Capítulo 11: Un contraataque tardío

Había gotas de sangre en las puntas afiladas del vaso roto, que había terminado encajado en el cuello del viejo Rom.

El viejo Rom, quien también había perdido el brazo, y ahora le habían cortado el cuello, escupió una gran cantidad de espuma de sangre de su boca, sus ojos perdieron el brillo de color gris, y cayó al suelo.

Aquel cuerpo envuelto en convulsiones, no tenía fuerza alguna, sin duda había perdido la vida.

Ante ese gran cuerpo tirado en el suelo, Erza hizo una reverencia elegante como si estuviera mostrándole respeto.

Colocó el vaso que se había vuelto la última arma peligrosa, en los pies del viejo Rom que seguía temblando ligeramente.

—Te lo devuelvo. Después de todo, ya no lo necesitaré.

Lo dijo cruelmente, y dio vuelta al cuchillo Kukri que tenía en su mano.

Limpió el filo del cuchillo cubierto de sangre, y  Erza dirigió la punta del mismo hacia los otros dos nuevamente.

En ese lugar estaba Subaru sentado en el suelo, estupefacto.

Se había limitado hasta ahora, su consciencia que había sido arrebatada por aquel acto de crueldad que había ocurrido frente a sus ojos.

La persona con la que hasta hace unos minutos había estado hablando, ahora estaba muerta. Y no había sido debido a un accidente, o a una enfermedad, claramente había sido obra de la malicia de otra persona.

—Vaya, tú tienes algo de valentía, ¿cierto?

Subaru que permanecía sin moverse, levantó la cabeza al escuchar esas voz de admiración de Erza.

Las piernas no respondían a la voluntad de Subaru. Frente a él, quien se encontraba totalmente estupefacto, se encontraba la silueta de Felt quien estaba de pie, y se dio unos golpes tratando de sobreponerse al temblar de sus rodillas.

Enderezó completamente sus piernas, y colocó hacia atrás su cabello rubio que tenía algo de sangre.

—Maldita seas, ¿cómo te atreviste a hacer eso…?

Subaru que estaba detrás de ella, no pudo observar su expresión.

Sin embargo, tenía el ceño fruncido fuertemente con resentimiento, y su voz no era para nada llorosa.

—Puede que salgas lastimada si te resistes inútilmente, ¿sabes?

—¡Pensabas matarme aunque no opusiera resistencia, maldita sádica!

—Si te mueves mucho, es probable que se me vaya de la mano. Y es que, soy mala para manejar estas cosas afiladas, ¿sabes?

Erza hizo girar hábilmente el cuchillo en su mano, moviéndolo ágilmente a manera de presentación.

Por otro lado, Felt estaba desarmada en ambas manos, no se veía oportunidad alguna para que ella pudiera hacer algo.

Debería de gritar, era lo que la mente de Subaru había concluido.

Gritar, atraer la atención de Erza hacia donde estaba, y ganar tiempo para que Felt huyera del lugar.

El tiempo mínimo para que ella fuera a buscar a alguien, o incluso el tiempo necesario para que ella pudiera escapar.

Analizar con sus escasos puntos de experiencia, la diferencia entre ambos en cuanto a potencial de pelea, eso había concluido Subaru.

No obstante su garganta, que parecía estar congelada, no produjo sonido alguno.

Sus manos y pies, no transmitían voluntad alguna, tan sólo no paraban de temblar como estando absorto por el miedo.

—…Perdona, te involucré en esto…

—…Y-Yo…

Felt le había dicho unas pequeñas palabras de disculpa, a Subaru que se encontraba inmóvil.

Subaru levantó su cabeza lentamente después de escuchar eso, había olvidado lanzar el grito que tenía pensado hacer, y tan sólo dijo una palabra de excusa como rogando perdón.

Entonces, dejando a un lado la sensibilidad de Subaru, Felt se lanzó a correr.

El sonido de sus pisadas era fuerte, y su cuerpo se movía ligeramente como una pluma.

Felt corrió. En el siguiente instante, soplaba un violento aire en el interior del almacén.

Después de que comenzara a correr, los ojos de Subaru no pudieron observar más que la silueta de Felt desaparecer.

Se desvanecía de la vista de Subaru, y rápidamente la silueta de Felt apareció a un lado de Erza, con gran velocidad, iba a impactar su pequeño pie en el punto delgado de Erza que tenía sus ojos completamente abiertos.

Le dio un golpe, y el cuerpo de Felt retrocedió como volando, y nuevamente volvió a tomar vuelo con su velocidad al máximo.

En el limitado espacio dentro del almacén, sus movimientos tratando inclusive las paredes como el suelo, eran irregularmente maravillosos. Ante tales habilidades con un toque acrobático, Erza no ocultó su sorpresa.

—Una protección divina del viento. Qué hermoso. Eres amada por el mundo, ¿eh? Qué envidia.

Su sonrisa hizo un cambio completo denotando éxtasis,  su malicia oscura se observaba en sus ojos, Erza estaba realmente ansiosa.

Tan sólo eso

—Ahh.

Felt quien había sido cortada desde el hombro en el aire, cayó inmóvil contra el suelo sin siquiera oponer resistencia.

Su herida se extendía desde su hombro izquierdo hasta su axila derecha, su profundidad era tal, que inclusive alcanzó sus órganos internos y cortó sus huesos.

Desde su cuerpo tirado boca arriba, salía sangre como una fuente de agua al ritmo de su pulsación, era imposible que estuviera consciente por el impacto provocado por el corte y el dolor,  ni siquiera se convulsionaba, no se movía.

En unos pocos segundos de esa misma manera, perdió una gran cantidad de sangre, lo que denotaba implícitamente el final de su vida.

Su cuerpo no se movía.

Quería estar al lado de Felt quien se encontraba en el suelo, y tapar sus heridas.

Y si era demasiado tarde, al menos, quería cerrar sus párpados que tenía abiertos.

Inclusive su cuerpo negaba eso, y su cuerpo entero cambiaba a una inactividad en la que el dolor y el flujo de sangre también se iban.

—El anciano y la niña están muertos, y aun así, no te has movido. ¿Ya te has resignado?

Lo dijo con un tono de voz que parecía de compasión, Erza veía frívolamente a Subaru que estaba estupefacto.

Se acercaba, tan sólo con que blandiera ese cuchillo, todo terminaría. Ese era el resultado que estaba observando, sus acciones no denotaban nerviosismo alguno, más bien, denotaban cierta actitud de aburrimiento como si estuviera conteniendo sus bostezos.

Ante tal actitud de Erza, sentía una rabia que no podía contener.

No hubo tiempo de conocerse, no hubo más que un pequeño lazo de al menos una hora en su relación.

Pero, aun así, hablaron, fue una persona que aplastó las emociones. Simplemente había asesinado, no podía perdonarse de ninguna manera esa actitud.

Encima de todo, frente a un oponente al que no debió subestimar, no podía perdonarse a sí mismo el hecho de sólo observar cómo asesinaba a los demás.

Esa rabia que tardó en llegar, se había vuelto la fuente de poder que comenzó a mover sus manos y pies.

Se puso a gatas con sus extremidades temblando, comenzó a levantarse tomando una postura como la de un animal. El temblar de su cuerpo, quizás se debía a la ira o al miedo, quizás eran ambas.

—Ah, finalmente te levantaste. Demasiado tarde, fue muy aburrido, pero tampoco está tan mal.

Se dirigió hacia dónde estaba Erza con su cuchillo Kukri, Subaru mostró sus verdaderas intenciones y se abalanzó contra ella con todas sus fuerzas.

Saltó, la puso contra el suelo tan sólo con aquella fuerza bruta que sobrepasaba sus límites.

Ante tal acto

—Pero eso es totalmente inútil.

Debido al golpe que le dio ella en su nariz con el codo, todo se había tornado en su contra.

Dio una vuelta, con un mínimo movimiento lo golpeó con el codo, dibujó un arco con su largo pie y dio un impacto directo a Subaru quien se encontraba con el cuerpo doblado hacia atrás, lo cual lo mandó volar ligeramente.

Chocó contra un estante de una clase de porcelana, y mientras todo se hacía pedazos, Subaru cayó al suelo.

En tan sólo ese momento de ataque y defensa, Subaru había terminado golpeado de la nariz y sus dientes incisivos.

El dolor por la patada directa que había recibido era inusualmente extraño, incluso tenía la sensación de haberse roto unos huesos.

Aun así, colocó su puño en el suelo, y en un instante se levantó.

Una extraña sensación recorría en su cerebro, que le impedía reconocer el dolor.

Dejándoselo todo a su brusca respiración debido al estado de excitación en el que se encontraba, Subaru nuevamente se lanzó al ataque sin pensar. Un contraataque.

Uno de sus brazos que movió rápidamente no logró tocar a Erza, el hombro de Subaru fue impactado por el cuchillo.

Como alzando un desagradable grito de dolor, fue golpeado con una patada directamente debajo de su mentón, el cual interrumpió aquel grito por la fuerza, sus dientes incisivos rotos cayeron, Erza observaba a un Subaru hecho polvo.

—Es totalmente inútil. Tus movimientos son los de un novato a simple vista. No tienes una protección divina, ni habilidades, al menos conque tuvieras algo de inteligencia, pero ni siquiera eso tienes. ¿Por qué es que peleas? Me pregunto yo…

—¡Cállate… Tengo mi fuer-za de volun-tad… Y no voy a de-gar que me mates…!

Debido a que tenía su nariz rota, no era capaz de gritar correctamente.

Con eso de ahora su brazo ya estaba arruinado, estaba colgando desde su hombro izquierdo. Sus oídos retumbaban horriblemente por el dolor que no podía sentir.

La rabia y las náuseas que habían vuelto, salían sin contenerse de su boca, se levantó tambaleándose.

Estaba lleno de heridas. Sus posibilidades de ganar eran de cero, y sus probabilidades de voltear las tablas, era de una entre diez mil.

En aquella situación en la que no tenía esperanza alguna, Subaru seguía levantándose, y Erza tomó un gran respiro.

—Admiro tu voluntad inquebrantable. Si hubieras hecho eso más rápido, quizás el destino de esos dos hubiera sido diferente.

Erza bajó aquella mano en la que tenía el cuchillo, y señaló los cadáveres de ambos.

Siguiendo la dirección de la punta del cuchillo, observó ambos cadáveres, y repentinamente frunció el ceño en señal de malestar.

No sabía por qué, pero tenía la sensación de que recordaba esa escena.

El almacén de objetos robados lleno de sangre. El robusto cuerpo tirado en el suelo, con el cuello cortado y sin un brazo.

Y el filo brillante del cuchillo, en el interior oscuro en el que no había mucha luz.

Cruzó un pensamiento impactante en la mente de Subaru, eso era…

—Terminaré esto de una vez más. Haré que te reúnas con los ángeles.

Lamió sus labios rojos con su lengua, esa sensual sonrisa desaparecía en la oscuridad.

Ante aquella manera de caminar que no podía pensar en ella más que como si se hubiera hundido en las sombras, gritó Subaru, quien aún seguía en alerta.

—¡¿A dónde fue…?!

Agitadamente volteó a ver a su alrededor, y preguntó enojadamente al aire.

Aquella situación, no era otra más que la de un depredador esperando a acechar a su presa.

Hasta el punto en que para Erza era un tanto desalentador, al igual que un pescado indefenso encima de la tabla de picar.

Entonces, el ataque sorpresa apareció como saliendo de las sombras, era recto y vívido.

—¡¿Qué–?!

Subaru había concluido que su objetivo era darle en el estómago, y logró evadirlo por muy poco.

Dio un pequeño salto hacia atrás, mientras retrocedía, contrajo su estómago, aquel corte de lado tan sólo hizo un pequeño rasguño.

Ese pequeño corte en su estómago, hizo que corriera el dolor de presión, y se mordió los dientes para resistirlo.

—¡¡Tcrururuaaa!!」

Después, con todas sus fuerzas, le dio una patada justo en su cara.

Torció su cintura por la satisfacción que le dio ese golpe, recorría en su pecho un sentimiento real de “contraataque” ante tal espléndida patada. Entonces…

—Ah, de verdad sentí ese golpe muy bien.

Con el segundo cuchillo Kukri que Erza había sacado de su cintura, había cortado el 70% del torso de Subaru, su sangre y sus órganos internos habían salido.

—¿Eh…?

Un paso, dos pasos, caminaba tambaleándose, cayó contra la pared desde su hombro, se desplomó como si estuviera deslizándose. Mirando hacia abajo, observó una gran cantidad imparable de sangre salir de su estómago, todo en su interior se esparcía por la presión insoportable en su estómago.

Trato de colocar aquel contenido en su interior nuevamente con su brazo tembloroso, pero fue interrumpido por un conglomerado de sangre venir de su interior, y no pudo lograrlo.

—¿Sorprendido? Sin haber cortado totalmente, tu estómago se abrió. Esa es, mi especialidad.

Lo dijo mientras se reía, Erza cruzó el mar de sangre dejando el sonido del agua al pisarla reverberar.

Se acercó a Subaru quien no pronunció palabra alguna y sólo gemía del dolor, veía fascinante y con afecto aquellas entrañas esparcidas en medio de la oscura sangre.

—Aah, justo como pensé. ¡Sabía que el color de tus intestinos era realmente hermoso!

Esta mujer es, extraña. Está loca.

Su vista se turbaba debido al dolor incomprensible y extraño en su cerebro, sin darse cuenta, el cuerpo de Subaru ya estaba contra el suelo.

Estando en esa posición, estiró lentamente su brazo tembloroso, y sostuvo el pie de Erza que estaba a su frente, débilmente.

—Ah… Uah…

—¿Duele? ¿Agonizas? ¿Duele? ¿Estás triste? ¿Quieres morir?

De esa misma manera mientras sostenía su tobillo, Erza se agachó y colocó su mirada frente a Subaru.

En su mirada, justo ahora acaba de tomar la vida de una persona, y a pesar de eso no se veía emoción alguna en ella. No es verdad, si tenía una emoción.

Y no era más que, felicidad pura.

—Pero, no dejaré que sea tan fácilmente.

Sonrío encantadoramente, y siguiendo agachada, blandió nuevamente ese cuchillo.

Entonces, eso fue lo último que Subaru logró ver.

Comenzó a cortar vívidamente, cruzando como si tocara la cara de Subaru. Y como resultado.

—¡¿Gagaaaa?!

Ambos de sus párpados fueron cortados, y fue entonces cuando dejó de percibir la luz para siempre.

Mientras seguía tirado, Subaru tocaba con sus manos el par de ojos que fueron cortados profundamente.

Las lágrimas y la sangre se mezclaban, vomitaba sangre sin parar una y otra vez de su boca sollozante, era atacado por una sensación de vacío como si toda su sangre y entrañas en el interior de su cuerpo se hubieran esparcido.

Vivir era una situación extraña. Vivir era una situación parecida al infierno.

No puede verse ni a sí mismo, no sabía ni siquiera cuando moriría, estaba en una situación al borde de la muerte.

—Agoniza, lenta, lenta, lenta, lenta, lentamente.

Aquella voz de Erza, como burlándose, como regocijándose, lamentándose, afectivamente, encariñándose, llegaba suavemente a los tímpanos de Subaru que estaba casi en su final.

El dolor, la agonía, la rabia, la tristeza, se pintaban de miedo de color negro azabache.

En un mundo donde la visión no era efectiva, en un mundo donde no se sabe cuándo se apagaría la llama de la vida, en la mente que se había vuelto vacía de Subaru, lo que dominaba era tan sólo el miedo del recorrido inevitable hacia la muerte.

¿Cuándo voy a morir? ¿Cuándo voy a morir? ¿Aún sigo con vida? ¿Aún no estoy muerto? ¿Qué es lo que significa la vida? ¿En este estado inferior al de un insecto, se le puede llamar vida? ¿Se le puede llamar vida a lo que justo ahora es como si estuviera jugando entre la vida y la muerte en la palma de la mano?

¿Qué es la vida y la muerte? ¿Por qué se le teme a la muerte? ¿Es necesario vivir? ¿O no?

Miedo, miedo, miedo, miedo, miedo, miedo, miedo, miedo, miedo, miedo, miedo, miedo, miedo, miedo, miedo, miedo, miedo.

Incesantemente surgen unos u otros, aquellos instintos que rechazan la inevitable muerte.

Ese era tal vez, lo que se formaba en el cerebro de Subaru que estaba en las puertas de la muerte, su vista bloqueada se tornaba de un color blanco.

Ah, he muerto.

Con ese último pensamiento en su mente, Natsuki Subaru perdió la vida.

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