Prólogo: El comienzo del calor que no desaparece

—Esto es malo, de verdad.

Él se dio cuenta de que se encontraba tirado en el suelo, y podía sentir la textura de la sólida tierra en su rostro. Su cuerpo entero no tenía fuerza alguna, ni siquiera podía sentir sus dedos.

Tan solo un inmenso calor dominaba el interior de su cuerpo, hasta el punto en que quería arrancarse el cuello.

—Muy caliente, caliente, caliente, caliente, caliente, caliente, caliente.

Tan pronto como abrió la boca para tratar de gritar, lo que salió de ella no fue un grito, sino un conglomerado de sangre.

Con una violenta forma de toser, vomitaba la fuente de la vida sin interrupción desde su garganta.

Como haciendo gárgaras, en la punta de su boca se formaban burbujas de sangre, provocadas por su expectoración.

Y lentamente, podía observarse al suelo teñirse de un color rojo fuerte.

—Ah, toda esta es mi sangre, ¿eh?

Su cuerpo tirado en el suelo, estaba bañado con su sangre. El porcentaje de sangre de un humano es del 8% aproximadamente en su cuerpo. Y se dice que la tercera parte de ello, fluye en el cuerpo. Pero… Parece ser que toda su sangre ha salido.

El vómito de sangre saliendo de su boca había terminado, pero…

La fuente del calor, que parecía estar quemando su cuerpo, aún seguía ahí. Y con su mano, que a duras penas podía mover, tocó su abdomen, mostrando que esa extraña sensación era real.

— ¿Qué es esto? ¡Siento como si mi estómago se fuera a romper…!

Así es, sentía ese calor. El calor era el efecto de la alucinación por el dolor.

La grave herida cortaba en partes iguales su torso, y la piel de su cintura apenas estaba unida.

En otras palabras, de alguna manera parecía estar confrontando el “Jaque Mate” de la vida.

Y tan pronto como se dio cuenta de ello, su consciencia se alejaba más y más.

Incluso el calor, que hasta hace poco lo mantenía retorciéndose, poco a poco se desvanecía, la sensación de su mano al tocar sus órganos internos y la extraña textura de la sangre. Todas esas sensaciones parecían desvanecerse a la lejanía como su consciencia.

Su cuerpo fue dejado atrás, rechazado para acompañar a su alma.

Y con un último esfuerzo, desde que comenzó a perder la consciencia, movió su cuerpo y levantó su cabeza.

Frente a sus ojos, el suelo cubierto como una alfombra de sangre fresca, unos zapatos negros formaban círculos al pisar el río de sangre.

Alguien estaba ahí. Y tal vez, esa persona que estaba en el suelo, se había suicidado.

Extrañamente, no daba la impresión de que tratara de ver a la cara a esa persona. Aquella persona que se había suicidado, no tenía recuerdo alguno para poder asumir que esa persona era tan sólo una espectadora por casualidad, ni siquiera conocía el pasado de esa persona, no tenía interés alguno.

Lo único que pedía era “Que ella estuviera sana y salva”, tan sólo eso.

—¿…baru?

Tuvo la impresión de haber escuchado una voz parecida al sonido de las campanas.

Se encontraba en un estado en el que no podía saber exactamente de dónde provenía, o si incluso sólo escuchaba cosas.

Aun así, si fuera a recordar teniendo la confianza en sus recuerdos, esa voz era una horrible sensación que hacía estremecer sus sentimientos.

Por eso–

—… Tch

Y soltando un grito, llegó otra persona a la alfombra de sangre fresca.

Justo al lado del cuerpo tirado en el suelo, se encontraba su brazo extendida levemente.

Una pálida mano sin fuerza alguna para sostenerse, la tomó entre sus manos cubiertas de sangre.

¿Acaso fue una coincidencia?

Tuvo la impresión de que la mano que tomó, había movido sus dedos para darle un ligero apretón.

—…rame…

Movió hacia un lado su cabeza, en un intento inútil para ganar algo de tiempo ante el desvanecimiento de su consciencia.

“Dolor”, “calor”, todo va desapareciendo a la lejanía. Todo lo que hizo fue dar patadas de ahogado ante su inminente final.

Y a pesar de todo eso…

—Yo, voy a…

——”Salvarte a toda costa”

Y enseguida, él– Natsuki Subaru, perdió la vida.

A %d blogueros les gusta esto: