Final

Dos siluetas volaron por el cielo azul con sus cursos pareciendo entrelazarse.

El revoloteo angustiado de los cabellos plateados y los propulsores disparando les pertenecían a Abyss y Sky quienes habían abandonado sus colores de advertencia.

La época había cambiado.

Y esa no era una metáfora. La Porrista Alquimista Huldra habló mientras miraba hacia arriba desde la posada del pueblo.

—Nunca pensé que vería un momento en el que las Piezas se hubieran acabado.

Los humanos generalmente habían mostrado interés en Ground’s Nir porque podían aprender Magia y causar fenómenos no posibles en la Tierra. Ya fueran semiconductores, drogas nuevas o combustible de baterías, simplemente ser capaz de producir fuego de tu mano podía conducir a muchos descubrimientos diferentes cuando se veía a una escala de microscopio. Regresar a la Tierra con objetos a nivel macro era difícil, pero la información podía ser alojada en el Arma Brillante y regresar con ella. Esos eran conocidos como Piezas. Conllevaban la posibilidad de hacer un descubrimiento en campos de investigación estancados, pero eso quería decir que llevaban el terrible poder de desarrollar y erradicar la civilización humana.

Sin embargo…

—Bueno, todo el Laberinto es una armería gigante. Es una propiedad privada, por lo que, si insisten en que nos alejemos, amablemente tenemos que hacerlo, ¿no?

Wildefrau, la pervertida usando sólo una espada en cruz y cinturones, dio una respuesta sin pensar mucho en ello.

Hasta ahora, el Laberinto no le había pertenecido a nadie, por lo que incluso si los humanos de la tierra estaban separados por país, corporación, lenguaje, religión y más, todos habían competido en la exploración de ese espacio subterráneo. Pero eso estaba fuera de los limites ahora que un dueño había aparecido.

¿La aparición de Abyss y Sky habían llevado a la humanidad a un estancamiento? Cuando los humanos de la posada del pueblo las habían aceptado, ¿tontamente habían aplastado sus propias oportunidades?

Si ese era el caso, Gruagach con su cabello rubio con trenzas envueltas, y Rusalka con su cola de caballo enrizado no habrían lucido tan despreocupadas.

—Apuesto a que todos realmente quieren una excusa para dejar sus Armas Brillantes y detenerse.

—Pero no podemos dejar de visitar este mundo tampoco. ¿¡Cierto, Onee-sama!? El atractivo de Ground’s Nir no eran las batallas emocionantes.

Por lo que.

¿Por qué esas cuatro chicas pacificas se reunieron en una mesa en la calle principal?

La respuesta podía ser encontrada en el lugar de encuentros sociales sobre comida que rápidamente se creó desde el primer piso de la posada/taberna de aquí.

—¡Creo que deberíamos trabajar con la Thousand Dragon para esto! ¡¡Quiero decir, su habilidad para instantáneamente viajar entre esta isla y ese continente es invencible!!

—¡No, convencer a Ileana y acaparar todas las verduras es primero! ¡Controlar la cima no tiene sentido si tu base se tambalea!

—No me importa si son seguros de vida para inmuebles, ¿¡hay alguna forma de hacer dinero!? ¡Estoy desesperada!

Beatrice, Philinnion y Hermelina.

No, no eran sólo ellas. Todos los guerreros veteranos estaban concentrados en otro lado ahora. El Laberinto ya no era una opción, pero, ¿y qué? La moda actual era trabajar con los seres vivos No-humanos en Ground’s Nir, hacer contratos de trabajo con ellos, aprender su conocimiento y habilidades, y llevar eso de vuelta a la Tierra, e intercambiar usando los recursos naturales de la isla.

—¿¡Qué hay del Vientre Maceta!? La Madre de la Thousand Dragon está durmiendo en el fondo de ese lago, ¿cierto? ¡¡Si tenemos dos dragonas colosales para nosotras, podríamos revolucionar el transporte en este mundo!!

—La superficie está cubierta con la toxina de Strigona, ¿recuerdas? ¿¡Cómo removemos esa endemoniada capa, idiota!?

—Si es verdaderamente imposible, entonces, ¿no sería eso una gran oportunidad de negocios por su cuenta? Si emocionamos a un Gremio rival para que inicien un proyecto caro pero imposible, terminarán quemados muy gravemente.

Huldra y las demás miraron al cielo con una mirada distante en sus ojos, pero esto no terminó con codicia horrible.

Wildefrau con sus rizos azules (quién probablemente podría remover la toxina al congelar la superficie del lago) colocó una mano sobre la mejilla de su rostro verdaderamente exasperado.

—Por Dios, y pensé que estaba viendo la buena voluntad de la humanidad cuando todos abandonamos el Laberinto a la vez.

—Definitivamente estabas imaginando cosas. La moneda aquí sigue siendo los engranajes de los Artilugios hechos en el Laberinto. Básicamente, todos pensaron que podrían enfocarse más en hacer dinero si dejaban que esas chicas mecánicas controlaran la casa de moneda y sistema bancario.

Rusalka con su leotardo pegado, armadura y botas explicó eso tocaba un engrane piedra sobre la mesa.

—Aquí tienes.

—Oh, es Meridiana.

El Hada del tamaño de una palma había rellenado el aceite aromático en el centro de la mesa. Aparecer frente a personas había sido raro para esa especie tímida… pero ya no.

Levantando un poco la mirada mostraba a una Elfa Real caminando con una bolsa de papel llena de ingredientes para Girl’s Grill, el cual continuó trabajando, y ambas Arcángeles Marinkas estaban juntas leyendo el periódico en la posada del pueblo encima de un techo puntiagudo. Si visitabas la iglesia, verías una encantadora Monja ordenándole cosas a un esqueleto quien era extremadamente filantrópico (solo para las mujeres).

Todos eran negocios y socios comerciales importantes, por lo que los humanos no podrían expulsar a las muchas diferentes formas de No-humanos, incluso si lo quisieran. Si no construían favorables relaciones con ellos, no podrían obtener tratos favorables.

No era tan malo.

Por ejemplo…

—Así que al final, fracasamos, –dijo Misoka, la segunda de las tres hermanas sirvientas, en el Palacio Mágico Independiente de Roppongi, Tokio.

Su plan para convertir al Palacio Mágico Independiente en el país independiente más pequeño del mundo había continuado bien hasta el final, pero habían sido superadas en el mero final. No habrían necesitado calmar su furia se hubiera sido obstruido por influyentes concentrados en las ganancias o por Encima del Muro o el simulador acechando más allá de eso, pero difícilmente podrían quejarse cuando su querida ama había sido la que involuntariamente lo hizo.

Iroka, la hermana mayor, hizo un mohín con sus labios como una niña pequeña por primera vez.

—Nunca pensé que sellaría el Laberinto y cambiaría este mundo conducido por Piezas.

La chica del vestido rojo era responsable del 15% del dinero total de impuestos de las personas. Esos ingresos habrían sido suficientes para apoyar un país pequeño, pero ahora habían vuelto al punto inicial.

—¿Qué hacemos ahora? –preguntó Haruka, la tercera hermana pequeñita como un animal.

Sin la exploración del Laberinto y ganancias por las Piezas, Nagatacho y Kasumigaseki no tenían razones para mantener encerrada a la chica roja. Pero al mismo tiempo, eso quería decir que no necesitaban seguir apoyando el Palacio Mágico Independiente en la zona más cara de Roppongi.

…Iroka había comenzado a pensar que esta podría haber sido la respuesta correcta real. Si declaraban su independencia y libertad, el ingreso de la nueva nación dependería completamente de la chica con vestido. Si ella era forzada a continuar explorando el peligroso Laberinto para apoyar el Palacio Mágico Independiente, ¿ella realmente habría sido libre? Algunas veces podrías ver algo claramente después de haberlo perdido.

Ellas habían tratado de proteger a esa chica, pero ella terminó protegiéndolas.

Su ama podría haber visto más allá que ellas.

—No lo entiendo, –susurró Iroka quien usaba lentes y tenía un lunar debajo de su ojo. —Pero no importa la forma que tome, nosotras y la señorita ya no estamos atadas a este lugar. Una vez que ella encuentre una nueva Puerta y se vuelva a registrar, ella podrá vivir en un apartamento pequeño, que es lo que importa. Siempre y cuando podamos vivir felizmente apoyándola.

Hubo un cambio definitivo, lento como debía ser.

Había mucho ruido en la casa de ladrillos de Buu Buu sobre el acantilado de la montaña.

Pero en lugar del dueño de la casa, eran las Break News alrededor causando el lío.

—Hacer raíces en ese continente de vidrio realmente sería difícil. Pero no imposible. La tierra podría ser un callejón sin salida, pero el océano es un cofre de tesoros de recursos. Si echamos tierra rica en nutrientes encima del continente de vidrio y creamos suelo al quemar algas marinas o dejándola pudrirse, ¡podríamos ser capaces de hacer raíces ahí!

—¿Jojo? Así que, ¿planeas ir ahí?

—Hay más de una sola yo. No te olvides que todas las plantas en la isla provienen de las Semillas de Todo Propósito, y, por lo tanto, una parte de mí, peste. Y los tiempos están cambiando constantemente. La hora a llegado para un revés entre los Break News. ¿Nos aferraremos a la isla o expandiremos nuestra influencia al nuevo continente? Esa será la llave para el siglo por venir.

Desde el barco fantasma y hasta el cielo, Kallikantzaros y la Thousand Dragon aparentemente mantienen vigilancia sobre las personas viajando entre la isla y el nuevo continente. ¿Eso era como una advertencia para que así se comportaran?

Pero olvidando eso, Strigona irritada dejó escapar un suspiro.

—Soy la Reina Hada, por lo que no puedo viajar a una tierra nueva y abandonar la villa.

—Ajajaja. ¡Anciana, las personas necias como tú son conocidas como fósiles obsoletos!

—Los humanos aparentemente dicen que es fácil pasar de algo lo que está justo debajo de tu nariz. Así que, mientras todos están concentrados en el nuevo continente, creo que trabajare en secreto para dominar esta isla con la segunda casa de Buu Buu como el centro de mi territorio.

—¿Qué?

—¿Tienes algún problema con eso, zanahoria pervertida?

No era claro qué tan serias estaban, pero chispas siniestras volaron entre las dos.

 

El Sabio estaba en la Villa de Orcos Ibéricos.

Había menos Orcos Ibéricos de lo usual, quizá porque estaban ayudando con trabajos de construcción. Ya no tenían que vivir en secreto. Los gigantes con rostro de cerdo precipitándose de aquí para allá hicieron volar la atmosfera estancada que usualmente estaba por el lugar como una neblina profunda.

—No será tan fácil.

El Sabio habló para que sólo el mayor pudiera escuchar mientras sostenía un pergamino de bloc de notas en su mano.

Los pequeños chillaban mientras dibujaban unos cuadros parecidas a una escalera sobre un parche de tierra negra despejada sobre la maleza. Dibujar cosas en esos cuadros aparentemente era la moda del momento. Probablemente fueron influenciados por el comic de cuatro paneles presentando a un protagonista cerdo y una heroína humana que salía en una esquina del periódico de la posada del pueblo del Sabio.

Ella amablemente estrechó sus ojos mientras veía a esos pequeños inocentes, pero su voz susurrante era tan dura como siempre.

—La naturaleza de los humanos no cambiara tan fácilmente. Poco después de encontrarnos con este mundo o el Laberinto, estábamos teniendo horribles peleas por el dinero que habíamos desarrollado. Las cosas quizá luzcan bien ahora, pero una vez que alguien encuentre un punto ciego, toda esa malicia y codicia mostrarán sus horribles caras una vez más. Pasará tarde o temprano.

—*Chillido*.

Ya fuera que entendiera o no, el mayor inclinó su cabeza un poco.

—Pero siento que eso es lo que significa vivir. No puedo imaginar una creatura viva sin anhelos o deseos. Incluso la Señorita Abyss y la Señorita Sky emprenden su vuelo después de encontrar algo que quieren hacer.

—Quizá.

Las cosas estaban bien mientras el mundo estuviera feliz.

Siempre y cuando todos dejaran las puertas ampliamente abiertas y corrieran inocentemente hacia un mundo de nuevas posibilidades.

Pero, ¿qué daño causaría eso?

¿Qué desastres traería?

Se necesitaba al menos una persona que le diera a esta nueva era pacifica esa clase de reflexión seria. Y si una amenaza estaba a punto de tomar forma, ella sólo tenía que advertirles a todos para que así pudiera ser arrancada de raíz. Ella había decidido comenzar un periódico en este mundo porque ella quería que la infraestructura de la información corriera la voz.

Ella había cedido de hacer todas las decisiones por su cuenta sin confiar en nadie más.

El Sabio sonrió un poco.

—Pero.

—?

—Al menos, podríamos habernos alejado del desastroso futuro que conocí.

 

Las horas habían pasado y el anochecer había llegado.

Buu Buu y Beatrice estaban sobre la colina mirando a la posada del pueblo.

Los humanos habían abandonado el Laberinto.

Pero al mismo tiempo, habían incorporado a los No-humanos de la isla en sus rutinas, y eso gradualmente estaba cambiando a las personas de este mundo que siempre habían vivido pacíficamente en los bosques y campos.

El valor del descanso estaba cambiando.

El tiempo ajetreado en la posada del pueblo era una nueva experiencia refrescante. Pero era importante aun así buscar y mantener un lugar donde pudieran regresar a aquellos momentos sin preocupaciones. El concepto de tiempo libre y vacaciones podría comenzar a esparcirse a través de los No-humanos dentro de poco.

—Buu Buu.

—?

Beatrice gentilmente le habló a Buu Buu, quien estaba descansando sobre la colina después de que el ritmo rápido de la posada del pueblo lo hubiera abrumado.

Se sentía como si todos ya lo hubieran aceptado como un hecho.

Algunos se podrían preguntar por qué valía la pena mencionarlo ahora.

Pero cuando ella lo recordó, todo casi había pasado mientras estaban ocupados lidiando con el Sabio y la Héroe. Podría haber sido incomodo retractarse ahora, pero la parte más femenina de Beatrice le preguntaba si realmente estaba bien dejar estas cosas sin decir.

—Digamos cosas importantes en voz alta.

—*Chillido*. ¿A qué te refieres?

Buu Buu no debió haber entendido. Ella pensó por un momento, trató de encontrar una buena respuesta y se rindió. Sacar las palabras que ella quería de Buu Buu de manera natural sería difícil.

—Verás, Buu Buu…

Así que.

Ella se estiró hacía el oído de Buu Buu y le susurró.

—Yo…

Dos cortas palabras le siguieron.

Pero esta era una confesión definitiva que claramente definía su relación.

Esa era una isla lo bastante pequeña para caminar su perímetro en tres días.

Era una isla en la que todos eran libres de tener una aventura.

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