Archivo 05: Cuidado con los nuevos tipos de engaños

—¿Ella es una moe?

—¡No! ¡¡Ella es una perra, no una moe!!

—Uh…Una waifu es lo mismo que una esposa, ¿No es verdad?

—¡No! ¡¡No!! ¡Las waifus no son lo mismo que tu maldita y vieja esposa! ¡¡Todas ellas son básicamente señoritas vírgenes y puras!!

El tipo rubio y blanco y el tipo negro con afro de la mesa de al lado estaban discutiendo acaloradamente lo que al parecer era algún tipo de problema medio ambiental mundial, pero no tenía tiempo de escucharlos.

—Cuando repetiste el mismo curso dos años seguidos, comencé a pensar que serías alguna clase de idiota, pero nunca espere que una novata como yo (¡Ha!) te sobrepasara.

—¡¡Cállate!! ¡Y qué si soy un idiota! ¿¡Por qué tuve que elegir un ramo sin las respuestas fijas como filosofía!?

He estado atascado en mi primer año por más años consecutivos de los que me importa contar, así que una chica del vecindario, tipo hermana menor (¡¡Incluso aunque ya tenía más de 20 años!!), me llevó a un bar para consolarme. …¡La chica que debería haber sido (pero no lo era) una novata me estaba ayudando y eso hizo que todo esto quebrara mi orgullo!

—Heh. Heh heh heh. Incluso si estoy en desventaja en términos de año escolar y créditos, aún soy tu superior cuando se trata de la vida. Tengo abundantes experiencias.

—Es verdad. No creo que hayan tantas personas que experimenten el vivir en un bucle infinito. Espero tu valioso consejo.

—¡¡No es infinito!! ¡¡No estoy atrapado en el lado receptor de un ataque de combo infinito a mitad del aire!! Escaparé de este infierno. ¡¡Comenzaré por dirigirme a la oficina del profesor de filosofía y me inclinaré ante él!!

Repetidamente golpee mi puño contra la mesa, pero rápidamente suavice mis golpes ya que el contenido de mi jarra de cerveza estaba a punto de derramarse.

—A propósito, ¿Qué ganas exactamente al tener abundantes experiencias?

—Mejoras en el sexo.

Ella me miró ferozmente.

—¿Tienes mucha experiencia en qué?

—Lo siento. En verdad lo siento. No tengo la experiencia necesaria para resistir la mirada desdeñosa de una chica así. No sería capaz de soportar el ser llamado repugnante por una colegiala.

Me sentía como una babosa cubierta de sal.

Pero no pude soportarlo.

¡No quería ser mirado en menos por nadie! Quería superarla por lo menos en alguna cosa, ¡Lo que sea que fuese!

—¡¡Ya lo sé!! ¡Con abundantes experiencias, no podrás ser engañado! ¡¡Una vez escuche eso en la TV!!

—Si eso fuera cierto, no creo que los mayores serían las víctimas principales de los engaños telefónicos.

—¡¡Simplemente no lo entiendes, señorita novata!!

—No seas tan engreído. Estoy por encima de ti en lo que a año escolar y notas se refiere. Estaba pensando en ayudarte con tu próximo reporte, pero ahora ya no.

La expresión más repugnante del mundo apareció en mi rostro.

—Eh…eh heh heh. ¿Sabes algo acerca del engaño de fumar en la acera, mi querida novata?

—¿Qué es eso?

Ella era del tipo hermana menor (incluso aunque tuviera más de…etc.), pero era una estudiante universitaria que había pasado la barrera de los 20 años, además estaba probando con la bebida y los cigarros “por ahora”. Después de 2 ó 3 años, se convertiría en una guerrera contra los cigarros.

—Han promulgado leyes prohibiendo fumar en las calles aquí y allá, ¿Cierto?

—Sí, he visto las señales. Hay una multa, ¿No es verdad?

—Sí, ¿Pero quién la cobra? ¿Un oficial de policía? ¿O es confiado a un civil como con los estacionamientos ilegales?

Como siempre, ladeó su cabeza confundida ante mi pregunta.

—¿Huh? Ahora que lo mencionas…

—Ese hecho no es muy conocido. Así que puedes engañar a las personas, aproximándote a alguien que esté fumando en una de esas aceras donde no se puede fumar y obligarlos a que te paguen la multa de unos pocos miles de yenes. Podrían darse cuenta más tarde que fue un engaño, pero la pérdida no fue tanto y en primer lugar estaban técnicamente rompiendo las reglas. Por esas razones, las posibilidades de que te intenten buscar son bajas.

Se puso un edamame en su boca y roció un poco de sal en el plato con una mirada áspera.

—Tiene sentido… Pero eso sólo son unos pocos miles de yenes.

—La primera vez, si. Pero si lo haces una y otra vez, puedes hacer bastante. Asumiendo que no lo intentes con algunos gánsteres o algún tipo de pandilleros, puedes hacer una enorme cantidad de dinero. A diferencia de los engaños telefónicos, no tienes que hablar con una voz suave. Todo lo que tienes que hacer es no parecer sospechoso.

—Nunca había escuchado eso. Bueno, no fumo afuera de todas formas, así que no tiene nada que ver conmigo. Aunque almacenaré eso en una esquina de mi mente. Gracias.

—¡¡Fw-fwoooooohhhhh!! ¡¡Esa es la primera vez que alguien me ha agradecido en medio año!!

—Seguramente los empleados de la tienda de abarrotes al menos te reverencian un poco.

—Los empleados de la tienda de abarrotes a la que siempre voy, chasquean la lengua cuando yo entro.

—¡¡Es bastante parecido al aura que tienes!!

Después de eso, discutimos el problema que tengo de tener aún que presentarme y mostrar un talento desconocido en la fiesta de bienvenida de los novatos sin dejar que nadie sepa cuantos años he estado en primer año, uno más serio sería que me pasaría con los años más especializados, tercero y cuarto, cuando los básicos de primero y segundo me estaban causando tantos problemas, y el más serio de todos sería el de cuantas veces se te permite repetir el año. Después de todo, me estaba sintiendo bastante deprimido, pero entonces la chica tipo hermana menor (incluso aunque…etc.) cambió de tema.

—A propósito.

—¿Qué sucede, señorita novata?

—…

—¿Mi maravilloso superior?

—¿Dónde escuchaste de ese engaño de fumar en la acera? ¿Lo leíste online? No me digas que te creíste eso.

—¡¡Una excelente pregunta!! – me senté derecho sobre la mesa en la que me había desplomado – ¡Una persona amable que conocí en un foro creó un manual anti-engaños! Es el libro definitivo de supervivencia que reúne todas las trampas que están en una marcha desenfrenada en el moderno Japón y sólo cuesta 1.000 yenes. ¡¡Sólo 1.000 yenes!! Con sólo un libro, te puedes proteger de cualquier tipo de crimen. ¡¡Esa fue la mejor compra que he realizado en mi vida!!

—Um. Si haces un poco de memoria, nunca antes había escuchado de este engaño de fumar en la acera.

—Sí, ¿Y?

—¿Ese engaño siquiera existe? ¿Estás seguro que ese libro no es un engaño lleno de información inventada?

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