuerza física era suficiente para enfrentar al Thousand Dragon por su cuenta, algo que ni siquiera Beatrice y sus catorce mil tipos de Magia podrían hacer.

Los colmillos del gran dragón se quebraron, sus garras fueron arrancadas y sus rugidos se volvieron gritos. Las piernas y alas usadas para asesinar fueron usadas ahora para protegerse a sí mismo y entonces huir. Cuando trató de alejarse volando, Buu Buu cayó como un meteorito y sin piedad cortó con la Arma Brillante en sus manos.

Él clavó al Thousand Dragon en el océano como si clavara una masiva estaca en el mundo.

—¡¡Kh!!

Para proteger a la Hada por el masivo muro de agua, Beatrice activo su Arma Brillante con apariencia de estoque y creó un muro de llamas defensivo.

Pero eso fue todo.

Esa fue la única Magia que usó cuando se encontró con el Break News que paradójicamente se decía que tenía un alma.

Buu Buu lidió con él completamente solo.

Sin ayuda de Beatrice, él usó la punta desafilada de su Arma Brillante para apuñalar profundamente la cabeza del Thousand Dragon.

El tiempo se detuvo.

Todo el sonido se desvaneció.

Mientras Buu Buu estaba encima de la cabeza del gran dragón sobre el océano, él habló en un voz extremadamente profunda mientras ajustaba su agarre sobre el Arma Brillante clavándola verticalmente hacía abajo.

—Te estaré vigilando.

El gran dragón se retorció como un niño asustado.

El Arma Brillante había llegado a su cráneo.

Buu Buu sostuvo el arma justo en la línea antes de abrir quebrando ese cráneo.

—No puedes evitar matar para vivir, pero si matas por otra razón, haré lo mismo contigo. ¿Entendiste eso?

Eso fue todo.

El monstruo se rindió con meras palabras.

12

Un golpe de tambor llegó desde la distancia.

La posada en el pueblo estaba llevando acabo un festival. Después de la retirada del Thousand Dragon que proveía la fuente del poder oculto de la Cueva 25, la Trampa bloqueando su camino había dejado de funcionar. Lo más probable es que estaban celebrando eso.

Pero el festival no estaba celebrando a nadie en particular.

Buu Buu estaba viendo las luces desde una pequeña colina ubicada lejos.

—¿Qué pasa, Buu Buu? ¿No quieres ir a ver el festival?

Cuando Beatrice llegó, ella le preguntó eso y él respondió sin mirar hacia ella.

—Estoy bien estando sólo.

—?

—Sólo asustaría a todos, así que no puedo ir al festival. En ese caso, prefiero estar solo.

Su espalda lucía de alguna manera pequeña.

—Lloró…

—?

—El Thousand Dragon lloró y me suplicó que me detuviera. Pero todo lo que podía hacer era golpearlo. Esa era la única manera de salvar a la Hada.

—Buu Buu…

—Creo que soy el más grande monstruo de todos.

Sus hombros cayeron y él parecía al borde de las lágrimas.

—Me asusta. Me asusta que esto es todo lo que puedo hacer. Y me asusta que podría haber decidido lo que era correcto de hacer ya que funcionó. Realmente me asusta que estaré más preparado para blandir mi Arma Brillante la próxima vez. Realmente me asusta mucho que podría convertirme en alguien que mata por más que vivir y comer.

Beatrice estrechó sus ojos a eso.

Buu Buu lucía tan diferente de cuando jugaban juntos hace mucho. Su cuerpo animal relleno se había hinchado al punto que ella tenía que levantar la mirada para verlo. Él apestaba y él podría fácilmente aplastarla al sólo darse vueltas en la cama mientras duerme. Ella dudaba que todos los catorce mil tipos de Magia serían suficientes para derrotarlo y él había ganado contra un Break News al simplemente ondear su Arma Brillante con pura fuerza bruta.

Pero en lo profundo, él no había cambiado de ese pequeño Orco que observaba el festival desde la distancia porque él no quería asustar a todos.

Sabiendo eso era suficiente.

—No seas tonto, Buu Buu.

Beatrice se paró al lado de Buu Buu quien era más alto que ella incluso cuando él se sentaba y ella se apoyó en él.

—No dejaré que eso pase. Somos amigos después de todo.

13

Y otra persona observó a ellos dos desde una corta distancia detrás de ellos.

Ella era una Hada de quince centímetros.

El veneno finalmente la había abandonado, así que Meridiana estaba volando por el aire una vez más.

—Buu Buu…

Incluso si alguien no parecía cambiar e incluso si alguien no deseaba cambiar, cambiarían aun así poco a poco.

Y era todo para que así, el que deseaba estar solo, no fuera visto más como un monstruo.

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