Capítulo 84: Tan sólo una historia sobre aquel momento

―― Y nuevamente, la consciencia de Subaru se percató de que estaba siendo llevada al mundo de la oscuridad.

Su consciencia erraba en un vasto lugar. Flotando en el vacío, sin tener la sensación de sus manos, pies, ojos, orejas, y cada uno de sus órganos, tan solo estaba ahí la consciencia del ente llamado Natsuki Subaru.

Ni siquiera podía observarse los confines del espacio de este mundo. Tan sólo era una oscuridad interminable, de un color negro azabache capaz de tragarse por completo la silueta de las sombras.

Sin embargo, en esta ocasión había algo diferente. No era como todas las veces anteriores en las que había sido traído a este lugar totalmente inconsciente.

En las ocasiones anteriores, en las que incluso era difícil tener su propia fuerza de voluntad en esa oscuridad y en las que sólo quedaban vagos recuerdos, Subaru definitivamente pudo darse cuenta de su existencia en ese lugar esta vez.

Sin la existencia de su cuerpo, manos y pies, era imposible para él estar consciente de su fuerza de voluntad.

Pero, su fuerza de voluntad se volvió razonamiento, permitiéndole poner en práctica la capacidad para pensar.

El mundo donde todo era pasajero y efímero. Si despertaba, terminaría olvidándolo todo. El jardín de las sombras. Que siempre le provocaba una terrible presión de nostalgia a Subaru.

Cuando es traído a este lugar, no puede reconocer ni voces ni rostros, tan sólo la existencia de “alguien” afectivo.

La oscuridad se distorsionaba enfrente de él, y se dio cuenta de que las sombras lentamente tomaban forma de humanos.

Logrando entreverse una delgada carne, y cada una de sus dos manos formándose y uniéndose a su cuerpo. Ahora se había formado el brazo entero en lo que hace un momento tan solo era una mano, las palmas de la mano que ahora se habían formado, se extendían como buscando la existencia de Subaru.

El corazón de Subaru estaba siendo atraído por una reacción instintiva: quiero tocar, quiero buscar.

Pero, no había reacción alguna de sus manos, ni tenía boca para hablar, y por ello, no podía hacer nada.

Subaru no podía ser tocado por ella, y ella tampoco podía ser tocada por Subaru. Su objetivo era Subaru, sin importarle a ella cuánto tiempo le tomara reconstruir el cuerpo de Subaru. Sin importar cuánto tiempo extendiera ambos brazos, sin importar cuánto tuviera que esforzarse.

Subaru estaba siendo superado por su propia impotencia, mientras trataba de comprender aquella parte suya que estaba inconsciente.

――Te amo.

La sombra, esa expresión invisible estaba distorsionada en dolor, susurrándole a Subaru que lo amaba.

Quiero responder a esas palabras, tengo que responder. Con mi voz, con mis acciones, quiero corresponderle con amor. Amor con amor debe corresponderse. Y aun así――

――Subaru.

La voz de alguien, pronunciaba el nombre de Subaru.

Su consciencia amorfa, reconocía que no era la voz de la chica de hace un momento, que la había sentido por detrás. Pudo observar el ojo de una existencia que no debería existir detrás de él. En algún lugar de la oscuridad, podía apreciarse una pequeña luz como un punto.

Y esa voz, provenía desde ese lugar.

—Te amo.

—Subaru.

Esas palabras fueron soltadas al mismo tiempo.

Quiero corresponder con amor. Tengo que responderle a la voz que me está llamando. La voz de la chica que está a su frente, la voz proveniente de aquella luz detrás de mí――

Como siendo guiada, como siendo atraída, poco a poco, poco a poco, la consciencia de Subaru se alejaba del jardín de sombras. Como siendo arrastrada hacia la luz. Y en la mente de Subaru, resonó una temblorosa y triste voz.

—Te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo.――

――Por favor, Subaru.

Un susurro de amor reverberante. Que se le puede llamar sentimiento lleno de amor puro. Recordó su nombre. Y después, recordó a la persona llamándolo de esa forma. Recordó aquello que tiene que hacer a toda costa. Recordó el lugar al que tenía que ir a toda costa.

Y por eso, no podía estar en este lugar.

—Te a…….

—¡Vendré a verte en la próxima ocasión!

Interrumpió la boca inexistente, que no transmitía voluntad alguna, con aquella determinada oración.

Aquella voz guardó silencio. Y se alejaba más y más. Su consciencia salía del mundo de las sombras para ser absorbida por el mundo de la luz, desapareciendo en el blanco resplandor de la luz.

――Estaré esperando.

Al final, solo quedó ese murmullo, y la consciencia de Subaru se desvaneció en la luz.

 

※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※※

 

Su consciencia dormida parecía emerger de las profundidades del mar, y finalmente despierta al cruzar la superficie del agua, cuando abrió sus párpados.

La luz del día penetró fuertemente en sus glóbulos oculares, y con sus ojos llorosos, Subaru divisó un par de ojos azul púrpura tenues y brillantes. Estaban muy cerca, incluso con esa distancia podía sentir la respiración, provenientes de unos hermosos labios rosas— Tanto así era, que entró en pánico.

—¡¿Su cara está demasiado cerca?!

—Wah…. ¡Ah, Subaru, por fin despiertas! Ah, qué alivio. De verdad.

Y cercano a él estaban los ojos de Emilia, su rostro estaba a una distancia tan corta, que rápidamente hizo que se diera cuenta de la situación y recobrara completamente su consciencia. Al ver a Subaru entrar en pánico, Emilia no le dio demasiada importancia y se sintió realmente aliviada.

Maldición, qué linda es.  Mientras veía lo que ella hacía, Subaru se percató del extraño ángulo en el que se encontraba posicionado en relación con Emilia.

— Estoy recostado sobre el regazo de Emilia-tan. P-Pero, con esta distancia, debajo de mi cabeza puedo sentir que hay una sensación parecida al paraíso…

—¡No hagas esa extraña afirmación! Estás en mi regazo. Dormías cómodamente, ¿hay algo de malo en ello?

—Claro que no hay nada de malo. ¿No ves que hasta caí en un profundo sueño?  No hay nada mejor que esto, es como una recompensa por todo mi esfuerzo.

Y Subaru dejó caer todo el peso de su cabeza sin contenerse en su regazo, mientras se reía. Y al ver esa sonrisa de Subaru, los labios temblorosos de Emilia, fueron lentamente poniéndose tensos.

El ambiente había cambiado. Ya no había nada más que hablar ahora que estaba confirmado que ambos estuvieran bien.

—Y… ¿Puedo preguntarte sobre todo lo que pasó?

—Quien quiere saber todo lo que pasó, soy yo… Sobre lo que pasó después de la explosión de las piedras mágicas que tomaste de la carreta dragón. Cielos, fue algo peligroso, ¿sabes?

Sin cambiar de postura, Emilia volteó hacia abajo, y comenzó a dar detalle a detalle.

Subaru había salido volando de la carreta dragón sin explicación alguna, y en lugar de tratar de seguirlos, se  fue alejando montado sobre el dragón de tierra rápidamente.

Fueron detenidos por Puck y Otto cuando lo hicieron, y al ver una gran explosión de fuego alzarse a la distancia se desmayó. Buscaron a un Subaru alterado, yendo hacía la parte inferior del gran Árbol Flügel, y encontraron a Subaru y Patrasche tirados en el suelo. Y además parecía que Patrasche trató de protegerlo poniéndose encima de él.

—¿Qué pasó con Patrasche? Recuerdo que antes de que perdiera la consciencia, me dio la impresión de que estaba lamiendo mi cara.

—Te lamió después de que desmayaras… Pensando en tratar de llevarte a que te dieran tratamiento médico, intentó alejarte del lugar, estaba realmente enojado. Esos vendedores ambulantes… No pudo comunicarse con Otto-kun, y también era posible que ni siquiera hubieran empezado con el tratamiento médico.

—Maldito, Patrasche. Qué grosero fue con Emilia-tan…. Bueno, no importa, eso significa que él trató de protegerme, ¿eh? Qué dragón tan fiel. En verdad me encanta.

Se podría decir que tenía un día y medio de haber conocido a Patrasche, pero el número de veces que habían evitado la muerte ellos juntos, fue demasiado alto en este mundo. En este ciclo actual, la escena de la batalla era algo que había permanecido continúo. Y la verdad era que, si no hubiera sido por la ayuda de Patrasche, no hubiera llegado hasta este punto. A pesar de que tan solo se trataba de un dragón de tierra que le había prestado Crusch, y después de ello le había dado como recompensa.

—Me dieron a Patrasche. Ahora será mi compañero para siempre… Pero, ¿qué le pasó a Patrasche?

—Tenía quemaduras graves, pero parece que su vida no está en riesgo. Le he dado primeros auxilios, pero ahora Vilhelm-san y Ferris-san están cuidando de él.

—Aah… Así que Ferris también ayudó.

El nombre de Ferris había salido en la conversación sobre el tratamiento médico, y Subaru se había relajado. A pesar de que tenía un comportamiento poco amable con Subaru, no tenía duda alguna en sus habilidades como experto en curación. Y en cuanto al remedio de Patrasche, todo saldría bien y sin contratiempos.

Al mismo tiempo, el hecho de que su salida del pueblo se hubiera retrasado, y que los demás hayan cooperado en ello, significaba que;

—Por cierto, ¿cuánto tiempo me quedé dormido?

—Creo que cuatro, no, casi cinco horas. Ya que no tenía el espejo de conversación, rápidamente se dirigieron a la capital Imperial, y buscaron un experto en curación.

Mientras decía eso, Emilia tenía en sus manos el espejo de conversación propiedad de Betelguese. Una parte la tenía Julius, otra la tenía Ferris, y la última parte la tenía Subaru, parece ser que Emilia lo había tomado del bolsillo de Subaru mientras él estaba inconsciente. Probablemente, ella se dio cuenta de que Subaru lo tenía cuando recibió una llamada de Ferris. Y gracias a esa llamada, también fue posible la sanación de Subaru.

—Entonces, eso significa que todos cooperaron, ¿eh?

—Algo así… Estaba Ferris y Julius. En verdad me sorprendí. Ni en mis sueños habría imaginado que Julius y tú estarían juntos.

—Hay una gran explicación para  eso, Emilia-tan. Pero si te explicara todo ello, creo que me pondría algo melancólico…

Emilia en verdad estaba sorprendida por la relación entre Subaru y Julius, y decirlo con palabras era complicado. O debería decirse, que incluso Subaru no sabía nada entre la relación de él y Julius.

El hecho de que era un oponente realmente odioso, alguien que ciertamente era un poderoso compañero un tanto desagradable y fanfarrón, y de que unieron sus fuerzas en la batalla, olvidando sus diferencias con el mismo propósito de no perder sus vidas.

Así que si fuera a hablar sobre él, en una sola palabra—

—Yo, en verdad, lo odio…

—¿Por qué dices eso tan de repente…?

—Es difícil describir esa sensación solamente con palabras, para alguien como yo. Al final sólo serían puras conjeturas… Y por cierto, ¿dónde están todos ahora?

Seguir aún más con ese tema, solo haría que Subaru se sintiera mal, así que cambió de tema. Ante lo cual Emilia sonrío, y respondió con: “Es verdad…”

—Una vez que Ferris terminó la curación, tomó un descanso. Y antes de darme cuenta, nuevamente habían salido a la capital Imperial… creo. Parece que tenían que hablar con Crusch-san, por el gran esfuerzo que habías hecho, Subaru.

—Ah, pero claro que me esforcé. En medio de todos estaba muy decidido y superé las trampas. ¡Incluso tan solo recordarlo me pone la piel de gallina!

—Sí, en verdad… Muchas gracias.

Recibiendo unas sinceras palabras de agradecimiento de Emilia, Subaru inmediatamente se avergonzó y dijo: “No, para nada” para no parecer engreído. Aunque para ella, la realidad era que las acciones de Subaru merecían eso y más. Y no era necesario ocultarlo.

Nuevamente, en una situación como esa, le hizo darse cuenta de que el interior de Subaru rebosaba de una sincera emoción de felicidad.

Se percató de que se habían formado muchos recuerdos, desde aquél momento que lo llevó a separarse de ella, hasta el día a día de hoy. Todo lo que se había acumulado desde las innumerables repeticiones, y por lo cual no pudo estar con Emilia.

Y Subaru había obtenido en este preciso instante, todo lo que en ese otro momento no había podido hacer. Un resultado digno de elogio, tenía confianza tan sólo en ello.

Tan sólo eso hizo. Tan sólo esto se había acumulado. Y finalmente, había llegado hasta aquí.

Es por eso que ahora mismo, las cosas sobre aquel instante, en pocas palabras sus propias estupideces que desencadenaron aquel momento, se puede decir que Subaru obtuvo las capacidades necesarias para elegir el camino correcto.

Si le echara un vistazo a su alrededor, de alguna manera, pareciera que estuviera en el montacargas de la carreta dragón con la carpa abierta. Sin una sola persona a su alrededor, tan sólo están en ese lugar Emilia y Subaru. Sin saber en dónde están todos los demás, donde el silencio reina y tan sólo puede escucharse el sonido del aire reverberar, como si tan sólo ellos dos estuvieran en ese mundo aparte.

Extrañamente, el estado de la situación era igual a la del otro momento. Lleno de heridas, habiendo despertado y recobrado la consciencia luego de haberla perdido, y tan sólo ellos dos en ese lugar.

—Aunque fue un sueño, me dio la impresión de que ha pasado mucho tiempo…

La realidad era que, desde el momento en que se separaron hasta el ciclo actual—Las demasiadas cosas que ocurrieron para llegar hasta este último ciclo, sentía que nada había sido real y que todo parecía haber sido un sueño. Subaru había estado en muchas situaciones al borde del límite, innumerables veces había caído en las profundidades de la desesperación.

Ciertamente, que todo aquello fuera la continuación de aquel horrible sueño era innega—.

—Tuve una horrible pesadilla… No, no fue así…

—¿Fue un buen sueño?

Emilia inclinó su cabeza, como tratando de digerir las palabras de Subaru, e hizo una pregunta.

Ella cerró sus ojos ante tales palabras, Subaru había reflexionado sobre aquel día a día, y concluido que había sido una “pesadilla”. Ciertamente, ante algo como la continuación de la situación de desesperación no podía simplemente voltear y reír, de ser posible quisiera eliminar aquellas secuencias de escenas desde sus recuerdos.

Corrió tontamente, se comportó egoístamente, fue presionado por la obstinación, fue traicionado por las crueles expectativas, fue golpeado por la desesperanza y la desesperación, su mente colapsó, habían entrado en su cuerpo fragmentos de locura, fue controlado su entendimiento, echó todo por la borda… Y fue rescatado de ese lugar.

Cosas que fueron necesarias. Cosas que si no hubieran sucedido,  Subaru no estaría aquí en estos momentos.

Por eso, su día a día que parecía ser un sueño, fue suficiente para darse cuenta de ello.

—Pensándolo mejor, sí fue real.

Aquellos largos, largos momentos que parecían haber sido un sueño, ahora no quedaba nada de ellos en la mente de Subaru.

Pudo haber dejado todo eso en el pasado. Pero no era posible hacer como si todo eso hubiera sido un sueño.

Trató de reconocer y aceptar aquellos resultados trágicos ocurridos por sus acciones, aquellos resultados que llevaron a tragedias.

Estuvo atrapado en aquel poder fuera de los límites del sentido común, conocido como “regreso de la muerte”. Subaru debe cargar con ese poder en su espalda que le permite abrirse paso en el futuro.

—¿Cuánto sabes sobre ese asunto?

—Casi no sé nada, Julius me pidió que te preguntara, Subaru.

—Ese maldito… Sí que es un entrometido…

No se sabe si fue por todas las preocupaciones en su mente, o si fue por aquella asistencia, hecha por Julius, pero Subaru comenzó a sentirse mal.

Con una sonrisa como de chico malo, Subaru maldijo los preparativos que había hecho Julius, y dejó salir un suspiro.

Detuvo su leve suspiro, y miró a Emilia.

—Ese día, me preguntaste “¿por qué?”¿Verdad? Me preguntaste; ¿por qué quieres salvarme? ¿Por qué te esfuerzas tanto en ello? ¿Por qué lo haces?

—Sí, eso hice. Dijiste que yo te había salvado, Subaru. Pero no lo he hecho. Es algo imposible para mí. He sido salvada por ti en innumerables ocasiones, Subaru. En cambio yo no he podido hacer nada por ti. Y a pesar de todo eso, fuiste herido por mi culpa…

—No, eso de aquél momento fue una coinciden…

Una coincidencia, trató de afirmar eso, pero en su interior sabía que no era verdad.

No fue una coincidencia, en aquel momento, ese humano llamado Natsuki Subaru, era débil, estúpido y no pensaba más que en sí mismo. Y aquel hombre, creía que estaba en lo correcto.

Un sentimiento de autosatisfacción egoísta, tan sólo quería recibir de los demás.

Subaru sabía que era un hombre que insistía en voz alta hasta el último momento, que era una existencia con amor egoísta. Tan sólo se protegía a sí mismo, y con esas manos había destrozado el amor.

O mejor dicho, se había quedado en sus ojos el recuerdo de haberse mostrado como una existencia que da amor.

—Mi yo de aquel entonces, tan sólo pensaba en sí mismo. Lo reconozco. Siempre diciendo “lo haré por tu bien”, estaba ahogado en el “lo haré por tu bien, esforzándome al máximo”. Estaba tan concentrado en hacer eso, que no pensé ni por un segundo si realmente querías que lo hiciera.

—Subaru…

—Perdona. Te utilicé, para mi propio beneficio. Todo lo que te dije en aquél momento, era verdad. Estaba equivocado. … Pero, había algo en lo que no estaba equivocado.

Usé a Emilia para mi propio bien. Afirmaba Subaru ante una Emilia sollozante. Pero, rememorando lo que en aquel momento había negado, ciertamente había algo que no había dicho.

—Quiero salvarte. Prestarte mi fuerza. Lo digo en serio, no estoy mintiendo.

—…Sí, lo entiendo.

Afirmó Emilia ante las palabras de Subaru.

Y parpadeando una vez, ella se quedó viendo fijamente a Subaru con sus ojos azul púrpura temblando.

Después…

—¿Por qué quieres salvarme?

Las palabras que había dicho en aquel momento. Las mismas palabras con las que hace unas horas a él le habían hecho una pregunta.

Y ahora mismo, las mismas palabras que buscan una respuesta. La respuesta de Subaru fue una.

—Porque te quiero Emilia, quiero prestarte mi fuerza.

Sin dudar un segundo, respondió Subaru viéndola fijamente a sus ojos.

A fin de cuentas, la razón por la cual actúa de esa manera, era muy simple y corta.

Prestarle su fuerza, querer estar a su lado, brindarle su ayuda, ver su hermosa sonrisa, estar junto a ella y tener una vida con ella en el futuro, también.

Lo quería todo. Desde su punta de la cabeza hasta la punta de sus pies, hasta el punto de darle su alma, su mente y cuerpo entero. Tanto así quería a Emilia.

Es por eso que a Subaru no le importaba enfrentar cualquier obstáculo, la realidad de haber muerto en varias ocasiones, ser odiado, haber sido herido, haber sufrido, haberse arrastrado, haber sido devorado, esa era la razón por la que había regresado.

Había soltado una sola respuesta a la cual quién sabe cuántas vueltas le dio en la cabeza. Hasta terminó sorprendido de lo tonto que había sido consigo mismo.

—…

Al escuchar la respuesta de Subaru, Emilia eligió cerrar sus labios y quedarse callada.

Ahora que estaba demasiado calmado, mientras la miraba a ella hacía arriba, Subaru se dio cuenta de lo que había hecho.

¿Eh? ¿De verdad acabo de confesarme y estoy esperando una respuesta?

Para Subaru, esta era la primera vez en su vida que hacía algo como declararse en una situación como esta.

No es verdad, ya se había confesado con anterioridad. Y lo hizo en este mundo, con la lindísima Rem. Pero, esto y aquello son cosas diferentes.

El vector formado entre el amor y afecto hacia Rem y Emilia podría estar juntos, pero son totalmente diferentes.

Eso pensaba preocupadamente Subaru en su interior, sin cambiar su expresión, mientras repentinamente la expresión de Emilia cambiaba.

Mordió sus labios, cerró un poco sus ojos de color azul púrpura que tenía totalmente abiertos, tanto que hacía pensar que se pondría a llorar.

—S-Soy… Una medio elfo.

—Lo sé.

Dijo Emilia con una voz un tanto agitada, mientras pensaba en todo lo que había sucedido hasta ahora.

Quedándose sin aliento ante la rápida respuesta de Subaru. Y después, ella movió su cabeza a un lado.

—Una medio elfo de cabello plateado… Que por su parecido a la bruja, es evitada y odiada. De verdad, odiada con todo su corazón.

—Lo he visto. Lo sé. Los ojos de las personas que realmente no saben nada sobre ti.

Dejarse llevar sólo por la apariencia, sólo porque lucía como una gran criminal del pasado, es una reverenda tontería.

¿Cómo es que alguien podría odiarla a ella sin siquiera saber nada de su verdadera forma de ser?

—No tengo la experiencia de haber salido con alguien, y tampoco tuve amigos. Pude haber dicho muchas cosas extrañas puesto que no sabía nada sobre este mundo…. Y todo debido a que tengo que volverme la Reina, olvido cuidar mi imagen, olvido lo del contrato… He sido muy… Muy… Egoísta…

Tratando de enumerar sus debilidades, incluyendo cosas innecesarias, pudo observarse en ella una parte de frustración.

Demostrando que no se tenía autoconfianza, e incluso ser muy débil, pero todo eso la hacía ver hermosa.

Por eso,

—No me importa lo que los demás digan de ti, Emilia. Ni lo que pienses sobre ti. Te quiero. Te quiero mucho. Te quiero demasiado. Quiero estar por siempre a tu lado. Quiero tomarte de la mano por siempre.

—Ah…

—Si dices 10 veces que te odias a ti misma, entonces yo diré 2,000 veces que te quiero.

Subaru se levantó del regazo de Emilia, colocó sus ojos a la altura de los de ella, y eso dijo mientras la veía. Emilia abrió su pequeña boca, y las lágrimas comenzaron a acumularse en los ojos de Emilia que veía a Subaru. Y justo en el momento en que parpadeó, salió una gran lágrima, que recorrió su mejilla dejando un rastro en su camino.

—Eso haré. Quiero darte un “trato especial”.

—Un trato especial que me hará feliz… Es la primera vez en mi vida que me dicen algo así…

Extendió su mano, y quitó las lágrimas de su mejilla.  Emilia tocó con la palma de sus manos, la mano de Subaru que tocaba sus mejillas, intercambiando su gran calor corporal entre ellos.

Ella cerró sus ojos, mientras sentía la punta de los dedos de Subaru.

—¿Por qué 2,000 veces?

—Eso demuestra lo fuerte que son mis sentimientos. Porque decir cientos de veces no es suficiente.

Subaru sonrió y dejó entrever sus dientes, ante lo cual también se pudo observar a Emilia que había sonreído mientras lloraba.

Ese rostro sonriente era muy resplandeciente, incluso sus lágrimas eran como pequeñas perlas, Emilia río para sí misma por la sensación de satisfacción que había obtenido con una simple sonrisa como pensando; que hombre tan simple.

Y mientras hacía eso, Emilia frotaba  la punta de los dedos de Subaru en su mejilla;

—Me alegra. En verdad, me alegra. Jamás pensé que llegaría el día en que sería querida por alguien.

Hasta ahora en su día a día, escuchar la palabra “especial” significaba para ella “ser discriminada”. Es por eso que para ella, “ser tratada especial” por alguien más la aterraba. Y comprendiendo sus sentimientos, Subaru le daría un “trato especial”. Algo que nadie más haría, sólo Subaru lo haría en este mundo.

—¿Qué es lo que debo hacer? Después de todo, tú acabas de decirme tus sentimientos, Subaru… No tengo idea de qué debo hacer…

—No tienes por qué preocuparte, no es como si quisiera que me respondieras justo ahora. Pero, asegúrate de darme la respuesta algún día, aunque no es como si esperara que me dijeras que sí.

Sin tener experiencia de haber sido querida por alguien, como una inocente niña, era realmente hermosa. Sin presionarla y sin buscar una respuesta.

Tratando de dejarla comprender el verdadero significado de ser querida por alguien más, y cuando ella comprendiera lo que es dejar ser amada por otra persona, ella definitivamente querría volverse aquella persona a la que están dirigidos sus sentimientos.

Pensando en qué tan fuerte es ese hombre, como para tener las capacidades necesarias para dirigir esos sentimientos.

—Me pregunto si así está bien… El haberme puesto tan feliz… Este sentimiento de felicidad, algo como esto es como un lujo para mí…

—Está bien, tómalo como un lujo. No importa cuán feliz estés, después de todo, ser feliz no es un problema. Puedes estar llena de felicidad, y si tienes felicidad de más, entonces da felicidad a los demás.

—Por eso.

—Tómalo con calma, Emilia. Sin preocuparte, lenta y tranquilamente, si es que llegas a quererme. Mientras camine a tu lado, me esforzaré al máximo en enamorarte profundamente de mí.

Hyu, se escuchó un pequeño sonido de la garganta de Emilia. Y aún con la mano en su mejilla, comenzaron a derramarse lágrimas incontenibles.

Subaru extendió su mano y comenzó a acariciar su cabello  gris plateado como peinándolo.

Con delicadeza y gentileza.

Durante todo ese momento, Emilia no paró de llorar. Y Subaru en todo momento, no dejó de acariciar su cabello.

—Bajo el cielo próximo a oscurecer,  intercambiaron un gran recuerdo un extraño y un medio demonio de cabello gris plateado con sus cuerpos muy de cerca.

Un momento de quietud, luego de haber superado el largo, largo y continúo sufrimiento y desesperación.

Sólo se trata de eso, sólo una historia de aquél tiempo que pasaron juntos.

Es sólo una historia de vacilaciones, direcciones encontradas, y miles de pensamientos.

En la que, el chico que no tenía confianza en sí mismo, y la chica que no tenía confianza en sí misma, intercambiaron sus pensamientos.

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