Epílogo: Bienvenidos a una Era Bendecida

Esa creatura era pequeña y redonda como un animal de peluche.

Él sacudió sus cortos brazos y piernas para caminar por el bosque. Normalmente, él podría no haber tratado de ir tan lejos de la villa, pero hoy era diferente. Él había escuchado voces que sonaban felices un poco más adelante, por lo que él caminó hacia ellas.

Cuando él finalmente vio a quien pertenecían las voces, esa creatura con rostro de cerdo gris saltó.

(¿¡*Chillido*!? ¡¡Humanos!!)

Los humanos eran aterradores. Algunas veces le arrojarían piedras a él mientras caminaba por el bosque. Todos en la villa le dijeron que hacían eso porque tenían miedo de él, no porque lo odiaran, pero seguía sin ser un sentimiento agradable.

Él repentinamente se dio cuenta que estaba muy en lo profundo del bosque.

Él quería regresar corriendo de vuelta a la villa, pero si los humanos lo seguían, él les estaría diciendo dónde estaba la villa. Eso les causaría problemas a todos los demás. Pero él seguía asustado. Mientras corría de aquí para allá para saber qué hacer, un sonido fuerte sonó. Su gran cabeza chocó directamente contra el tronco de un árbol.

Él colapsó hacia atrás.

El impacto repentino inicialmente sólo lo confundió, pero entonces él dolor comenzó a esparcirse a través de él como era normal.

—*C-chillido*…

Finalmente, grandes lágrimas se acumularon en sus ojos.

Él sabía que no debería llorar, pero él no podía escapar del impulso.

Y.

Justo entonces, alguien suavemente presionó un dedo en la frente de esa pequeña creatura redonda.

—Está bien.

Él escuchó una gentil voz femenina.

—Tienes un chichón pequeño, pero eso es todo. Me desharé del dolor.

Extrañamente, el dolor realmente se desvaneció.

Pero él encontró aun más extraño que esta presumiblemente persona humana no le arrojó piedras a él tan pronto ella lo vio.

Él no estaba acostumbrado a ser tratado amablemente.

El animal de peluche parpadeó sus ojos, y la chica en armadura blanca y una minifalda blanca sonrió.

—¿Ves? Estás bien ahora. Los chicos no deberían llorar.

—*Chillido*…

Con una mirada confundida, él sacudió sus rechonchos brazos y piernas y se levantó. Él descubrió que el impulso de llorar se desvaneció. Estar con esta chica se sentía algo agradable. Pero era por eso que le aterraba. ¿Qué tal si su comportamiento cambiaba y ella repentinamente lo atacaba? Él podría tener que pelear contra esa persona de apariencia amable, y eso lo haría sentir triste.

—No tienes que estar tan cauteloso. No te haré nada.

—¿En serio? ¿No me gritarás o golpearás?

—Juro que no lo haré.

Ella no parecía estar mintiendo.

Por lo que el pequeño y redondo niño reunió su valor.

Él decidió dar sólo un paso hacia adelante.

—De acuerdo. ¡Entonces seré tu amigo! ¡¡Puedo ser tu amigo!!

Un cambio provino en el rostro de la chica en armadura roja y minifalda blanca cuando escuchó eso. Era extraño cómo sus ojos podían lucir tan tristes incluso mientras sonreía.

Una voz los llamó desde la distancia.

Eran las humanas de antes.

Pero a diferencia de la creatura gris redonda, la chica no tensó su cuerpo, y ella casualmente les ondeó la mano en respuesta.

—No hay realmente de qué preocuparse. Esa es la Bruja Blanca Filinion y esa es la Sacerdotisa de Combate Armelina. Te presentaré con muchas otras personas también. Jejeje. Te mostraré que los humanos no son tan malos.

—¿*Chillido*? Por cierto, ¿¿¿cuál es tu nombre???

Y.

La chica regresó la mirada hacia atrás para verlo mientras cargaba un Arma Brillante gigante en su espalda. Parecía un tronco o una viga de metal.

Esa chica con un cabello rojo y plateado distintivo definitivamente estaba sonriendo mientras respondía.

—La Espadachina Santa Beatrice. Es un placer conocerte, chico.

Hoy, esas chicas estaban en su camino hacía el Laberinto de Ground’s Nir como era normal.

Ella estaba en ese mundo extraño con la vida que él le había dado a ella.

A %d blogueros les gusta esto: