Prólogo

Te lo suplico. ¿Podrías no hacer todo por tu cuenta? La siguiente generación no puede crecer así. Creo que deberías al menos alejarte hasta que tengan una oportunidad de crecer.

 

Esa conversación condujo a una pelea la cual se dejó llevar un poco y pasó a una pelea de puños. Y por último se convirtió en un combate letal usando Magia, y como resultado, aquí estoy otra vez sola con una victoria que ni siquiera quería.

No es mi culpa que sea fuerte.

No es mi culpa que hiciera tan poco.

Estaba llena con furia sin forma de desahogarme mientras dejaba la posada de ladrillos y caminaba por el camino pavimentado de rocas.

En serio, todo se reducía al hecho de que mi Trabajo era un poco especial. Una Espadachina Santa era bastante rara. Era el Trabajo todo poderoso que le permitía a uno aprender toda la Magia que era normalmente dividida entre Trabajos como Espadachín, Mago, o Espadachín Mágico. Eso podría haberme colocado en un papel más conveniente que todos los demás.

Pero tú no podías elegir tu propio Trabajo.

Tus rasgos de innatos aplicaban para automáticamente seleccionar el Trabajo, así que no era justo que me culparan por eso. Era como si de causalidad tuviera excelente vista e hiciera a todos con vista normal sentirse como si necesitaran lentes. ¿Realmente tenían que molestarme por ello?

Además, todos los objetos que una Espadachina Santa podría Equipar eran sexualmente llamativos.

Lo que estaba vistiendo estaba muy lejos de ser la substancial armadura de cuerpo completo occidental de la edad media. Hasta donde concernían los paneles de defensa y armadura, sólo cubría un cuarto…no, incluso menos de un quinto de mi cuerpo. La armadura realmente sólo cubría mi pecho, por lo que mi espalda estaba expuesta, los guanteletes eran como largos guantes, la armadura de las piernas era como calcetines hasta la rodilla, y tenía una minifalda. Llamarlo un uniforme de porrista de acero podría haber sido perfecto.

“Tú Con el Largo Cabello Plateado”, “La Caballero Escarlata”, “La Bailarina Letal”, “La Chica Amada por las Armas Brillantes”, “Los Ojos Azules que Leen la Mente” y “La Corta Espada Sagrada”. Tenía muchos títulos y sobrenombres, pero todos esos nombres se referían a la Beatrice en todos los rumores que inventaban. No pensaba que realmente se referían a mí.

Hm.

Esto no es bueno. Mis sentimientos se están haciendo un poco severos.

En momentos como este, frecuentemente era mejor rendirse en encontrar una Búsqueda y en su lugar un cambio audaz para refrescar mis espíritus. La Magia que nos apoyaba estaba directamente vinculada a nuestra Fuerza de Voluntad, por lo que no podías ignorar los Parámetros invisibles como tu condición mental y motivación.

Aunque para ser honesta, refrescar mis espíritus podría no haber sido un gran problema.

Dejé la ciudad pavimentada con piedras y me hice camino hacía una colina verde.

—Buu Buu.

Era el lugar usual. Me encontré con un rostro familiar tropezándose y lindamente cayendo en las raíces de un gran árbol.

Una pequeña pero bípeda figura de sólo cincuenta o setenta centímetros estaba chillando lindamente. Su rostro era muy diferente a la de un humano. Basada en conocimiento humano, sería mejor compararlo con un puerco bebé con pequeños colmillos creciéndole.

En realidad no había revisado con un erudito o en una enciclopedia, pero estaba bastante segura que él era un Orco Miniatura. Justo como un hámster, esta sería su forma adulta.

—Vamos, Buu Buu. No llores. Los chicos no deberían llorar.

—Pero mi rodilla duele…

—No te preocupes. Yo me encargaré de ello.

Buu Buu se sentó y miró su rodilla, pero no podía encontrar un raspón o incluso un rasguño. No lucía como siquiera necesitara usar algo de Magia Curadora. Él realmente era un tipo de Orco, por lo que su cuerpo gris era bastante duro.

Todo lo que podía hacer era sobarlo por él, pero eso debió dar cosquillas porque él se retorció.

Sí. Buu Buu es realmente genial.

Ya fuera un gato, un cachorro o un pollito, casi cualquier animal pequeño era realmente lindo. Pero no eran suficientes para mí. Por un lado, los ojos redondos de un gatito siempre me daban una sensación de que lo estaban haciendo a propósito. “Mira qué lindo soy. No tienes más opciones que llevarme si te miro de esta manera, ¿o sí? Vamos, dame algo de leche. Vamos.” Esa mirada de súplica era tan obvia y era un enorme menos a mis ojos.

Eso era lo que hacía a los Orcos Miniatura tan geniales. La manera en que no tenían orgullo absoluto en su lindura era absolutamente adorable. De hecho, ellos realmente creían que eran espantosos a pesar de lucir como animales de peluche, por lo que permanecían inocentes y no se dejaban llevar. Su linda inocencia pura duraría para siempre.

—¿Por qué estás aquí, Beatrice? ¿Qué vamos a jugar hoy?

—Sobre eso…

Estreché mis ojos un poco.

—Para ser honesta, tengo que dejar este lugar por un tiempo. Vine aquí a decirte eso.

—¿¡Por qué!? ¿¡Me odias ahora!?

—No es eso. Ya, ya. No llores, Buu Buu. Eres un chico, ¿no?

Buu Buu siguió temblando sin importar lo que dijera, por lo que lo abracé desde un costado y dudé sobre si debería explicarle mi situación a él.

Era simplemente tan fuerte que estaba afectando el balance de las Búsquedas.

La fricción con los otros humanos habían crecido más allá de los límites aceptables, por lo que estaba teniendo problemas en reunir a un Grupo.

Estaba alcanzando los límites de lo que podía explorar y lo que podía lograr en Búsquedas Solitarias.

En otras palabras, no tenía más razones para quedarme en Grandnir… claro está, en “este lado”.

—Buu Buu, esto es sólo una cuestión de tiempo.

Decidí dejarlo sin decir nada.

Sólo expliqué la conclusión final a mi pequeño amigo.

—El tiempo solucionará todo esto. Podrían ser dos años o quizá tres. Una vez que el siguiente grupo de Top Rankers se haga cargo, una vez que las relaciones entre los desafiadores de Búsquedas se eliminen, y una vez tenga una oportunidad de crecer, ese obstáculo naturalmente se irá. Entonces podré regresar a este lado…regresar a Grandnir e ir a aventuras de nuevo. Así que sólo se paciente hasta entonces, Buu Buu. Entiendes, ¿cierto?

—Sí.

Mientras lo abrazaba, Buu Buu subió la mirada para verme al rostro desde mi pecho.

—No entiendo en absoluto, pero decidí que no te causaría más problemas.

—Esa es la mejor respuesta que podría oír, Buu Buu. Casémonos.

Eso sonó como una broma, pero realmente no era un asunto de risa.

Si un collar fuera inventado para permitir que los gatos o conejos habrán el lenguaje humano, apostaba que algunos humanos querrían casarse con sus mascotas. De hecho, ya eran amantes de mascotas que molestaban las oficinas del gobierno al presentar registros de matrimonio para ellos y sus gatos o perros. También había personas que tenía todo el papeleo lleno para permitir que sus tortugas de larga vida para heredar todas sus posesiones. Un animal parlante podría sonar extravagante, pero era perfectamente posible aquí en Grandnir.

Y si tu desconfianza en los humanos crecía lo bastante, empezarías a considerar seriamente una relación con un no humano. Aparentemente había muchas personas que querían casarse con una sirena o una elfa, ¿así que qué estaba mal con querer pasar tu vida con un Orco Miniatura?

—Escucha, Buu Buu. —Gentilmente sostuve su pequeña cabeza entre mis manos. —Me iré de aquí por un tiempo. Pero, Buu Buu, eventualmente regresaré. Así que no quiero estar decepcionada cuando nos veamos de nuevo. Quiero que seas el mejor Buu Buu que puedas ser. ¿Puedes prometerme eso?

—¡Sí! Me convertiré en el Orco más fuerte. Así que espérame, Beatrice, porque te sorprenderé.

—Ya veo. Entonces lo prometes, ¿no?

—¿Por qué estás levantando tu meñique?

—Así es cómo hacemos promesas, Buu Buu.

Juntamos nuestros meñiques e hicimos nuestra promesa.

Prometimos convertirnos en alguien que no decepcionaría al otro cuando nos reuniéramos en Grandnir.

—…

El tiempo de la promesa llegó dos años después.

Escuché a los arboles del bosque hacer mucho ruido y siendo volcados bruscamente. Podía saber que las aves salvajes que perdieron su nido en las ramas estaban huyendo rápidamente al cielo azul.

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Era como el avanzar de un dinosaurio o un monstruo gigante.

Pero no lo era.

Un cuerpo de tres o incluso cuatro metros apareció en el camino después de limpiar a la fuerza un camino por el bosque. Tenía un cuerpo redondo y mucha grasa almacenada en sus músculos como de acero. El Arma Brillante que sostenía parecía ser una espada, pero lucía más como un tronco o una viga de acero con una ranura en el costado. Claramente estaba destinado para peleas puramente físicas sin Magia en absoluto. El respirar escapándose del rostro sonaba como un motor de vapor y su rostro de nariz de cerdo no podía haber lucido más brutal con esos impresionantes cuernos.

De manera simple…

—¿Qué sucede? ¿Tengo algo en mi rostro?

—A-am, no. Sólo estoy sorprendida de qué tan grande te volviste desde la última vez que te vi.

Buu Buu realmente se había convertido en el más fuerte.

Esto era exactamente lo que había prometido, así que no podía quejarme exactamente.

¿¡Así que no era un Orco Miniatura en absoluto!? ¿¡Me estás diciendo que siempre fue un legítimo Orco!?

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