Capítulo 22

La fría niebla penetrando el bosque frotó las mejillas de Homura, ruborizándolas con tensión y robándoles su calor.

Se sentía como si incluso subrepticiamente robara el coraje que ella había logrado reunir.

Estaban a punto de llegar al valle de la bruja.

Aunque no estaban lo suficiente cerca para escuchar el eco de la cascada, sus alrededores ya se habían vuelto terreno familiar para Homura.

Tres días habían pasado en Nutella desde el escape de Homura y Misasagi de esta tierra.

Homura y los demás se habían adentrado una vez más en el valle de la bruja a un paso forzado, ni siquiera dándoles tiempo de dormir.

Sólo por si acaso Touya había logrado con éxito escapar de su captura, ellos brevemente se detuvieron en el campamento base de la Preparatoria Seiran y en el campamento que Homura y Touya habían levantado en la zona rocosa, dejando atrás mensajes y una mínima cantidad de artículos necesarios tales como comida, en cada ubicación mientras estaban en ello. Desafortunadamente, ellos no encontraron rastros de que Touya hubiera estado en alguna de esas ubicaciones, y por lo tanto continuaron al valle de la bruja.

—…Se siente como si la lluvia pudiera caer en cualquier momento…

Homura miró al cielo a través de los espacios entre las ramas con hojas anchas encima de ella.

El tiempo actual debería haber sido a penas pasado el mediodía, pero ya estaba tan oscuro como el anochecer. La niebla, la cuál había sido limpiada la última vez que ella estuvo aquí, ahora estaba bloqueando todo su campo de visión.

Aunque esa niebla ponía incomodos a Homura y a los demás, también era conveniente ya que ocultaba su presencia mientras se movían.

Caminando a la cabeza de su grupo, Kamikoma habló en voz baja.

—A partir de aquí, haremos exactamente lo que discutimos anoche. Si terminamos en una batalla, no te acerques a Taichi. Escucha, asegúrate de no hacerlo sin importar qué. Es una orden.

—Ya me dijiste eso varias veces… Por cierto, ¿de qué eres capaz de hacer en una pelea, Koma-senpai?

Kamikoma sonrió presumidamente.

—Las habilidades de un bardo son básicamente de todo propósito, capaz de adaptarse a cualquier situación.

—Haah.

—Mi único punto débil es: hacer las cosas calladamente, supongo.

—¿No es eso malo en esta situación? Eres completamente inadecuada para actividades de encubierto, ¿no es así?

—Muh, tienes razón. Además, tuve momentos difíciles huyendo de perseguidores como una bardo.

—¿Realmente puedes llamarte todo propósito así…? —Homura preguntó dudosa.

—No hay problema, le dejaremos la pelea directa a Taichi de cualquier manera.

Sacando su pecho orgullosamente como si ella se estuviera elogiando a sí misma, Kamikoma miró atrás sobre su hombro, y Taga firmemente asintió y sacó su equipo personal de su mochila en su espalda.

Él equipó en sus brazos un par de gigantes garras de oso increíblemente gruesos y pesados; una forma de arma de combate cercano también conocidos como garras de guante, las cuales se extendían de su estado plegado con un sonido metálico.

Combinado con los protectores de brazo metálico añadidos, los cuales se extendían hasta sus codos, hacían un par de armas especializadas que combinaban la ofensiva y la defensa en una.

Estas eran armas dinámicas que, con la constitución física de Taga, hacía parecer como si él pudiera mandar a volar el cuerpo de Homura con sólo un bateo, haciendo la advertencia áspera de no acercase a él entendible.

Homura tragó saliva a la vista de esas puntas de las garras brillando secamente.

—…Sé muy bien que el combate cercano es peligroso…pero aun así, tengo magia. ¡Incluso fui capaz de hacer una barrera contra una de las bolas de fuego de la bruja!

—¿En serio? Pero realmente es peligroso, ¿sabes? Quédate a mi lado lo más posible, y si no puedes, escóndete detrás de las líneas frontales.

—¡Pero entonces no hay punto de tenerme aquí!

—El sólo guiarnos fue más que suficiente. Gracias a ti, logramos llegar aquí sin perdernos. Y trabajaste duro para cocinar nuestro arroz, también.

Deteniéndose, Kamikoma se volteó a ver a Homura.

—Escucha bien, Homura. Estoy diciendo esto en serio; evita toda pelea. Nuestra máxima prioridad es rescatar a Touya Takumi.

—P-por supuesto, pero por favor, tampoco se olviden de esa niña pequeña.

—…

Homura recordó lo que ella escuchó justo antes de que salieron hacía Nutella:

El reporte detallado proporcionado por las autoridades las cuales Ameno había llamado.

La bebé perdida tenía un año y un mes de edad en ese entonces. Una investigación comenzó bajo la asunción de que era un secuestro.

Tres meses después de la desaparición de la bebé, un par de criminales fueron arrestados en un accidente de conducción con alcohol encima en un incidente separado emergieron como los sospechosos del secuestro.

Sin embargo, mucho antes de su confesión, cuando las restricciones a largo plazo de las noticias sobre el incidente estaban siendo impuestas, la información de la investigación de la policía inesperadamente logró llegar a la internet a través de las personas que los detectives habían interrogado. Como resultado, la información filtrada llegó a los sospechosos en sí y, por miedo a la atención pública, la pareja abandonó a la niña en lo profundo de las montañas durante el invierno.

Aunque una búsqueda a gran escala fue llevada a cabo en la región especificada, la niña nunca fue encontrada.

Por pistas como rastros de cabello descubiertos en la casa de los sospechosos, la certeza de su culpa fue confirmada. Sin embargo, el hombre sospechoso de la pareja, quien había sido la persona responsable de abandonar a la niña en la naturaleza, fue atacado por un desorden nervioso tiempo después, y la defensa apeló que el abandono de la niña fue un error afirmado por los sospechosos. Y por lo tanto, el caso fue actualmente siendo tratado como un doble incidente de persona desaparecida.

La madre de la bebé, quien no confiaba en la confesión de los sospechosos, creía que era una mentira y comenzó su búsqueda independiente.

Si, inmediatamente después de que la bebé fue abandonada en las montañas, ella fue transportada a Nutella por algún medio, encajaría con el testimonio visual de Homura de la chica habiendo crecido a la edad de doce o trece.

Sin embargo, ni Kamikoma o Taga le dieron una respuesta inmediata a las palabras de Homura.

No era como si no entendieran el deseo sincero de Homura para rescatar a la niña perdida, pero…

—…Rescatarla será difícil si ella actúa hostilmente hacía nosotros. El Anillo de Transportación no funciona bien si la persona no desea ser transportada. Baja mucho las probabilidades de éxito de la transportación.

—Agh…

Recordando su regreso a la Tierra, el cual no era mejor que un aterrizaje de emergencia, Homura se estremeció y vaciló.

Aun así, cada vez que ella recordaba a esa chica, le traía a la mente a esa mujer que continuaba esperando en la entrada de esa estación incluso ahora.

—La convenceré. Ella trató las heridas de senpai. Ella podría ser brusca y salvaje, pero ella no es una mala niña. Si sólo pudiéramos hablar apropiadamente con ella—

Si sólo pudieran hacerla escuchar su explicación de los eventos que le habían sucedido y la trajeron aquí.

Si pudieran eventualmente enseñarle el sentido común y las reglas del Japón moderno.

Incluso si fuera a ser un enorme trabajo, Homura no cedería a esto.

—Aun así, no creo que vayas a ser capaz de comunicarte con esos lobos. Más bien, este chico de aquí probablemente sería mejor para eso.

Kamikoma le dio unos golpecitos a su laúd. Homura se preguntaba si la razón era porque se desafino porque ella lo trataba muy bruscamente.

—E-es por eso que te estoy pidiendo ayuda, Koma-senpai.

—Oye, oye. Y también hay que considerar a la bruja.

Kamikoma mantuvo un ojo vigilante en sus alrededores, nunca bajando su guardia.

—Francamente hablando, la bruja es una oponente que está fuera de nuestra liga. Las dos tenemos experiencia en batallas mágicas contra bestias hostiles como mucho.

—Sí, Misasagi-senpai mencionó que había bestias raras así.

—Esta será nuestra primera vez peleando contra una humana. En realidad, ningún investigador ha peleado con una antes. Tenemos un manual para hacer contacto pacifico, pero nunca nadie imaginó un caso como este.

—Aunque la tutora de mi club es bastante liberal… ¿Qué hay de su tutor, el Profesor Tanakura?

A esa pregunta, Taga fue el que habló por primera vez.

—…No seas impaciente. No pienses en cambiar a los demás a la fuerza. Espera por la oportunidad correcta.

Kamikoma asintió estando de acuerdo.

—…Taga-senpai realmente habla como un misionero, ¿no es así?

—Pero él tiene razón. Esto se volverá una larga misión que requerirá paciencia. Podría incluso no acabar en nuestra generación y podría tomar décadas el completarlo.

—No puede ser…

Homura estaba asombraba por la escala de la predicción de Kamikoma.

—Somos afortunados sólo por el hecho de que podemos comunicarnos con las personas de aquí. Sólo eso es lo bastante asombroso como para ser considerado un milagro.

—¡Entonces, lograremos hacerlas entender alguna manera! ¿Cierto?

Mientras Homura buscaba alguien que estuviera de acuerdo, Taga hizo una expresión preocupada.

—…Homura, realmente eres increíble, ¿sabías eso?

Los dos senpais rieron por la incredulidad.

Al final, siguieron avanzando en el valle sin que Homura fuera capaz de deshacerse completamente de sus sentimientos negativos hacía Misasagi-senpai.

Confiando en un río, que parecía conducir hacía la cascada, como una guía dentro de la espesa niebla, avanzaron más profundamente en el valle.

Su camino estaba en la dirección opuesta a la ruta que ella había tomado con Touya antes, pero había más restos intactos de lo que parecía haber sido un camino pavimentado en rocas. Este parecía ser el camino apropiado para alcanzar el castillo.

En otras palabras, se estaban dirigiendo directamente hacía el castillo de la bruja.

Los tres escondieron su equipo principal lejos del castillo con el fin de moverse fácil y rápidamente.

—Espero que no nos topemos con otra trampa…

—¿Quieres decir esa bomba detectora mágica que golpeó a Mayo? Sí, estoy de acuerdo…

—…

Taga silenciosamente dobló su espalda y le presentó sus amplios hombros a Kamikoma.

—Ah, ¿subir en ti? No, está bien. Estamos a punto de prepararnos para la batalla. Deberíamos movernos con nuestros propios pies.

Mientras Taga hacía una expresión preocupada la cual no encajaba con su largo cuerpo, Kamikoma golpeó su brazo para tranquilizarlo, luciendo como la mera imagen de una superior mientras lo hacía.

—Homura, tú también. Usa tu magia tan escasa y eficientemente como sea posible. Los dos no podemos protegerte ahora.

—Entendido.

Su rostro se tensó, Homura volvió a revisar el gas lacrimógeno colgando de su cintura.

Cuando el sonido de la cascada finalmente se acercó y se acercaron lo suficiente para comenzar a ver el castillo, Taga agarró los hombros de las dos chicas para detenerlas.

—…!

Había una persona parada sola delante de ellos sobre el camino pavimentado en rocas cubiertas de musgo.

Era una niña descalza.

Kamikoma instintivamente se dobló hacía adelante preparándose para una pelea.

—¿Es esa la bruja…? Supongo que no. Es la niña perdida, ¿cierto?

—Sí.

Homura asintió, y entonces ella trató de dar un paso adelante, pero Kamikoma la detuvo.

—O-oye.

—Tenemos suerte. Tenemos una mejor oportunidad de hablar con esa chica que con la bruja.

Incluso así, Homura estaba claramente nerviosa.

—…

La joven chica vistiendo un kimono azul, Suzuran, volteó a ver a los tres con una mirada cuidadosa.

Ella abrió ampliamente sus ojos en aparente sorpresa mientras miraba hacia arriba al enorme cuerpo de Taga y rápidamente se puso en guardia.

—Así que trajiste compañeros contigo…

—Gracias a dios que estás aquí. Estaba preocupada de que—

Cuando Homura trató de acercarse a ella, Suzuran repentinamente la fulminó con la mirada.

—Ya no le reprocharé a ninguno de ustedes. Así que por favor váyanse y regresan de donde vinieron.

—¿Eh?

—Hime no es normal justo ahora. Y tampoco puedo contener a los lobos ya.

—…¿Hime? Oye, espera, vinimos a verte y —

—¡Váyanse!

Alejando a Homura, Suzuran saltó varios pasos hacia atrás, y la niebla se partió para repentinamente revelar la punta blanca de una nariz.

Era el enorme lobo blanco, Yukiwarimaru. Apareció de la nada, como si la niebla en sí se hubiera condensado y lo hubiera formado en un instante.

—!!

Taga se puso en guardia mientras miraba de frente a Yukiwarimaru, cuyo cuerpo era tan grande como el de él.

Saltando en el lomo del lobo, Suzuran gritó.

—Sekkachimaru dice que ustedes apestan. Es ese anillo suyo. Y no sólo eso. También tienen piedras de poder. ¡Malditos ladrones!

—¡Espera! ¿¡Qué hay de Touya-kun!? ¿¡Qué le pasó al chico que se quedó aquí!?

—¿Te refieres a Takumi? Deberías rendirte de él a este punto.

—¡Ah, oye! ¡Espera! ¿¡Es Hime la bruja!?

—Retrocede, Homura.

Justo como su llegada, su partida fue también como un espejismo.

El lobo blanco y la chica repentinamente se dieron la vuelta y se marcharon, y Homura observó triste su partida. El aullido de los lobos llegó a sus oídos.

Homura notó que Kamikoma, quien estaba a su lado con su laúd listo, estaba ahora sonriendo audazmente.

—…¿Koma-senpai?

—Es hora de enloquecer, Taichi.

—Entendido, —respondió Taga.

—Senpai. Salvar a Touya-kun tiene prioridad. Deberíamos evitar el conflicto tanto como sea posible.

—No puede evitarse ahora que se ha llegado a esto. Más bien, esto estaba dentro de los límites de nuestra predicción, ¿sabes♪?

Los dedos de Kamikoma se movieron a las doce cuerdas acomodadas en seis conjuntos en su laúd y comenzó a tocar una melodía solemne.

Cada tono, amplificado por la magia y resonando con el espacio alrededor, perforó el cuerpo de Homura como una cuña pesada.

La piel de todo su cuerpo se agitó y se volvió aguda y sensible, una sensación similar al instante de la transportación.

Lobos grises lentamente aparecieron de entre la niebla mientras gruñían.

—Homura, cúbreme.

Kamikoma fuertemente le dio instrucciones a Homura mientras se concentraba en su magia.

—¡S-sí!

¡Esta es la marcha de batalla de un Bardo—! Homura murmuró para ella misma mentalmente.

Ella estaba sorprendida mientras ella sentía su miedo aligerarse, y su perspicacia se agudizaba incluso con tantos enemigos enfrentándolos. Ella estaba llena con una sensación de exaltación y mejora que ella nunca había sentido antes, ampliamente expandiendo su campo de visión.

Taga se paró firmemente en frente de las dos chicas como un muro para protegerlas.

Los lobos, los cuales la niña había dicho que ya no podía contener, babearon saliva y se acercaron con miradas vacías como si estuvieran infectados con rabia.

—…

Por un instante, Homura distraídamente pensó que ella era afortunada de haber recibido sus vacunas antirrábicas, pero ella cambió su pensar cuando ella vio los colmillos de los lobos.

Mientras los lobos comenzaron a rodearlos en un círculo, Homura preparó el gas lacrimógeno en sus manos.

Entonces, ella escuchó un rugido incluso más siniestro que el de los otros. Y no estaba proviniendo de los lobos, sino de Taichi enfrente de ella.

Con un sonido metálico, las garras plegadas en sus manos se extendieron.

Sin terminar sus preparativos de batalla ahí, su cabello se erizó ruidosamente y un cambió visible provino del cuerpo de Taga.

Taga ahora lucía como la clase de oso de caricatura que aparecía en las pesadillas de los niños.

Él se había convertido en un monstruo mitad humano y mitad oso.

Sus aullidos sacudieron el bosque, y el cuerpo de Homura se congeló de la impresión.

—Él ha pasado a la Forma de Hombre Lobo[1].

Al mismo tiempo, la melodía que Kamikoma estaba tocando se volvió más profunda y grave.

De hecho, actuaba como una presión sobre la locura desencadenada, al contener su poder emergiendo.

—No muestres ninguna hostilidad. Él atacará incluso aliados en ese estado.

—Hiiii, ¿¡qué es esto!?

Uno de los lobos, habían sido agitados por el miedo, olvidó sus instintos de caza como parte de la manada y saltó hacía el cuello de Taga por su cuenta.

Con un destello, sus garras atraparon el cuerpo del lobo desde un costado, y entonces lo arrojó sobre las copas de los árboles.

Aullando juntos, el resto de los lobos saltaron entonces hacía él uno tras otro como si una presa hubiera estallado.

Taga, en estado de locura, noqueó los lobos uno tras otro mientras arrancaba el pavimento de piedra, y lo desgarró junto con troncos de árboles cercanos.

Sin embargo, los lobos, atacaron astutamente apuntando a los puntos ciegos de Taga mientras era rodeado, logrando constantemente causarle heridas.

Mientras se paraba para proteger a Kamikoma detrás de ella, Homura inmediatamente vació dos latas de gas lacrimógeno para repeler los lobos, los cuales se acercaron a ellas, y jaló el perno de seguridad de una lata de reserva mientras estaba en ello.

—*Toser*, *toser*.

Ella tosió y sus ojos se humedecieron por la intensa estimulación de pedacitos de gas que se desviaron hacia ella por el viento.

Incluso así, el gas lacrimógeno funcionó bien como se suponía, haciendo que varios lobos perdieran la voluntad de pelear en el momento que golpeó sus fosas nasales.

Los diez lobos presentes tuvieron divididos sus números en poco tiempo.

—*Toser*, podremos lograrlo, Koma-senpai.

—…

Kamikoma asintió mientras se concentraba en tocar su laúd, pareciendo controlar a Taga con sus dedos sobre las cuerdas.

Sin embargo—

—…Ah…¡Taichi!

Taga repentinamente levantó la mirada al mirar a los lobos.

Una silueta saltó de los árboles y apuntó a encima de su cabeza, pero Taga logró cubrir la parte superior de su cuerpo con sus guantes en ese mismo instante.

Mientras Taga gruñía ferozmente, la silueta fue arrojada, pero logró rápidamente levantarse al rodar en el suelo, revelando en sí ser un chico en familiar.

—¿¡Touya…kun…!?

—…Maldición… ¡Detente, Taichi! ¡Es Touya!

Taga se detuvo por un momento cuando escuchó el grito de restricción de Kamikoma, pero su oponente no le dejaba ni un momento de descanso.

Definitivamente era Touya.

Blandiendo una larga espada y una espada corta en sus manos, él sin palabras atacó a Taga.

Taga no tenía opción más que corresponder la pelea con un rugido.

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—¡Tch!

Chasquenado su lengua, Kamikoma cambió de melodía.

Era una melodía de curación indiscriminada que envolvía toda la zona de los alrededores. Naturalmente, eso significaba que curaría a los lobos enemigos también, pero era la única medida desesperada que podía elegir justo ahora.

—¡Haz algo, Homura!

—¿¡Qué te pasa, Touya-kun!? ¡Ese es Taga-senpai!! ¡Detente!

Ignorando la voz de Homura, Touya se dedicó fuertemente a atacar, su vigor era tan fuerte que incluso vencía al enorme cuerpo de Taga.

—No se puede evitar. ¡Homura!

—¡Lo siento!

Suponiendo el plan de Kamikoma, Homura apuntó una lata de gas lacrimógeno a Touya, pero entonces él inmediatamente fulminó con la mirada a Homura y se dobló antes de comenzar a correr hacía ella.

Homura titubeó, incapaz de decir algo.

Kamikoma rápidamente tacleó a Homura quitándola del camino.

La lata cayó de las manos de Homura y voló por el aire mientras esparcía humo rojo por su lado.

—¿E-es en serio, Touya-kun?

Homura estaba impresionada y se empezó a llenar de lágrimas por la vista del completo cambio de Touya.

Después de que las dos chicas cayeran al suelo, Touya se acercó a ellas para acabar con ellas, pero Taga lo capturó desde atrás de su espalda y lo levantó.

Touya se resistió, pero Taga apenas logró controlarlo y apretar su agarre sobre él.

Las espadas de Touya cayeron de sus brazos hacía el suelo.

Las marcas de restricción dejadas en sus muñecas y piernas eran dolorosamente visibles.

—¡Muy bien, no lo sueltes! ¡Sigue así hasta que se desmaye!

Aunque ella estaba impresionada por ver a Touya tratando de apuñalarla y ahora forcejeaba desesperadamente para escapar, Homura lo miró directamente concentrada.

—¿Él está siendo controlado por la bruja…?

—¡¡Homura, activa la retirada de emergencia!! ¡Apresúrate!

Kamikoma jaló a Homura a sus pies.

—Kamikoma-senpai, esa chica dijo que nos rindiéramos de él. Tenemos que deshacer el hechizo en él.

—Podemos hacer eso después de regresar a la Tierra.

—Eso probablemente será demasiado tarde.

Homura recogió la espada corta que Touya había tirado.

Era una espada desconocida. Él probablemente la recibió de la bruja.

Mientras los lobos los rodeaban desde la distancia, Homura llegó a una decisión y comenzó a correr hacía él.

—¡Homura! ¡Regresa, idiota! ¡Espera, uwah!

Kamikoma precipitadamente recogió su laúd pues el pie de Taga estaba a punto de pisarlo.

Con la cara roja por estar restringido, Touya había logrado escapar de las manos de Taga y comenzó a atacarlo de nuevo.

Homura corrió con atención hasta que llegó al punto donde el techo familiar del castillo estaba a la vista.

La bruja estaba sentada tranquilamente en una mesa colocada en el patio en frente del castillo.

Sin embargo, la chica lobo, quien Homura esperaba que estuviera ahí, no estaba por ningún lado.

Después de recuperar el aliento con sus manos sobre sus rodillas, Homura apeló ante a la bruja.

—Por favor, devuelve a Touya-kun.

La bruja habló desapasionadamente mientras miraba a Homura.

—Hoh… La que usó Matemática.

A primera vista, la bruja lucía como si simplemente estuviera pasando una pacífica tarde en el exterior. Sin embargo, su sonrisa era fría y estaba teñida con un aura peligrosa.

—Creo haberlo regresado ya.

—¿Qué le hiciste?

—¿Qué? Es lo que preguntas… Lo traté como un huésped…

La bruja estrechó sus ojos como si recordara lo que pasó.

—Aunque tuve que cerrar esa boca ruidosa suya un poco.

—En ese caso, por favor regrésalo a la normalidad. Puedes hacer eso, ¿cierto?

La bruja tranquilamente se levantó de la mesa.

—Parece que tú no tienes intención de actuar como un huésped desde el comienzo… Si imprudentemente traspasas estas tierras del castillo, debes obedecer a la ama de este lugar… Los lobos también están muy perplejos.

Homura se congeló en shock.

Los lobos que había perseguido a Homura llegaron para rodear a la bruja.

Los ojos de ella estaban teñidos con incluso más locura que antes, la bruja miró a los lobos.

Su locura contagió los lobos, y ellos una vez más mostraron sus colmillos a Homura.

Sus manos inconscientemente se apretaron alrededor de la espada corta que ella había recogido antes. Sin embargo, ¿qué demonios podría hacer Homura con un arma como esa?

—Dijiste ama… ¿por lo que las únicas humanas aquí eres tú y esa chica?

—¿Estás hablando de Suzuran? Ella no se ha aparecido por aquí desde los pasados días. Qué deplorable. Quizá es porque ustedes han estado siendo muy ruidosos y bulliciosos. Oh, cielos…

Ella gentilmente jaló sus mangas.

—¿También deberías tu convertirte en una muñeca? O~

Un relámpago danzó alrededor del dedo de la bruja.

Era la recreación del ataque de luz que ella había disparado a Homura y Touya en el cementerio.

Respondiendo a la hostilidad en el aire, los lobos le gruñeron a Homura con sus colmillos expuestos.

—…

Homura tragó saliva. Ella realmente quería huir, pero eso sólo sería repetir lo que había pasado antes.

Conteniendo su miedo y manteniéndose en su lugar, Homura tiró la espada corta hacía la tierra.

—Suzuran; ese es el nombre que le diste a esa niña. La salvaste y criaste, ¿cierto?

Crispándose por la inquietud, la bruja fulminó con la vista a Homura con ojos sospechosos.

—…

—Mi nombre es Hinooka Homura. Vengo de Japón en la Tierra. ¿Tú eres aquella que Suzuran llama Hime…?

—Soy Subaru, lotsumisumaru no Hime. Sin embargo, no tengo la intención de llamarme así, o de recordar mi nombre.

—Subaru…san. Tengo una petición. Por favor deja que Suzuran—

—Dije que no tenía la intención de dejarte llamarme por mi nombre, —la bruja dijo fríamente, interrumpiendo la súplica de Homura.

Su cabello dorado repentinamente se elevó y se estiró hacía el aire.

El relámpago temporalmente contenido una vez más destelló y giró alrededor de la punta del dedo mientras ella alzaba su mano por encima de su cabeza.

—Espíritu—Cobre—

—Subaru-san… Por favor escucha. Debes tener un corazón amable para haber criado a Suzuran. ¡No vinimos a robarte nada de ti o pelear contigo!

—Entonces no debiste haber venido aquí a morir.

Destello.

Los labios rojos de la bruja pronunciaron las palabras finales de la destrucción.

Lamentando su propia ingenuidad, Homura no fue capaz de ni siquiera agitarse en donde estaba parada.

—!!

La explosión mágica, disparada por la bruja sin molestarse en hablar más, cortó a través del aire y golpeó a Homura.

Cuando el destello de luz que podría quemar la retina retrocedió; Homura estaba agachada sobre sus rodillas en el suelo, y ella levantó su cabeza para mirar a la bruja de nuevo.

—…Kh…

La bruja apretó sus dientes a la inesperada situación a la que se estaba enfrentando.

—¿Otro contraataque con Matemática…? No…

Un ligero velo de agua había rodeado y protegido a Homura, y ahora estaba dispersado en niebla.

Mientras un olor a quemado extraño llegaba a su nariz, Homura colocó una mano sobre su pecho, donde el amuleto alrededor de su cuello había sido quemado y la piedra espiritual dentro de él estaba rápidamente perdiendo su brillo.

—Esta niña… bloqueó el relámpago con un muro de agua… usando una piedra de poder…

La piedra espiritual, habiendo perdido completamente su luz, se cuarteó y se partió en dos encima de la palma de Homura.

—La piedra espiritual de senpai…

La bruja se acercó a Homura.

—¿En dónde conseguiste esa piedra?

—Eso me lo dio senpai—

—¡No, no hay necesidad de molestarme en preguntar! Lo conseguiste de un cementerio perteneciente a las Personas de la Sagacidad en algún lado. ¡Has saqueado sus tumbas y lo has robado! Imperdonable.

—No puede ser… esto… es…

No sabiendo la verdad del asunto, Homura no pudo negar la acusación.

Aun así, se levantó y una vez más enfrentó a la bruja.

—Maldita ladrona, si te atreves a arriesgar el descanso de mis ancestros.

En ese momento, una voz llamó a la bruja frenética, tomándola por sorpresa.

—¡Hime…!

 

-Forma de Hombre Lobo.

La alegría y miedo de verdaderamente apropiarse del cuerpo de uno y remover los grilletes de blandir poder libremente.

Incluso rindiéndose a sus instintos animales y convirtiéndose en algo inhumano, un hilo de razón persiste como si estuviera congelado en las profundidades del corazón de Taga.

En su estrecha visión del tamaño de un agujero había un pequeño espadachín.

No importaba qué tanto Taga sacudiera sus corpulentos brazos y enviara al chico a volar alto en el aire.

No importaba qué tanto él pateara al chico contra el suelo de rocas mientras violentamente desgarraba ramas de árboles alrededor a consecuencia de sus ataques.

El chico, Touya, siguió desafiándolo sin prestar nada de atención a su propio dolor.

Él era la encarnación de otra clase de locura, diferente al de Taga.

Los rugidos de Taga eran lo bastante fuertes para dispersar la niebla en el aire y hacer que los lobos se erizaran y vacilaran por un instante, pero Touya simplemente continuó cargándose hacía él con ojos vidriosos.

Sus cuchillas repetidamente cruzaban y deslizaban numerosas veces en el espacio de sólo unos cuantos segundos mientras buscaban el ángulo correcto y balance para abrumar uno al otro.

Cuando Taga trató de repentinamente hacer un asalto de cuerpo completo con un peso equivalente a varias toneladas, Touya cambió la posición del tronco de su cuerpo y lo esquivó con un manejo de pies bueno, e incluso en medio de eso, él libremente manipuló su cuchilla y acuchilló como liberando un arco con todo el poder alojado en él.

Sin bajar su guardia, él esquivó la llave de brazo que inmediatamente le continuaba y saltó hacía atrás para tomar algo de distancia.

Reajustando su postura mientras sentía el calor y el goteó de la vida que estaba corriendo por su pecho en grandes cantidades, Taga miró a los ojos oscilantes de Touya.

Reflejado en los ojos de Touya estaba una figura que era Taga, y sin embargo no era Taga, el miedo que durmió en las profundidades del corazón de Touya; tal ilusión se superpuso en sus ojos.

Taga entendió esa impresión instantánea que sintió en esos ojos que era difícil de poner en palabras. Él entendió que esa ilusión no iba a desaparecer y estaba atormentando a Touya.

Incluso si Taga era derrotado aquí, esa ilusión no se desvaneciera y se proyectaría en la visión de Touya de Kamikoma detrás de él e incluso Homura, actuando como una maldición que lo estimularía sin fin para pelear contra su enemigo percibido.

Tal triste final era lo que Taga nunca permitirá que sucediera.

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[1]En kanji le dan el nombre de Transformación de Locura
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