Interludio: Un breve momento en la carreta dragón

Mientras las carretas dragón hacían un ligero ruido a su paso, continuaban avanzando a la carretera.

En medio de las carretas dragón cubiertas por una protección divina, era la primera vez que Subaru gozaba de un viaje lleno de tranquilidad.

Su experiencia en cuanto a los viajes en las carretas dragón, siempre habían sido apresuradas, tanto así que esta sería la primera vez que tenía un viaje en calma.

Era único, debido a que en su primer viaje apropiado hacia la Capital Imperial, Subaru por su propia cuenta había terminado muerto.

Haciendo de ésta, su primera experiencia como tal, pero…

—¿No te parece que…estás muy cerca de mí, Petra?

—Es que, desde hace un rato Onee-chan (Emilia) te ha acaparado para sí sola, y eso es muy cruel, ¿no crees?

Eso dijo Petra quien miró hacia arriba a Subaru que reía irónicamente.

—Este… Te equivocas, Petra. Es sólo que tuve una plática muy importante con Subaru hace unos momentos…

—Buh~ No perderé contra ti, Onee-chan.

Respondió Emilia quien tenía su rostro sonrojado, pero Petra no daba indicio alguno de prestarle atención a su excusa. Sin embargo, no era como si aquella actitud fuera desagradable, al contrario se veía como una simple conversación a modo de broma, que había hecho a Subaru abrir sus labios.

—Emilia-tan, tan sólo es un simple juego de niños. Tienes que seguir la corriente, mostrar una gran sonrisa y reír.

—No. Precisamente ya que es una niña, no puedo permitir tal actitud con deslices.

—”Deslices”… Esa manera de hablar no se escucha en estos días…

—Muh. Nuevamente burlándote de mí.

Emilia cerró sus labios denotando disgusto, y también Petra, quien tirando de la manga de Subaru, mostraba una cara de descontento al ser tratada como una niña. A lo que Subaru comenzó a disculparse con ellas mostrando una gran sonrisa de “lo siento, lo siento”.

Justo ahora, Subaru y los demás se encontraban en una carreta dragón diferente a la otra que tenía una trampa puesta, montados en el mismo que los niños, y estaban a la mitad de su camino hacia la capital imperial.

Los niños, a excepción de Petra, estaban dormidos debido al cansancio, el sonido de su respiración al dormir, y su cercana distancia con Petra, eran una salvación para Subaru.

Sea como sea, la situación actual, le impedía tener tiempo de estar a solas con Emilia.

Luego de aquella confesión con numerosas palabras vergonzosas.

A pesar de que había hecho una respuesta “Esperaré” tratando de parecer genial, recordando aquello tranquilamente, parecía que su rostro se tornaba rojo.

—Subaru, estás haciendo un rostro extraño. ¿Ocurre algo?

—Nada es sólo que Petra realmente fue de gran ayuda. Ah, además de que cumplieron y salvaguardaron su promesa de no dejarte sola, Emilia-tan.

—Ehehe.

Acarició gentilmente el cabello de la pequeña chica que volteaba hacia arriba, y Subaru le reiteró su agradecimiento.

Y es que, si no fuera porque Petra y los demás niños no hubieran tomado de la mano a Emilia, ella podría haber terminado haciendo locuras y hubiera salido lastimada.

Fue una recompensa por la tenacidad que hasta ahora había tenido Subaru, no fue más que gracias a la ayuda de todos a su alrededor, incluyendo a Petra.

En realidad, el ambiente a su alrededor le favorecía. Y demasiado…

—Luego de tranquilizarme un poco, hay muchas personas a las que tengo mucho que agradecerles…

Un gran agradecimiento a la facción de Crusch, también a la facción de Anastasia, la ayuda del “colmillo de acero”, y aunque no lo quisiera, a Julius por su cooperación para ser salvado. En lo concerniente a lo de la ballena blanca, recibió apoyo de Rassel, y tiene una deuda que saldar con Otto. Hay un montón de cosas que tiene hacer.

—También hay un montón de cosas en las que tengo que pensar…

Acerca de los méritos recibidos luego del sometimiento de “pereza” y la ballena blanca, y la cuestión de la alianza con la facción de Crusch.

Aún faltaban muchas otras cosas como procesamientos posteriores, e indemnizaciones por lo que ocurrió con el pueblo Alahm, que Subaru tenía que tomar como responsabilidad durante la ausencia del Sr. Roswaal.

Un futuro lleno de dificultades– Especialmente, Subaru tenía una “conversación” muy importante que tenía que hacer.

—Ah, escucha, Emilia-tan. … Tengo algo muy importante que decirte.

—Claro, ¿qué es?

Ante aquel diligente prefacio de Subaru, la mirada de Emilia que había volteado, rebosaba de confianza.

Al ver aquellos sentimientos alojados en su par de ojos, Subaru se percató de esos sentimientos verdaderos que había logrado por su cuenta. Al mismo tiempo, le aterraba realmente el pensar cómo cambiaría aquella mirada luego de lo que le diría.

Un problema que Subaru no puede evadir contarle a Emilia– Y ese era obviamente, se trataba de Rem.

En este ciclo, no había existencia alguna que lo hubiera ayudado en su curso más allá como Rem lo hizo.

El profundo afecto y devoción hacia Rem, había sanado gentilmente el corazón de Subaru que una vez estuvo roto, devolviéndole la energía con la que se levantó nuevamente para luchar una vez más contra el destino.

Si no fuera porque Rem estuvo ahí, el Subaru actual no existiría.

Por eso mismo, para Subaru, aquel afecto que albergaba hacia Rem, era muy especial.

Era diferente al que tenía hacia Emilia, un gran y fuerte sentimiento sin comparación alguna.

Es por eso que, en este punto Subaru estaba determinado. Comprendiéndolo de una manera mínima.

—Es algo realmente difícil de decir, pero quiero que me escuches. Claro, también estoy determinado a decírselo a Ram, aunque termine siendo mandado a volar, pero… Primero te lo diré a ti, Emilia.

—…¿Sí?

Emilia hizo una expresión que denotaba confusión ante las extrañas palabras a modo de prefacio que dijo Subaru balbuceando.

Con esa apariencia su determinación comenzaba a decaer, pero animándose con la valentía con la que peleó contra el culto de la bruja, afinó su resolución.

Su mente daba vueltas a una velocidad impresionante, debido a su “regreso de la muerte”, todo lo que había cultivado se había movilizado, guiándolo a la resolución más óptima.

—La verdad es que… Se trata sobre Rem. Este… Rem… Está… De mí… Creo que de alguna manera lo entiendes, ¿no? Bueno, me dijo muchas cosas…

Mientras sentía el sudor caer en su frente lentamente, Subaru elegía sus palabras desesperadamente.

Ni su valentía, ni su determinación, ni la experiencia obtenida por su “regreso de la muerte”, ni lo anterior a su confesión en su punto histórico más bajo, le fue útil para nada.

Ante aquel Subaru que parecía más bien estar tratando de dar excusas, con dificultades al hacerlo, y cubierto de sudor frío, Emilia levantó la mano y dijo: “Espera”.

—Subaru, te digo que te tranquilices. Si no, no podré entender lo que quieres decir, sé que estás esforzándote al máximo en hacerlo. ¿Entiendes? Sé un buen chico, y habla lentamente.

—¡Mira que decir que sea un buen chico, realmente me deprime! Mejor dicho, no estoy portándome como un hombre. ¡Aah, ahora seré claro! ¡Te decía que, al igual que yo digo que quiero a Emilia-tan, Rem me dijo que me quería a mí! Por eso…

“Por eso…” había continuado dejar todo fluidamente, pero Subaru interrumpió sus palabras.

Era de esperarse que Emilia estuviera sorprendida sin saber qué tipo de confesión haría, después de ver cómo había declarado todo eso con todas sus fuerzas. Pensó aquello, que su reacción sería de tener. Eso había supuesto por ahora.

—…

Sin embargo, la reacción de Emilia fue totalmente diferente a la que había imaginado Subaru.

Ante las palabras de Subaru, Emilia frunció el ceño, colocó su dedo en el labio poniéndose pensativa y quedándose callada. Quedándose reflexionando en las palabras de Subaru, y acumular su rabia contra él. No daba impresión alguna de ello.

—Subaru.

—Dime.

Luego escuchar su nombre, Subaru dirigió su mirada hacia Emilia directamente. Emilia también, nuevamente veía la mirada de resolución de Subaru justo al frente.

Sin embargo, su expresión denotaba desconcierto, tanto que Subaru no lograba comprender aquella reacción.

Después, el verdadero significado de las siguientes palabras, superaron la comprensión de Subaru.

—¿Quién es… Rem?

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