Epílogo: Bienvenidos a Open World

Había una pequeña colina a mitad de la montaña.

Ese era el lugar favorito de Buu Buu, y le daba una vista de la posada del pueblo que los humanos usaban como base. Pero él no estaba ahí por el momento.

La Espadachina Santa Beatrice estaba de pie silenciosamente sobre la colina en su armadura roja y minifalda blanca.

A su lado, la Bruja Blanca Philinnion, quien usaba lentes, preguntó algo con una sonrisa en su voz.

—Jeje. ¿Te sientes sola, Beatrice?

—…

—¡Philinnion, tonta! ¿¡Has olvidado que Beatrice es de la clase de obsesiva acosadora quien no puede bromear sobre estas cosas!?

La Sacerdotisa de Combate Hermelina frenéticamente alzó la voz, pero la completa tonta probablemente no tenía idea que había detonado varias minas nucleares en su intento de evitar una sola mina anti-personal.

Buu Buu ahora mismo estaba caminando hacia la posada del pueblo visible por debajo. Él dijo que se iba a inclinar junto con Sky para hacer que todos la aceptaran.

¿Él pensó sobre el hecho de que no había pasado mucho desde que él se acurrucaba solo sobre esta colina para observar los festivales desde lejos?

Todos crecían con el tiempo.

Siempre y cuando quisieran crecer, no se quedarían en un lugar por mucho tiempo.

—Sí. —Y Beatrice dio un paso al frente con su capa gris rasgada sacudiéndose detrás de ella. —Me siento sola. Pero estoy incluso más molesta. ¿Qué? ¿Soy tan fuerte que él no siente la necesidad de protegerme? Pasé por todos esos problemas para volverme así de fuerte, ¿y ahora eso está funcionando en contra mí?

Él había admitido su debilidad.

Y él quería dejarlo atrás.

—Pero, ¿por qué es que ni siquiera puedo imaginar a Buu Buu sonriendo felizmente con todos si nos hubiéramos rendido con Sky?

Todo se resumía a esto: El chico que amaba no era una persona mezquina.

La isla era lo bastante pequeña para caminar el perímetro en tres días.

Este era un mundo alterno con una variedad de formas de vida, que van desde las Hadas del tamaño de una palma hasta un Dragón que parecía alcanzar el cielo.

Muchas cosas habían pasado en esa isla.

Mucho, mucho había pasado.

Pero al final, todos habían sonreído, y se perdonaron entre sí. Y continuaron hacia adelante, incluso si era un paso a la vez. Ground’s Nir había parecido tan atractivo para los humanos de la Tierra, pero eso podría no haberse limitado al Laberinto extendiéndose debajo de la isla. Podrían haber sido atraídos a la tierra y el aire, y podría haber soñado en grandes posibilidades ahí.

Por supuesto, esas posibilidades nunca se volverían realidad si simplemente se quedaban sentados soñando. Una gran cantidad de personas se habían enfrentado y desgastado sus cuerpos para proteger este sencillo mundo. Beneficios, prejuicios, estatus y justicia. Habían pesado muchas cosas en la balanza mientras protegían este lugar.

Por lo que esto estaría bien.

Ground’s Nir no se quebraría por algo tan simple como invitar una nueva amiga.

—Mi nombre es Sky.

La posada del pueblo humana había aceptado a Buu Buu, pero no se detendrían ahí. Después de que él le dio un empujón de apoyo a la espalda de la chica solitaria que le recordaba su antiguo yo, un milagro estaba completado.

Una chica ordinaría habló en frente de muchas personas.

—Causé muchos problemas a muchas personas. No discutiré si me llaman la causa de raíz de todo. Pero si dentro de ustedes encuentran lo necesario para aceptarme, no pediré por algo más. ¡¡¡¡Así que por favor!!!!

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