Capítulo 2: Otra Interrogación en la Celda by Uchimaku Hayabusa

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1

Después de que me subí al carro rentado que reserve en el aeropuerto local y conduje debajo del cielo plomizo, comenzó a nevar un poco. El camino no estaba oculto en blanco aún y era más como un sorbete transparente, pero aun así comencé a preocuparme de si encontraría llantas con cadenas en uno de esos carros rentados bien equipados que bien podrían venir pre equipados. Estaba aliviado de que había comenzado con llantas sin clavos de invierno, pero fallé en revisar las cadenas.

—Haaa… Más importante aún, el rápido cambio de frío a caliente ha dejado a Santa Enbi-chan con la necesidad de usar el baño. Ahh, estoy algo inquieta.

—¿Siquiera por qué estás aquí?

—¿Por qué? Porque un cierto detective decidió recoger a una chica de secundaria que encontró lanzando besos a un costado del camino. Oh, qué agresivo☆

—¡¡Verte vestida así en público es suficiente para tomarte en custodia por tu propia seguridad!! ¡Además, está nevando afuera, ¿así que por qué estás vistiendo un traje minifalda bikini de Santa?! ¿¡Estás tratando de suicidarte!? ¿¡Eres uno de esos Santas surfistas en el hemisferio sur!?

—Oh, vamos. Cuando lo hago así de obvio, todos los chicos quienes podrían intentar ligarme deciden que es una trampa y no se acercarían. Eso aleja a cualquiera peligroso, por lo que sólo las personas buenas de corazón como tú tratarían de hablarme.

La Fenómeno del Misterio tenía cero sentido del peligro a pesar de vestir un sombrero hibrido de Santa y bufanda de reno que lucían como extra largas orejas caídas colgando de su cabeza.

Si no hubiera estado conduciendo por un peligroso camino nevado a 40 kph, habría cubierto mi cara con mis manos. Estaba eternamente agradecido con la División de la Seguridad Humana que lidiaba con este tipo de cosas todo el año.

—No me vengas con eso. Elegí este traje de Santa para ti, ¿sabes? Trabajé duro cubriendo mi cuerpo con gel aislante, ¿así que qué tal recompensarme un poco?

—¿Qué? ¿Para mí?

—Bueno, cuando vi la entrada brillante encima de la computadora del historial de búsqueda en tu casa…

—¡¡Waaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhh!! ¡*Toser*, *toser*! ¡¡Ejem!!

Impulsivamente golpee los frenos y las llantas traseras casi se deslizaron al costado. Usé el volante para recuperar el control y fulminé con la mirada a la demonio en el asiento del pasajero.

—I-imposible… ¡Tengo programado de manera segura borrar toda esa información extra alojada quien sabe dónde cuando sea que cierre el navegador!

—Si pensaste que eso borraría cada último rastro, realmente eres un analfabeta computacional, detective. No subestimes esta era de corporaciones inmorales de grande información.

No es que realmente importara. ¡Era un adulto, por lo que podía disfrutar algo de entretenimiento adulto sin importar lo que alguien dijera! ¡Pero si tuviera que decir si esto me hacía querer morir o no, diría que sí! ¡¡En realidad bastante!!

—Como sea, el verdadero problema eres tú. Seguramente no estás confiando en la superstición que las zonas rurales son más seguras que las grandes ciudades.

—Por supuesto que no. Ya sea impulsivo o planeado, los crímenes pasan cuando las personas fracasan en dejar escapar algo de humo y algo sale mal en sus corazones. En ese sentido, una ciudad rural con poco entretenimiento y largas distancias entre instituciones son como un tesoro de artefactos explosivos sin detonar.

—¿Entonces por qué estás parada al costado del camino medio desnuda…no, tres cuartos desnuda?

—Porque sabía que me protegerías, por supuesto.

No pude evitar dejar escapar un suspiro pesado.

—Realmente necesitas ser cuidadosa. Las pandillas o ladrones que cavan túneles a bóvedas de bancos son bastante comunes recientemente. Han estado atacando en su mayoría estos bancos rurales.

—¿Y muchos viajes se han perdido en la Ciudad Bozen donde nos dirigimos?

—…

—Es bastante asombroso. Cuando el alojamiento de registros de casos del Departamento Metropolitano de Policía fue movido, encontraron un puñado de casos completamente intactos y olvidados. Vamos, esto es lo mismo que un chico de las entregas trabajando a medio tiempo escondiendo todas las cartas de Año Nuevo porque no quiere lidiar con enviarlas todas.

Estaba curioso de cómo sabía ella eso, pero no podía decir nada ya que era información interna.

Mientras tanto, ella continuó la conversación por su cuenta.

—No importa qué eficiente sea el sistema, sigue siendo controlado por humanos. Aunque hallé interesante que todos fueron encontrados ahora. Es casi como una clase de estallido en una represa, ¿no lo crees?

Eso también era por qué un detective del Departamento de Policía Metropolitano, quien estaba destinado a proteger Tokio, estaba conduciendo un carro rentado en esta zona rural. Mi jurisdicción era la ciudad de Tokio, pero todavía tenía que salir para revisar si uno de los residentes de la ciudad estaba involucrado afuera de la prefectura. Estaba usando un cárdigan en lugar de mi traje usual porque no quería entrar al baile como si estuviera gobernándolos como una representante del Departamento de Policía Metropolitano. Sería un problema si los tabloides se enteraran del hecho de que estábamos re investigando casos por papeleo inapropiadamente tratados.

—¿Estás seguro que estarás bien, detective?

—¿Por qué no lo estaría?

—Estas nuevas revelaciones muestran que más de treinta personas han desaparecido. Y todo se había acabado hace una década. Las personas son generalmente declaradas perdidas y presumidas muertas después de los siete años. Esa es una línea legal bastante severa, y sólo estamos hablando sobre las personas que desaparecieron cuando visitaron la Ciudad Bozen desde Tokio. Si revisas todos los registros de los casos en todas las estaciones de policía en Japón, podrían encontrar, muuuuuchas más personas perdidas.

Ella finalmente se alejó lo bastante del caso actual del cual podía hablar. Aunque era posible que ella estuviera manteniendo esa distancia a propósito.

—No tendría forma de saber eso. Pero ya fuera que sean diez personas o cien personas, si se cometió un crimen, sólo tenemos que arrestar al criminal y preguntarle al respecto.

—Eso es verdad, ¿pero no es demasiado arriesgado cargarse en una oscura guarida antes de saber qué tan grande es tú enemigo?

—No estoy haciendo esto solo.

—¿Oh? ¿Finalmente estás aceptando mi ayuda?

—¡¡La policía local estará haciendo la investigación y yo sólo seré un conducto para el Departamento de Policía Metropolitana en Tokio, Señorita en Custodia de Protección!!

Continuamos discutiendo mientras el carro rentado cruzaba un puente de metal y entramos a la Ciudad Bozen. Planeé quedarme en la casa de mi familia en la Villa Noukotsu vecina, pero mi trabajo venía primero. Me dirigiría al departamento de policía local con mi equipaje todavía en el maletero, también dejaría a esa Tonta del Misterio con ellos mientras estaba ahí.

O ese era el plan al menos.

—Oye, detective, mira ese centro comercial.

—¿Qué? Mencionaste que tenías que usar el baño antes. ¿Es eso?

—Bueno, ese es un problema, pero mira. —Ella apuntó a la ventana. —¿No el estacionamiento parece extraño? Hay un carro quemado en él.

—¿¡Qué!?

Rápidamente miré hacía allá y de hecho lo vi. Como una ciudad rural, el estacionamiento era innecesariamente grande y una camioneta estaba en una esquina, quemada sólo hasta el chasis y la estructura. Estaba chamuscado, por lo que no podía decir de qué color había sido originalmente.

Hice un rápido cambio de planes, di la vuelta hacía el estacionamiento y me estacioné a una corta distancia del carro en cuestión. Abrí la puerta y di un paso afuera para encontrar el viento de invierno que parecía cortar mis mejillas.

La Fenómeno del Misterio se bajó también y ella gimió mientras giraba sus dedos hacía adentro. El Smartphone ondeó en su cadera en una funda de estilo de regalo.

—O-ohhhh… L-la diferencia en temperatura… ¿D-detective, puedes manejar esto? Necesito visitar la habitación de pequeñas chicas.

—Sólo ve.

Santa Enbi se marchó y yo me acerqué al vehículo quemado.

No había señales de la policía local y no estaba acordonado con cinta amarilla. No había ni una señal de alguna clase de investigación. ¿Cuánto tiempo había estado así? Para tomar prestadas las palabras de la Fenómeno del Misterio, esto no era un chico de las entregas de medio tiempo que no quería lidiar con entregar todas las cartas de Año Nuevo.

Eché una mirada dentro del asiento del conductor para asegurarme de que nadie estaba en el interior y entonces saqué mi celular.

Pero…

—¿No hay señal?—dije mientras miraba al símbolo en la esquina de la pequeña pantalla.

Incluso si estábamos en las montañas, este era una zona urbana plana. Y recordaba que mi celular estaba trabajando bien aquí cuando vine de visita para divertirme antes de moverme a Tokio. La zona efectiva de las torres de celulares se expandiría, pero no creía que se reduciría.

Sin importar qué, no podía hacer una llamada.

El centro comercial probablemente tendría teléfonos de paga adentro, así que decidí contactar a la policía local de esa manera.

Caminé por la nieve sorbete transparente para atravesar el estacionamiento.

Eso podría haber sido el por qué al principio confundí la fuente del crujido debajo de mis pies.

—…?

Confundido, miré a mis pies y vi afilados pedazos de plástico rojo y amarillo mezclados con la nieve. Y no sólo unos cuantos, eran toneladas. Miré más lejos a la distancia y noté lo que parecía como un espejo lateral yaciendo en la tierra. Uno de los postes de alumbrado del estacionamiento estaba dentado y la pintura de un carro estaba raspada. También había muchas huellas de neumáticos.

¿Qué?

Casi parecía como si todos los carros en el estacionamiento hubieran comenzado a moverse a la vez mientras chocaban entre sí. Ya fuera eso o las personas se habían peleado ferozmente por todos los lugares del estacionamiento.

—¡Detectiiive!

Santa Enbi en Minifalda Bikini me ondeó con su mano desde la entrada del centro comercial mientras frotaba su bufanda sombrero por calidez.

Pude vislumbrar algo del problema antes de llegar a ella.

Las puertas de vidrio estaban todas rotas y toda la zona se había convertido en un mar de fragmentos de vidrios. Una señal que estaba hecha para que se pareciera la mascota local Kasha-chan yacía en el suelo en dos pedazos.

—¿Qué es todo esto?

—Busqué el camino al baño, pero está bastante mal adentro, —dijo ella mientras sacaba una lupa de la bolsa de su cadera.

Di un paso adentro y no encontré clientes, trabajadores o alguien en absoluto. Las gentiles luces y cálidos calentadores seguían encendidos, pero la voz femenina grabada calmadamente repitiendo la información de ventas daba una sensación fría por ello.

Y…

—Los estantes han sido derribados por todo el lugar.

—También hay líquido rojo oscuro salpicado. No he hecho una investigación detallada, pero al menos que alguien haya usado pintura o sangre de gallina para disfrazarlo, creo que sabemos qué es.

¿Hubo un alboroto aquí?

Pero ninguno de los equipos alrededor de las registradoras parecía roto. Los productos alimenticios estaban esparcidos por el piso y algunos claramente les habían dado mordidas, pero no parecía que alguien hubiera ido por los objetos de valor.

—Esto no es bueno. …Pensé que sólo revisaría algunos documentos, por lo que no traje mi pistola.

Sólo tenía mi placa de policía, celular, bloc de notas y un bolígrafo de acero inoxidable. Eso no iba a ser de mucha ayuda contra un grupo de enfurecidos alborotadores.

Entonces noté un pedazo de copia de papel A4 pegado a un estante en la sección de comidas frescas.

Decía lo siguiente:

—Querida, San-chan. Soy tu madre. Estoy a salvo. Vendré de nuevo aquí a la misma hora mañana. Si estás escondida en algún lugar, escribe donde aquí.

—…¿Qué es esto?

—La tinta está fresca y huele como solvente. …Pero ya que dice que regresará mañana, ella debe asumir que este papel estará aquí hasta entonces.

La Fenómeno del Misterio sacudió sus cuernos de reno sobre su cabeza y olfateó el papel.

Sin embargo, ya sabía eso. Y por supuesto, un trabajador normalmente removería algo así.

¿Decidieron que no habría ningún trabajador para removerlo?

¿Y qué era eso de “estoy a salvo” y “escondida en algún lugar”? ¿Estaban en una situación donde tenían que esconderse o su seguridad no estaba garantizada?

—Detective.

—Como sea, necesitamos un teléfono. Si no podemos usar nuestros celulares, necesitamos encontrar uno público.

Lentamente caminé por el grande edificio.

Había notas dejadas aquí y allá, pero los más distintivos estaban en la sección de hágalo usted mismo.

—Usar gasolina como tal es peligroso. Puedes estabilizar al mezclarlo con un jabón de metal, un detergente sintético y arena. Sin embargo, la gasolina en sí es altamente volátil. Asegúrate de no respirar nada durante tu plan.

—Elegir un hacha o un machete está bien, pero una toalla y una piedra para afilar es lo que realmente importa. La sangre es una cosa, pero estarás en problemas si la grasa se atasca en la navaja. Definitivamente vivirás más si aprendes a cómo mantener tus navajas.

—No te preocupes. Los humanos no perderán contra esos.

Los contenidos se hacían más y más siniestros.

No sólo el texto, sino el papel en sí frecuentemente estaban arrugado o salpicado con alguna mancha de rojo oscuro.

Podía decir que las personas que visitaban este centro comercial ya fuera que se iban o leían las notas diciendo que tenían miedo de algo.

¿Pero quién era la verdadera amenaza?

Si tomaba estas notas como el valor aparente, las “personas aterradoras” estaban deambulando con bombas Molotov, hachas y machetes. Y la escritura de las notas todas eran diferentes, por lo que era obvio que las personas en el alboroto estaban de acuerdo con esto.

En nuestra búsqueda por un teléfono de paga, la Fenómeno del Misterio y yo subimos una escalera gentilmente curveada.

Cuando miré afuera de la ventana a ver la ciudad coloreada de plomo, encontré el impacto más grande de todos.

—¿Qué…demonios?

—Eso no luce sólo como un incendio.

Humo oscuro se estaba elevando desde todo el paisaje urbano visible desde esa ventana elevada. Necesitaríamos binoculares para encontrar algún detalle, pero muchos carros estaban chocados y abandonados en las calles. No parecían simplemente haberse deslizado en la nieve. En vez de una sola mancha en un punto de la ciudad, la ciudad entera estaba cubierta en manchas.

La parte más extraña de todo era la falta de luces rojas y estruendosas sirenas a pesar de la gran conmoción.

No había señales en absoluto de vehículos de emergencia tales como ambulancia, camiones de bomberos o carros de policía.

¿Qué había pasado en la Ciudad Bozen?

De hecho, ¿siquiera seguía funcionando como una ciudad?

Algo estaba mal cuando las viejas leyes contra disturbios venían a la mente. Tenía que ser una broma que eso se mostrara en la era moderna de las Villas Intelectuales.

—Oye, Fenómeno del Misterio. Regresemos al carro. Algo está mal. Pensé que podríamos resolver esto con algo de ayuda de la policía de la estación, pero esto podría estar más allá de eso. Sería más fácil pedir ayudar de más allá del marco de esta ciudad. …Maldición, ¿siquiera qué estoy pensando? ¿¡Estoy preocupado de que la estación de policía podría ya no ser segura!?

Con eso, me di la vuelta hacía ella, pero entonces un pesado golpe metálico golpeó el puente de mi nariz.

Antes de que pudiera pensar en algo más, mi mente fue arrastrada en una oscuridad profunda.

2

Sentía a mi cuerpo temblar.

Sentía un dolor en mi espalda y sólo entonces me di cuenta que estaba regresando en sí.

Tan pronto como lo hice, mi nariz comenzó a doler.

—¿Despertaste?

La suave voz de una adolescente habló muy cerca, pero no era la Fenómeno del Misterio. Torcí mi cuerpo y encontré mis pulgares atados detrás de mi espalda. Se sentía como una cremallera. La Fenómeno del Misterio estaba yaciendo al lado mío en su traje demente, pero ella parecía todavía estar inconsciente.

Volteé mi cabeza desde el piso y finalmente entendí la situación en sí.

Parecíamos estar en la parte trasera de un camión ligero.

No sabía quién estaba conduciendo y una chica de edad de preparatoria estaba sentada en una esquina de la caja del camión.

Ella tenía cabello castaño esponjoso.

El resplandor supurando en sus ojos no encajaba con su linda cara en lo más mínimo.

Ella vestía un vestido rosa tejido y un cárdigan blanco con un sombrero sostenido con pasadores y un accesorio como una cola pegada a la parte trasera de su cadera. Parecía más como un traje que una moda normal.

La parte más extraña de todo era la larga y ensangrentada cuchilla de ganado que sostenía en sus manos como un pequeño niño sosteniendo una trompeta preciosa. El nombre en la base parecía ser Namagusa. Mis ojos naturalmente habían tratado de buscar alguna manera de identificar el arma asesina.

—¿Eres…Nagisa-chan?

—Ejejeje. Mucho tiempo sin verte, tío de Shinobu-chan. Las primeras impresiones son importantes, ¿no?

Ella me saludó rápidamente y podría haberla saludado con una sonrisa si hubiéramos estado sentados en una mesa de café. Sin embargo, eso sólo la hacía parecer más extraña aquí. Ella era la compañera de Shinobu, ¿pero esta situación era una parte de su vida normal para ella ahora?

Recuerdo escuchar algunas cosas sobre Nagisa-chan cuando hablé con Shinobu por el teléfono.

Algo de que había cambiado y era una de las tres yanderes más grandes del mundo.

Me había mudado a Tokio antes de que ellos entraran a la secundaria y había asumido que él había exagerado, ¿pero era verdad?

—¿Qué hiciste? No…¿qué pasó?

—Buen chico. Eres tan listo. Pensé que decidirías que yo causé todo esto y tratarías de forcejear. Quizá ni siquiera necesitaba contenerte.

Ella sonrió mientras se acurrucaba contra la navaja recubierta en sangre roja oscura y cabello.

—Lo que hemos hecho es…bueno, protegerlos. Sí, me alegra que eres obediente. Y por supuesto, no sólo estamos de voluntarios. Tienes que dar algo de vuelta. No tenemos el tiempo de pelear entre nosotros justo ahora.

—¿Protegernos? ¿De qué?

Las notas en el centro comercial y las señales de personas abasteciéndose de comida y armas me habían dicho que tenían miedo de algo. No parecía como si hubieran reunido el armamento que necesitaban para atacar un banco o una tienda de joyas y robar los objetos de valor.

Defensa, no ofensa.

Protección, no invasión.

Retirarse, no avanzar.

¿Pero de qué estaban tan aterradas las personas de la Ciudad Bozen?

Nagisa-chan puso sus ojos oscuros hacía mí y la pregunta a mi respuesta se deslizó de la esquina de sus labios.

—Zombis.

…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………

Podría haberme equivocado de pensar que estaba hablando con un ser humano quien podía hablar el lenguaje humano.

Claramente no me estaba comunicando apropiadamente con Nagisa-chan.

Quiero decir…¿zombis?

¿De qué estaba hablando? ¡Esto era una completa locura!

Parte de mí estaba aliviado que no había cargado mi pistola. Dejar que Nagisa-chan robara mi pistola habría sido un fracaso catastrófico.

—Bueno, así es como los llamamos de cualquier manera, pero eso podría ser que en realidad no sean eso. Dudo que tengan que ver algo con los de Vudú originales y estos no parecen venir de una enfermedad infecciosa como la de las películas y series. Aunque Shinobu-chan dijo que estaban relacionados con un Youkai llamado Kasha.

—…¿Shinobu?

Al menos logré recoger al menos un término con el cual era familiar.

Era como hallar una corta cadena legible en un archivo que estaría corrupto de otra manera.

—¿¡Está Shinobu contigo!? ¡¡Por favor dime que está bien…!!

Me detuve debido a un sonido metálico ensordecedor.

Nagisa-chan estaba golpeando la punta de su cuchilla de ganado contra el fondo de la caja del camión ligero.

Ella me miró mientras hablaba.

—¿Podrías no mencionar a Shinobu-chan ahora mismo? Te lo suplico.

Esto…no es bueno.

Sudor nervioso comenzó a verter de mi cuerpo a pesar del frío aire de invierno. Mi única arma era un bolígrafo y mis manos estaban atadas, por lo que molestar a Nagisa-chan y su larga cuchilla sería una pésima decisión. No tendría ninguna oportunidad y el peligro podría esparcirse fácilmente hacía la Fenómeno del Misterio también.

La situación gradualmente cayó en mí. Estábamos en la parte trasera del camión ligero, por lo que ella al menos tenía un conductor con ella. Eso quería decir que esta locura no era sólo de ella.

—Oh, cierto. Lo olvidé.

Ella aplaudió sus manos frente a su cara y comenzó a causalmente a hurgar a través de la bolsa al lado de ella. A ella no parecía importarle que mi corazón estaba siendo exprimido por miedo y ansiedad. Ella sacó una lata de desodorante en aerosol que usaba algo llamado iones de plata y ella lo sostuvo hacía mí en una mano.

Mi garganta se secó y ella me lo roció.

—Sí, no te muevas. Buen chico. Los zombis buscan su presa por el olor como los perros y hienas. …Bueno, piensa en ello como un placebo o un amuleto de la buena suerte.

—…

—Ya que usan el olfato, un vehículo hermético sería mejor que esta caja de camión, pero no podemos tener todo. Y el riesgo de ser atacados mientras conducimos es bastante bajo. …Si nos detenemos en medio de la ciudad, aunque necesitamos estar preparados para morir.

Permanecí en silencio y movió el desodorante en aerosol sobre la Fenómeno del Misterio quien todavía no se podía mover.

Una vez que finalmente había acabado con su tarea, ella miró a la distancia.

—La ciudad ya está llena con zombis. De hecho, no hay una verdadera razón para que se queden en la ciudad. Si hubieran continuado vagando así, habrían estado en problemas. Muchos problemas. Si no los hubiéramos salvado, probablemente habrían sido devorados.

—¿Es peligroso dentro y fuera de la ciudad? ¿Entonces a dónde nos estás llevando?

—Buen chico. Realmente piensas bien las cosas. …Estamos en camino a un escondite seguro, por supuesto.

La ciudad era un lío. Los árboles en el camino estaban rotos, había más ventanas que estaban quebradas más que las que no, y carros estaban en llamas aquí y por allá. Un traje rasgado de Kasha-chan estaba esparcido a lo largo del camino y un estandarte para un festival de invierno estaba ondeándose débilmente en el viento. Pero a pesar de todo eso, la ciudad estaba muerta. No había señales de alguien aquí. Casas con vida tenían una atmósfera diferente a las casas abandonadas y una escuela tenía una atmósfera diferente durante el día al de la noche. De la misma manera, la ciudad entera se sentía como un hospital en la muerte de la noche.

—Todos están escondidos, —dijo Nagisa-chan. —Los supervivientes y los zombis.

Nuestro camión ligero dejó la ciudad y comenzó a subir el camino de la montaña. Dejando la civilización humana sólo me hacía más nervioso. Parecía que dejábamos nuestro hogar y estábamos siendo secuestrados. Pasamos a través de un arco de árboles de invierno secos, y entramos a algo como un túnel hecho a mano.

—Esto parece ser una parte de Mikuchi-sama.

—¿Mikuchi-sama?

—Sí. Hay cuevas por toda la montaña como una colonia de hormigas. De aquí es dónde los zombis tendrían que haber salido originalmente. Pero ahora que el puente ha sido destruido, lo convierte en una conveniente calle lateral.

Había escuchado de esto antes.

Oh, cierto. Lo recuerdo.

Había escuchado ese nombre en un festival en Ciudad Bozen cuando estaba en la escuela. El festival de invierno celebraba el Kasha mientras que el festival de verano celebraba a Mikuchi-sama.

Pero espera. ¿No las raíces de esa leyenda no eran nada placenteras? Los pecadores eran…am, ¿qué era?

A diferencia del túnel mantenido, no había luces, por lo que el camión traqueteaba hacía adelante con sólo los faros para combatir la negra oscuridad. La pendiente pronunciada hacía claro que estábamos ascendiendo la montaña.

Finalmente dejamos la cueva y una pequeña villa enterrada en los árboles llegó a la vista.

Cada una de las casas era bastante grande y también había un banco, un edificio de bienes raíces y otras instituciones fuera de lugar. Podría haber sido la zona adinerada. Era posible que había un sistema donde mientras más alto en la montaña indicaba un estatus social más alto. Sólo había usado la ciudad para comprar y festivales cuando estaba en la escuela, por lo que no sabía mucho de la forma de hacer las cosas de los locales.

El camión ligero condujo a un edificio en particular.

—¿El banco?

—Consideramos la escuela o el hospital, pero no hay nada que pudiéramos hacer con todas esas ventanas.

Nagisa-chan discutió su ilusión de zombis como si fuera una historia de penurias.

—Saltamos de alegría cuando revisamos el mapa y vimos una estación de poder geotérmica lejos del camino de la montaña, pero al llegar ahí encontramos que era demasiado pequeña y los muros eran demasiado ligeros. Más importante aún, estaba directamente conectado a un túnel Mikuchi-sama, por lo que estaba llena de zombis. No había nada que pudiéramos hacer.

—…

—Sí. Buen chico. Lo entendiste, ¿cierto? El banco tiene menos entradas y está fácilmente defendido.

Esta era la ciudad vecina a mi pueblo natal, pero nunca había estado en su banco.

Sin embargo, parecía que había una conexión después de todo.

Cerca de la entrada había una forma de diamante con la parte del fondo faltante y era doble encima.

Esa era la cresta Hishigami.

No parecía como un megabanco, por lo que podría haber sido comprado con el fin de apoyar su financiación.

Sin embargo, no estaba exactamente ileso. Las persianas metálicas estaban dobladas diagonalmente y una parte del muro estaba derrumbado. Parecía como un edificio abandonado después de que una bomba estallara en una película de guerra. La charla de los zombis era absurda, ¿pero cómo los humanos habían logrado esto?

Un microbús que pudiera llevar cerca de veinte personas estaba estacionado en el estacionamiento, ¿pero realmente funcionaba? Todas las ventanas estaban rotas y preocupantes manchas estaban salpicadas de aquí para allá. De lo que podía ver, la mayoría de los asientos tenían sus rellenos salidos y algunas de las llantas se habían desinflado porque el autobús completo estaba inclinado diagonalmente.

El camión ligero se detuvo y Nagisa-chan lentamente se levantó con su cuchillo en una mano. Una gran presión pesó en mi estómago, pero ella solamente sacudió gentilmente el hombro de la Fenómeno del Misterio. Santa Enbi en Minifalda Bikini gimió y lentamente abrió sus ojos.

—Ven conmigo. Sí. Buena chica.

—…

No podíamos desobedecerla. Con nuestras manos atadas detrás de nuestras espaldas, no podíamos pelear con un arma o incluso huir. Después de todo, los humanos usaban sus brazos para tener balance. Además, nuestros oponentes eran Nagisa-chan con su cuchilla de ganado parecida a una espada llamada Namagusa y el conductor que tenía el camión. Definitivamente podíamos ser asesinados si intentábamos huir en este camino de la montaña vacío.

Incluso si ella era una excepción extrema en muchas maneras, la Fenómeno del Misterio seguía siendo una civil.

Tenía que evitar cualquier opción que terminara lastimándola.

Los dos bajamos del camión y alguien salió del asiento del conductor y del pasajero del camión.

—Permítanme presentárselos. Conocer a todos los pone nerviosos, ¿verdad? …Este anciano es Sada Shirabe-san. Él es un doctor si pueden creerlo. Eso realmente nos ha ayudado.

El hombre dio un resoplido tranquilo y parecía ser un hombre de mediana edad en casi sus cincuentas… O quizá incluso acercándose a una edad mayor. Él vestía un suéter, pantalones y un abrigo blanco, pero él no parecía ser del tipo de preocuparse por las apariencias. Su cabello era una mezcla de negro y gris y el cuello de su suéter estaba torcido. La parte inferior de su abrigo blanco y pantalones estaban salpicados con lodo y sus lentes parecían como si no le importara nada excepto que la prescripción estuviera bien.

—Y ella es Amou Neko-san. Ella es una bombera. …Aunque está usando esas habilidades para hacer bombas Molotov y para enseñarnos cómo derribar de una patada puertas o escapar por ventanas altas. Sí, buena chica. Aquí hay un caramelo por permanecer quieta.

La mujer parecía cerca de sus veintes. Ella probablemente era más joven que yo. Su cabello esponjoso estaba atado atrás de su cabeza con un lazo para cabello y ella tenía un saludable y bien proporcionado cuerpo. Pero eso no era todo. Ella definitivamente tenía músculos flexibles debajo de esa capa de grasa femenina. Ella podría haber elegido su ropa con movilidad en mente porque ella vestía un chándal deportivo de marca amarillo brillante, pero a diferencia del Doctor Sada, ella no parecía floja o sucia. Esa podría haber sido la diferencia entre simplemente no preocuparse y poner el mínimo esfuerzo para estar de moda. Un encendedor de aceite colgaba de una cadena ligera alrededor de su cuello y ella tenía muchas bolsas en sus hombros y cintura, ¿pero eso no tenía nada que ver con la introducción de Nagisa-chan de la mujer?

Como sea, sólo había tres aquí. ¿Cuántos más había adentro del banco?

—(Oye, detective. Acabo de despertar, ¿así que qué está pasando aquí?)

—(Explicaré después. Sólo mantén en mente que resistirse sin prepararse primero no terminara bien.)

—¡R-rápido, adentro! No quiero estar aquí afuera más de lo que necesito.

—Bueno, no tenemos que preocuparnos sobre los zombis una vez que entran a la barricada de “anillo de rompecabezas”. Es una fortuna que no sean tan listos.

No podía decir que costo tuvieron que pagar para ganar esta sensación de paz. Era como ver una transacción con la moneda de un país extranjero.

Entramos por la puerta de metal en el banco en vez de por la puerta del frente.

Inmediatamente adentro había un muro de basura atiborrada entre las bancas y mesas apiladas en el techo. Había una escalera hacía el segundo piso a un costado, pero Nagisa-chan y los demás se agacharon y se arrastraron a través de la brecha en el muro de basura.

—Los zombis no son lo suficientemente listos para esto.

Cuando seguí a Nagisa-chan a través, sólo podía ver las bragas en las caderas saliéndose de su vestido tejido.

—Incluso si nos ven o detectan nuestro aroma, siempre eligen la ruta más sencilla y siguen el muro. Ellos ven la barricada como un muro y se abren camino hacía las escaleras hacía el segundo piso. Siguiendo el muro los lleva a otras escaleras y después hacía afuera. Deambulan y deambulan sin nunca alcanzar nuestro espacio vital.

—Y ya que los zombis siguen el olor, usamos los ductos para llevar los aromas de nuestro espacio vital al segundo piso, —explico Sada. —Parece que originalmente había sido una contramedida a armas de gas, por lo que el equipo es bastante poderoso. Enrollar una cortina y pegarla en el interior cambia el flujo del aire, así que el aire destinado a ir hacia afuera ahora va hacía el segundo piso. Entonces cuando son atraídos aquí por nuestro aroma, terminan caminando por un bucle hasta que pierden el interés.

—Y-y si irrumpen en el primer piso, tenemos un último recurso, —añadió Amou. —Podemos hacer estallar el muro para una ruta de escape de emergencia directa al camión.

Ellos sonaban orgullosos…¿pero qué tanto de eso era serio?

Esa parte sobre estallar el muro no se estaba refiriendo a explosivos, ¿o sí?

Podría haber sido un hábito para calmarla, pero estaba bastante preocupado por la manera en que Amou estaba chasqueando la cubierta de su encendedor de aceite abriéndolo y cerrándolo.

—Cerca de un tercio del daño al banco fue hecho por nosotros. …Entonces apilamos los escombros y colocamos los espejos para que parezca como si pudieras ver todo adentro cuando echas una mirada por las brechas. Pero en realidad, no puedes ver o meterte en cualquier lugar de nuestro espacio vital adentro.

—Es más como una caja de espejos más que un truco de magia, —añadió Sada mientras tocaba la cien de sus lentes.

Nagisa-chan asintió.

—Tratar de contener a los zombis no tiene caso. Preparar una larga habitación cerrada sólo atrae su interés. Eso fue obvio cuando vimos la alcaldía y otras zonas que sufrieron un ataque concentrado. De hecho, cuando muerden a las personas, parece ser una forma de investigarlo más que comerlo. Es justo igual a cómo un bebé pone todo en su boca, pero suele suceder que tienen una fuerza ridícula que puede matarte. Es probablemente lo mismo cuando persiguen y muerden a las personas huyendo. Mientras más te resistes, más interesados los pones. Mantengan eso en mente. Les daré un caramelo y los llamaré un buen chico y chica.

—…

—Por lo que es más efectivo re direccionarlos que contenerlos. Necesitan dejarlos eliminar algo de su curiosidad. De esa manera, las limitadas ventanas y puertas del banco nos dejan colocar una ruta más sencilla. Podemos dejarlos caminar libremente mientras nunca en realidad se toparán con nuestro espacio vital. Es como crear un truco.

Nagisa-chan se estiró con el cuchillo en mano mientras estaba de pie en el centro del largo espacio.

Algunas cosas llegaron a mi mente mientras la escuchaba.

—(Detective.)

—(Eso suena bastante como un método de pesca que toma la ventaja del comportamiento del pez. Creas muros espirales de redes porque el pez naturalmente se moverá por el muro y terminará atrapado en el centro.)

Aparentemente los zombis eran simplemente tan ininteligentes como un pez.

Era exactamente la clase de idea que esperaría de un residente de una Villa Intelectual. Ella podría haber tenido un hábito de jugar en los ríos como yo lo hice.

Entonces el doctor llamado Sada habló.

—¿Puedo ir ahora?

—Sí.

—Y-yo también… Mis armas son de un solo uso, por lo que necesito reabastecerme.

—Haz esas bombas Molotov para nosotros.

La sociedad estaba trabajando bajo un bizarro conjunto de valores, los trabajos estaban divididos, y las personas esparcidas. Abrieron puertas cercanas y entraron a sus propios espacios. La Fenómeno del Misterio y yo miramos alrededor, pero Nagisa-chan golpeó el suelo con su larga cuchilla para ganado y nos habló.

—Ustedes dos irán aquí. Vamos, vamos.

—¿A dónde nos estás llevando? ¿Seguirás manteniendo nuestras manos atadas?

—Lo entenderán pronto.

Ella nos llevó a una gruesa puerta circular detrás del mostrador del banco. Realmente era de un metro de grosor y tenía más de veinte pernos fijos.

La cresta Hishigami estaba tallada en el centro de la masa de metal.

¿¡La bóveda…del banco!?

—Espera. No tienes que encerrarnos aquí, ¿o sí? ¿¡No dijiste que nos estabas protegiendo!? ¡Pero esto es como una celda de una prisión!

—Tenemos qué. La verdad es que recogimos algunas personas por la ciudad antes. Usamos ese microbús del frente.

—¿¡Qué tiene que ver eso con esto!?

—No te diré si no te tranquilizas. Te enseñaré que eso funciona. …Ellos habrían estado a salvo dentro del banco. Los zombis no pueden pasar por el “anillo rompecabezas” que requiere algo de inteligencia, por lo que ellos terminaron en el segundo piso y yéndose a través de la otra entrada. Pero esas personas no escucharían y eran demasiado lentas, por lo que los zombis atacaron antes de que pudiéramos ponerlos a salvo. El resto fue horrible. Aquellos de nosotros lejos del autobús tuvimos que escapar al banco, pero aquellos en el autobús no tenían a donde huir y sin ninguna forma para pelear.

Eso era a través del demente filtro que Nagisa-chan usaba para ver el mundo, ¿así que qué había pasado realmente?

Al menos, parecía que el autobús había sido destruido y abandonado. ¿Pero cuántas personas habían estado abordo? ¿Siquiera alguien había estado abordo?

—Así que protegeremos a cualquier sobreviviente y le daremos comida. Si es necesario, les daremos armas y pelearemos los zombis con ellos. Pero no tendrán ninguna libertad. Deberían agradecernos por darles un lugar seguro para dormir. Una vez que aprendan que este es el lugar más seguro para ustedes, los llamaré buen chico y buena chica.

Ella nos empujó de nuestros hombros para lanzarnos hacía el asfixiante espacio cerrado.

La bóveda era sorprendentemente espaciosa. Estaba iluminada por luces naranjas como un túnel y era del tamaño de dos salones de clase. En lugar de un solo espacio, estaba dividido en sección por barras de metal. Uno contenía dinero apilado en un bloque, uno contenía barras de oro similarmente apiladas, uno contenía cajas de depósito de seguridad que parecían casilleros de monedas, y uno probablemente contenía bonos. Aunque el área entera era espaciosa, cada sección individual no lo era. La más pequeña de ellas era más pequeña que el cuarto de un hotel de la ciudad.

Nagisa-chan sonrió ligeramente.

—Les dejaré decidir. ¿Quieren estar juntos o separados?

—Juntos, —inmediatamente respondió la Fenómeno del Misterio.

Nagisa-chan agarró el brazo de Enbi y la lanzó a una sección con cajones a lo largo del muro. Ella hizo lo mismo conmigo. El siguiente crujido parecía perforar mi corazón. Podía escuchar el cliqueo de la puerta cerrándose.

—Voltéense y pongan sus manos hacía mí. Cortaré las cremalleras en sus dedos.

—…

—Buen chico. Buena chica. Tengan un caramelo.

Sólo podíamos hacer lo que nos decía.

Nuestros brazos estaban libres, pero no nos sentíamos liberados para nada.

Estábamos literalmente detrás de las barras. Nagisa-chan tenía la llave y sus pasos se alejaron hacía la salida de la bóveda. Tenía problemas para respirar, pero sin darse cuenta de eso, ella lentamente miró atrás mientras se hacía camino al libre mundo exterior.

—Los veo después. Dije que es mejor re direccionar a los zombis, pero eso cambia con muros tan gruesos como este. Podrían estar interesados en lo que está sucediendo afuera, pero crear algo de límites es mejor para todos nosotros. Jeje.

Escuché un retumbar mecánico y la puerta circular gruesa lentamente y sin problemas se movió.

Ese sello llevando la cresta Hishigami se estaba cerrando.

La libertad que tenía dado por hecho y el derecho a caminar cuando fuera que quisiera se me estaban arrebatando. Sabía eso, pero no había nada que pudiera hacer.

Toma cerca de treinta segundos completos para que la puerta se cerrara completamente.

La bóveda se cerró.

Si la Fenómeno del Misterio no hubiera estado al lado mío, estoy bastante seguro que habría gritado.

3

No había mucho que pudiéramos hacer, pero no podíamos quedarnos sentados en silencio tampoco.

La puerta con la cresta Hishigami se cerró, pero eso también significaba que Nagisa-chan y los otros ya no nos estaban monitoreando. La Fenómeno del Misterio y yo inmediatamente intercambiamos miradas dentro de esas barras de metal. Sacamos nuestros celular y Smartphone de nuestros bolsillos. Ninguno de ellos tenía señal, por supuesto, pero tenían otros usos.

—¿¡Qué tanto has hecho!?

—Secretamente he estado filmando todo desde que desperté, por lo que debería tener todo sobre el interior del banco. Pero obviamente no tengo nada de cuando estaba dormida. Detective, ¿qué está sucediendo?

—Usé mi celular para grabar mi conversación con Nagisa-chan en el camión ligero. Escucha eso primero. Compartamos nuestra información.

No teníamos idea de qué tanto estaríamos encarcelados. Ese era un pensamiento aterrador, pero teníamos que prepáranos para lo peor y por lo tanto no podíamos desperdiciar las baterías de nuestros teléfonos.

—¿Cuánta batería te queda?

—Está casi llena, pero eso no durará mucho ya que es un Smartphone. Tengo un cargador gigante rápido, por lo que no deberíamos tener problemas por el momento. ¿Qué hay de ti?

—Tengo un cable para cargar, pero no hay una toma de corriente aquí. Sólo durara un poco incluso si lo ahorramos. Deberíamos asumir que no seremos capaces de usar los teléfonos por mucho tiempo y revisar toda la información mientras podemos.

—Bien, detective.

La Fenómeno del Misterio se concentró en las voces grabadas proviniendo de mi celular. Ella debía tener frío porque envolvió sus brazos alrededor de sus hombros, frotó sus piernas y presionó las orejas caídas de su bufanda sombrero contra sus mejillas.

Lentamente exhalé, me apoyé contra las barras de metal y revolví mis flequillos con una mano.

—Lo siento, —dije.

—¿Por qué? ¿Por no decirle a Enbi-chan qué tan linda está en su traje de Santa?

—Por ponerte en peligro. Tenía pocas opciones dada la situación y no sé cuántas personas tengan, pero este no es un lugar para traer a una menor.

—¿Estás diciendo que deberías haber implorado con los locos secuestradores para “llévenme a mí, pero salven a esta chica”? Atraer la atención a mí sólo me pondría en más peligro. Podrían haber comenzado por contenerme y desgarrar mis ropas para alguna clase de oscuro entretenimiento y acoso.

—…

—No había forma de tomar cero daños aquí. Es desafortunado, pero esa es la realidad. En ese caso, elegiste la mejor opción disponible para ti. Al menos, estoy segura porque ahora me protegiste mientras estaba desmayada e indefensa, ¿cierto?

—Pero soy un oficial de policía.

—Eso no significa nada. Soy lo bastante madura para saber que la policía son humanos también. No eres un hombre musculoso en medias pegadas al cuerpo, así que no te preocupes.

Eventualmente, Enbi terminó de escuchar mi conversación grabada con Nagisa-chan.

Ella suspiró y abrió su boca.

—Ella nos trata como mascotas.

—¿También pensaste eso?

—Es el método para perros, gatos y otros animales pequeños. Tengo un libro electrónico de ello en mi Smartphone si quieres ver.

—No, gracias… Ella siempre nos elogia como “buen chico” o “buena chica”, ella nos da un caramelo como un trato especial, y ella golpea esa cuchilla de ganado para un ruido desagradable. Es la división estándar de recompensa y castigo. Eso es lo que entendí.

Ese era un problema en sí, pero la raíz del problema yacía en otro lado.

—Dejando eso a un lado, ¿qué es esto sobre un pánico zombi?

—No sé cómo se volvieron así las cosas.

Al menos, no habíamos visto ningún cadáver levantándose y no habíamos sido atacados por ningún grupo de carne podrida. Era definitivamente extraño que la ciudad estuviera antinaturalmente tranquila y para que ningún camión de bomberos estuviera de evidencia con humo elevándose por todos lados, pero ese era un asunto diferente.

Lo que significaba…

—Podrían creer realmente que hay zombis allá fuera.

—Pero no sabemos si estos zombis son reales o no.

Sí.

De hecho, esa era la única respuesta razonable.

Antes de asumir que alguna técnica oculta extraña había colocado espíritus malignos dentro de cadáveres o que un patógeno misterioso estaba causando que los muertos se levantaran, era mucho más natural asumir que esto era un caso de histeria en masa causando que las personas de Ciudad Bozen creyeran que había zombis por todos lados.

La ciudad había sido destruida, ¿pero un enjambre de zombis realmente había hecho eso?

¿No era más fácil pensar que esa destrucción fue el resultado de multitudes cargando armas caseras contra zombis imaginarios?

Podría no tener recuerdos precisos del incidente que causaron.

—¿Pero lo notaste? —pregunté. —Incluso si eso es verdad, esta histeria en masa tuvo que haberse esparcido en un extremadamente corto periodo de tiempo.

—¿Qué te hace decir eso?

—La comida fresca en el centro comercial no se había podrido. Y si una ciudad entera fuera paralizada por disturbios, la información se habría escapado. Esto sucedió demasiado rápido para eso. Deberíamos probablemente asumir que sólo unas horas han pasado.

—¿Qué tal si una agencia del gobierno misteriosa está suprimiendo la información?

—Esa es una teoría de conspiración ridícula, pero supongo que haré una refutación seria. Si ese fuera el caso, ¿cómo entramos a Ciudad Bozen tan fácilmente? Si estaban escondiendo esto, ¿no cortarían el flujo de personas?

—Es verdad. Eso es improbable a menos que esto fuera alguna clase de accidente que sorprendió incluso al gobierno lo bastante que fueron muy lentos para sellar todo.

No había zombis.

Si podíamos hacerlos darse cuenta de eso, nos liberarían de esta prisión. Después de todo, perderían su pretexto para “protegernos”. ¿Pero qué tanto nos llevaría esa “vista de la minoría” en esta ciudad donde el sentido común se había derrumbado?

—Hubo un caso como este en una llamada Villa OVNI en América. Los aldeanos aterrados de una invasión alíen, por lo que cuando les gustaba un viajero, lo meterían en un refugio con el fin de “protegerlo”.

—¿Y qué le pasó al viajero que molesto a los aldeanos?

—Los aldeanos concluyeron que el viajero era en realidad un alíen vistiendo piel humana. Después de eso…bueno, fue caso por caso. A algunos se les dio ejecuciones públicas y a otros los diseccionaron para futuras referencias. De hecho, cualquiera que quebrara las reglas de la villa o un líder que perdía en un conflicto entre facciones terminaría considerado un alíen.

Hizo doler mi corazón.

Si a alguien le daba miedo la destrucción de la humanidad, también creerían en esa destrucción. Odiaban tener esa destrucción negada. Deseaban ser liberados de esos lazos, pero también querían ser unidos por ellos más que cualquiera. Con Nagisa-chan y los demás peleando con la amenaza zombi, insistir que no había zombis podría ser peligroso. Ciertamente no quería que decidieran que éramos zombis pretendiendo ser humanos. También estaba molesto por su pequeña sociedad que habían establecido. Las reglas de callejones y prisiones eran símbolos de miedo, pero te recompensarían cuando estuvieras por encima. Podrían haber estado construyendo sus propias reglas únicas así.

Pero de cualquier manera…

—Compartí mi información, así que déjame ver el video en tu Smartphone ahora.

No habíamos sólo cambiado nuestros teléfonos, pero eso fue por las baterías. Observarlo juntos era más económico que verlo separados. Tomé prestado el Smartphone dentro de una funda con diseño de un regalo de santa.

Juntamos nuestros hombros congelados para ver la pequeña pantalla.

La imagen se sacudió mucho, pero eso no era de sorprenderse ya que estaba siendo grabado mientras colgaba de la cintura de su traje de baño. Sentía que tendría un mareó si lo miraba por mucho tiempo, pero no podría dejar que eso me dominará.

Comenzó con nosotros saliendo del camión y acercándonos al exterior cubierto de nieve del banco. Las persianas y muros aparentemente habían sido intencionalmente destruidas, pero habría requerido explosivos o maquinaria pesada. Había otra cosa en la cual enfocarse.

—Estoy interesado en ese microbús destruido.

—De acuerdo a Nagisa-chan, trataron de llevar sobrevivientes al banco usándolo, pero eso terminó en un fracaso cuando fue atacado por zombis mientras trataban de meter a las personas al banco.

—Me pregunto cuántas personas están en su grupo. No lucía como si hubiera alguien más que esos tres en el banco.

—Es difícil de decir qué tanto de lo que dicen es verdad.

La imagen mostraba entrando a la gruesa puerta de metal, pasando por debajo del muro de basura y entrando al banco.

Nagisa-chan, Sada Shirabe el doctor y Amou Neko la bombera hablaron dentro del vestíbulo.

—¿Puedo ir ahora?

—Sí.

—Y-yo también… Mis armas son de un solo uso, por lo que necesito reabastecerme.

—Detenlo ahí.

La Fenómeno del Misterio buscó y detuvo el video.

—¿Notaste eso, detective?

—Sada y Amou le pidieron permiso a Nagisa-chan antes de irse. Por edad, ella debería estar hasta el fondo ya que es una menor. Ella no puede conducir tampoco. Normalmente, la jerarquía sería el opuesto exacto.

—Eso también es de notar, pero estoy hablando sobre esto.

Mientras se inquietaba por el frío, Enbi apuntó a una esquina de la pantalla.

—El video captó la puerta abierta de Sada. Amou se salé del marco, pero podríamos ser capaces de ver algo de la suya. Presta atención con cuidado, voy a reproducirlo cuadro por cuadro.

En los movimientos lentos y desiguales del video, Sada Shirabe caminó hacía la puerta en la parte de atrás.

¿Qué veríamos ahí?

Me concentré para reunir tanta información como fuera posible mientras la puerta lentamente se abría para revelar lo que estaba adentro.

Probablemente era una habitación privada para discusiones con clientes sobre ofertas de divisas y por el estilo.

Adentro, vi algo que no era una mesa pero todavía era rectangular y apoyada por patas. ¿Qué era? ¿Una mesa de examinación o una camilla?

Sada Shirabe había sido presentado como un doctor, por lo que podría haber sido un consultorio para tratar a los heridos.

Pero esa clase de pensamiento fue quebrada por lo que noté a continuación.

—Detective, mira…

—…

Algunos tambores de metal oxidados estaban a una corta distancia de la mesa de examinación. Podíamos ver dos en el video. Incluso si era un consultorio improvisado, no llevarían algo así de sucio adentro.

En otras palabras, ese no era un consultorio.

¿Entonces qué era? ¿Por qué reunirían equipo médico en esa habitación?

La respuesta provenía de los tambores de metal. La parte de encima había sido cortada como una lada de comida, haciéndolo lucir como bañeras que había visto en viejas series.

Primero que nada, el borde estaba teñido de rojo oscuro.

Y en segundo, algo como una rama rota estaba saliendo de él.

¿Qué es eso?

Espera…no. No puede ser…

—¿Un brazo…humano?

La Fenómeno del Misterio congeló el video e hizo zoom en ese punto. Sin ningún software procesador de imagen, los pixeles simplemente se hicieron más grandes, por lo que estaba pixeleado y borroso. Aun así, eso claramente no era un brazo de un maniquí o muñeca. Tenía un color moteado de rojo y purpura. Estaba sucio de una manera muy orgánica. Parecía que se había descolorido desde adentro, lo cual no podía simplemente ser reproducido con pintura.

—Detective, realmente espero que esto no sea verdad. Realmente lo espero. Pero…

—Sólo dímelo.

—¿Qué tal si ese doctor es del tipo que investiga sus suposiciones por medio de autopsias? ¿Igual que las locas personas de la Villa OVNI?

No había nada que pudiéramos hacer.

Esto era lo mismo que secuestradores por dinero de rescate. Una colorida caminata sobre una cuerda floja había comenzado.

4

*Silbido*, *silbido*.

*Silbido*, *silbido*.

El sonido del viento silbando simplemente no se iría. Un viento seco estaba soplando por todos lados. Parecía entrar a mis oídos y llegar muy profundamente en mi cabeza. Perturbadoramente parecía hacerse camino a las arrugas de mi cerebro. Parecía estar secando gradualmente mi cerebro y transformándome en un muñeco sin esperanza.

—¿¡Aah…!?

—¿Detective? ¿¡Detective!? ¿Qué sucede? Estás temblando.

—¿Qué…? Maldición, ¿el viento? Fenómeno del Misterio, ¿hay algo de viento entrando aquí?

—Estamos dentro de una bóveda perfectamente sellada. No hay forma de que pueda entrar. ¿Estás realmente bien? Vamos, respira profundo. Sé que es difícil, pero trata de recordar donde estamos.

Gradualmente me di cuenta de qué estaba sucediendo.

Primero que nada, después de pasar por todo lo que necesitábamos discutir y compartir toda nuestra información, habíamos sido forzados a guardar silencio. Entonces me había quedado dormido y comenzado a soñar.

Estaba alucinando en mi sueño.

No, dado mi entorno actual…

—¿Estoy comenzando a mostrar síntomas de psicosis de prisión? Eso no es bueno.

La psicosis de prisión era un estado psicológico único causado por los cambios mentales que ocurrían cuando eras incapaz de moverte por largos periodos de tiempo. Eso podría ser al ser restringido físicamente por esposas u otras maneras, cerrado en una habitación pequeña, o en algunos casos especiales, siendo constantemente monitoreado por un dispositivo de rastreador GPS.

Había una variedad amplia de síntomas: alucinaciones auditivas y visuales, varios tipos de ilusiones, pensamientos limitados, emociones explosivas, etc.

Tenía un conocimiento decente de ello en referencia para investigaciones y detenciones, pero esto no era bueno.

El tratamiento más efectivo para la psicosis de prisión eran extremadamente simples: liberar las restricciones físicas. Había incluso casos donde alguien cerca de un completo colapso mental se recuperaría con sólo unas horas después de dejar la habitación. La creación de zonas de ejercicio en prisiones había sido para prevenir esta clase de síntomas.

Pero al mismo tiempo, los síntomas sólo empeorarían mientras más estuvieras encarcelado. Superarlos mientras sigue uno adentro de la habitación era increíblemente duro de lograr. Esta era una situación completamente diferente, pero se sentía como una batalla sin esperanza contra el mareo aún estado dentro del vehículo en movimiento.

Esto significaba…maldición.

—Fenómeno del Misterio, ¿tienes algo para usar como una restricción?

—?

—¡No tengo idea de qué tan mal se va a volver! Si llegó a tener ilusiones de persecuciones o me llenó de emociones explosivas, podría sucumbir a sospechas infundadas y te lastimaría. Así que átame antes de que eso pase. ¡¡Será demasiado tarde una vez que comience a forcejear!!

—Detective, incluso si tienes psicosis de prisión, atarte sólo exacerbará tus síntomas. ¡No puedo hacer eso!

—Podrías bien estar en la misma celda que una bestia furiosa. ¡¡Por favor sólo déjame permanecer como un oficial de policía hasta el final!!

Ella lentamente negó con su cabeza.

No iba a obtener nada de ayuda de ella, pero no me podía permitir lastimarla tampoco. Tenía que tomar precauciones en caso de que mis síntomas empeorarán. Mi cable cargador sería demasiado débil, por lo que tenía que usar mi cárdigan y el cinturón.

Lentamente exhalé.

Si bajaba mi guardia, comenzaba a escuchar ese viento de nuevo.

Un poco después, me senté con mi espalda contra las barras de metal y mis brazos alrededor de mis rodillas.

Escuché a alguien susurrando detrás de mí. O eso pensé.

Sabía en mi cabeza que la Fenómeno del Misterio y yo éramos los únicos en la bóveda. Realmente sabía eso, pero aun así me hallé mirando atrás para revisar. Lo hice una y otra vez. Era justo como alguien con TOC lavándose sus manos una y otra vez al sentirse acorralado.

Temblaría a qué tan bizarro había estado actuando cinco minutos antes, pero haría exactamente la misma cosa cinco minutos después.

Realmente sentía como si me fuera a volver loco. ¿O ya me había vuelto un poco loco? Justo igual que Nagisa-chan y lo demás creían en los zombis.

—…

—Oye, ¿Fenómeno del Misterio?

Volteé y noté que algo no estaba bien.

Enbi no estaba reaccionando mucho. Ella no respondía y no parpadeaba cuando ondeaba una mano enfrente de sus ojos. Tomé sus fríos hombros y finalmente lentamente miró hacia arriba.

Cuando miré a sus ojos sin enfocar, finalmente me di cuenta de qué era eso.

¿Psicosis de prisión? ¿¡Ella lo tiene también!?

—Oye, concéntrate. ¿Qué estás viendo, Fenómeno del Misterio?

—¿Eh? Oh… Estoy bien, estoy bien. No seré una carga para ti… Lo manejaré por mi cuenta…

—¡Por favor! Guardártelo no ayudará. ¡¡Las ilusiones no son un problema mientras sean memorias a corto plazo, pero pueden ser realmente difíciles de deshacerse de ellas una vez que entran a tu memoria de largo plazo!!

—Je…ejejeje… Puedo oír una sirena.

—¿Una sirena?

—Está proviniendo de los gruesos muros. Wii-uuh, wii-uuh… ¡Sí! ¡¡Sí, lo sé, lo sé!! Ningún sonido podría a travesar esos muros. Pero me estoy sofocando aquí. Estaremos bien, ¿cierto? ¿Cierto? ¡El banco no está incendiándose y no estamos siendo dejados aquí en un horno gigante, ¿cierto?!

Ambos nos estábamos dirigiendo al mismo camino.

Sólo era una diferencia en grado. La presión de ser sellado detrás de esa puerta marcada con la cresta Hishigami tenía que ser algo completamente diferente para ella.

—Escucha, Fenómeno del Misterio. La psicosis de prisión actúa diferente en diferentes personas, pero lo qué importa es cuánto eres encerrado adentro. ¿Qué tanto ha pasado? Al menos, no nos han traído nada de comida, por lo que no ha sido un día completo.

—No lo sé. ¡No lo sé! ¡¡No hay ventanas o puertas, así que no podemos ver nada afuera!! ¿¡Quién sabe si es de día o de noche ahora mismo!? Qué tal si…¿¡qué tal si esas personas sonriendo vienen a tratar de matarme de nuevo!?

Esas palabras fueron como una bofetada en la cara y sacudieron también mi corazón.

Estaba siendo arrastrado como si su pánico fuera contagioso.

La hora. Sí, necesitábamos saber la hora exacta.

Hice un intento desesperado de evitar que nuestro bote salvavidas mental se volcara.

—Mira, Fenómeno del Misterio.

—¡Es mi teléfono! Mira el reloj. Sólo han sido unas cuantas horas desde entonces. Está bien. ¡Ningún síntoma de psicosis de prisión sería tan severo aún! ¡¡Sólo lo estás imaginando!!

No tenía idea de cuánto ayudaría esto, pero mientras ella me escuchaba y miraba la pantalla, los movimientos de sus ojos gradualmente se hicieron más suaves. Podía decir que ella estaba comenzado a mirar afuera de su mundo de delirio lento.

Podríamos haber lucido bastante tontos.

Esto podría haber sido una sensación que sólo aparecía cuando eras encarcelado a la fuerza sin saber qué pasaría mañana…o siquiera unas cuantas horas después.

Pero realmente estábamos en nuestro límite. Podía sentir mi corazón – mi alma – desgastándose como un puñado de sal mientras el tiempo pasa.

Este truco no duraría por siempre.

Las baterías del teléfono eran finitas. Los seres humanos llegaban a acostumbrarse al estímulo, por lo que el calmado efecto de ver esa información digital se desvanecería. Una vez que comenzáramos a preguntarnos si el número estaba equivocado, todo habría acabado. Más importante aún, la psicosis de prisión empeoraba mientras el tiempo pasaba.

¿Qué nos pasaría una vez que perdiéramos esta cuerda salvavidas?

¿Qué sería de nosotros una vez que ese apoyo se desvaneciera y nuestros corazones fueran aplastados?

 

No teníamos una cama o incluso una manta, pero me encontré a mí mismo yéndome a dormir y despertando.

Estaba horriblemente intranquilo. Mis pensamientos comenzaron a escapar de la realidad.

—Detective, ¿qué estás pensando?

Estaba teniendo problemas para distinguir a Santa Enbi en Minifalda Bikini de una residente de mis sueños.

—Estaba recordando la vez que nos conocimos por primera vez.

—Jaja. Basta. Es vergonzoso.

—Sí, pero estuvimos como encarcelados esa vez también. Aunque al menos podíamos caminar libremente por la mansión.

El nombre “Casa de Vidrio” me llegó a la mente.

Una loca familia había vivido en lo profundo de las montañas. En una interpretación directa de las reglas de la familia contra esconder algo a la familia, las paredes interiores de la mansión, pisos y techos habían sido hechos todos de vidrio transparente reforzado para crear un espacio vital demente con cero privacidad.

Muchas personas pecaminosas se reunieron como si hubieran sido atraídas por un imán.

Entonces un asesinato había ocurrido.

Después de seguir una línea invisible demasiado sólida para decir que fue “de casualidad”, la Fenómeno del Misterio y yo habíamos llegado ahí en formas diferentes y atestiguado el mismo incidente.

—Ahora que lo pienso, no estabas usando un traje de baño en ese entonces.

—¿Para quién crees que estoy mostrando mi cuerpo? Estoy lista para que me ataques, ¿sabes?

Cuando la conocí por primera vez, Hishigami Enbi había sido realmente una diosa de la muerte.

Ella no tenía coletas en ese entonces, ni vestía un lindo traje de baño. Su largo cabello estaba hacía atrás y vestía un abrigo negro oscuro que cubría su cuerpo entero completamente hasta su boca. Pantalones del mismo color tenían cremalleras decorativas aquí y allá, pero los muslos visibles a través de ellos parecían más peligrosos que fascinantes. En su mayoría, sus ojos habían dado la dolorosa luz de una navaja oxidada. Cada palabra que le decía a alguien había hecho que sacaran la información que ella necesitaba tan rápido como fuera posible, y a cambio ella había perdido toda confianza. Ella había sido esa clase de diosa de la muerte.

Ella había hecho lo que fuera que tomara para resolver el caso.

Por ejemplo, ella reescribiría el mensaje antes de morir apuntando al asesino con el fin de ver cómo reaccionaban todos los sospechosos.

Por ejemplo, preventivamente pero no letalmente atacaría al segundo objetivo del asesino para reunir la atención de todos y crear un ambiente donde el asesino no podía actuar fácilmente.

Por ejemplo, ella dirigiría las sospechas a la persona la cual le importaba más al asesino con el fin de presionar que el asesino confesara.

Sí.

Ella no había sacado una pistola o bazuca, pero ella había sido muy parecida a Mai.

—Esa realmente había sido una ubicación horrible.

—¿De qué estás hablando? Todavía estoy molesta contigo por mirar así la sirvienta cambiándose.

—Esa era una Casa de Vidrio transparente, pero dependiendo del ángulo, el vidrio reflejará luz como un espejo. En otras palabras, podrías crear una caja negra ahí bajo las condiciones justas. Una vez que nos dimos cuenta de eso, el resto fue simple.

—Sí. La mayoría de los trucos criminales son así.

Después de escuchar eso, le hablé a la Fenómeno del Misterio al lado mío.

—Ese no fue el truco en ese caso.

Me sentí débil.

Con la desagradable sensación de una espátula plana o cuchara de madera rasgando el fondo de mi estómago, finalmente logré concentrarme en la realidad de nuevo.

—¿Qué pasa, Detective?

La chica frente a mí no era una muñeca conveniente que estaría de acuerdo a todo lo que dijera.

Ella era un ser humano.

—No es nada. Lo tengo.

Limpié sudor frío de mi frente mientras respondía.

¿Qué tanto continuaría esto? ¿Realmente podíamos seguir riéndonos de Nagisa-chan y los demás?

5

Las series de pesadillas auto hechas llegaron a un abrupto fin.

Con pesado retumbar mecánico, la puerta redonda de la bóveda lentamente se abrió. Sólo por si acaso, escondimos nuestros teléfonos en nuestros bolsillos. Era Nagisa-chan la que entró.

Seguíamos atrapados detrás de las barras, pero la diferencia era increíble.

Sentí como aire fresco estaba fluyendo a través del redondo agujero y nuestros delirios pegajosos se estaban aleando con el aire estancado de la bóveda.

La psicosis de prisión se recuperaba tan pronto uno saliera.

Esto podría haber sido una pista de eso. La presión de la cresta Hishigami había sido liberada.

—Jeje. Aquí tienen su comida.

Nagisa-chan tenía unos cuantos rollos, dos ensaladas embolsadas y una botella de plástico de agua. Ella los metió entre las barras.

—¿Robaste estos del centro comercial?

—Buen chico. No mordiste mi mano.

—¿Qué habrías hecho si lo hubiera hecho?

—Hmm. Es un poco triste, pero la mejor manera de contener a un feroz macho es la castración.

—…

—Sí, sí. Robados, ¿dices? Pensamos en dejar dinero en la registradora al principio, pero pretender así parece tan vació.

Nadie iba a regresar.

Nadie siquiera tomaría el dinero incluso si lo dejaban. Nadie los culparía por tomar los productos. El sistema normal de pagar por productos ya no existía aquí.

Al menos, eso era lo que ella y los otros alborotadores creían.

Mientras me concentraba en esa línea entre realidad y delirio, miré a los ojos de Nagisa-chan. No había nada que pudiera hacer sin algo de información. Quería tanto como fuera posible para trabajar si eventualmente íbamos a salir de aquí.

—Tú…

—?

—Nagisa-chan, noté que no estás dejando la ciudad.

Después de pensar un poco, pregunté algo.

—Ese centro comercial está justo en el borde de la Ciudad Bozen. Con ese camión, deberías haber sido capaz de escapar, ¿así que por qué te estás quedando en este banco en la montaña? ¿No sabes que la situación sólo va a empeorar si te quedas aquí?

—Sí. Buen chico. Has estado pensando en esto.

La chica de preparatoria estuvo de acuerdo muy fácilmente.

Ella también me dio un caramelo.

—Si hubiéramos sabido que todavía no había zombis por el camino que vinieron, podríamos haber escapado entonces.

—…?

—¿Quién dice que los zombis se están quedando en la ciudad? Incluso si estaba bien antes, los zombis podrían haberse apoderado en las últimas horas. E incluso si escapamos con un destino en mente, todo se acabará si ese destino está lleno de zombis. …Es por eso que necesitábamos pensar en ir a algún lugar donde supiéramos que pueda protegernos. ¿Entienden?

—¿Un lugar donde supieran que puede protegerlos? —preguntó la Fenómeno del Misterio con su sombrero de Santa.

Nagisa-chan río.

—La policía y bomberos probablemente ya no sean de ninguna ayuda. …Por ahora, estamos pensando en la base del JSDF o americana más cercana. El problema es qué tan lejos sea. Revisamos en un mapa y más de cien kilómetros. Ni siquiera tomaría una hora si conducimos a máxima velocidad hacía ahí, pero no hay forma que sea tan fácil con todo lo que está sucediendo. Ir tan lejos mientras bajamos la velocidad por los accidentes no va a ser fácil.

Entendía lo que trataba de decir.

Necesitaban reservar agua, comida, combustible y armas. Necesitaban una cantidad ridícula y no podían moverse hasta que lo reunieran todo.

Temiendo de zombis no existentes, eternamente se prepararían para un viaje al fin de la tierra.

—Shinobu-chan y los otros estaban pensando en escapar afuera de la ciudad con parapentes en la cima de la montaña, pero a diferencia de un avión, esos no continúan volando. Sería un problema si aterrizáramos en algún lugar lleno de zombis, así que decidimos no dejarlo todo a la suerte así.

—¿Pueden realmente hacer eso?

—¿Hacer qué?

—Son libres de prepararse así si quieren, ¿pero siquiera acabará? Simplemente vivir aquí requiere comida y combustible y el agua y la comida se pondrán mal por su propia cuenta. Es como un bote con un hoyo en el fondo. Están perdiendo suministros incluso mientras lo reúnen.

—…No lo sé.

Sorprendentemente, ella estuvo de acuerdo muy fácilmente.

—Sólo estoy eligiendo el camino más realista en el que puedo pensar y no puedo saber si fue la elección correcta sin tratar… Un gran diluvio se aproxima, pero podría no tener el tiempo de construir un arca tan grande. Aun así, no hacer nada y ahogarse está fuera de la cuestión. Así es como estoy viendo esto.

—…

—O tal vez sólo quiero un objetivo para pensar. …Después de todo, hacer nada se siente sofocante en esta situación. Si no me concentro en algo, siento que me volvería loca.

La conversación terminó ahí.

Ella no nos había rechazado. Ella simplemente había terminado basada en su humor.

Todos estábamos respirando el mismo aire, pero nosotros estábamos adentro y ella estaba afuera.

Ella tenía toda la autoridad aquí.

Mientras la chica de preparatoria comenzaba a irse, le grité lamentablemente.

—¡Por favor espera! ¡Estamos atrapados detrás de estas barras de cualquier manera, así que no necesitas cerrar esa puerta!

—Sí lo necesito. Darles lo que quieren cuando gritan sólo les enseña a hacerlo de nuevo.

Ella no estaba escuchando.

Al lado, la Fenómeno del Misterio con poca ropa habló.

—¿P-pero qué hacemos sobre un baño o inodoro aquí? No hay intercomunicador, ¿así que no sería mejor dejarla así para que así puedas venir aquí si gritamos?

Nagisa-chan sólo inclinó su cabeza un poco.

—¿Venir aquí? ¿Por qué?

—Para que así puedas dejarnos salir si realmente lo necesitamos…

—…

—Seguramente no estás diciendo que no nos dejarás salir sin importar qué. ¿¡Sabes qué lugar es este!? ¡Es sólo una caja! ¡¡No hay plomería ni nada!! ¡Eres una chica también! ¡De seguro lo entiendes!

—Les di agua. Pueden descubrir el resto por su cuenta. Si haces un buen trabajo, te llamaré una buena chica y te daré un caramelo.

Ella fue franca.

La Fenómeno del Misterio se quedó con su boca abriéndose y cerrándose sin palabras y Nagisa-chan se desvaneció a través de la puerta redonda.

Con el pesado retumbar metálico, fuimos una vez más encerrados en esta prisión doble.

6

*Silbido*, *silbido*.

*Silbido*, *silbido*.

Aunque era abrumado por la alucinación de viento silbando, me di cuenta que la puerta circular de la bóveda se estaba abriendo de nuevo. Claramente era demasiado pronto para el siguiente almuerzo. La Fenómeno del Misterio en Santa en Minifalda Bikini todavía estaba tan impactada por esa última conversación que apenas si había comido algo.

Nuestro visitante esta vez era la bombera llamada… Amou Neko creía.

La joven mujer en sudadera se acercó a las barras de metal.

—Finalmente podemos hablar.

—?

—Realmente no estoy segura de qué hacer con los caramelos de regalo de Nagisa-chan.

—…

—Ella lo hace con Sada-san y conmigo también, por lo que entendemos. Ella dice que “quietos”, “sentados” y “vengan” son lo básico. Es humillante, pero no podemos hacerle frente.

Sus acciones me habían molestado un poco. Incluso ahora, ella estaba jugando con el encendedor de aceite colgando en frente de sus amplios pechos. ¿Ella había venido aquí sin decirle a Nagisa-chan?

—Oigan, ustedes dos vienen de afuera, ¿no es así? No estaban escondidos en Ciudad Bozen como el resto de nosotros. Ustedes son de afuera.

Afuera.

Escuchar esa palabra mientras estaba dentro de las barras casi me hacía reír a pesar de la situación.

—…¿Qué hay con ello?

—¿Pueden decirme cómo es afuera? Sonaba como si ustedes no supieran sobre los zombis. ¿Cómo es afuera? ¿¡Eso quiere decir que los zombis no se han esparcido tan lejos!?

¿Cómo se supone que respondiera eso?

Había por supuesto sólo una respuesta verdadera, pero esto era como esa Villa OVNI, entonces esta decisión podría determinar nuestros destinos. Si decía que había zombis por todos lados afuera de la ciudad, permaneceríamos encarcelados aquí. Si decía que no había zombis afuera de la ciudad, ella se enojaría conmigo por mentir. ¿Había otra respuesta mejor?

Sentía la misma tensión irrazonable como alguien siendo forzado a firmar un contrato escrito en un lenguaje extranjero extraño. Por un lado, ¿cómo compartían estos tres los mismos delirios?

Después de pensar un poco, respondí.

—Vengo aquí desde Tokio.

—?

—Subí a mi carro rentado en el aeropuerto local, la recogí en el camino y conduje directamente a Ciudad Bozen. No ningún zombi, pero no puedo decir cómo eran las cosas afuera del carro. No puedo negar la posibilidad de que zombis estén escondidos en todas las casas y tiendas o que habríamos sido atacados sólo habíamos estado caminando por las calles.

—Lo sabía.

Amou Neko frotó su barbilla.

No tenía idea de qué “sabía” ella, aunque sabía que no encajar la conversación con su entendimiento haría que nos asesinaran.

Podría haber habido una “entrada” para compartir este delirio, pero ser atrapados muy profundamente sería una mala idea. Tenía que rechazarlo en mi corazón y analizar todo completamente.

—Si pudiera haber zombis afuera de la ciudad, no podemos ser optimistas. Necesitamos prepararnos… Sí, así es. La cuchilla de ganado de Nagisa-chan tiene su límite. Necesitamos potencia de fuego para acabar con el denso muro de zombis…

Escuché el clic de la tapa del encendedor de aceite abriéndose y cerrándose.

Algo como alegría llenaba sus ojos mientras se decía a sí misma.

Sus ojos habían comenzado a brillar una vez que le dijeron que había zombis afuera. Eso podía haber parecido contradictorio al principio, pero no lo era. Nagisa-chan ya nos había dicho que necesitaban un objetivo o se volverían locos.

En el caso de Amou Neko, eso sería asegurar armas como las bombas Molotov y lanzallamas. Ella estaba tratando de obtener tranquilidad mental al tener la potencia de fuego necesaria para atravesar un gran enjambre de zombis. Así que incluso si a ella no le gustaba la idea de zombis por ahí, ella no podía alcanzar esa tranquilidad mental sin ellos por ahí.

¿Cuál era la respuesta correcta y dónde estaban colocadas las minas?

Incluso una ligera equivocación podría costarnos nuestras vidas.

—No se preocupen. Estaremos bien… Una vez que obtenga la potencia de fuego que necesitamos, podremos alcanzar esa base a cien kilómetros de distancia…

Ella estaba viendo a la distancia en lugar de a nosotros.

Una cierta teoría se me ocurrió, pero eso no era lo que necesitaba enfrentar aquí y ahora.

—¿Van a estar todos bien?

—¿Bien? ¿A qué te refieres?

—Bueno…

Las puntas de los dedos jugando con el encendedor de aceite se detuvieron.

¿Esa era una señal peligrosa? Puse mis palmas hacía la bombera en sudadera.

—No soy un experto, ¿pero no las bombas Molotov son delicadas? Dejar caer una sería malo y cualquier movimiento brusco con ellas guardadas en tu mochila podría romper una botella y cubrir tu espalda en gasolina. Además, son pesadas. E incluso si tienes muchas de ellas, sólo puedes lanzar una a la vez. No son un arma que puedas usar una en cada mano.

—…

—Prepararlas está bien, ¿pero no sería una buena idea enseñarle a todos cómo usarlas? De otra manera, nuestro descuido podría incendiar el banco.

—Cuando el momento lo requiera, lo haré. Ustedes dos también pelearán contra los zombis.

…?

Ella no dijo nada de alguien más.

Era verdad que no habíamos visto a nadie excepto a esos tres mientras estábamos atrapados en esta bóveda, ¿pero eso significaba lo que pensaba que podría ser?

—Y necesitamos potencia de fuego para más que pelear con los zombis. También necesitamos reunir muestras.

—¿Muestras?

—Para Sada-san.

Sentí un dolor mordiendo mi corazón.

Sada Shira era el doctor con ese consultorio. ¿Qué eran esos tambores de metal oxidado en esa habitación y por qué había brazos humanos saliéndose de uno? Él parecía el más cercano a los crímenes de este grupo.

—Está muy emocionado por descubrir cómo funcionan los zombis, encontrar una debilidad y ser capaces de pelear con ellos de una manera más fácil, pero ya es suficiente. Las personas se levantan después de que mueren. Sus ojos son nublados, su piel está descolorida y su cabello está todo seco. Así es como es este lugar, así que vamos a tener que escapar al exterior e incendiar el lugar completamente eventualmente. Es una pérdida de tiempo.

—…

¿Esto era realmente Japón?

Estaban locos. Tenían una variedad de opciones, pero no podía seguirles el paso con ninguna de ellas.

—No sé si es para hacerse lucir importante, pero él exagera todo lo que dice. Cuando trata una pequeña raspadura, él hablará sobre enfermedades infecciosas…. Él probablemente sólo quiere hacernos pensar que lo necesitamos. Así que no podemos confiar en sus reportes. Me hace preguntar siquiera qué está haciendo.

Después de sus quejas unilaterales, Amou Neko dejó la bóveda después de satisfacer a nadie excepto a ella misma. Justo igual que con Nagisa-chan, podía ver claramente la diferencia entre aquellos dentro y afuera de las barras.

Una vez que estuvimos solos, la Fenómeno del Misterio habló con su sombrero de Santa y bufanda de reno después de no tomar parte en esa conversación previa.

—¿Lo notaste, detective?

—Sí. Sólo podemos dar nuestra mejor suposición ya que no somos expertos, —dije tragando. —Pero creo que podrían estar sufriendo de psicosis de prisión también.

Era una teoría ridícula.

Los dos estábamos encarcelados aquí, por lo que parecía mal colocar a nuestros captores en la categoría de víctimas.

Sin embargo…

—No están en este banco porque quieran estarlo. Piensan que es su única opción porque los zombis están por todas partes. Podrías decir que tal vez están encarcelados en el banco.

—Cielos, ilusiones hechas por uno mismo realmente no son divertidas cuando las llevas así de lejos.

—Situación de presión son muy conocidas por crear estados mentales especiales en la víctima y el perpetrador. Los síndromes de Estocolmo y Lima son los más conocidos. Nagisa-chan y los otros podrían estar siendo parte de ello de poco en poco tanto como nosotros.

—¿Pero no la psicosis de prisión se recupera muy dramáticamente cuando sales al exterior?

—Depende de su definición de “exterior”. Incluso si dejan el banco, la Ciudad Bozen está llena de zombis. Fuera de la ciudad también está llena de zombis. En todos lados está llena de zombis. Si así es cómo ven las cosas, es como colocar una lata en una maleta, colocando la maleta en una caja fuerte y colocando la caja fuerte en el sótano. Siguen atrapados en una caja más grande, por lo que no se sienten liberados.

Sin embargo, esto cambiaba el riesgo a otro engranaje.

Ya estaban aterrados por zombis inexistentes, por lo que si también estaban llegando a tener psicosis de prisión, podíamos esperar menos y menos esperanzas de que tomaran decisiones racionales.

7

El siguiente en llegar fue Sada Shirabe, el anciano proclamando ser un doctor.

Tan pronto puso un pie adentro, el aroma se clavó en mí. Más que simple sangre, era un olor a flema que me hacía pensar en un color crema con verde lodoso añadido. Tal vez porque el aire de la bóveda estaba tan rígido, la ligera anormalidad rápidamente gobernó toda su zona.

Ya sea de él para disciplinarnos, él sostenía unos cuantos caramelos en su mano, pero él sólo lucía entristecido por ellos.

Él se paró frente a las barras y nos miró a través de sus lentes.

—Parece que han superado el rito inicial de paso. Sus reacciones son racionales.

—¿Rito de paso?

—Si las condiciones hubieran sido correctas, ya se habrían convertido ahora en zombis. Personalmente, le habría dado la bienvenida a la oportunidad de obtener más muestras.

—…

Recordé los tambores de metal y lo que había parecido como un brazo humano.

Mi tensión aumentó, pero si este era un grupo de alborotadores, este hombre no era el único retorcido.

—¿Pueden diferenciar a los humanos de los zombis?

—En su mayoría. Hay algunos rasgos distintivos como los ojos, la piel y el cabello, pero eso no es necesariamente todo. Y no puedo negar la posibilidad de una variedad que es visiblemente indistinguible de un humano. Preferiría tener más muestras con el fin de hacer una definición más clara.

Él lentamente negó con su cabeza y suspiró mientras frotaba el cien de sus lentes.

—No es fácil por una variedad de razones. Los zombis siguen moviéndose incluso si aplastas sus cabezas o los apuñalas en el corazón. Los hemos estado decapitando para asegurarnos de que no nos muerdan, pero es difícil llamar a eso una solución fundamental.

¿Cómo lucía el mundo en sus ojos?

—Pero cuando son quemados como con las bombas Molotov de Amou, aplicar autopsia a las muestras provee muy poca información. Los quiero tan frescos como sea posible, pero ella no sabe cómo contenerse. Ese es el dilema aquí.

—¿El fuego mata a los zombis?

—¿Quién sabe? Dejan de moverse porque el calor destruye todos sus músculos, pero eso no quiere decir que dejen de funcionar. Aunque examinaré un esqueleto de zombi quemado, no voy a meter mi dedo en su boca.

Todo lo que decía era demente, pero más o menos entendía lo que estaba diciendo.

Había una loca estructura social aquí. Nagisa-chan era su líder. Me estaba preguntando por qué ya que ella era la más joven, la menor, no podía conducir y no tenía habilidades especiales como primeros auxilios, pero esto parecía ser la respuesta.

Sada quería muestras frescas, por lo que él prefería a Nagisa-chan y su cuchilla de ganado a Amou y sus bombas Molotov. Y basado en lo que dijo Amou, estos tres eran los únicos en el banco. A partir de ahí, era una cuestión de una regla de la mayoría. Sada no quería que Nagisa-chan tirara su navaja, así que él la apoyaría sin importar qué. Eso llevaba a Nagisa-chan por encima sin importar lo que pensara Amou.

Por supuesto, no quería imaginarme qué eran en realidad estas “muestras”.

En ese caso, podrían no ser tan solidos como grupo como pensé. Sada parecía en sus cincuentas, por lo que podría no ser divertido tener que tomar caramelos para hacer feliz a Nagisa-chan cuando ella estaba más cerca de la edad de ser su nieta que su hija. Y la frustración de Amou tenía que aumentar cuando su opción siempre era ignorada.

Era posible que algo pudiera hacerlo dividirse.

Sin embargo, eso no tendría sentido si se destruyen cada uno mientras seguimos atrapados detrás de estas barras. En ese caso, encontraríamos el mismo destino que un insecto en una caja cuando un niño se olvida de cuidarlo.

Encontré el interruptor de encendido, pero sería llevado con ellos si no lo usaba bien.

—Nagisa-chan dijo que iban a ir a la base del JSDF o americana por ayuda. Creo que dijo que la más cercana está a cien kilómetros de distancia. ¿Qué piensas sobre eso? ¿Es realista?

—Depende en la propagación de los zombis y su número total. Pero nuestras oportunidades podrían cambiar dramáticamente si encuentro una debilidad en los zombis. No tendría ninguna queja en absoluto si pudiéramos deshacernos de todos con un químico como gas o un ácido.

Él respiró un pesado suspiro. Ha habido fuerza decente detrás de sus palabras, pero la premisa básica parecía haber cambiado cuando él continuó.

—Pero estoy en contra de marcharnos al azar antes de que sepamos más sobre ellos. ¿Sabes qué está haciendo entre reunir armas y comida?

—¿Cuál? ¿Nagisa-chan o Amou?

—La chica de preparatoria.

Esa sería Nagisa-chan.

—ella está colocando cintas adhesivas en el camino para escribir letras gigantes y apilando cajas de papel y papel de baño para hacer fogatas. Ella parece estar tratando de enviar un mensaje hacía el cielo, esperando que un helicóptero o algo lo vea. ¿Qué piensas?

—…

Decidí que sería mejor no contestar honestamente que sonaba como un extraño ritual.

—Ella pierde el enfoque cuando podría haber zombis escondidos en cualquier lugar y encender grandes incendios sólo atrae su atención. E incluso si un helicóptero ve el mensaje, ella no puede quedarse ahí. Eso no es diferente al anticuado juego de llamar a la puerta y correr. Luce racional al principio, pero no hay lógica en sus acciones. Lo bastante que luce peligroso para que nos dirija por siempre.

Nagisa-chan era racional.

Comencé a sentirme débil cuando escuché ese comentario. Esto iba más allá que la moneda de un país extranjero. Estaba bastante seguro que él estaba bajando la barra demasiado en ese sentido.

—Pero Amou es un problema también. Lo que está haciendo es lo mismo que quemar a todos porque ella no sabe con qué clase de patógeno está lidiando. Es demasiado ineficiente. Y quién sabe si eso sería suficiente para dejarla descansar tranquilamente. Además, ¿sabes qué está haciendo ahora? Fabricando alcohol.

—¿Alcohol…?

Dada mi familia, fruncí el ceño por eso.

—No me digas que se está emborrachando ahora de todos los tiempos.

—No, ni siquiera ella es así de descuidada. En su momento, ella está adquiriendo gasolina alrededor de la ciudad y convirtiéndolos en armas, pero ella parece entender que eventualmente alcanzara un límite. Por lo que ella aparentemente está tratando de crear combustible de patatas y maíz como una alternativa.

Parecía ser lo bastante razonable al principio, pero…

—¿Cuánto tomará eso para completarse?

—¿Quién sabe? No bebo, así que no lo sé. ¿Pero ella está planeando quedarse aquí por años para que se acaben esos barriles? Aunque estoy de acuerdo que marcharnos al azar es una mala idea, nuestra situación sólo empeorará si hacemos eso.

Después de decir lo que tenía que decir, Sada Shirabe tocó los cienes de sus lentes y se alejó de las barras.

Había entendido el matiz de esto a este punto. Él estaba a punto de dejar la bóveda.

—Como sea, si no se convierten en zombis, tendré que asegurar mis muestras en otro lado.

—…

—Y tener más personas para hablar es bueno. Especialmente otro hombre. …Para ser honesto, me estaba sofocando hasta ahora.

Eso fue todo.

Esta vez, Sada dejó la bóveda.

Él era una persona peligrosa. Él ya había hecho autopsias a varios cadáveres (ya fuera que las personas ya habían estado muertas o asesinadas sólo para pasar a la autopsia seguía siendo un misterio) y él intentaba continuar haciéndolo, pero no había nada que pudiera hacer.

Sentía como si fuera el fin del mundo.

Sentía como si se estuviera transformando en algo inhumano.

Sí, como un zombi sin sentido que vagaba alrededor en busca de carne fresca.

8 (3rd person)

Cuando Hishigami Enbi, una chica vistiendo ropas negras que parecían adoquinada con cremalleras decorativas, había puesto sus ojos sobre ese detective, ella se había preguntado honestamente cómo había él sobrevivido tanto.

Aparentemente había personas que vivían sus vidas enteras sin quedarse atrapados en medio de un solo incidente criminal, pero ese detective no era uno de ellos. Él había elegido una profesión que requería caminar a través de esas escenas sangrientas, por lo que él debería tener un riesgo más grande que lo normal de perder su vida. Y sin embargo…

Sucedió dentro de la Casa de Vidrio.

Las paredes internas de la gigante mansión, pisos y techos estaban hechos de vidrios transparentes reforzados para que la familia no pudiera guardarse secretos entre sí. La lujosa residencia lucía como una caja de cristal permitiendo un vistazo del interior de la estructura de una colonia de hormigas, pero un asesinato a habitación cerrada había ocurrido en ese escenario sin puntos ciegos.

Para resolver el misterio y escapar de esa mansión en las montañas viva, Hishigami Enbi había colocado cada trampa que podía para confundir al asesino.

No, ella había manipulado más que sólo al asesino. Algunas veces con palabras, algunas veces con información, algunas veces con evidencia y algunas veces con fanfarronadas. Ella había amenazado completamente, intimidado, tentado, negociado, cooperado, apelado a las emociones, atraído con lágrimas y construido un sentido de la justicia en todos dentro de la mansión.

Ella había revelado la identidad del asesino dentro de poco.

No importaba en cuánto peligro pusiera a alguien en el proceso e incluso si estaban completamente inconscientes de que estaban corriendo directamente hacía el acantilado, eso todavía había sido el camino más corto y rápido para una resolución.

Pero entonces ese hombre dijo algo. Ese hombre que podría haber muerto en cualquier momento…no, que debería haber muerto ya.

—Escucha cuidadosamente, pequeña mocosa.

Como el último movimiento para acorralar al asesino, ese detective había tomado la única acción que había dejado las predicciones y control de Hishigami Enbi.

—Nosotros en la policía no nos dirigimos a la escena del crimen porque queramos tener diversión resolviendo un acertijo. No tenemos más opción que cazar al criminal porque es necesario para salvar a la persona en frente de nuestros ojos. En ese sentido, tus métodos se merecen cero puntos. Tu respuesta no protegerá a nadie.

Bajo circunstancias normales, ella probablemente se habría burlado de la idea.

Si hubiera sido un adulto que continuaba envejeciendo sin saber qué tan cruel era el mundo, hablándole así nunca la habría alcanzado.

Pero ese detective había estado sentado en el piso con su espalda contra un muro transparente.

Una flecha estaba clavada en su costado y un líquido rojo negro se estaba filtrando de su traje a través de la camisa.

Había sido una simple apuesta.

Ella lo había establecido para que ese detective se topara con el asesino. Habría terminado sin incidentes, teniendo al detective vendiéndola para escapar del peligro. Ella había planeado eso desde el mismísimo inicio bajo la presunción de que ella sería traicionada, pero ese detective se había liberado de su hechizo.

Muy, muy al final él había elegido confiar en la chica y continuó cubriéndola.

Pero no porque él fuera estúpido.

Él lo había hecho sabiendo que él estaba siendo engañado.

—Esa fue una acción sin sentido.

En ese momento, esas fueron las únicas palabras que ella había sido capaz de forzar a hablar.

Ella asumió que sabía todo lo que había que saber sobre él con eso, pero él había dicho más.

—Tal vez.

Él dio una ligera sonrisa y sonaba satisfecho con el resultado.

—Pero esa acción logró salvar a al menos una persona aquí.

Él alcanzó su límite entonces.

Él había caído a un costado y colapsado sobre el piso transparente. Él podría haber entrado en shock debido a la pérdida de sangre porque él no abrió sus ojos después. Todas las salidas de la Casa de Vidrio habían sido selladas, por lo que no había forma de sacarlo de ahí. A menos, claro estaba, que uno adquiriera la llave anillo que el asesino usó para sellar esas salidas.

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—…

Hishigami Enbi siempre había enfrentado incluso los casos más difíciles y crueles de resolver, pero ese día, sus pensamientos se ramificaron a un proceso completamente diferente por primera vez en su vida.

Ella resolvería este caso para alguien más que ella misma.

Ella tenía la intención de salvar al Detective Uchimaku Hayabusa quien había continuado creyendo en ella a pesar de que sabía que era una trampa.

Ella le pagaría por sentirse de esa manera.

Con determinación en su corazón, esa Mujer Hishigami caminó por la Casa de Vidrio una vez más.

9

¿Cuánto tiempo había pasado desde que fuimos encerrados dentro de la bóveda del banco?

Se sintió como si hubieran sido unos cuantos minutos, pero también parecía como si hubiéramos sido abandonados por varios días.

Había perdido todo sentido del tiempo.

Sentía como si hubiera sido diluido como una sola gota de tinta en un lago gigante.

Fue un movimiento de la Fenómeno del Misterio lo que me liberó de ese suave decaimiento.

—…?

Al principio pensé que ella tenía frío.

Pensé en darle mi cárdigan, pero algo estaba mal. Su temblor no se estaba deteniendo. De hecho, estaba creciendo a un ritmo acelerado. Ella había estado sosteniendo sus rodillas con sus brazos, pero lo siguiente que supe fue que colapsó al frío piso. Ella se acostó en costado y su espalda entera parecía marchitarse en lugar de sus brazos y piernas.

—Oye, ¿Fenómeno del Misterio? ¿Qué sucede? ¡¡Maldición!!

Algo como espuma estaba saliendo de la esquinas de su boca. La conmutación entre esófago y tráquea no estaba funcionando apropiadamente, por lo que la saliva y los ácidos estomacales se estaban mezclando con el aire.

Consideré la posibilidad de que la comida de Nagisa-chan hubiera estado envenenada, pero rápidamente lo rechacé. Ella apenas si había comido algo. Había algunas substancias que podían matar a un humano con sólo el 1% de un gramo y había algunos venenos de acción lenta, pero no tenía punto usar veneno de acción lenta cuando nos tenían encarcelados detrás de las barras. Fácilmente podrían habernos matado con esa cuchilla para ganado si hubieran querido.

Lo cual significaba…

—¿¡Su psicosis de prisión se ha puesto tan mal que está descontrolando sus nervios automáticos!?

Sus caderas saltaban antinaturalmente desde el piso, la gorra bufanda bailó e incluso más espuma salió de su boca.

Oh, no. ¡¡No va a ser capaz de respirar!!

—¿Puedes escucharme? ¡Oye, ¿puedes escucharme?! ¡¡Escupe!! ¡¡Si no limpias tu tráquea, morirás!!

—…

Su garganta retorciéndose inquietantemente dejó de moverse un poco.

No era que ella podía escucharme. ¿Qué era esto? ¿Estaba dudando de hacer algo tan vergonzoso en frente de un chico? ¡Este no era el momento para eso!!

—¡¡Idiota!!

No tenía el tiempo para tener su consentimiento. Me incliné sobre su cuerpo retorciéndose y forcé mi dedo índice y medio de mi mano derecha entre sus pequeños labios. Estaba tratando de asegurar un camino para que ella pudiera respirar incluso si lo tenía que abrir a la fuerza.

Ahí fue cuando un dolor solido recorrió mis dedos.

No sabía si ella estaba consiente o no y el dolor no importaba. Continué moviendo mis dedos mientras hacía mi mejor esfuerzo para ignorar la horrible sensación que perforaba la piel e incluso llegaba al hueso. Abrí su boca ampliamente y raspé lo que ella había aumentado adentro.

—¿¡Ghahh!? ¡¡*Toser*, *toser*!!

Después de un sonido pegajoso, ella comenzó a toser. Podía escucharla comenzando a respirar otra vez, incluso si silbaba como una flauta rota.

Sin embargo, eso no eliminó la psicosis de prisión en sí.

Ella medio una sonrisa extrañamente relajada mientras estaba prácticamente recostado sobre ella.

¿Realmente me estaba viendo a mí?

—Sí…así es, detective. He justificado mis acciones al asumir que cualquiera haría lo mismo en una situación extrema. Es por eso que me di cuenta de algo cuando te vi: las personas nunca se pierden de vista a sí mismos si trabajan lo suficientemente duro.

—…?

¿De qué estaba hablando?

No. ¿De “cuándo” era esta Enbi?

—Volví a pensar quien había sido en el pasado. Cambié el estilo de mi cabello, elegí ropas lindas, y pensé sobre si realmente necesitaba mantener un motivo oculto en todo lo que decía. Sí, es gracias a ti que cambié de ser un dispositivo para resolver misterios a una chica de verdad.

Sus ojos parecían enfocarse en una época distante.

Ella me había dejado atrás en el presente mientras hablaba.

—Pero no tuvo caso…

—¿Qué?

Sabía que realmente no podía escucharme, pero pregunté de cualquier manera.

La vociferación de sus palabras se estaba disculpando con alguien que no era yo.

—Lo siento. Lo siento, detective. Al final, no pude hacer nada tan normal como resolver problemas para alguien más. Sólo estaba pretendiendo y gradualmente me estaba alejando más y más de ello. Quizá al final, una Mujer Hishigami es sólo una Mujer Hishigami… Sólo podemos destruir cosas, no crearlas. Sólo podemos deshacernos de personas en este mundo, no protegerlas. Puedo ver por qué la rama principal nos odia tanto…

No me importa eso.

—Pero tú me trataste como una creatura viviente.

Las Mujeres Hishigami no importan.

—Soy la peor posible Tánatos y quizá no debería haber nacido, pero al menos eso me hizo feliz. Me alegró que nací. Así que estoy agradecida, detective. Estoy agradecida, pero no puedo convertirme en la clase de persona que piensas que soy…

Tu hábito de aparecerte inapropiadamente en escenas de crímenes peligrosas no es un problema. No importa en lo más mínimo que reúnas información de quién sabe dónde, caces asesinos en modos absurdos y mantengas el olor a muerte como una acompañante constante.

Lo has visto, ¿no es así?

Has visto esa conexión final con las personas que fueron atrapadas en crímenes irrazonables y arrastradas a la oscuridad. Has visto esas marcas de rasguños desesperadas. Probablemente las has visto incluso más que un oficial de policía como yo. ¡¡Hubo incontables casos que nosotros en la policía nunca habríamos sido capaces de resolverlo sin ti!!

Me acordé del lema rumoreado de la rama principal de la familia Hishigami: Las Mujeres Hishigami conllevan calamidad.

—Escucha cuidadosamente.

Comencé a sentirme mareado.

Como si el pánico fuera contagioso, el mundo alrededor de mí se volvía loco. El silbido del frío viento se hacía más fuerte.

Apreté mis dientes, lo ignoré y grité a todo pulmón.

—¡¡Al menos, no eres alguien que debió haber sido asesinada en el instante que naciste porque conllevas calamidad por el simple acto de respirar!! Y si alguien intenta tratarte de esa manera, haré algo al respecto. ¡¡Ese es un trabajo para la policía!! ¡¡No te olvides de eso!!

Teniendo mis emociones exaltadas podría sólo haberlo empeorado.

El silbido del viento parecía estar llenado mi cabeza. Me sentía incluso más mareado y comencé a perder mi balance. No podía permitirme aplastar a la Fenómeno del Misterio debajo de mí, por lo que yo también colapsé a mi costado.

¿Esto era todo?

¿Este era el final? No había una verdadera amenaza afuera y el grupo de Nagisa-chan no intentaba matarnos, ¿pero íbamos a rodar nuestras espaldas y encogernos como un insecto en una caja cuando un niño se olvida de cuidarlo?

La alucinación auditiva se hizo increíblemente ruidosa.

El sonido parecía apoderarse de todos mis sentidos como si estuviera siendo invadido por un ejército invisible de hormigas.

—…?

Pero mientras me abandonaba hacía el sonido, finalmente me di cuenta de algo.

Presioné mi oído contra el frío piso y realmente traté de escuchar el sonido por primera vez.

…Estás bromeando.

—Puedo escucharlo.

—¿Qué…pasa, detective?

—¡¡El viento!! Puedo escucharlo debajo del piso. ¿¡Pero por qué!?

Busqué en mi bolsillo, saqué el bolígrafo de acero inoxidable pegado a un bloc de notas, lo sostuve en mi puño y lo clave en el piso de la bóveda.

Podría haber parecido como si me hubiera vuelto completamente loco, pero mis acciones dieron frutos.

—Se está derrumbando.

Al principio, no podía creerlo.

—¡¡El piso se está derrumbando!! ¡¡Se conecta a un lado!!

Mi mente hizo una explosión de conexiones.

En el carro rentado en camino a Ciudad Bozen, yo había sido el que mencionó el alto índice de crímenes en zonas rurales y los ladrones que cavaban túneles a bóvedas de bancos.

¿Este era un caso de eso?

El silbido del viento no había sido una alucinación en absoluto. ¿Qué tal si había estado entrando de este túnel hecho por el hombre que sólo estaba separado por una ligera capa?

—Despierta, Fenómeno del Misterio.

—¿Hm…?

—¡Hay una salida! ¡¡Podemos salir!! ¡¡Así que mira, Fenómeno del Misterio!!

Sólo había abierto un agujero del tamaño de un puño, pero podía sentir el frío aire fluyendo. Era completamente diferente al aire estancado de la bóveda. Tenía el frío penetrante del aire exterior.

La psicosis de prisión algunas veces mejoraba dramáticamente cuando se liberaban de las ataduras de uno.

Mientras la existencia de esta obvia salida gradualmente trabajaba para entrar en la mente de la Fenómeno del Misterio Santa en Minifalda Bikini, sus ojos parecían comenzar a enfocarse en la realidad una vez más.

Pero…

Escuché un pesado retumbar metálico.

La puerta redonda de la bóveda muy lentamente se estaba abriendo.

—…!!

Mi garganta se secó.

¿¡Por qué ahora!? ¡¡Esa cresta Hishigami nunca se abriría cuando lo quisiéramos!!

No podíamos dejar que Nagisa-chan, Amou y Sada encontraran este agujero. Ellos estaban tratando de “protegernos”, pero también tenían miedo de los zombis. Quién puede decir qué tan molesto estarían si descubrir un agujero al mundo exterior que no era parte de su “camino” para guiar a los zombis como peces.

Pero al mismo tiempo, teníamos una meta ahora. Si podíamos acabar con esta conversación y ellos se fueran de la bóveda, podíamos cavar nuestra salida y escapar inmediatamente.

Teníamos treinta segundos hasta que la puerta se abriera completamente.

No teníamos tiempo, por lo que removí mi cárdigan, la coloqué sobre el agujero del tamaño de un puño, y recosté a la debilitada Fenómeno del Misterio sobre él.

Entonces el tiempo llegó.

—Usaremos su ayuda con nuestro trabajo de campo comenzado mañana, por lo que quería tener una reunión ahora. Perderse en su primera salida podría costarles su vida.

—Realmente son afortunados. ¿Y qué es esto? Como que apesta aquí…

—Me recuerda a ácido estomacal. Tal vez debería inspeccionarlos.

Para empeorar las cosas, eran los tres.

Si uno de ellos tenía alguna duda y decidía investigar dentro de las barras, encontrarían fácilmente ese agujero. Si eso pasaba, era posible que nos mataran en el momento.

Por lo que usaría todo a mi disposición.

Tenía que recordar todo. Su grupo no era tan sólido como parecía. Y las cosas que cada uno nos había dicho podían ser conjeturadas de lo que los otros dijeron. Incluso mientras estaba encarcelado en esta bóveda, podía suponer los problemas que enfrentaban.

Había una grieta falta de algo que había pasado aquí.

Si podía exponer eso, tendrían dificultades para mantener su alianza temporal.

Tenía que pensar de nuevo en esa demente Casa de Vidrio. La mayor clave para los trucos de magia no era algún gran artilugio. Era una desorientación. Para completar nuestro acto de escape mágico, necesitaba reunir las cartas necesarias.

Con eso en mente, tenía que establecer las reglas.

¿Qué era lo que más quería hacer? ¿Resolver el misterio de lo qué pasó aquí? ¿Capturar al criminal que había cortado a sus tan mencionadas muestras? ¿Espetar a estos tres de su delirio de zombis?

No era ninguno de esos.

Era Hishigami Enbi. Ella era una excepción entre excepciones, pero ella era todavía una civil menor y tenía que sacarla de aquí a salvo.

Tenía que abandonar todo lo demás. Arrestar al criminal podía esperar. Sus delirios podían ser manejados por un consejero. No necesitaba ninguna arma y no necesitaba derrotar a nadie. No era una pacifista, pero para asegurar la seguridad de Enbi, comenzar una pelea no era la mejor idea. Es por eso que elegí una ruta sin muertes.

Por supuesto, no podía simplemente usar una fanfarronada al azar. Si la desorientación de mi truco mágico fallaba, mis habilidades con las cartas y caja de trucos sería inútil. Rápidamente descubrirían el secreto del agujero en el piso. No picarían a menos que fuera verdad.

Sin embargo, no podía simplemente insistir que no había zombis. Ellos estaban basando todo en la presunción de que había zombis, por lo que incluso si no había zombis, no podía llamar su atención a menos que pretendiera que los había.

Esto no era sobre la existencia de zombis o falta de ellos.

Tenía que pensar en qué los había conducido a actuar en este mundo en el que creían estaba lleno de zombis.

Y con eso, tenía que resolver esto.

La relación de Nagisa-chan, Amou Neko y Sada Shirabe se había venido abajo hace mucho, por lo que sólo tenía que atraer su atención a ese dolor. Eso probablemente funcionaría mejor.

Sabía lo que tenía que hacer.

Sabía que ganaría si tenía éxito y sabía que perdería si fracasaba.

Era hora de actuar. Este era un juego de una vez en la vida con nuestras vidas en juego.

10

Nagisa-chan y yo nos miramos a través de las frías barras de metal.

Amou Neko y Sada Shirabe estaban de pie a los costados de ella.

Claramente tenían el control aquí. No necesitaban abrir las barras y lanzar una sola bomba Molotov adentro para que nos rodearan llamas y humo.

Tenían nuestras vidas en sus manos, pero aun así abrí mi boca.

—Nagisa-chan.

—¿Qué pasa…?

—Si realmente hay zombis afuera, estoy de acuerdo que es malo. Sería mejor si trabajamos todos juntos para pelear con ellos. Necesitamos estar trabajando también, no sólo estar sentados aquí siendo protegidos por ti. Pero…

—?

—¿Realmente podemos estar esperando así? No creo que nuestros enemigos estén sólo en el exterior.

Casi podía sentir la tensión congelando el aire.

La primera en morder el anzuelo fue Amou Neko la bombera.

—¿Estás diciendo que nos revelaremos a Nagisa-chan y la traicionaremos? ¿¡Por qué lo haríamos!? No ganamos nada con eso, necesitamos más personas aquí.

—No estoy hablando de eso, —interrumpí. —Oye, Nagisa-chan. Apuesto a que podrías cortar las extremidades humanas y cabezas usando ese largo cuchillo de ganado que tienes ahí, pero ya que tienes que acercarte a los zombis para usarlo, probablemente no ayuda mucho cuando peleas con un gran grupo. ¿No es así?

—Buen chico. Toma un caramelo. Sí, los zombis son tan fuertes como osos… Podemos acércanos si usamos armas para escapar de esa ventaja suya, pero no hay nada que podamos hacer si un puñado de ellos nos agarra y nos derriba.

—Y para lidiar con grupos así, las bombas Molotov de Amou Neko vienen de utilidad. Pero por supuesto, eso deja al cadáver del zombi – ¿O sus restos? – completamente quemados.

—¿Qué hay con ello?

Amou sonaba con sospechas mientras sostenía el encendedor de aceite colgando frente al pecho de su sudadera.

Lentamente exhalé y continué.

—¿Entonces quiénes son las muestras teniendo autopsias en el consultorio?

—…

Sada Shirabe guardó silencio.

Podía ver un ligero sudor en su notablemente piel arrugada.

—Basado en lo que han estado diciendo, no le han realizado una autopsia a un zombi. Parecen haber adquirido con seguridad varios zombis para eso, pero el arma de Nagisa-chan no es adecuada para grandes grupos y las bombas Molotov los dejarían muy quemados para usarlos como muestras. ¿Entonces cómo los obtuvieron?

Yo por supuesto tenía una idea.

—Eso me conduce a sospechar que tiene que ver con la razón de que estamos siendo encarcelados aquí. Dijeron que trataron de rescatar a algunas personas aisladas en la ciudad, pero darles mucha libertad permitía que los zombis atacaran y los eliminaran mientras los transferían del microbús al banco. Es por eso que no nos han dado nada de libertad. En otras palabras, tendrían muchos zombis ahí. ¿O debería llamarlos posibles zombis futuros?

No sabía cuánto pensaban que tomaba para que una persona mordida se convirtiera en un zombi. Tampoco sabía si sólo los muertos se convertían en zombis o si incluso los vivos lo serían si eran mordidos.

Sin embargo, Sada Shirabe había dicho que nos habríamos convertido en zombis “en estos momentos”.

—Derrotar a un zombi completo no es fácil, ¿pero qué tal si están en el proceso de “cambiar”? Para Nagisa-chan…no, para Sada Shirabe, ese accidente probablemente era una oportunidad asombrosa. Él fácilmente podía adquirir algunas muestras y después habría esperado de otro modo.

¿Pero qué pasaba en realidad? ¿El microbús había sido atacado en un conflicto entre grupos humanos? ¿Ese grupo irracional lucía como zombis para el grupo de Nagisa-chan? ¿Habían decidido que ningún humano podría hacer algo así?

—¿Qué hay con ello? —calmadamente preguntó Nagisa-chan. —Es verdad que Sada-san adquirió muchas muestras y las cortó en esa habitación, ¿pero y qué? No estamos preocupados de lo que le pase a los cuerpos de los zombis. No están vivos y no son humanos. No veo razón para que nos acuses de obrar mal.

—Pero Sada Shirabe aún no encuentra una debilidad en los zombis.

Los hombros del anciano se estremecieron.

—Él estaba tan preocupado que incluso vino a la bóveda para ver si nos habíamos convertido en zombis. Después de todo, si él no encuentra nada, él pierde su lugar aquí. Parece que se ha posicionado debajo de Nagisa-chan para tener controlada a Amou, pero él no quiere seguir apoyándola por siempre.

Así que…

—Él necesita tantas muestras pueda conseguir. Y si no puede conseguir nuevas, él no quiere usar su abasto actual. Justo como alguien que no quiere comprar un carro nuevo arreglaría su carro viejo y lo usaría.

—¡¡Tú-…!!

—Ve al punto.

Sada trató de gritar en ira, pero Nagisa-chan lo interrumpió.

Su voz casi parecía rezumar.

—Las muestras para autopsias son tomadas afuera y quemadas por Amou Neko. No saben si los zombis pueden seguir reviviendo por siempre, pero no quieren que se levantan de camilla de examinación.

—¿Qué…qué hay con ello?

Amou jugó con su encendedor de aceite y lentamente respondí.

—¿Realmente eso está pasando?

—…

—Como dije, Sada Shirabe no puede permitirse perder sus muestras. Si no puede conseguir nuevas, él tiene que re-usar las viejas. En ese caso, ¿realmente tiene él tantas muestras como les dijo? Él todavía puede usar esos viejos carros si los arregla, ¿así que realmente los envía para ser descartados?

—¡¡Mentiras!! —gritó Sada Shirabe. —¡Si…si estuviera haciendo eso, esos zombis estarían inundando nuestro espacio vital dentro del banco! ¡¡Reduciría nuestra zona segura creada al desviar su curiosidad completamente inútil!!

—Es cierto.

Levanté mi mano a un costado.

Sostuve el Smartphone de la Fenómeno del Misterio y les mostré la pantalla.

—Pero estabas dispuesto a tomar ese riesgo con el fin de revertir esta pequeña sociedad donde eres empujado por estas jóvenes chicas, ¿no es así?

Mostraba el consultorio justo mientras Sada Shirabe abría la puerta.

Lo que parecía ser un brazo humano se veía visiblemente saliéndose del tambor de metal. Al menos, no parecía estar quemado en color negro por gran calor. No importaba qué tan bien mantenido estuviera, hacer eso en el banco llenaría el edificio con humo, por lo que no habían hecho eso en primer lugar.

—Al menos, hay un brazo sin quemar en el consultorio justo ahora. —Lo dije como si estuviera hablando con niños pequeños. —¿Así que no deberían ir a revisar eso? Si el dueño de ese brazo no es vigilado, quien sabe cuándo comenzará a moverse.

El miedo a los zombis tenía que ser la máxima prioridad para ellos.

Era un miedo compartido o un delirio en grupo.

Así que actuarían.

Incluso si significaba dudar en uno de ellos e incluso si era sólo una pequeña duda, no podrían descansar en paz hasta que hubieran borrado por completo esa duda.

Sentí el flujo del aire cambiando.

Bien. El establecimiento para mi truco mágico estaba completo. Si su concentración estaba dirigida lejos de la bóveda por cinco o diez minutos, podríamos ampliar el agujero en el piso, deslizarnos y escapar al exterior. De esa manera podría salvar a Enbi sin que nadie tuviera que morir.

—Buen chico. Realmente eres el tío de Shinobu-chan. Y sólo para estar seguros…

—Espera.

—Sí, sólo para estar seguros.

Nagisa-chan se dirigó hacía la salida, Sada Shirabe se puso nervioso, y Amou Neko no mostró signos de defenderlo mientras todos se movían hacía la salida.

Pero justo antes de que se fueran…

—…

Escuché una voz ronca.

La boca de la Fenómeno del Misterio se estaba moviendo mientras yacía en el piso.

—Sí. Sada Shirabe quería obtener más muestras…

¿En…bi?

No sabía qué estaba tratando de hacer. ¿Por qué los detendría de marcharse?

—Si él pudiera encontrar una debilidad en los zombis antes que cualquiera, su posición sería asegurada. Eso significaba que él no podía dejar sus suministros de muestras a la casualidad…

Espera.

Pero…

—Los zombis buscan sus objetivos por el olor, por lo que no pudieron encontrar un objetivo dentro de un autobús que tenía todas sus ventanas cerradas. …A menos, claro está, que alguien presionara el interruptor del aire acondicionado para dejar escapar el aire del autobús y por lo tanto su olor.

¡¡No hay razón lógica para llevar esto más lejos!!

—Si Sada estaba conduciendo el microbús como lo hizo con ese camión ligero, entonces no habría sido tan difícil el presionar el interruptor del aire acondicionado justo a su lado. Si él dejaba esa pista para los zombis y dejado el autobús con el fin de abrir la puerta del banco, él podía ver desde un lugar seguro como los supervivientes eran atacados. De esa manera él tendría un suministro asegurado y seguro de muestras futuras.

……………..………..………..………..………..………..………..………..………..………..………..………..………..………..………..

Nagisa-chan volteó su cabeza para mirar a Sada Shirabe. La cantidad de sudor vertido de su frente era imposible de ignorar ahora. La caja de muerte de una Mujer Hishigami había sido abierta.

—N-no es verdad…

—¿Qué no lo es?

—¡¡Ella lo está inventando!! ¡Yo…no hice eso! ¡Ella sólo está suponiendo! ¿¡Qué prueba tiene alguien!?

Eso no importaba.

Esta era una pequeña sociedad apoyada por delirios. Ellos tenían que entender que después cargar armas letales en frente un oficial de policía y desvergonzadamente anunciado que al menos han cortado cadáveres de humanos sin permiso. Investigación normal e interrogatorios estándar no iban a funcionar aquí.

A nadie le importaba como trataban a los zombis bajo esas dementes reglas del mundo, ¿pero qué hay sobre los humanos vivientes? Nagisa-chan ha “protegido” a la Fenómeno del Misterio y a mí, ¿así que no eso sería un gran tabú?

En ese caso, ¿cómo sería tratado Sada Shirabe bajo esas reglas apoyadas por sólo esas tres personas?

¿Quién daría el juicio final?

Nagisa-chan lanzó un caramelo entre las barras.

—Creo que tal vez tengamos que exiliarlos.

Ella colocó una mano sobre el hombro del anciano. Él trató de gritar y quitársela de encima, pero ella lo sostuvo con un agarre fuerte. La larga cuchilla de ganado llamada Namagusa brilló en su otra mano. A continuación, Amou Neko sostuvo el encendedor de aceite en su pecho y usó la otra mano para agarrar el brazo de Sada Shirabe. Sostenido de ambos lados, él estaba siendo prácticamente arrastrado fuera de la bóveda.

Nagisa-chan miró atrás sólo una vez.

Ella nos dio una sonrisa que uno le da a un niño del vecindario quien ha mencionado un problema.

—Esperen sólo un momento.

Escuché un grito, pero incluso eso fue sellado mientras la puerta redonda se cerraba con un retumbar mecánico.

Inexpresivamente miré a donde estaba la Fenómeno del Misterio.

—¿Por qué fuiste tan lejos? Podríamos haber evitado que alguien muriera.

—…

—¡¡Todo lo que necesitábamos hacer era escapar de aquí!! ¡¡No había razón para empujarlos tan lejos!!

Cuando le grité en el oído, Enbi lentamente me miró.

No me digas…

—Porque…soy una Mujer Hishigami, así que resolveré este misterio…sin importar lo que tome…

Psicosis…de prisión.

¿Ella estaba viendo a un lugar y tiempo diferente? ¿Ella había hecho su observación como una simple reacción porque ella no tenía que pensar sobre las cosas que estaban bien y mal?

Agarré y sacudí las barras de metal, pero no se movían. E incluso si podía romperlas, no había forma de atravesar la puerta con la cresta Hishigami de un metro de grosor.

No podíamos salvar a Sada Shirabe.

Y si regresaban, habría sido todo por nada.

¿Cuál era mi meta original? ¿Realmente podía dejarla morir aquí?

—…!!!!!!

Pasé a mi siguiente tarea como si estuviera quitándome algo de encima.

Moví a la Fenómeno del Misterio y mi cárdigan a un lado y comencé a golpear mi bolígrafo de acero inoxidable contra el piso derrumbándose. Destruí el exterior del agüero para ampliarlo lo suficiente para que alguien pasara a través.

El agujero estaba oscuro.

Usé la luz trasera de mi celular y descubrí que no era tan profundo.

Bajé primero y apoyé a la Fenómeno del Misterio desde abajo y ella lentamente siguió mis instrucciones. Tal vez porque ella había estado mostrando tanta piel, ella se sintió muy fría.

El aroma a tierra era opresivamente fuerte y el viento conllevaba un frío penetrante.

Aun así, pudimos salir. Era difícil decir que nuestro desempeño merecía un 100 perfecto, pero al menos, habíamos logrado nuestra meta de escapar del encarcelamiento.

El simple hecho de respirar se sentía como si estuviera lavando la mancha oscura que había empapado las profundidades de mi mente.

La psicosis de prisión se estaba yendo gradualmente.

—¿Estamos…salvados?

—Lo estamos, —le dije mientras le prestaba mi hombro. —No veo razones para dudarlo.

Ella estaba arrastrando su desagradable cuerpo frío, por lo que ella se apoyó en mí para lentamente compartir mi calor corporal. Entonces ella dijo un comentario casual.

—¿Qué deberíamos hacer cuando regresemos?

—Quiero tomar un baño caliente y dormir por tres días seguidos.

—Eres joven, ¿así que qué tal algo más emocionante?

—Dame un ejemplo.

—Bueno, tienes tu brazo alrededor de una chica tan linda como esta. ¿Por qué no pensar en una cita en un parque de diversiones? Si eso es lo que me espera a mí, creo que podía escapar de Ciudad Bozen incluso si el mundo entero fuera destruido.

Después de pensar un poco, contesté.

—De acuerdo.

—¿¡Eh!?

—Si eso es todo lo que se requiere para darte esperanza para superar este infierno y para darte la resolución necesaria para enfrentar este infierno sin tratar de escapar a tu mente, entonces con mucho gusto iré a una cita contigo sólo una vez.

—¡¡Q-qué!! T-t-t-t-t-tú, yo, pero… Estoy feliz, pero… ¡¡C-creo que no estoy lista en más de una forma…!!

Ella comenzó a tartamudear por alguna razón y no podía ver su expresión mientras le prestaba mi hombro.

—Sólo para que quede claro, sólo estoy hablando de pasar un tiempo sano juntos en uno de mis días libres.

—¡¡Te amo, detective!! ¡¡¡¡¡*Beso*!!!!!

—¡Idiota! ¡Eso ya está dejando muy atrás lo sano! ¡¡No me abraces con toda tu fuerza así!!

Arranqué a la excesivamente emocionada Fenómeno del Misterio de mí.

De cualquier manera, esto se había acabado.

Finalmente podíamos decirle adiós a esa caja infernal que Nagisa-chan y los demás habían creado.

11

Algo no estaba bien.

Me di cuenta de eso después de caminar durante bastante tiempo por el túnel hecho por el hombre.

Sí.

Durante bastante tiempo.

—Detective, ¿dónde estamos? Siento que hemos estado caminando por media ahora.

—No me preguntes…

El túnel no era plano. Subía y bajaba, pero parecía estar generalmente inclinado hacia abajo. Continuamos más y más lejos hacía las profundidades de la tierra donde la luz no podía alcanzarnos. Comencé a preguntarme si dimos una vuelta equivocada en algún lado, pero si el grupo de Nagisa-chan nos estaba persiguiendo, regresar nos llevaría directamente hacía ellos.

¿Dónde estábamos?

¿Dónde estábamos deambulando?

Tragué y unos cuantos pedazos de información se conectaron al azar en mi mente. Ni siquiera yo sabía por qué había hecho estas conexiones.

——Originalmente venimos a Ciudad Bozen en busca de casos de varias personas pérdidas desde hace diez años.

——El grupo de Nagisa-chan se ha movido entre el banco en la montaña y la ciudad en la base usando una parte de los túneles conocidos como Mikuchi-sama. Los túneles Mikuchi-sama parecían salir por toda la montaña como una colonia de hormigas.

—Detective…¿Los ladrones que fueron tras ese banco realmente cavaron todo el túnel por su cuenta? Qué tal si…

—¿Qué tal si usaron el túnel Mikuchi-sama como un punto de partida para hacer más fácil su trabajo?

——Escuché el nombre Mikuchi-sama en un festival cuando estaba en la escuela. Sin embargo, las raíces de ese nombre no eran exactamente placenteros.

—Oh…

Noté un olor.

Era un olor único que alguien nunca encontraría en una casa abandonada intacta. Era el olor humano que me recordaba al sudor seco acumulado después de un gran periodo de tiempo. Podría decir que nos estaba alcanzando más allá de la oscuridad quieta que la luz trasera de mi celular no podía alcanzar.

Regresó a mí mientras escuchaba un extraño ruido.

——Mikuchi-sama era un agujero gigante en la cima de la montaña donde los pecadores eran arrojados. Pero si los corazones de las personas se deterioraban, la calamidad sellada en ese agujero estallaría.

—Maldición.

——¿A dónde fueron esas personas perdidas?

——Más importante aún, ¿qué fue eso moviéndose en la oscuridad justo ahora?

—¿Realmente había zombis?

No había nada que pudiéramos hacer.

Incontables ojos nublados reflejaron la luz trasera del celular mientras nos miraban desde la oscuridad.

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