Capítulo 7

Lo siguiente que supe es que estaba en el hospital.

Por supuesto, no era ese hospital abandonado. Era un hospital general perfectamente limpio en la ciudad.

Ya que había sido golpeado por las navajas rotantes de esa sierra eléctrica triple asesina, había asumido que habría necesitado algo así como veinte o treinta puntadas, pero cando jalé mis pijamas y revisé mi costado, encontré que sólo estaba cubierto con un largo pedazo de gaza parecido a un trapo. Había sido una rasurada cercana. Eso se sentía algo decepcionante, pero tenía sentido cuando lo pensabas. Si realmente hubiera sido golpeado por esas navajas rotantes rápidamente, mis órganos y vasos sanguíneos habrían sido arrancados en pedazos. Habría muerto instantáneamente sin tiempo de decir algo.

—Satori-kun.

La Representante de la Clase me habló desde más allá de las cortinas dividiendo la larga habitación del hospital. Mis hermosas hermanas, madrastra y Representante de la Clase habían tomado turnos para visitarme, así que los otros chicos en la sala del hospital no podían dejar de triturar sus dientes. Incluso mi kouhai bruja y una sirena sorprendentemente con unos enormes pechos ocasionalmente venían. ¡Desearían ser yo, ¿no es así?! ¡Ajajajaja! ¿¡Gh!? ¿¡Reír lastima la herida en mi costado…!?

—¿Por qué te estás torciendo así, Satori-kun?

—Q-quería sentir si realmente estaba vivo…

—Ya veo. —La Representante de la Clase jaló una silla plegable cercana y se sentó. —Para ser honesta, hay demasiadas partes increíbles del cómo logramos regresar vivos de ese Hospital Convaleciente del Comité de la Paz. Pellizqué mi propia mejilla incontables veces.

—No te tocó lo peor, Representante de la Clase. Las tres miembros de mi familia son Archienemigos y mi papá solía trabajar para la Cruz Brillante. Y después mi madre real había omega-evolucionado en una cazadora que la sociedad humana no puede controlar. ¡Hay algo malo con un mundo donde soy el único humano normal!

—No creo que puedas llamarte normal cuando construiste un simulador de desastres ambientales por tu cuenta, y después destruiste toda la Cruz Brillante.

—No fui yo. ¡Es Maxwell quien es asombrosa!

—¿Y quién fue el que construyó a Maxwell? Por Dios.

No importaba lo que dijo la Representante de la Clase, no podía pensar en mí como una persona increíble.

Siento que había recuperado un poco de esa noche, pero nada cambiaría el hecho de que había abandonado a mi propia madre en el pasado. Ya que había sido envuelto en el divorcio de mis padres, y no sabía lo que era una “familia normal”, no podía decir si todas las familias de japonés eran como las series emotivas que salían a las nueve o diez de la noche. Pero cuando escuché algo cayendo dentro de esa casa cercana, había huido hacia afuera en lugar de precipitarme adentro. Fui un cobarde que no había sido capaz de intervenir o llorar con ellos, así que cargaba un pecado en eso. Incluso si era algo pequeño, e incluso si no podía haber en sí forzado mi pensamiento en ese problema de adultos, seguí siendo un patético cobarde por huir del dolor en lugar de al menos tratar de hacer algo.

Sin embargo.

—Eso no es verdad.

Cuando le dije eso a la Representante de la Clase, ella sonrió y dijo algo extraño.

—Es cierto que siempre te refugiaste en mi casa cuando comenzaban a pelear. Y no creo que eso sea algo malo. Pero, Satori-kun, cuando estabas acurrucado, esnifando y rehusándote a tocar el chocolate caliente frente a ti, siempre decías lo mismo.

—?

—”Mi mamá y papá pelean porque estoy ahí. Así que si no estoy ahí, dejarán de pelear.”

—…

No.

Espera. En ese caso…

—No sé si realmente estaban peleando por ti. Mi suposición es que no era así, pero no hay forma de descubrirlo ahora.

Ella sonrió.

De su posición ya había un paso eliminado, esa amiga de la infancia vecina mía podría haber visto un lado de mi familia que yo no había visto.

—Pero, Satori-kun, no estabas huyendo y estabas peleando. Incluso si eso significaba abandonar un hogar cálido donde todos te estaban esperando. Y rezabas todos los días que tus padres arreglaran las cosas. Eso podría no haber pasado, pero no le dejaré a nadie negar tu esfuerzo o sentimientos. Sí, no incluso si eres tú mismo.

 

El pequeño problema de una pequeña familia se había acabado.

Magatsu Taori había desaparecido, pero por cómo lucían las cosas, ella no trataría de atacar a Satori y a las otras de nuevo. Realmente no había prueba de eso, pero Amatsu Yurina era una madre también. Así que ella entendía. Incluso si había sido un accidente, el recuerdo de perforar a su propio hijo con una navaja sería algo muy fuerte para ella. ¿Podría ella continuar usando orgullosamente esas habilidades de combates? La respuesta era probablemente no.

Y Yurina misma sintió un temblor en sus dedos. La sensación de esa rama puntiaguda perforando la piel de él no se desvaneciera tan fácilmente.

Pero un problema fundamental permanecía sin resolver.

—Absolute Noah continuará, no importa qué tanto Satori me resienta por ello. Cuando las traje a esta familia, decidí que sería la madre de ese niño tanto como soy la esposa de ese hombre, así que no me retractaré de esto.

El hogar Amatsu se puso tenso tan pronto Satori se había ido. Amatsu Yurina, las dos Archienemigas hermanas y un ex investigador de la Cruz Brillante vivían debajo de ese sólo techo. Las preocupaciones de Magatsu Taori podrían no haber estado completamente equivocadas. Un niño sin una voluntad tan fuerte habría sido tragado por la oscuridad en un santiamén.

Al mismo tiempo, era la presencia de ese chico que mantenía la tensión en ese caso por debajo de cierto nivel.

En esa manera, Satori realmente era un héroe para Amatsu Yurina. Su habilidad con una espada o escudo era irrelevante. Esto era un nivel más fundamental. Incluso cuando removías el prejuicio del hijo propio, él era necesario para mantener el orden en el ambiente completamente cerrado de Absolute Noah. Justo como un agente deshumidificador en un tocador, él podría proteger a todos de un torrente de malvada malicia. Y él no discriminaría entre humano y Archienemigo.

Erika, la Vampira, y Ayumi, la Zombi, se habían presentado para la reunión en la noche. Tomó lugar en el comedor con las luces apagadas.

Las hermanas lucían disgustadas, lo más probable porque no apoyaban el plan Absolute Noah. Y por lo tanto no les gustaba que Satori hubiera sido convertido en la piedra angular en contra de sus deseos.

—*Fuguu*. Todavía no estamos de acuerdo de ir con esto, mamá.

—Además, no sabemos qué es esta Calamidad. Somos Archienemigas y somos las no-muertas que superaron los Niveles 1 hasta el 4 de los crueles métodos de eliminación de la Cruz Brillante. No sé si es una guerra o un desastre, ¿pero no es demasiado pronto para rendirse?

Cuando sus dos hijas fruncieron el ceño, Amatsu Yurina suspiró mientras vestía una blusa tan ligera que su brasier negro se transparentaba y jeans tan apretados que la forma de su trasero se dejaba ver. Ella era la Archienemiga Lilith. Ella probablemente había sugerido muchas otras cosas antes de llegar a Absolute Noah. Y ninguna había funcionado, así que ella había terminado con esta.

—…¿Han visto las noticias en línea sobre las muertes en masa de las abejas de miel en América?

—¿*Fuguu*?

—¿Qué tal sobre las muchas focas encalladas en las playas en el Reino Unido o los caminos cubiertos en cangrejos muertos en Australia?

—Eso es probablemente causado por moho, parásitos o bacterias. Todos tienen causas diferentes, así que mencionar alguna conexión entre ellos no tiene sentido. Y ninguno de ellos suena a que infectarían a los humanos de cualquier manera.

—Sí. Y los detalles no importan en sí. —Amatsu Yurina rápidamente rechazó lo que ella misma había dicho. —El problema, Erika, es que todo viviendo en este mundo tiene lo que llamarías un “extremo enemigo natural” que eliminaría a todas las especies si simplemente se encuentran con él. Ya que la llave y el cerrojo difieren entre especies, las causas de muerte no serán todas iguales. Y no se lo encontraran frecuentemente. Pero si de casualidad encaja la llave en el cerrojo como una contraseña ingresada al azar que de casualidad funcionó, entonces todo se acabaría. Las probabilidades son tan bajas que podrías casi sentir la mano de Dios guiando eso está presente, pero una vez que claramente encaja adentro, ni siquiera la avanzada civilización de la humanidad será una excepción. Justo así, todas las especies se extinguirán.

—…

—Dios creó este mundo. Incluyendo todas las cosas vivas en él. …¿Eso quiere decir que Dios se aseguró que había interruptores individuales para destruir cada una de esas especies? Para cuando Sodoma y Gomorra fueron llenados con hechos malvados o cuando Shemhazai y Azazel descendieron a la tierra, durmieron con chicas humanas y procrearon incontables demonios. De esa manera él puede destruir la civilización de la tierra tan fácilmente como apretar un botón de reseteo.

Algo se estaba acercando.

Cuando la tierra fue llenada con hechos malvados, un interruptor fue automáticamente presionado y la civilización humana colapsó. Y a diferencia de aves de mar o abejas de miel, no había forma de medir el efecto que tendría la aniquilación de los humanos. Incluso si una guerra sin leyes, la tierra del planeta y los mares estarían cubiertos con portaviones nucleares y fábricas farmacéuticas llenas de peligrosos químicos. …Ella odiaba admitirlo, pero los hechos malvados que jalarían el gatillo eran probablemente los Archienemigos. Cada vez que la raza humana los apoyaba, las manos del reloj daban tic hacía adelante. Y la destrucción de Satori de la Cruz Brillante podría haberlo llevado al punto sin retorno.

Por supuesto.

Eso era sólo si pensabas en el ser absoluto como Dios como alguien con una presencia física, y aceptabas que él verdaderamente existía en este mundo. Archienemigos podrían ignorar las leyes físicas en algunas maneras, pero ellos no incondicionalmente aceptaban todo lo del ocultismo. Ellos creerían a lo que han visto por su cuenta, pero eso no estaba necesariamente limitado a la ciencia y física. Esa era la única diferencia entre ellos y personas normales.

—¿Qué pasa…? —tragó saliva Erika. —¿Qué le va a pasar a Satori-kun y a los otros humanos?

Amatsu Yurina se encogió de hombros.

—Si supiéramos eso por adelantado, eso sería más sencillo. —Y ella dijo, —Sólo sabemos lo que será cuando esa ruina ya nos haya tragado en su totalidad.

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