Epílogo

—Kujou-san, Kujou-san.

Fue justo cuando la escuela había acabado ese día.

En la entrada donde el aroma a césped flotaba fuertemente en el calor de verano, una chica lanzó sus zapatos de interiores en el zapatero y apresuradamente persiguió a alguien.

—¿Quieres ir a casa juntas?

—No.

—Vamos. No. Digas. Eso~

La chica habló mientras saltaba los escalones frontales, pero la otra persona no se detuvo.

Kujou era brusca y antisocial como siempre.

—Vas a hacer otra actuación en vivo, ¿cierto? Lo escuché de Koma-senpai.

—…No es una actuación en vivo, es sólo un concierto de música clásica. Lo encontrarías aburrido, Hinooka-san.

—¿Puedo ir a ver? Si es un concierto formal, entonces incluso una preparatoriana como yo puede ir.

—Haz como gustes.

Homura se encogió de hombros por la completamente inaccesible Kujou.

Chicos musculosos del Club de Lucha estaban regresando de su carrera.

Con el torneo del distrito acercándose, los miembros del club estaban adentrándose mucho en sus entrenamientos.

Mientras los chicos lanzaban miradas furtivas a las dos chicas, Homura ondeó una mano y sonrió agradablemente. Ella abofeteó sus bíceps inexistentes y fue tan lejos como mostrarles una pose de pelea en apoyo.

Los miembros del club alentaron fuertemente.

Cuando Homura se dio la vuelta, Kujou la estaba mirando con incredulidad.

Actuando indiferente mientras en realidad se sentía un poco nerviosa, Homura le habló.

—Oye, Kujou-san, ¿no podemos ser amigas?

—Somos amigas, ¿no? Somos compañeras de clase.

Kujou-san respondió inmediatamente, y entonces ella caminó sin decir otra palabra.

Homura, mientras soportaba la profunda cortada que había recibido, aun así persiguió a Kujou.

—P-pero, que las dos estemos en la misma clase no es algo que ninguna de nosotras decidiera. Eso sólo fue coincidencia.

—…¿Hay un problema con eso?

—¿Qué tal hacer cosas conmigo como comer cajas de almuerzo juntas, comer un pastel en un café después de la escuela o conquistar la tienda Anmitsu donde tienes que esperar en una larga fila para ordenar los fines de semana?

—Todo eso se refiere a comida.

—Oh, tienes razón. Entonces, ¿qué más seria bueno hacer? Cualquier cosa está bien, excepto ir a casa por separado.

—…

Debajo de un árbol de pino bien podado, Kujou se detuvo y se volteó para estar frente a Homura de nuevo.

—Diré esto ahora.

—Muy bien, escucharé bien.

—Estar con alguien como yo es aburrido, y tampoco tengo absolutamente alguna intención de tratar y entretenerte.

—Sí, ya lo había entendido.

—…!

Homura logrado lanzar un contra ataque.

—Amigas cercanas con los que siempre te llevas bien son realmente aburridas. Son como familia y te hacen sentir aliviada. Pero eso es todo. Estar con ellas te hace sentir completamente segura y a salvo, pero no hay absolutamente ninguna emoción en eso. Si una amiga cercana puede entender lo que piensan y sienten como si fuera su propia mente y viceversa, entonces no necesito ninguna. Quiero amigas.

—…

—Kujou-san, eres estricta hacía ti misma y los demás. Es por eso que seguramente colocas el nivel increíblemente alto para que alguien se vuelta una amiga que puedas reconocer: quieres evitar cualquier fracaso o error por la duración de su relación. ¿Pero no es eso sólo un caso extremo de jugar a ser amigas?

—¿Quieres decir que es sólo calculo y auto-interés? Pero no tengo intención de cambiar mi personalidad.

—Eso va para mí también. Pero cambiaremos. Si estamos juntas, ambas cambiaremos poco a poco.

Diciendo eso, Homura caminó delante de Kujou esta vez y se dirigió hacia las puertas de la escuela.

Tal vez la manera que bruscamente llevó su bolsa sobre su espalda era para esconder su vergüenza.

Cuando ella temerosamente miró atrás mientras continuaba caminando, ella vio a Kujou siguiéndola, y eso hizo a Homura sonreír un poco tímidamente.

Homura se volteó hacía delante de nuevo y miró al cielo azul.

El hecho de que las mejillas de Kujou estuvieran ligeramente rojas mientras nadie veía podría no haber sido por la insolencia de Homura justo antes de que ella pudiera refutar.

—La verdad es que sólo pienso en mí, Kujou-san. Me amo. Soy la presidenta de mi propio club de fans, ¿sabes?

—Lo sé.

—Sí, lo supuse. Pero si te tengo como una amiga, Kujou-san, siento que sería capaz de gustarme incluso más. No, seguramente lo haré.

Homura sonrió de nuevo con una certeza misteriosa.

—En ese caso, ya no es coincidencia, ¿cierto? Estos sentimientos son algo que busque y encontré por mi cuenta.

—…

Kujou permaneció en silencio.

Incluso así, ella mantuvo su ritmo con Homura mientras caminaba.

—Estuvimos en la misma clase por los pasados tres años en la secundaria, ¿cierto? Después de una larga serie de coincidencias, creo que es muy probable que estaremos en la misma clase por los tres años de preparatoria también.

—Esa es una conclusión que completamente vuelca la teoría de probabilidad desde su mera premisa, ¿sabes?

—Es por eso que creo que sería mejor si nos volviéramos amigas.

—Kh… ¿Qué pasa con esa lógica?

Kujou vociferó su objeción sin pensar.

Homura también estalló en risas por las rarezas de lo que ella misma estaba diciendo.

—Haah.

Después de dejar escapar un ligero suspiro, Kujou murmuró.

—…Sin dulces.

—¿No te gustan los dulces?

—…Me hacen ganar peso.

—¿Así que en realidad te gustan entonces? Fufu.

Homura sonrió orgullosamente por alguna extraña razón mientras miraba a Kujou.

El Club de Banda de Música tocando resonó por el patio de la escuela, desafinada como siempre.

Junto al camino de verano estaba el cielo azul sin fin por encima, y dos hermosas chicas[1]

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[1]Aquí lamentablemente no quisimos ser literales como la traducción en inglés, ya que en sí el último párrafo es “metafórico”. El texto original es: まばゆい襟ふたつ traducido es: Y dos maravillosas nucas. En fin el autor obviamente se refería a Homura y Kujou, pero dejar sólo nucas… se me hizo estúpido y ya que digo es algo simbólico, con dos hermosas chicas queda.
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