Capítulo 8

Después de la escuela.

Justo como se le indicó, Homura fue a esperar enfrente de la puerta de la sala de profesores justo después de que la clase de Japonés Moderno terminara, y pronto después, la Profesora Fujimori apareció enfrente de ella.

En lugar de sus jeans usuales, Fujimori estaba vistiendo un traje.

La pegada falda que estaba vistiendo le quedaba bien, haciéndola lucir como una profesora hábil.

—Sensei… ¿va de caza de trabajo?

El rostro de Fujimori se crispó al comentario burlón de Homura.

—Adelante y ríete si quieres.

—No, no, luce bien. Luce lindo en usted. Realmente la admiro.

—Te lo suplico, por favor sólo ríete ya.

—Si siempre enseñaras luciendo así, no me dormiría en clase.

—…Y después de que pasé por alto tus acciones tantas veces…

Mientras Homura trataba de dirigirse hacia las puertas de la escuela, Fujimori la detuvo mientras hacía una mueca de dolor al tener que usar zapatillas. Normalmente ella usaba botas.

—Nos dirigimos al estacionamiento.

—Ah, ¿nos iremos en su carro? Basado en su imagen, parece como si tuviera una Harley-Davidson cubierta con cuero negro. ¡Como si sostuviera una escopeta en una mano y disparara mientras hace una vuelta rápida!

—No tal profesor existe.

Las dos llegaron al estacionamiento. El carro en el que se subieron era un Mini-Cooper.

Fujimori sacó un par de lentes para manejar de la guantera y se los puso, su imagen de trabajo cambio de una maestra hábil a una secretaria.

Mientras se ponía su cinturón de seguridad en el asiento del pasajero, Homura habló.

—No pensé que vendrías para ayudarme a persuadir a mis padres, sensei.

—Hicimos una promesa, después de todo. Obtuviste los resultados apropiados, aunque era una caja de almuerzo cuyo sabor prácticamente rompía las reglas…

Homura ruidosamente protestó contra el comentario innecesario que Fujimori agregó al final.

Sonriendo, Fujimori encendió el Mini-Cooper y manejó.

Su destino era el hogar Hinooka.

—Esta vez, es mi turno de actuar.

Temprano ese día, Fujimori llamó a la casa y preguntó cuándo sería un día conveniente para que ella visitara, y la madre de Homura rápidamente aceptó hacerlo hoy. Después de recibir la llamada de ella, el padre de Homura había apresurado su regreso a casa y estaba en medio de conducir a casa mientras se inquietaba.

Mientras pasaban por los miembros del club de deportes quienes estaban corriendo por la escuela, Fujimori le preguntó algo a Homura.

—¿Sigues continuando tu entrenamiento matutino?

—Más o menos. Últimamente, el menú de entrenamiento se ha vuelto más flexible.

—Touya realmente es bueno cuidando de los demás.

—No, fui completamente engañada por él. ¡Mi orgullo ha sido quebrado en pedazos!

—¿De qué hablas?

—¡Si ha estado viendo a una gran belleza como Misasagi-senpai de cerca cada día, entonces por supuesto que sus sentimientos usuales hacía las chicas se entumecerían! ¿¡Cierto!?

—Entiendo. Antes de que comiences el entrenamiento del Club de Exploración, voy a destruirte y ponerte en forma comenzado por esa sobre conciencia de ti misma.

—¿¡Hah!? ¡¡Eso es demasiado cruel!!

El Mini-Cooper entró en la calle principal y aceleró.

Teniendo su cuerpo inclinado hacia adelante mientras protestaba, Homura estampó su cabeza contra su asiento con un bang.

Mientras conducían, música occidental del radio FM sonó en el carro.

Después de mirar cuidadosamente al cambio manual del carro el cual veía raramente, Homura ahora tenía una expresión mansa mientras preguntaba algo.

—Sensei.

—¿Hmm?

—Sobre la hermana de Touya-kun…

—Sí, es verdad. Ella está muerta.

Habiendo adivinado la pregunta de Homura, Fujimori inmediatamente respondió.

—¿Qué tal si le preguntas por tu cuenta? Probablemente te contará sin prestarle mucha atención.

—No, eso es un poco…

Para Homura, Fujimori era prácticamente la única persona a la que podía preguntarle acerca de las circunstancias.

—¿Fue de…enfermedad?

—…Sucedió…hace nueve años.

Fujimori bajó el volumen de la radio.

—¿Recuerdas el Incidente Oosumi?

—Ah…

Homura frunció el ceño mientras sentía ansiedad creciendo dentro de ella.

—Recuerdo lo general de ello.

Fujimori silenciosamente asintió.

Incluso si ella no tenía recuerdos concretos, los pesados sentimientos asociados con ello aun acechaban dentro del pecho de Homura. Había sido un accidente que había tallado gran miedo en los padres y niños locales.

Incluso Homura, quien nunca había estado bien informada sobre ello, no era la diferencia.

—Él era un estudiante de primero de primaria en ese momento. Su hermana era de sexto año en la misma escuela que él.

Un año después de que la foto de los dos en el cuarto de Touya fuera tomada-

—El culpable, quien vivía cerca, invadió la escuela. Parece que su hermana fue asesinada justo enfrente de sus ojos.

—…

—El culpable fue arrestado en el lugar. Dos niños murieron. Un maestro también fue gravemente herido.

La hermana mayor de Touya fue una de las victimas del incidente.

Ella podría haber tratado de proteger al pequeño Touya con su pequeño cuerpo…

Cuando ella pensó en eso, los ojos de Homura se calentaron y ella colgó su cabeza mientras la luz de la puesta del sol a través del vidrio repentinamente se había hecho muy brillosa.

—…¿Qué pasó con el culpable después de que fue capturado?

—Él fue tratado como demente y no fue procesado. Aparentemente él actuó como un rencor hacía sus padres y a la secundaria que fue la causa que se volviera un aislado en casa.

—¿No eso no tiene nada que ver con esos niños de primaria?

—Sí. No tiene nada que ver. Es por eso que fue tan doloroso.

—…

Homura no tenía palabras para decir.

—Touya aparentemente comenzó kendo después de ese incidente. Él probablemente pensó sobre ello mientras él era un niño.

Repentinamente, Fujimori suspiró mientras aflojaba sus hombros.

—…Y eso es todo lo que escuché de su padre.

—¿Qué? Así que tú tampoco le preguntaste directamente entonces, sensei.

—No, jajaja.

Escuchar sobre perder la familia de uno hizo a Homura recordar a esa mujer cuyo hijo había sido secuestrado. ¿Por cuántos años su dolor continuó sin curarse teniendo un objetivo claro al que dirigir su furia?

Ya fuera si tuviera un objetivo para enojarse o no, probablemente era doloroso de cualquier manera. ¿Pero era el dolor de partir sin un final claro más ligero que el dolor de una muerte segura?

Incapaz de elegir sus palabras bien, Homura le preguntó a Fujimori esa pregunta vaga.

—Furia sin una salida, ¿eh? Es difícil de comparar la profundidad del dolor de diferentes personas.

—Supongo…

—Difiere por cada persona. Hay personas que se deprimen tanto que dañan su salud cuando su pescado mascota muere, y también están aquellos que no derraman un sola lágrima incluso cuando su propio hijo muere.

—…

Causas de muerte no estaba limitado a sólo accidentes o crímenes, sino incluía enfermedades e incluso vejez. Pero incluso si eso era sentido común, las personas no podían estar de acuerdo fácilmente con ello.

—Pero, lo que es claro… es que no tenemos de otra sino seguir adelante.

—Eso es verdad. Tenemos que trabajar duro como las personas dejadas atrás, —Homura fuertemente estuvo de acuerdo mientras apretaba su puño ligeramente.

Al escuchar a Homura decir eso, Fujimori levantó una ceja y la miró con una mirada penetrante.

—¿Fuiste dejada atrás?

—…¿Eh?

—No, perdón por preguntar algo tan insensible, pero… ¿estás diciendo que los muertos se fueron al “otro lado”?

—Eso… podría no ser exactamente, pero ellos… no sabemos si se fueron a otro lugar.

—Ya veo. Poniéndolo así, morir podría no ser tan malo.

Por supuesto, era claro que Fujimori no pensaba realmente así.

Fujimori apretó el volante mientras miraba a lo lejos del paisaje a través de la ventana del frente, luciendo como un marinero agarrando el volante del timón del barco para Homura.

—Algún lugar que no sabemos, ¿eh? Eso se extiende ante los ojos de aquellos que viven el ahora. Hasta el infinito.

—…Esas son las palabras de Vasco da Gama, ¿cierto?

—…No.

—¿Entonces Almirante Perry, quien obligó a Japón a abrir sus fronteras?

—Mal. Son las palabras de Fujimori Chiayu, con cariño. Realmente eres quisquillosa, ¿sabes?

Fujimori ondeó su mano izquierda furiosamente para esconder su vergüenza.

—¿Chiayu? ¿Chiayu-chan? ¿Ese es su primer nombre, sensei?

Homura sonrió al lindo sonido que daba.

—¡¿Qué? Eso es más lindo que un apodo como Mori-chan! Tengo que decirle a Touya-kun más tarde.

—Si me llamas Chiayu-chan, te golpearé.

Cavando su propio agujero otra vez, Fujimori desplomó y descansó su cabeza contra el volante.

—Ah, es cierto, hay algo que quisiera preguntar.

—¿Qué, otra pregunta? ¡Maldición, tu casa está muy lejos!

—Esto es lo último, en serio. Amm, es sobre Fujimori Ameno…¿-san?

—Así que finalmente mencionaste eso.

Fujimori miró hacia adelante con ojos severos.

—¿Podría contarme sobre ella ya? Las personas han estado chismeando sobre ella desde el Festival Shinryoku.

Homura en sí había escuchado en su mayoría sobre ello por sus compañeros, pero aparentemente la misteriosa chica hermosa quien había sido descalificada del “Concurso de Yamato Nadeshiko” no había aparecido en la escuela desde entonces, permaneciendo sin identificar.

Fujimori, quien parecía ser la única quien sabía las circunstancias alrededor de ella, había escapado evitando ser cuestionada sobre ello por los estudiantes también.

Ahora que Homura la había acorralado dentro del carro sin alguna forma de escapar posible, Fujimori finalmente habló francamente sobre ello mientras pesadamente daba un largo y resignado suspiro.

—Ameno es una gorrona quedándose en mi casa. Como resultado, temporalmente la registré como parte de mi familia.

—¿¡E-e-es tu hija ilegítima!?

—Haa, pensé que dirías eso. No, no lo es. ¡Y tampoco es una hermana nacida de una madre diferente! No esparzas extraños rumores.

—¿Pero realmente registrarías a una completa extraña como parte de tu familia? Más bien, ¿es eso algo que puedes rentar temporalmente en primer lugar? ¿Es miembro del Club de Exploración?

—¿Qué te hace pensar eso?

—Touya-kun parecía saber sobre ella también.

—Realmente llegaste a entender que ese chico no puede esconder nada.

—Y además, antes una cierta persona dijo que eran “tres” miembros del club.

Ella no reveló que Rokujizou había sido la que lo había dicho. En ese momento, Homura simplemente había sentido que era algo que no debía ser mencionado dada su mirada. Ahora sin embargo, la curiosidad de Homura le ganó.

—…

Fujimori tenía expresión problemática mientras guardaba silencio.

—Aunque quisiera conocer a Ame-chan.

—¿Ame-chan?

—Ella parece interesante.

—Aunque ella es una gran molestia para mí, como la que fue forzada a ser su tutora… Ah, desafortunadamente, ella no es una miembro formal. Ella sigue siendo una miembro del club provisional, y justo ahora ella está en una principal…convalecencia. Tendrás la oportunidad de conocerla eventualmente.

—Cuando-

Fujimori silenciosamente fulminó con la mirada a Homura, diciendo implícitamente. “No preguntes más.”

Después de conducir por una zona residencial, el carro llegó a la casa de Homura.

El carro de su padre no estaba en el garaje de la casa aún.

Él probablemente llegaría pronto.

—Adelante, general. La fortaleza está prácticamente vacía.

—Muy bien, marchemos.

Fujimori sacó del asiento trasero un pastel que había traído como presente en el camino acá.

—Si va a postrarse para pedir permiso, ¿no debería hacerlo al estilo japonés?

—No voy a postrarme. No vine aquí para tomarte como mi esposa.

La madre de Homura salió de la puerta de enfrente.

Fujimori corrigió su postura y la saludó cortésmente, luciendo en cada detalle como la maestra ideal.

—…Bueno, en términos de apariencia, al menos.

Con esto, había una esperanza de hacer a su padre, quien había estado persistentemente objetando que Homura se uniera al club, rendirse. Con la guía de su madre sentada al lado de él, su éxito estaba incluso más seguro.

Dándose la vuelta para mirar a su hermana menor, quien estaba viendo hacia abajo desde el barandal del segundo piso para ver que estaba sucediendo, Homura ya estaba mostrando una señal de victoria a ella.

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