Capítulo 2: Y Dios dijo: No te pongas engreído

Esos chicos tenían una mirada de odio y desprecio combinados, y mientras Subaru reconocía eso, trataba de examinarlos detenidamente.

A simple vista, parecían tener alrededor de veinte años. Su apariencia era algo sucia y su vulgaridad interior se reflejaba en sus rostros. Tampoco parecía que fueran semihumanos, y mucho menos buenas personas.

—Maldición, se ha activado un evento forzado.

Ante la sonrisa macabra de esos chicos, Subaru se limpió el sudor frío de su frente y se levantó algo alterado.

Evidentemente, eran unos ladrones— Y las probabilidades de que solo arrebataran objetos no eran las únicas altas, podían incluso arrebatar vidas.

Misión #1 “Repeler a los ladrones” activada. La condición para completar la misión es eliminarlos. Fallar significa la muerte para Subaru.

Podía sentir los escalofríos recorrer su espalda, y se dio unas palmadas en sus mejillas, para tratar de calmarse.

Ponerse serio era la mejor opción para una situación como esta, dudar un solo momento pondría en riesgo su vida. Creía en sí mismo, y estaba determinado.

—Fui invocado en un mundo alterno. Es un patrón que jamás habría esperado, y puede que en este mundo me vuelva alguien muy poderoso. Puede que la gravedad de este lugar sea la décima parte de la de dónde vengo, o algo así… ¡Y si así fuera, podría moverme más rápido! ¡Puede que sea eso!

—¿Qué tanto estas balbuceando, maldito?

—Parece que no entiende su situación. ¿Qué tal si le damos una buena lección para que comprenda?

Respondieron fríamente a Subaru, con una actitud muy engreída. Pero, sin importarle la actitud de esos chicos, Subaru levantó el pecho.

—¡Ah, este es el momento en el que actúo rudo! Pero déjenme advertirles, una situación tan cliché como ser rodeado por chicos malos es algo como el pan de cada día para un tipo como yo. Les voy a dar una buena paliza, y los haré mi comida de mañana para ganarme la experiencia.

—No entiendo nada de lo que dices. Pero sé que te estás burlando de nosotros. Te vamos a matar.

—Oigan esa… ¡Es mi línea!

Gritó Subaru, y se adelantó a dar el primer golpe.

Un derechazo con toda su fuerza con la mano desde su pecho. Y dio un golpe directo en la punta de la nariz del tipo que estaba al frente de los demás. Tenía sangre en el puño debido a que le había dado en sus dientes incisivos.

—¡Es la primera vez que golpeo a una persona! ¡Y duele más de lo que pensé!

Estaba tan concentrado en seguir disimulando, que había olvidado que nunca lo había hecho.

El chico que fue golpeado, cayó al suelo inmóvil. Y dejándose llevar por la emoción, rápidamente Subaru lanzó su siguiente ataque a otro de ellos.

—¡Cómete esto!  ¡Una patada arriba, que es posible gracias al estiramiento al salir del baño!

—Guh-

Como dibujando un arco con su pie, le dio una gran patada a un lado de la cara al tipo, a los que había golpeado los había puesto contra la pared y pudo observar su agonía.

Mientras, en el interior de Subaru su determinación cambiaba ante el inesperado y favorable resultado en la batalla.

—¡Justo como pensé soy muy fuerte en este mundo!  Mi adrenalina está al cien, con esto podré ganar.

Subaru se dio la vuelta con mucha alegría, y encorvó su cuerpo para ir a tratar de golpear al último en pie.

Pero, en el momento en que Subaru vio el brillo del filoso cuchillo en la mano de ese chico, encorvó su cuerpo aún más.

—Lo siento. ¡Me equivoqué, por favor perdónenme, aunque sea solo mi vida—!

Y se postró en el suelo. Como prueba de que se había rendido ante sus enemigos. Haciendo la máxima reverencia de su país.

Toda la energía que tenía hasta hace un momento, se había esfumado, todo su cuerpo se puso pálido, y en un intento desesperado colocó su cabeza en el suelo, dejándole a la suerte que sus enemigos mostraran piedad.

Después de todo, no podría hacer nada contra un objeto punzo cortante. Todo terminaría si fuera apuñalado, y no tenía la habilidad necesaria para contrarrestar al enemigo con el cuchillo.

Los dos chicos que habían recibido un golpe ahora estaban completamente conscientes, y buscaban venganza. Sus respectivas hemorragias habían parado, parecían moverse todavía algo mareados, pero fuera de eso estaban bien.

—¿Eh? ¿Entonces el golpe que les di fue débil? ¿En dónde está la persona que me invocó?

—¡No entiendo nada de lo que estás diciendo! ¡Pero, te has ganado tu merecido!

Pisaron su cabeza contra el suelo mientras la tenía agachada, y comenzó a notarse sangre en su frente.

Siguieron pateándolo en el estado en que se encontraba en su rostro y los golpes aumentaban más y más, mientras Subaru se hacía bolita.

—Maldita sea, esto duele demasiado. Puede que vaya a morir, no… Definitivamente moriré.

No había piedad alguna en esa manera de golpear, y encima de eso, aún no estaba seguro de que a diferencia de su mundo original, estos chicos malos no le quitarían la vida. A este ritmo, y con la manera en que está siendo torturado, podría morir.

Sería preferible ser derrotado mientras daba una pelea con todo su potencial, y antes de haber recibido demasiado daño, pero ahora es algo imposible en su condición actual poder contraatacar, lleno de heridas y estando al límite.

—¡No te muevas, idiota!

—¡Ay, ay, ay, ay! ¡Duele, duele, duele!

Subaru trató de levantarse, pero su mano fue pisada fuertemente, y no pudo más que soltar un grito de dolor.

Pudo ver cómo cambiaba el cuchillo a su otra mano el tipo que había escupido y tenía su rostro rojo de ira.

—¡Deja de moverte, vamos a quitarte todo lo que tengas! Esto te pasa por ponerte engreído.

—S-Si lo que quieren es robarme objetos valiosos… ¡Pierden su tiempo, estoy sin un centavo…!

—¡Entonces, tan solo tomaremos tu extraña ropa, y te dejaremos aquí para que seas comida de las gran-ratas!

Ah, en este mundo también hay ratas, ¿eh? Un nombre algo monstruoso para ser pequeñas.

Veía como blandía el cuchillo, y lo único que se le venía a la mente era escapar de esta realidad.

Ni siquiera vio aquello que llaman “ver toda su vida pasar en un flash”, ante su inminente muerte. Y justo cuando parecía ver el final como un hilo a punto de ser cortado…

—Fue en ese momento que sucedió.

—¡Oigan, ustedes! ¡Háganse a un lado! ¡Están en mi camino!

Podía oírse el eco de una voz, alguien había irrumpido en el callejón.

Los tres chicos hicieron una cara de sorpresa, y también Subaru que no podía moverse, alzó la cabeza.

Ahí estaba una chica.

Un cabello rubio semi-largo ondeaba, era una pequeña chica.

Con una mirada llena de fuerza de voluntad, y un pequeño colmillo fuera. Tenía un rostro inocente, y un toque de lindura apropiada para su edad.

Una pequeña chica con vestimenta vieja y sucia, había aparecido en este momento en el que ocurría un hecho delictivo.

Justo como si estuviera esperando algo así, Subaru hizo una pose de triunfo al ver la esperanza renacer.

Esto es justo lo que estaba esperando. Daba la impresión de tener la personalidad de un héroe justiciero que había traído la corriente, y en el interior de Subaru se había encendido una chispa de esperanza de ser salvado.

—Parece que sucede algo increíble aquí, ¡pero lo siento! ¡Tengo prisa! ¡Sobrevive por tu cuenta!

—¿Eh? ¡¿Qué?! ¡¿Es en serio?!

Y esa pequeña chispa de esperanza, se había apagado completamente.

Esa chica que había visto Subaru, levantó la mano como diciendo “lo siento”, y siguió corriendo con todas sus fuerzas por el pequeño callejón. Atravesó a los chicos y fue al fondo del callejón sin salida.

Siguió de esa manera hasta llegar al punto muerto, y apoyándose con el pie en un tablero, e impulsándose ágilmente de lado de la pared subió a la parte superior de un edificio y desapareció.

La silueta de la pequeña chica fue desvaneciéndose, dejando un extraño silencio en el lugar.

Aquella chica llegó y se fue como una tormenta repentina.

Todos habían quedado estupefactos ante eso, pero la realidad era que la situación de Subaru no había cambiado en nada.

—¿Esto que acaba de ocurrir hace unos momentos no hizo que cambiaran de opinión sobre lo que harán?

—Al contrario, nos hizo enfadar aún más.

En los ojos del tipo con el filoso cuchillo se ve que quiere terminar con esto, pensó Subaru.

Incluso ahora, su mano estaba debajo del talón de ese tipo, no alcanzaría a hacer nada si se moviera. En su mente dominaba la idea de rendirse, era más que obvio.

¿En un lugar como este terminará todo? ¿Sin haber logrado nada?

Ciertamente, es difícil decir que tuvo una vida decente, aun así, un final como este era demasiado cruel. Si me preguntaran a mí, ¿qué fue lo que hice para evitarlo? Tú responderías que no hice nada para evitarlo en mi último aliento.

No era dolor.

Era algo que está más allá de eso, algo capaz de hacer salir las lágrimas.

No estaba al nivel banal como tenerle miedo al final, o no querer morir.

Simplemente no podía soportar la idea de terminar con el sentimiento de estar vacío.

—¡Alto ahí, escoria!

Entre todas las voces y el ruido de la multitud, entre las vociferaciones de los tres tipos, y entre la brusca respiración de Subaru, se pudo escuchar aquello venir de la entrada al callejón.

 

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