Capítulo 14: La cuarta ocasión y el camino correcto

—Tengo mi cartera. Tengo mi celular. Mis dulces sabor Corn Potage y el ramen instantáneo. También mi jersey y mis sneakers. Entonces, no hay duda alguna…

Revisó el dobladillo de su jersey, y con gran esfuerzo se volteó hacia atrás para revisar su espalda.

No logró observar cicatriz alguna a la mitad de su espalda ni en la cintura, no había nada de lo que le habían hecho con esos dos cuchillos.

—Uuff. Qué bueno. Una herida en la espalda es una vergüenza para un espadachín. Como alguien que se inscribió al club de Kendo en una ocasión, sé que no importa si una persona normal se va por el camino equivocado, pero un espadachín no puede irse por el camino equivocado.

Mientras se quejaba, se tocaba la espalda que no tenía herida alguna dándose palmadas. Cerca de su hombro encontró un enorme vello que le había crecido, como resultado de su dura pelea se lo arrancó, y finalmente dio un respiro.

—Así que entonces si es eso, ¿eh? Aunque es algo difícil de creer…

Mandó a volar el vello que se arrancó con su exhalación, y le echaba un vistazo a la calle mientras tocaba su mentón con su mano vacía.

No había cambiado de calle, se encontraba en la esquina de un puesto callejero un poco alejado de la verdulería. Mientras era observado como si fuera una molestia por un tendero que parecía muy sospechoso y tenía unos extraños platos y vasijas acomodadas, Subaru estaba recargado en la pared con los brazos cruzados y no cambiaba su actitud.

El sol estaba en lo alto, la brisa era placentera. La calle principal estaba llena de gente, de vez en cuando pasaban carretas tiradas por grandes lagartijas. Poco a poco Subaru comenzaba a acostumbrarse a las nubes de polvo, dejando de hacer reacciones como las de retirarse la tierra del rostro.

No observaba rastro alguno de heridas en su cuerpo, y además estaba en una situación en la que se suponía ya había comido sus dulces sabor Corn Potage. Luego, deslizando su mano por su barbilla no sentía textura de algo colgándole.

—Sería una historia muy patética que no pueda recordarlo ni con mis propias habilidades…

Analizar la condición del crecimiento de su barba descuidada en su propia barbilla, era una de sus habilidades con las que podía tener bajo control hasta cierto punto el paso del tiempo.
Subaru creía firmemente en su auto confianza de la cual estaba enormemente fascinado, una técnica drástica que aplicó a sí mismo en su privilegio inaceptable de no poseer más que las hormonas masculinas establecidas

Se dio cuenta de que no había cambio alguno en su barba descuidada de la barbilla, luego de que se la cortara antes de ir a la tienda de conveniencia.

—En otras palabras, es eso, ¿eh?

Colocó la mano con la que estaba tocando su barbilla al frente, atrajo las miradas de la multitud y el tendero del puesto callejero al tronar los dedos.

—Parece que cada vez que muero regreso a la condición en la que me encontraba al principio.

Había concluido esa idea, aquella que había determinado era una reverenda tontería.

※ ※ ※ ※ ※ ※ ※ ※ ※ ※ ※ ※ ※

—Regreso de la muerte, ¿eh…? O mejor dicho, una habilidad que es algo como “Si pierdes, mueres”.

Si lo tomara como una parodia podría llamar a esa habilidad como: “luego de perder, tendrás que recapitular”, pero dado el patrón en el que había vuelto al comienzo luego de perder le daba la impresión de que el primer nombre era apropiado para su condición actual.

—Aunque viéndolo de otra forma… También podría ser algo como “ir en contra del curso del tiempo”.

A pesar de que tuviera sus limitaciones, se podía pensar que estaba realizando “viajes en el tiempo”. En otras palabras, eso significaría que el Subaru actual sería un “viajero del tiempo” de un sueño.

En realidad, era una idea que le había surgido hace unos diez minutos como una probabilidad, pero aún estaba lejos de encontrar la respuesta debido a las estrictas condiciones.

Ya que sentía que había pocas probabilidades de que se cumplieran las condiciones en que se desarrollara aquella situación en la que un súper humano sanador que deambulara por el lugar pasara por mera casualidad.

Mejor dicho, esa es una condición imposible de cumplirse.

—Ya que algo como la magia del tipo de control del tiempo es uno de los patrones más poderosos, sería extraño que yo tuviera algo como eso desde el principio. Para empezar, el ir en contra del curso del tiempo sería posible en un sueño, pero imposible en la realidad, ¿no? ¡Vamos, piensa con el sentido común!

Luego de decir eso pensó; Ciertamente la idea de “ser invocado en un mundo alterno” tampoco tiene nada de sentido común y torció el cuello.

Terminó pensando eso, tratando de decantarse por el obstinado sentimiento de negación que tenía hasta hace un momento.

—Además, si lo tomo como “regreso de la muerte”, encajaría perfectamente en la lógica de todos los acontecimientos extraños que han sucedido hasta ahora, ¿no…?

La primera muerte fue cuando a Satella y yo entramos al almacén de objetos robados.
Me cortaron el estómago cuando estaba indefenso, no pude ni siquiera gritar para advertir acerca del peligro que había, ocurriendo así uno de los peores desarrollos que no tenían excusa alguna pues terminé involucrando a Satella quien no opuso resistencia.

Después, la segunda muerte fue cuando el viejo Rom y Felt fueron asesinados, a pesar de haber opuesto resistencia terminé siendo masacrado por Erza, ¿no? En mi primer “regreso de la muerte” había concluido que había diferencias en cuanto a los días por la altura del sol y el día tras día, pero no era cierto pues había regresado a “al mismo punto del tiempo del mismo día”. Y la tercera muerte fue la que mi cuerpo había experimentado hace apenas unos diez minutos.

No puedo creerlo, pensé que había muerto en vano pero tengo esta manera de morir demasiado apropiada. ¿Quién iba a pensar que yo sería asesinado por los personajes del comienzo? Cada una de las posibilidades activó el Bad End, fue como el mal sabor que queda luego de jugar un juego de aventura.

—Espera un momento, ¿eso quiere decir que ya morí tres veces en casi menos de la mitad del día…?

Si se pensara en cuanto a una vida ordinaria sólo se podría morir una vez, pero ser capaz de morir tres veces en menos de la mitad del día destruiría por completo el sentido común.

En estos 17 años había planeado tener una vida pacífica, pero es demasiado profundo pensar en vivir experimentando el Dead or Alive 17 años por 365 días por 3 veces.

—Vivir una vida llena de desesperaciones realmente apestaría…

Mi cuerpo no puede seguir el continuo evento de muerte instantánea de este mundo, debido a que me sacaron de mi mundo en el que estaba viviendo cómodamente.

Debe haber alguna causa por la cual estoy muriendo y por la que terminé siendo traído casualmente a un lugar que evidentemente es peligroso, ¿no?

—En la primera y segunda ocasión, la razón por la que morí… Quizás, fui asesinado por Erza dos veces…

En la primera ocasión, quien estaba escondida en la oscuridad del almacén de objetos robados era Erza, ¿no?

Estaba en lo correcto al pensar que el cadáver del anciano corpulento en el suelo era el del viejo Rom. Subaru no había imaginado él desarrollo de las cosas en las que el viejo Rom fue la víctima en aquel lugar, y que no tenía nada que ver con las palabras inapropiadas que había pronunciado.

—En aquel momento, no pude confirmar si… Felt estaba dentro del almacén…

En efecto, se suponía que el viejo Rom acompañaba a Felt en las negociaciones.

Por lo que era probable que ella se viera involucrada como víctima en el asesinato del viejo Rom. Obligándola a que aceptara el trato en la segunda ocasión de la negociación, porque debido a la avaricia de Felt me dio la impresión de que había posibilidades de que pudiera arruinar el trato.

—Incluso puede que ella me hubiera dado un buen golpe para callarme…

Algo que sin duda alguna haría Felt ya que parece ser del tipo de persona con un fuerte espíritu de pelea.

Se podría resumir que en la primera ocasión Subaru y Satella llegaron en un mal momento.

—La segunda ocasión es más sencilla. Casi al ganar el trato hablé de más…

Luego de pensar eso, creyó que Satella podría haber llegado luego de que Subaru y los demás fueran asesinados.

Conocía las habilidades mágicas de ella, pero se comenzó a preguntar si es que aquella asesina demonio le daría el tiempo suficiente para terminar su aria. Estando casi seguro de que a Satella le fue mal.

—Espera, ¿fui asesinado dos veces por la misma persona? Y pensándolo bien, Erza es un personaje problemático que al encontrarlo significa la muerte en un ataque rápido, ¿no? Además…

¿Cuáles son las contramedidas que debería tomar? Subaru escuchó aquella pregunta en su interior.

En efecto, hablaba de lo que necesitaba pensar en caso de que se encontrara con Erza.
Si había posibilidades de que se encontrara con ella, solamente ocurriría en el “almacén de objetos robados”.

Además, la razón por la que dirigiría a ese lugar era por la “insignia de Satella” su objetivo de recuperar la insignia de Satella que involucraba la razón de “agradecerle por haberlo salvado”.

Sin embargo, para Subaru quien había regresado al momento justo después de ser invocado en este mundo debido al “regreso de la muerte”, literalmente aquel favor que debía pagar ya se había desvanecido.

Esa era la historia de la fría reacción de Satella cuando hizo contacto con ella en la tercera ocasión.

Ella no conocía a Subaru. Lo que significaría que esa era la prueba de que en esta línea del tiempo Satella y Subaru no estaban relacionados、dando como consecuencia la pérdida del favor que debía regresarle.

En ese caso, debería evitar aquella amenaza y encuentro que lleva a la bandera del Bad End, y olvidar por completo todo acerca de la insignia y lo demás.

No entendía el por qué estaba preparado de antemano aquello del “regreso de la muerte”, pero tenía la habilidad de poder saber el desarrollo de los acontecimientos posteriores. Lo correcto sería elegir evitar los peores sucesos que ocurrirían.

Algo que haría un viajero del tiempo. Si no, no tendría sentido serlo.

—Afortunadamente, sé que puedo cambiar el celular por dinero. Sin depender del viejo Rom encontraré una tienda que parezca ser de confianza, lo venderé y podré hacer algo de dinero, ¿no?

Es un poco difícil comprender el grado del valor que conllevan más de veinte monedas sagradas, pero creo que sería más que suficiente para alojarme en una posada apropiada. Después de eso, en ese lugar me prepararé afilando mis colmillos en espera del día en que morderé a mi oponente.

—Bueno, aunque todavía no tengo un plan en mente en cuanto cómo morderé a mi oponente…

Ese hábito sin sentido no existiría si no hubiera proyectado de esa manera su conocimiento. En cierto sentido esa era la postura de las personas hoy en día, abarcar mucha información y a la vez apretar poco. Subaru también estaba en ese grupo de personas.

—Si vendo el celular y se me acaba el dinero, no tendré de otra más que trabajar como un subordinado en alguna tienda…

Me preocupa demasiado el saber si podré vivir así ya que ni siquiera tengo experiencia trabajando, pero es preferible un ambiente de trabajo pesado a terminar siendo cortado por una espada, ¿no? Se supone que quiero terminar el día sin nada parecido a lo de morir más de tres veces.

—Viéndolo así es más sencillo todo. Lo mejor será que me ponga a hacer algo de una vez antes de que oscurezca. ¿No, señor?

—Desde hace un momento no paras de decir tonterías, niño. ¡Así que aunque me digas eso de repente, no sé ni de qué hablas!

Respondió el tendero de un puesto callejero que estaba al lado con una cara de confusión a Subaru que buscaba alguien que consintiera su idea.

Tenía un turbante en la cabeza, y en su puesto vendía algo parecido a vasijas y platos. Subaru murmuraba a un lado sin relación alguna y no parecía como un cliente aproximándose al frente de la tienda.

—Me pregunto si estará bien que venda mis pertenencias de esta manera… Pero, me pregunto si dará una buena espina venderlas junto a este tipo de vasijas deplorables… ¿Qué piensa, señor?

—¡No digas que las cosas que otros venden son deplorables! ¿Qué ocurre contigo? ¿Eh?

—Soy un hombre que algún día se alzará su renombre como un acaudalado. …Puedes llamarlo como que es el negocio de los celulares. ¿No te duele tener esa cosa en la cabeza? ¿Por qué tienes eso puesto ahí? ¿Acaso eres calvo?

—¡Además de decir locuras, eres muy irrespetuoso! ¡Si no vas a comprar nada, vete de aquí!

La actitud del tendero que extrañamente se escuchó hablado como una mujer era muy fría.

No importa en qué mundo esté, las personas con las que hago contacto por casualidad son frías, ¿eh? Pensó en su interior, y dio un suspiro.

—Aun así, también hay personas amigables que te ayudan cuando lo necesitas…

Luego de que le fuera robado algo preciado, se detuvo en la persecución de aquella persona que se lo había robado.

Ayudó a una persona inservible que no conocía, se tomó el tiempo de curarlo y no le importó recibir algo a cambio.

Aquel inútil la acompañó por pura satisfacción propia, y terminó llevando a aquella persona amigable a un final cruel.

—Haber repetido tres veces, me ha hecho darme cuenta de varias cosas. No, mejor dicho, si no hubiera comprendido todo eso, entonces sería realmente un estúpido, pero mi cabeza no entiende hasta ese punto.

—¿Ahora qué estás diciendo?

—Quizás, haya un patrón. Podría hasta llamarlo destino. Un destino al cual no le importa cuántas veces lo repita, esos acontecimientos sin duda alguna ocurrirán. Por ejemplo…

Tanto en la primera, la segunda y tercera ocasión, Felt le roba la insignia a Satella.

En la primera y segunda ocasión, ocurre el accidente en el que el viejo Rom es asesinado. Y probablemente, Felt también fue asesinada en la primera ocasión en el almacén de objetos robados, ¿no?

En ese caso, ¿qué habrá ocurrido con Satella en la segunda ocasión al llegar al almacén de objetos robados?

¿Cómo puede ganarle un bueno para nada a alguien como Erza?

—No lo sé. Aún no sé eso. Pero sí hay algo que entiendo bien.

A este ritmo, incluso en esta cuarta ocasión, si sucede el mismo incidente, Felt y el viejo Rom sin duda alguna serán asesinados, ¿no? Después, Satella y Erza pelearán entre sí.

¿Qué ocurrirá luego de que ellas dos mueran? Reuniría todos los objetos robados y los vendería hábilmente en las sombras, después de todo es una pequeña niña que trataría de vender al más alto precio sin temor alguno aquellos objetos robados.

Sería juzgada como una criminal, para luego desaparecer y vivir cómodamente, ¿no?

—Aah, sin duda alguna soy un millennial, ¿no? Jamás me había sentido así, tan sólo me la pasaba frente al computador…

Se suponía que se comportaba indiferente ante tales cosas como la compasión y la benevolencia.

Al menos, Subaru creía que todo eso no era más que una gran mentira. Creía que era una persona con pocas pasiones, ninguna de las personas de hoy en día creía en tales emociones.

Por eso, no importaba en qué situación cayera, ni el grado de las emociones, había asumido que tan sólo las tomaría desinteresadamente. Tampoco le importa cuántos de sus amigos murieran, después de todo estaban en la misma categoría.

—Aun así, es irritante. Me siento mal. Aquellas dos personas amigables, no caben en esa categoría. Pero, tampoco puedo dejar pasar por desapercibido el saber que aquellas personas con las que hablé aunque fuera por poco tiempo serán asesinadas….

A fin de cuentas, no puedo hacer como si no hubiera pasado nada, ¿no?

Como si todo hubiera sido una historia de una experiencia virtual.

Al experimentar el gran peso de realidad que conlleva, no había más que una pequeña profundidad que terminaría haciéndolo cambiar de creencia fácilmente.

Pero, ya que no había creencia alguna involucrada, tampoco había daño alguno en el lugar que debía haberlo.

—Además, ella… Satella… No puedo dejarla sola…

Mencionó su nombre, y Subaru dudó en ello ya que podría ser su sobrenombre.

Ya que al recordarlo, en su primera ocasión en este mundo ella se mostró extraña al decir su nombre. Sin mencionar que en la tercera ocasión en este mundo, se mostró indiferente y disgustada cuando él trató entablar una conversación con ella.

Lo que significaba en pocas palabras que no confiaba en él. Debido a que le faltó dar una mejor impresión, falló en el evento de la obtención de su nombre.

—En ese caso, me esforzaré para que en esta ocasión me diga su nombre verdadero.

Hizo flexiones en su lugar y estiró enormemente su cuerpo diciendo: “¡Sí!”.

Ante un Subaru que comenzaba a hacer calistenia con la radio “¡Chan, chachachachacha!”, el tendero de la tienda se quedó sin palabras.

Subaru se detuvo al terminar la primera sesión de calistenia con la radio enfrente de él que estaba atónito, Subaru se limpió el sudor y volteó a ver al tendero.

—Hay momentos en los que un hombre tiene que hacer lo que tiene hacer. ¿Verdad, Señor?

—Sí, Sí, sí, tienes razón. ¡Así que vete de una vez!

Pretendía decirlo con una expresión afable, pero sus mejillas se distorsionaron por la mala reacción.

Con un ademán apático presionó su espalda, y finalmente Subaru se alejó del puesto callejero en el que por un largo tiempo se quedó pensando.

Por un corto tiempo se abrió paso entre la multitud, y corrió cerca de 200 metros.

—Bien…

Subaru se detuvo y se acomodó el cabello de su frente.

Mientras hacía algo tan inútil como eso, dirigió su mirada a la derecha y a la izquierda, con un movimiento natural recargó su mano en la pared, y volvió a arreglar su cabello mientras tenía cerrados los ojos. Después.

—¿Dónde podré encontrarme con “Satella”?

Y con esa pregunta de un incierto futuro, comenzó su búsqueda.

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