Capítulo 4: Dormir en su regazo como recompensa

La sensación de despertar de su sueño, parece como si emergiera su rostro desde la superficie del agua, pensaba Subaru.

Si abriera los párpados la luz del sol impactaría directamente en sus ojos, mientras fruncía el ceño ante tal resplandor, se frotaba sus ojos.

Se levantaba cuidadosamente, y pronto Subaru recuperó la sensación de sus sentidos. Ese era el tipo de constitución física que tenía.

—Ah, ¿ya estás despierto?

Subaru pudo escuchar esa voz venir de arriba de donde se encontraba durmiendo.

Subaru estaba recostado sobre el suelo, movió su cara al lugar de donde había provenido aquella voz, y estando algo soñoliento se dio cuenta de que su cabeza estaba recargada sobre algo suave.

—No te muevas todavía. Te golpeaste en la cabeza, y es algo que me preocupa.

Era una tierna voz llena de ansiedad, y además debajo de su cabeza había una anormal sensación parecida al cielo.

Subaru había recordado el hecho de que había perdido la consciencia, e inmediatamente, había llegado a una conclusión tratando de calcular el inesperado e increíble suceso que estaba ocurriéndole como si fuera un niño.

¡No puede ser! ¡¿Es esto a lo que llaman estar recostado sobre el regazo de una hermosa chica?!

Una bendición de los cielos, ante lo cual Subaru comenzó a experimentar esa sensación de sus piernas dando vueltas mientras estaba dormido.

Logró sentir esa gran sensación en sus mejillas con su movimiento circular, una sensación de suavidad que iba más allá de la imaginación, pero algo hizo que Subaru detuviera el movimiento de su cara.

Creo que esta hermosa chica, tiene más vello de lo que pensé.

—¡Espera, eso no puede ser posible!

—¡Qué bueno que despertaste! (Falsete).

Volteó hacia arriba mientras hacía eso, y en su vista que ahora ya estaba completamente despejada, pudo ver claramente reflejarse el mundo.

Frente a los ojos de Subaru, entre la vista al revés, estaba la cara de un enorme gato.

El rostro del gato tenía una expresión encantadora con un toque risueño.

—Fue algo que se nos ocurrió para hacerte feliz hasta que despertaras. (Falsete).

—Por ahora, ¿podrías dejar de usar esa desagradable voz?

De alguna manera, Subaru hizo esa petición, al ver esa inusual situación en la que estaba recostado sobre el regazo de un gato parecido a un enorme humano. Sin mencionar el hecho de que había disfrutado la suave sensación en sus mejillas.

—Esa suavidad… Esa gran suavidad. ¿Hiciste que me creyera eso…?

—Vaya, mira lo feliz que te pusiste, creo que valió la pena hacerme más grande a propósito, ¿verdad?

Mientras se arañaba la cara sonrojada por lo que había hecho, el gran gato cerró un ojo como buscando la aprobación. Y parada justo al frente de su vista, en la entrada del callejón, la joven chica de cabello plateado cruzo los brazos en un gesto de desaprobación.

No había duda alguna, era la joven chica que había quedado grabada en los recuerdos y ojos de Subaru, antes de que perdiera la consciencia.

—Por cierto, ¿eres el pequeño gato de hace un momento?

—Fufufu. Con un gran tamaño como este, es más fácil transportar cosas. Además, con una conversación llena de humor, le ha puesto color al aburrimiento del día a día. ¡Una persona y un gato! Juntos en la vida diaria. Para más información pregunta en la reunión de espíritus, ¿eh?

El gato movía sus dedos hábilmente, como si fuera un diestro vendedor. Subaru finalmente aceptó que tal vez esa era su forma de actuar, sin entender lo que le había dicho.

Dejando ese tema de lado, Subaru caminó hacia donde estaba la joven chica.

—Entonces, a final de cuentas se quedaron esperando hasta que despertara…

—No te hagas ideas erróneas. Sólo nos quedamos aquí porque teníamos algo que preguntarte. Si no fuera por eso, te habríamos dejado solo en este lugar. Esa es la razón, así que no te hagas ideas erróneas.

Como enfatizando repitió esa oración una vez más, ante lo cual Subaru no quiso entrometerse de más.

Lo dijo con un tono de voz fuerte como presionándolo. Para alguien como Subaru con un nivel de comunicación uno, y encima de eso un nivel de comunicación uno con el sexo opuesto, no le quedó de otra más que asentir con una sensación de disnea.

—Es por eso que también use magia de curación en tu cuerpo, por eso también te dejamos dormir tranquilamente en el estómago de Puck, sólo por una razón, todo por nuestro bien. Es por eso que a cambio quiero que me contestes una cosa.

—Vaya que es una petición un tanto fuerte por algo tan simple…

Dando un argumento de la vida, favor con favor se paga. Ante la respuesta de Subaru, la joven chica manteniendo un rostro estricto, movió la cabeza hacia un lado.

—Nada de eso, no estamos de tu lado. Entonces, ¿tienes alguna pista de la persona que me robó mi insignia?

La joven chica por alguna razón bajo el volumen de su voz y le preguntó a Subaru, quien escuchaba sus condiciones tímidamente. Ante tal pregunta, a Subaru no le quedó de otra más que ladear la cabeza como diciendo no.

A decir verdad, tenía la sensación de que había escuchado esa misma pregunta justo cuando estaba a punto de perder la consciencia.

—¿Acaso durante el corto momento en que no estaba consciente, me pegué fuertemente en la cabeza?

—A lo mucho estuviste cinco minutos inconsciente, y en lo que a mí respecta es todo lo que sé.

—¿Entonces fue un deja vú? ¿O tal vez, mi habilidad oculta ha despertado, y por unos pocos minutos fui capaz experimentar lo que pasaría en el futuro?

¿Qué tal si…? El nombre de esa habilidad es: “¡No vuelvas a venir nunca más!”.

Tenía preparada esa precisa respuesta ante tal pregunta, lo que le daba la impresión de que sería algo muy útil.

Tal vez, era probable que pueda en algún punto en especial para hacer contramedidas a ciertos problemas como antes de un examen. El sueño se extiende.

—Ah, yo… ¡Era un hikikomori!

—¿Podrías no dejar de ignorar el tema principal y volverte loco? Responde a la pregunta.

—Hmm, en ese caso… No tengo nada parecido a una pista sobre eso.

Insignia, aquellas cosas que muestran su posición y que portan fiscales, abogados, o un miembro de la Fuerzas de Autodefensa de Japón, eso es una insignia, ¿verdad?

Lamentablemente, Subaru no tiene recuerdo alguno de haber visto una de esas cosas en el poco tiempo que ha estado aquí.

Si fuera a recordar su infancia, regresando de la escuela con un montón de insignias de juguete, no podría hacerlo puesto que ni siquiera sabía el camino de regreso a casa, y si expusiera ese tema, seguramente terminaría debajo de un gran bloque de hielo, ¿no?

Y con ello, Subaru no fue capaz de corresponder a las expectativas de lo que buscaba aquella chica.

Aun así, ante la respuesta de Subaru, la joven chica asintió con una expresión que no denotaba desaliento alguno.

—Ya veo. No importa, qué se le va a hacer. Pero, a cambio de que curara tus heridas me diste información acerca de que no sabías nada, así que tu deuda ya está pagada.

Y así,

Aplaudió fuertemente como si fuera una estafadora que ha perdido todo, dejó atrás a un Subaru sorprendido.

—Bien, es hora de irnos. Lo siento, pero tenemos prisa. Tus heridas ya deben estar curadas completamente, creo que las personas que te amenazaron no vendrán aquí, y si te quedas en este callejón vacío, terminarás muerto seguramente. Ah, no es que esté preocupada, simplemente te estoy advirtiendo. La próxima vez que te encuentres en una situación similar, no voy a ayudarte puesto que sólo serían problemas para mí.

Hablo rápida e ininterrumpidamente, ante un Subaru que se quedó totalmente callado, la joven chica murmuró un “está bien” mientras se daba la vuelta con una expresión de satisfacción.

Su largo cabello plateado ondeaba debido a su movimiento, incluso entre la oscuridad del callejón resplandecía maravillosamente.

Inesperadamente la sensación de recarga en su cuerpo había desaparecido, y Subaru trató de levantarse algo agitado de la caída.

Al mirar hacia atrás, no vio al enorme gato corpulento que estaba ahí hasta hace un momento, había vuelto al tamaño de la palma de la mano como lo había visto por primera vez.

El gato flotaba en el aire al igual que un globo, y se dirigía hacia la espalda de la joven chica.

—Lo siento. Ella no es nada sincera. No pienses que es mala persona.

Lo dijo con un tono de voz que implicaba una sonrisa, siguió a la joven chica, y el gato aterrizó suavemente en sus hombros. Como comprobando que el gato estuviera en su hombro, la chica lo acarició con su mano, y comenzó a desvanecerse su silueta entre su cabello plateado.

Mientras la veía irse de una manera muy galante, Subaru pensó en las palabras que había dicho el gato.

Parece que las intenciones y maneras de actuar de esa chica no son nada sinceras…

Alguien le había robado un objeto valioso para ella, y por ello estaba buscando a ese ladrón. Y mientras lo buscaba, se encontró con un Subaru siendo golpeado violentamente y con quién no tenía nada que ver, gastando el tiempo de su búsqueda en ayudarlo. Y encima de eso, se había tomado la molestia de sanar a un Subaru lastimado, además se había quedado esperando hasta que despertara, y como pago por ello buscaban sólo la respuesta a una pregunta, a la cual no respondió y dejó a Subaru hacerse a la idea de que esa deuda estaba pagada ya.

El problema aquí no es si ella no fue totalmente sincera.

Por primera vez Subaru se había encontrado con alguien con tal personalidad agradable que se tomó demasiadas consideraciones.

En lo que respecta con la joven chica, no recibió compensación alguna por su acción.

Dejó pasar desapercibidos a los perpetradores, y se tomó el tiempo de darle tratamiento médico, claramente el balance entre sus acciones era negativo.

La joven chica estaba en todo su derecho de culpar a Subaru, no importa cómo lo viera Subaru, tenía un deber que cumplir.

Pero a fin de cuentas, la joven chica no culpó de nada a Subaru, e incluso no le pidió que le agradeciera por ello.

De alguna manera, todo parece indicar que la joven chica había ayudado a Subaru como resultado de un simple capricho egocentrista.

—¿No es ese un estilo de vida muy desventajoso?

Dijo Subaru mientras se levantaba, y se quitaba la suciedad del polvo que estaba en su jersey con unas palmadas.

Su jersey favorito no estaba muy dañado, lo único que destacaba en él era la suciedad del polvo. Pero más importante que eso, el dolor por esos golpes que había recibido se había desvanecido totalmente.

Giró su hombro, movió sus piernas y caderas, comprobando que estuviera en buen estado físico, probando la efectividad de la magia que iba más allá del sentido común.

Y se dirigió rápidamente hacia donde estaba la joven chica en búsqueda de retribuir aquella deuda que ella había saldado fácilmente.

—¡Oigan, espérenme!

Soltó ese grito detrás de la espalda de la joven chica que tenía su cabeza hacia el lugar que conectaba el callejón con la calle principal.

Se acarició el largo cabello plateado con la mano, y ella volteó con una expresión de molestia.

—¿Qué? Ya terminamos de hablar. Y no tenemos nada más que ver. Tan sólo por un momento nuestras vidas se cruzaron. Pero ahora eres un completo extraño.

—¡¿Por qué tienes que decirlo de esa manera?! Ese asunto ya se acabó, pero todavía falta mucho para resolver este otro.

Subaru se acercó corriendo, viendo la frívola mirada de aquella chica.

Mientras una parte de su mente pensaba que lo hacía como un hombre que va tras una chica después de haber sido rechazado, Subaru extendió sus manos como bloqueando su camino.

—Era un objeto importante para ti, ¿no? ¡Déjame ayudarte!

—Pero, tú no…

—¡Puede que no sepa el nombre de la persona que te robó, ni su linaje, ni sus hábitos, pero al menos sé cómo lucía su apariencia! ¡Tenía un diente de fuera, y era una linda chica[1] de cabello rubio! ¡Su estatura era menor que la tuya, y su pecho también era pequeño, su edad puede que sea dos o un año menor que tú, esas son mis impresiones!

Por estar hablando tan deprisa, a Subaru se le terminó saliendo un mal hábito.

Y en este preciso momento, había demostrado ese mal hábito, dejarse llevar por sus pensamientos y decirlo claramente sin titubear.

Aquella información excesiva e innecesaria como sus hábitos o su pecho. Agregándole que era una chica linda, lo cual era una impresión personal. Sin mencionar su mal hábito de hablar su japonglish.

Durante su primer año de secundaria, en sus primeras vacaciones de verano, perdió su libro de inglés. Desde entonces, Subaru negó unilateralmente su relación con las palabras tomadas prestadas de idiomas extranjeros. Aislándose a su lengua nativa.

¿Cómo podía atreverse a usar esas palabras estilizadas de otros idiomas como el inglés en una conversación diaria?

Subaru parecía estar nervioso y arrepentido, al haber recordado eso.

Su espalda estaba empapada de sudor frío. Comenzó a transpirar por sus axilas, manos y brazos. Comenzó a tener latidos fuertes y agitados, a sentir vértigo, congestión nasal, dolor de cabeza, y se sentía rodeado.

Y quien lo salvó de aquella situación de desesperación fue…

—Qué extraño eres.

Era la voz de la joven chica, quien puso su mano en la boca, e hizo su cabeza a un lado como admirando una rareza.

Ella se quedó observando a Subaru como analizándolo.

—Déjame advertírtelo, no tengo nada con lo cual agradecértelo.

—Vine hasta aquí sin traerme nada.

—No te preocupes. Yo también estoy sin un centavo.

—Aunque no puedo tranquilizarme en esta situación…

A manera de interludio, por lo que estaba pronto a decir, ignorando todo lo demás, Subaru golpeó su pecho.

—No necesito que me des nada a cambio. Tan sólo quiero agradecerte ayudándote.

—No he hecho nada por lo cual merezca tu agradecimiento. Si es por lo de las heridas, ya te había dicho que esa deuda estaba saldada.

Y así, la joven chica hizo añicos la posición que Subaru había tomado.

Ante tal actitud de terquedad de aquella chica, Subaru hizo una risa fingida, —En ese caso… —y dijo unas palabras a modo de prefacio.

—Quiero ayudarte por mi propio bien. Ese es mi objetivo, eso es. Tan sólo quiero cosechar mi buena acción de cada día.

—¿Buena acción?

—Así es, si hago una buena acción, iré al cielo cuando muera. Y en ese lugar, seguro que me estarán esperando una vida llena de excesos. Así que por favor, déjame ayudarte.

Ni siquiera él entendía lo que había dicho, simplemente declaró lo que quería decir.

Ante la determinación en la cara de Subaru, la joven chica se quedó pensativa. Sin embargo, el gato gris que estaba sobre su hombro, tocó su mejilla con su patita y dijo.

—No me da la sensación de que sea malvado, ¿no crees que lo mejor sea aceptar su oferta sinceramente? Mira que buscar al ladrón sin una sola pista, con lo grande que es la capital, sería una locura.

—Pero… Yo.

—Creo que te ves linda cuando te pones obstinada, pero pienso que ponerte terca y perder de vista tu objetivo, es una gran tontería. Jamás pensé que mi hija fuera tan tonta.

Bajo sus hombros ante la provocación hecha por el pequeño gato, y levantó sus cejas en gesto de desaprobación.

Y minutos después, —Ah, Hmm…, No…, Pero… —, soltó vacilaciones con un tono un tanto extraño y de preocupación.

—En verdad, quiero agradecerles ayudándolos.

Diciendo eso, la mano extendida de Subaru, fue tomada en señal de aprobación.

[1] En el japonés Subaru lo pronuncia en inglés, Pretty Girl.
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