Prologo: Registros Fragmentados de una Cierta Leyenda

Hace mucho tiempo en un cierto lugar, había un pequeño cerdo.

El cerdo pensó que él era feo, y temía unirse con todos los demás. Pero una chica humana le extendió su mano a ese cerdo.

Esa chica, que era llamada Beatrice, se despidió de él, pero ellos se habían reunido después de mucho tiempo.

 

Ese fue el comienzo de una gran aventura. Mientras estaba separado de la chica, el cerdo aprendió a cómo vivir por su cuenta. Él uso su fuerza para desafiar muchos obstáculos diferentes con una tacleada.

Había humanos malos conocidos como Elkiad, quienes atacaron la villa del cerdo.

Hubo una Súcubo llamada Tselika, quien recordó su propia maldad con el fin de tomar el cabello de un humano que murió en Ground’s Nir, y lo regresó a la Tierra.

Él tuvo que pelear algunas veces, pero él lograba resolverlo todo muy bien.

 

El círculo de amigos del cerdo creció gradualmente, pero entonces él se encontró con un gran obstáculo. Ese obstáculo se llamaba el Sabio. Ella había trabajado con Elkiad para destruir la villa del cerdo. Y más importante aún, ella lucía muy parecida a Beatrice.

El Sabio casi derrotó al cerdo y a sus amigas con Magia abrumadora, pero ellos lograron de alguna manera alejarla al trabajar juntos.

El Sabio había trabajado con la raza del cerdo para pelear en contra de un monstruo durmiendo en las profundidades del Laberinto. Pero la raza del cerdo fue afligida con una extraña enfermedad, y ellos cayeron antes de completar esa meta.

 

Con el Sabio, el Mayor y los otros muertos, nadie quedaba para detener al monstruo.

Ese monstruo, Abyss, tomó la forma de una chica. La isla entera flotante en el océano existía para completar a esa chica. Así que una vez que ella estuviera completa, la isla no tendría propósito, y dejaría de funcionar sin pensar en las personas viviendo ahí.

Quizá nadie estaba equivocado. Sin embargo, el cerdo y sus amigas desafiaron a Abyss con el fin de proteger la vida de todos.

Abyss sólo quería ver el mundo real. Pero si ella salía, ese hermoso mundo sería destruido. Y si ella no podía verlo como fuera, el intento no lo valía. Una vez que el monstruo se dio cuenta de eso, ella eligió quitarse su propia vida para proteger a todos los demás.

 

Una vez que todo se había acabado. Abyss dijo que ella había sido creada para pelear un gran enemigo. Al Señor del Inframundo había destruido a todos los humanos que vivieron en la tierra de Ground’s Nir, oponiéndose a Beatrice y a los otros humanos de la Tierra. Ese era el enemigo por el cual ella había sido creada para derrotar.

 

Con Abyss derrotada, nadie quedaba para detener al Señor del Inframundo.

El Inframundo el cual parecía un gran pez, desembarcó a Ground’s Nir. Un ejército de muertos salió. El Señor del Inframundo había consumido toda la vida en ese mundo, pero él entonces intento esparcir su alcance a través de las Puertas y la Tierra.

El cerdo, Beatrice, y las demás pusieron una desesperada resistencia, y en realidad abordaron el Inframundo en sí.

Querían derrotar al Señor del Inframundo antes de que todos en la isla fueran eliminados, y la invasión de la Tierra comenzara, pero su prisa llegó a darles el tiro por la culata, y esas hermosas chicas perdieron sus vidas.

El cerdo cayó en gran tristeza. Pero el Sabio llegó y le dijo que podría ser posible traer de vuelta las vidas perdidas usando el poder para crear la siguiente generación.

El cerdo decidió que no era momento de llorar. Él quería revivir al Grupo de Beatrice, al igual que al Mayor y al resto de los aldeanos.

Ellos exitosamente derrotaron al Señor del Inframundo, pero él los dejó con un acertijo final. Ellos sólo podían salvar a un grupo. Para revivir a un grupo de apreciadas personas, los otros tendrían que ser abandonados.

El cerdo y el Sabio comenzaron a pelear.

Parecía como una pelea sin fin, pero los fantasmas de Beatrice y su Grupo encontraron la respuesta correcta. El requerimiento para una elección era una mentira, y de hecho había una forma de salvar a todos.

 

Beatrice logró terminar la pelea, pero el Señor del Inframundo usó ese tiempo para escapar a donde los cuerpos del Grupo de Beatrice estaban alojados. Él intentó adquirir un nuevo cuerpo, pero la Elfa Real Sibyl se puso en su camino.

Ella dijo “Ven, Vivian”.

El Señor del Inframundo había usado el cuerpo de una chica sirena, pero comenzó a moverse por su propia cuenta, y Vivian exitosamente tomó su destino en sus propias manos.

 

Y así, el Grupo de Beatrice y los aldeanos fueron salvados, pero entonces un mayor problema ocurrió.

La especie de cerdos habían adquirido gran poder con el fin de pelear a un gran enemigo, pero sus excesivos instintos de pelea querían decir que estaban al borde de dañar personas indiscriminadamente.

Habían querido que alguien los detuviera antes de que lastimaran a personas sin razón.

Sin embargo, el Sabio los había resucitado en ese estado.

 

Y la más grande amenaza ahora veía al mundo.

Originalmente eran amables, pero dieron una vuelta mal en el camino de la evolución.

Esa amenaza tenía el nombre de Orco Ibérico.

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